ASF detecta deficiencias en Plataforma Nacional de Transparencia; plantea recuperar 11 mdp
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ASF detecta deficiencias en Plataforma Nacional de Transparencia; plantea recuperar 11 mdp

Tras la revisión de la cuenta pública 2016, la ASF encontró irregularidades en la contratación y el desarrollo de la Plataforma Nacional de Transparencia.
Foto: INAI
Por Ernesto Aroche Aguilar
1 de julio, 2017
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Tras la revisión de los dos contratos que el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Datos Personales (INAI) pagó por el desarrollo de la  la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) mediante la cual los ciudadanos harían solicitudes de información en gran volumen, la Auditoria Superior de la Federación (ASF) advirtió que estuvo mal hecha y presenta  deficiencias e irregularidades en su desarrollo.

En junio de 2016, un mes después de que la plataforma fuera puesta en marcha por el INAI, organizaciones sociales especializadas en el tema dijeron que la herramienta estaba “terriblemente mal hecha”.

La ASF detectó facturas dobles de proveedores y que la propuesta para ganar el contrato de la primera parte del desarrollo de la PNT, por parte de las empresas Intellego SC y Dotted Cloud, superaba el techo presupuestal. Esto provocó que el INAI tuviera que recortar recursos destinados para otras actividades, para pagar horas de trabajo para el desarrollo de la plataforma y los costos extras del contrato.

Te recomendamos leer: 10 errores de la nueva PNT

Las irregularidades en la plataforma, señaladas por la ASF, derivaron en cinco recomendaciones, cuatro Promociones de Responsabilidad Administrativa Sancionatoria y dos Pliegos de Observaciones.

También se advirtió la posibilidad de recuperar 11.3 millones de pesos, de los 19.5 millones que costó el desarrollo de la plataforma en sus dos etapas, pues “el INAI realizó los pagos sin que la totalidad de los entregables se hayan aceptado y sin tener evidencia de los servicios proporcionados”.

Respecto a la segunda etapa, asignada a IDS Comercial, se advirtió que no se cumplió con los requisitos técnicos en el equipo de trabajo, pues en 33 de los 38 currículos presentados no contaban con las certificaciones necesarias (TOGAF y ISTQB) “y con la experiencia requerida en modelado de negocio a través de BPM, conocimiento de infraestructura del INAI o de levantamiento de requerimientos entre otras”.

Las fallas de la plataforma

La plataforma que debería suplir al sistema Infomex –que fue desarrollado con el apoyo del Banco Mundial—debía cumplir con cuatro sistemas integrados: solicitudes de acceso a la información (Sisai); de gestión de medios de impugnación (Sigemi);  de Portales de Obligaciones de Transparencia (Sipot), y el Sistema de comunicación entre Organismos garantes y sujetos obligados (Sicom).

En el plan de desarrollo se plantearon dos etapas, la primera a desarrollarse durante el 2015 y la segunda en el 2016, para que en mayo de 2017 estuviera en línea la información de más de 6 mil sujetos obligados, entre gobiernos estatales, municipales, organismos autónomos, partidos políticos, sindicatos y otros, de publicar su información en la plataforma.

El desarrollo de la plataforma se planteó en dos etapas, pero el tiempo fue insuficiente. Intellegó SC –quien presentó un presupuesto superior en 300 mil pesos al monto máximo estimado por el INAI– entregó la primera etapa con un retraso de 38 días. Debió haber entregado el 23 de noviembre y lo hizo hasta el 30 de diciembre de 2015.

No hubo sanción alguna para el proveedor, lo que para la ASF representó un probable daño al erario, por lo que emitió un pliego de observaciones por un monto de 2.3 millones de pesos.

La empresa también debió habilitar la plataforma para que trabajara desde dispositivos móviles y con los sistemas operativos más usados, lo que no sucedió.

De hecho, se identificaron 226 errores funciones en el periodo del 20 de abril al 27 de junio de 2016, pero el INAI aprobó la conclusión del contrato a pesar de que quedaron pendientes 29 incidencias por atender.

En junio de 2016, luego de las críticas de las organizaciones de la sociedad civil, Oscar Ford, comisionado del INAI dijo a Animal Político que “la Plataforma funcionará al cien por ciento en dos meses y quedarán resueltos todos los problemas para hacer expedito el derecho a la información”, pero el plazo se cumplió sin que eso sucediera.

Leer más: El Sistema Nacional de Transparencia nace incompleto y con leyes tramposas

El segundo contrato

Para la segunda etapa del desarrollo de la plataforma, a realizarse durante el 2016, el INAI lanzó una segunda licitación y solo concursaron dos empresas: Intellego SC e IDS Comercial.

Tras el análisis de las propuestas se eligió a la segunda,para desarrollar aplicaciones en la plataforma, hacer ingeniería de producto, integrar sistemas de solicitudes estatales, hacer eficiente la migración de datos del Infomex, y brindar soporte técnico. Tendría un costo de 9.9 millones de pesos.

De acuerdo con la ASF no se cumplió con lo prometido, además el INAI decidió pagarle antes de que se concluyeran las metas, y sin tener evidencia de los servicios proporcionados, por lo que “no se justificó el pago por 8.8 millones de pesos”, advirtió la Auditoría, y  emitió un pliego de observaciones que el organismo nacional tendrá que solventar o reintegrar el dinero al erario.

Se señaló que el personal técnico de la empresa a cargo del desarrollo y atención de requerimientos técnicos no cumplía con la experiencia técnica requerida. Y se detectón que se duplicaron facturas.

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'El núcleo del demonio': cómo era la tercera bomba atómica que EU alistaba para lanzar sobre Japón

Si Little Boy y Fat Man no lograban la rendición de Japón, EU ya tenía prácticamente listo a Rufus, un núcleo de plutonio que nunca explotó, pero sí causó muertes.
6 de agosto, 2021
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El 6 y 9 de agosto de 1945 Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki las dos únicas bombas nucleares que se hayan utilizado en una guerra.

Juntas fueron los ataques más letales que jamás hayan ocurrido, en los que se estima que murieron alrededor de 200.000 personas.

Desde la perspectiva de EE.UU., tenían el objetivo de presionar la rendición de Japón y poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Y en caso de que no fueran suficientes, Washington tenía prácticamente lista una tercera bomba atómica.

Su apodo era Rufus, y consistía en un núcleo de plutonio, similar al que se utilizó en la bomba Fat Man, que detonó sobre Nagasaki.

Rufus nunca llegó a convertirse en una bomba funcional, pero sí causó dos accidentes letales, por lo que quedó grabado en la historia como “el núcleo del demonio”.

Hiroshima

Getty
La bomba Little Boy causó devastación en Hiroshima.

“Era esencialmente igual al núcleo de Fat Man”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares y autor del blog Nuclear Secrecy.

Eso quiere decir que podría haberse convertido en una bomba con capacidad de generar una explosión de unos 20 kilotones, como ocurrió en Nagasaki.

Según comunicaciones oficiales de EE.UU. citadas en un artículo de Wellerstein, una bomba fabricada a partir de Rufus tendría que haber estado lista para ser lanzada a partir del 17 o 18 de agosto de 1945.

En los primeros días de agosto de 1945, no estaba claro si dos bombas atómicas bastarían para doblegar a Japón, explica Wellerstein.

Solo después de su rendición el 15 de agosto “quedó claro que dos bombas habían sido ‘suficientes’, sino demasiado“, dice el experto.

Así que finalmente no fue necesario utilizar a Rufus.

“¿Qué ocurrió entre el 15 y el 21 de agosto? No lo sé”, escribe Wellerstein, pero lo que sí está documentado es que a partir del 21 de agosto, los investigadores del Laboratorio Los Álamos en Nuevo México, donde se diseñaron las bombas atómicas, comenzaron a utilizar este núcleo de plutonio para experimentos extremadamente peligrosos.

víctima de radiación.

Getty
Los efectos de la radiación pueden resultar letales para los humanos.

Cosquillas a un dragón

En 1945, los únicos núcleos de plutonio que se habían fabricado eran Rufus, Fat Man y el que se colocó en la bomba Gadget, que se utilizó en la prueba Trinity, el primer ensayo de una explosión nuclear que realizó EE.UU.

En Los Álamos, los investigadores querían averiguar cuál era el límite en que el plutonio se volvía supercrítico, es decir, querían saber cuál era el punto en que una reacción en cadena del plutonio desataría una explosión de radiación mortal.

Los Álamos

Getty
Los experimentos con Rufus se realizaron en el Laboratorio Los Álamos.

La idea era encontrar maneras más eficaces de lograr que un núcleo llegara al estado supercrítico y optimizar la carga de la bomba.

Manipular un núcleo de plutonio es una maniobra extremadamente delicada. Por eso los investigadores se referían a esos ejercicios como “hacerle cosquillas a la cola de un dragón”.

“Sabían que si tenían la desgracia de despertar a la bestia furiosa, terminarían quemados”, escribió el periodista Peter Dockrill en un artículo del portal Science Alert.

Según explica Wellerstein, quienes participaban en estos experimentos eran conscientes del riesgo, pero lo hacían porque era una forma de obtener datos valiosos.

Instantes letales

La primera víctima de Rufus fue el físico estadounidense Harry Daghlian, que para entonces tenía 24 años.

Fat Boy

Getty
Rufus serviría para usarse en una bomba de implosión como Fat Man.

Daghlian había trabajado en el Proyecto Manhattan, con el que EE.UU. fabricó sus primeras bombas nucleares.

El 21 de agosto de 1945 Daghlian se dio a la tarea de construir una pila de bloques de carburo de tungsteno alrededor de Rufus.

Su idea era ver si lograba crear un “reflector de neutrones” en los que rebotaran los neutrones lanzados por el núcleo y de esa manera llevarlo de manera más eficiente al punto crítico.

Era de noche y Daghlian estaba trabajando solo, violando los protocolos de seguridad, según lo documenta el portal Atomic Heritage Foundation.

El joven científico ya había apilado varios bloques, pero cuando estaba terminando de colocar el último, su dispositivo de monitoreo le indicó que si lo hacía, el núcleo podría volverse supercrítico.

Era como jugarse la vida en un jenga extremo.

Maniobró para retirar el bloque, pero infortunadamente lo dejó caer sobre el núcleo, que entró en estado supercrítico y generó una ráfaga de neutrones.

Núcleo de plutonio

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción del experimento en el que Daghlian apilaba bloques alrededor del núcleo de plutonio.

Además, su reacción fue desbaratar la torre de bloques, así que quedó expuesto a una dosis adicional de radiación gamma.

Esos instantes resultaron letales.

Durante 25 días Daghlian soportó la dolorosa intoxicación radioactiva hasta que finalmente murió en el hospital. Se calcula que recibió una dosis de 510 rem de radiación iónica.

El rem es la unidad de medida de la radiación absorbida por una persona. En promedio, 500 rem resultan mortales para un humano.

“Eso es todo”

Tan solo nueve meses después el dragón volvió a atacar.

El 21 de mayo de 1946 el físico estadounidense Louis Stolin estaba practicando un experimento que había hecho varias veces.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción de la sala en la que Stolin realizaba su experimento.

Para entonces, Stolin era el mayor experto del mundo en el manejo de cantidades peligrosas de plutonio, según indica Wellerstein.

Junto a un grupo de colegas, estaba mostrando cómo llevar un núcleo de plutonio -Rufus en este caso- al punto supercrítico.

El ejercicio consistía en unir dos mitades de una esfera de berilio, formando un domo en el que los neutrones rebotaran hacia el núcleo.

La clave para no causar un desastre era evitar que las dos medias esferas cubrieran totalmente el núcleo.

Para ello, Stolin utilizaba como separador un destornillador que servía de válvula de escape para los neutrones. De esa manera podía registrar cómo aumentaba la fisión, sin que la reacción en cadena llegara al punto crítico.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
En medio del domo de berilio estaba el “núcleo del demonio”.

Todo iba bien, pero ocurrió lo único que no debía ocurrir.

A Stolin se le resbaló el destornillador y el domo se cerró por completo.

Fue solo un instante, pero bastó para que el núcleo llegara al punto crítico y liberara una corriente de neutrones que produjeron un intenso brillo azul.

“El flash azul fue claramente visible en toda la sala, a pesar de que estaba bien iluminada”, escribió en un reporte Raemer Schreiber, uno de los físicos que estaba viendo el experimento.

“El flash no duró más de unas décimas de segundo”.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una recreación del experimento en el que Stolin usaba un destornillador para impedir que el núcleo quedara totalmente cubierto.

Stolin reaccionó rápido y destapó el domo, pero ya era tarde: había recibido una dosis letal de radiación.

Nueve meses antes, él mismo había acompañado a su colega Daghlian durante sus últimos días de vida, y tenía claro que un destino similar le esperaba.

“Bueno, eso es todo”, fueron las primeras palabras que dijo, en todo resignado, después de que se le resbalara el destornillador, según lo recuerda Schreiber en su reporte, citado por Dockrill en Science Alert.

Las estimaciones indican que Stolin recibió en su cuerpo 2.100 rem de neutrones, rayos gamma y rayos x.

Su agonía duró nueve días.

En ese periodo sufrió náuseas, dolor abdominal, pérdida de peso y “confusión mental”, según lo describe Wellerstein en un reportaje de la revista The New Yorker.

Finalmente murió a los 35 años en el mismo cuarto del hospital en el que había muerto su colega Daghlian.

Irónicamente, apunta Wellerstein, Stolin estaba haciendo el procedimiento para que sus colegas aprendieran la técnica en caso de que él no estuviera presente.

bomba nuclear

Los Álamos National Laboratory
Las bombas nucleares son las armas más destructivas y mortales que se hayan creado.

El fin de la maldición

Los accidentes de Daghlian y Stolin sirvieron para que se fortalecieran las medidas de seguridad en los procedimientos con material radioactivo.

A partir de entonces, este tipo de ejercicios comenzaron a maniobrarse de manera remota, a una distancia de unos 200 metros entre el personal y el material radioactivo.

“Sus muertes ayudaron a incitar una nueva era de medidas de salud y seguridad”, dice el portal de Atomic Heritage Foundation.

Según los archivos de Los Álamos, el “núcleo del demonio” fue derretido en el verano de 1946 y se utilizó para fabricar una nueva arma.

“En realidad el núcleo del demonio no era demoníaco“, dice Dockrill.

“Si hay una presencia maligna aquí, no es el núcleo, sino el hecho de que los humanos se apresuraron a fabricar estas terribles armas”, sentencia el periodista.


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