Cuáles son los países con los habitantes más y menos activos del mundo
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Fuente: Universidad Stanford

Cuáles son los países con los habitantes más y menos activos del mundo

Un estudio hecho por la Universidad de Stanford, a través de una aplicación de teléfonos móviles, permitió realizar el mayor análisis de movilidad entre la población mundial.
Fuente: Universidad Stanford
Por BBC Mundo
12 de julio, 2017
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Un equipo científico estadounidense reunió datos de celulares, a una hasta ahora sin precedentes “escala planetaria”, que muestran cuán activos son los usuarios de distintos países.

El análisis, de académicos de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), calculó minuto a minuto cuántos pasos dieron más de 700.000 personas.

“El estudio es 1.000 veces mayor que cualquier análisis previo sobre movimiento humano”, dijo Scott Delp, uno de los académicos involucrados, especializado en bioingeniería.

Los investigadores usaron para el estudio la información anónima de los usuarios de la aplicación Argus, que monitorea la actividad de cada usuario.

En el estudio participaron individuos de más de un centenar de países, pero los investigadores solo centraron su análisis en las 46 naciones donde había más de mil usuarios, para que la muestra fuera representativa.

La media total de pasos diarios fue de 4.961. En la cima del ranking se encuentra Hong Kong, con 6.880 al día y a la cola está Indonesia, con solo 3.513. En medio están los únicos dos países de América Latina analizados: Chile, con 5.204 y México con 4.692. Por su parte España tiene una media de pasos de 5.936.

 

Pasos en el mundo

Pasos en el mundo

Pero más allá del detalle, los resultados del estudio, publicado en la revista especializada Nature, ofrecen una nueva e interesante perspectiva que podría ayudar a mejorar la salud de las poblaciones y en particular a combatir la obesidad.

“La desigualdad”, el indicador clave

La mayoría de los teléfonos inteligentes vienen con un acelerómetro de fábrica que puede potencialmente medir cuántos pasos da el usuario.

Mujer caminando y hablando por el celularGETTY IMAGES
En los países con una gran desigualdad de actividad, como Estados Unidos y Arabia Saudita, son las mujeres las que son más inactivas.

Pero más que la media nacional de pasos, el indicador que los autores creen que puede ser más útil para las autoridades de la salud es la “desigualdad de actividad“.

Se trata de un concepto similar al de la desigualdad económica o salarial, pero aplicado a la brecha entre el nivel de actividad del individuo más activo y el más sedentario.

Así, según los autores, cuanto mayor es la desigualdad en el nivel de actividad mayores son los niveles de obesidad en ese país.

¿Qué dicen los datos de los celulares sobre cada país?

“Por ejemplo, Suecia tiene una de las diferencias más pequeñas entre quienes son muy activos y quienes no. Y también tiene uno de los niveles de obesidad más bajos”, explica Tim Althoff, uno de los investigadores.

En el caso de Estados Unidos y México, ambos países tienen una media similar de pasos diarios, pero el primero tiene una desigualdad de actividad mayor, y también un mayor nivel de obesidad.

Los investigadores también descubrieron que el factor género es clave en los casos en que la desigualdad de actividad es alta.

Por ejemplo en los países con una gran desigualdad, como Estados Unidos y Arabia Saudita, son las mujeres las que son más inactivas.

Mientras que en países como Japón, que tiene una baja desigualdad y una baja obesidad, tanto hombres como mujeres hacían la misma cantidad de ejercicio.

“Cuando la desigualdad de actividad es más grande, la actividad de las mujeres se reduce mucho más drásticamente que la actividad de los hombres, y por tanto los niveles de obesidad pueden afectar más a las mujeres”, dijo Jure Lekovec, que también participó en el estudio.

¿Para qué sirven estos datos?

Hombre caminando y hablando por el celularGETTY IMAGES
Cuanto mayor es la desigualdad en el nivel de actividad mayores son los niveles de obesidad en ese país.

“El concepto debig data no es solo algo que tiene que ver con números, sino también con patrones que pueden explicar tendencias de salud importantes”, dijo Grace Peng, directora del Instituto Nacional de Imagen Biomédica y Bioingeniería.

El equipo de Stanford cree que los resultados de este estudio pueden ayudar a explicar los patrones globales de obesidad y a proveer nuevas ideas para combatirla.

Por ejemplo, un índice que puede ayudar a fomentar el ejercicio es el de cuán accesible es una ciudad para caminar.

Quizás no sorprenda a muchos pero los datos de los celulares confirmaron que efectivamente la gente camina más en las ciudades que son más accesibles para los peatones, como las estadounidenses Nueva York o San Francisco.

Y según los autores eso podría ayudar a diseñar barrios y urbes donde se promueve una mayor actividad física.

“La ciencia de datos puede ser una herramienta increíblemente poderosa”, dijo Peng.

La mayoría de los adultos en los países desarrollados ya tiene un celular inteligente y el número de conexiones con smartphone a nivel global se espera que alcance el 50% para 2020, así que los expertos creen que en el futuro los datos de este tipo de análisis serán aún más precisos.

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Cómo nuestro cerebro puede hacernos más pobres (y qué hacer para evitarlo)

Estudios han demostrado que con frecuencia tomamos decisiones irracionales que perjudican nuestra salud financiera. Aquí te contamos algunos de los errores más comunes y cómo evitarlos.
9 de octubre, 2021
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Estás navegando por una tienda en internet y tienes la tentación de comprar un producto.

Es un poco más caro de lo que permite tu cuenta bancaria, pero se convierte en lo más urgente del mundo en este momento. ¿Qué pasa si el precio sube y pierdes la oportunidad? ¿Y si te quedas sin él?

Siguiendo un impulso, haces los cálculos en tu cabeza y decides comprar. Ni siquiera necesitas ingresar el número de tarjeta, que ya está guardado en el navegador de la computadora.

Días después llega el arrepentimiento. O peor aún, la deuda.

En los últimos años, estudios en los campos de la economía del comportamiento y la neuroeconomía han demostrado que estas situaciones, en las que tomamos decisiones irracionales que dañan nuestra salud financiera ocurren con frecuencia.

Pero, ¿cuáles son nuestros errores económicos más comunes? ¿Y cómo no caer en las “trampas” de nuestro cerebro?

Una buena forma es comprender lo que han descubierto estas áreas de estudio y aplicar sus enseñanzas a nuestra vida diaria.

¿Eres racional?

“La economía tradicional ha considerado durante mucho tiempo al individuo como alguien racional, frío y objetivo y que querrá maximizar su bienestar, su beneficio económico y su propio interés”, dice la profesora Renata Taveiros, coordinadora del curso sobre neurociencia y neuroeconomía de la Fundación Instituto de Administración (FIA) de Brasil.

Mujer rodeada de ilustraciones de bombillos.

Getty Images
No haga nada de forma impulsiva sin antes evaluar si el sentimiento de culpa posterior le va a arruinar la alegría.

La toma de decisiones inconsciente, que escapa a la racionalidad, era considerada una anomalía. Y, por ello, no se convirtió en objeto de estudio.

Pero a fines de la década de 1970, un grupo de investigadores revolucionó la economía al observar precisamente estas anomalías.

Entonces, nació el campo de la economía del comportamiento, cuyo principal representante es el psicólogo -sí, un psicólogo- Daniel Kahneman, ganador del Premio Nobel en 2002.

“Ellos abren este espacio de conversación para que nos demos cuenta de que hay otras cosas que influyen en la toma de decisiones y no solo la idea de maximizar la utilidad, el bienestar y el beneficio. ¿Qué son estas cosas? Las emociones”, explica Taveiros.

A finales de la década de 1980, otro campo de estudio fue incluso más allá.

Reuniendo los descubrimientos de la economía del comportamiento y las técnicas de la neurociencia, la neuroeconomía intenta desentrañar lo que sucede en el cerebro de los individuos cuando deciden realizar una compra innecesaria, por ejemplo.

“Ahora tenemos la posibilidad de abrir la caja negra, que es como los economistas se refieren a la mente de las personas. De hecho, se puede mirar y comprender lo que está sucediendo en el cerebro cuando el individuo va a tomar una decisión“, dice Taveiros.

“Cuando estudias neuroeconomía, la idea de que podemos controlar el comportamiento, la toma de decisiones, todo lo que hacemos se desvanece. Porque el motivador de la toma de decisiones no es el aspecto racional, cortical, lógico y analítico. La decisión está mucho más conectada con la emocionalidad”, agrega.

Aprende a decirte ‘no’

En primer lugar, es bueno dejar claro que los afectos y las emociones no son necesariamente malos. Al contrario, son de suma importancia para nuestra supervivencia.

“La selección natural nos trajo la combinación de afecto y razón. Y no fue en vano. Esto maximiza nuestro compromiso con el mundo. Cuando te deshaces de las emociones, quitas la empatía por el otro. Nuestras decisiones se vuelven más egoístas y la sociedad como un todo se derrumba “, dice el neurocientífico Álvaro Machado Dias, profesor de la Universidad Federal de Sao Paulo y socio del Instituto Locomotiva.

Ilustración que muestra un dólar deshaciendose.

Getty Images

Pero es un hecho que las emociones también pueden llevarnos a cometer errores graves, que derivan en sentimientos de culpa y en nuevas deudas.

Es en este sentido que las enseñanzas de la economía conductual y la neuroeconomía pueden sernos útiles: hacer predecible nuestra irracionalidad y evitar malas decisiones.

El primer consejo parece simple, pero en la práctica es bastante difícil. Debes aprender a decirte que no a ti mismo.

No hagas nada por impulso sin antes evaluar si la culpa no arruinará la fiesta. Comprende mejor tu ‘yo futuro’, con tus horarios y demandas. Decirse que no a uno mismo es como decirle que no a un niño: es difícil, pero puede ser positivo”, advierte Álvaro.

Según Renata Taveiros, una de las razones que dificultan esta negación de los propios impulsos es la creciente facilidad para realizar los pagos. Códigos QR, Pix, tarjetas de crédito que se guardan en sitios web de compras son algunos ejemplos.

Además, el neurotransmisor llamado dopamina, que activa el llamado “sistema de recompensa” del cerebro, también puede interferir.

Cuando la dopamina funciona, estimula el comportamiento impulsivo. ¿Cómo funciona? Tienes la expectativa de ganar algo. Puede ser dinero, bienestar, placer, una buena imagen frente a los demás, etc. Y este comportamiento impulsivo hace que inmediatamente quieras esa recompensa “, explica.

Un ejemplo de cómo se explota actualmente este sistema de recompensas es la adopción de mecanismos propios de los juegos al proceso de consumo. Es decir, la transformación del acto de comprar en un juego.

Las aplicaciones de los supermercados y de las tiendas online prometen recompensas (descuentos, productos gratis, etc.) por alcanzar una determinada cantidad de puntos, por ejemplo.

Taveiros señala que en Brasil este tipo de mala decisión se puede identificar en los altos niveles de endeudamiento de los ciudadanos.

Un estudio de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo de agosto de 2021, muestra que uno de cada cuatro brasileños (25,6%) no pudo saldar sus deudas dentro de ese mes.

“Tenemos problemas muy graves en Brasil y todo este estímulo al consumo que fomenta el comportamiento impulsivo empeora aún más estas condiciones”, dice la neuroeconomista.

Por eso, un consejo de oro para evitar este tipo de decisiones impulsivas es siempre “dar una vuelta más” antes de decidir hacer la compra.

“Por lo general, pongo una pegatina en las tarjetas de crédito de los clientes que dice ‘da un paseo más, espera un poco más, respira’. Cuando alguien va a hacer otra cosa y regresa, la dopamina baja, ya que es una sustancia química que tiene efecto por un tiempo determinado. Pronto, la sensación de ‘lo quiero, lo quiero’ pasará y la persona llegará a la conclusión de que puede usar este dinero en otra cosa. Pero tiene que ser más tarde, no es posible en ese instante”, explica.

No haga los cálculos en su cabeza

Pero estas malas decisiones se pueden evitar incluso antes de la compra.

Iustración de un cerebro formado con billetes.

Getty Images
No haga cálculos mentales, lo mejor es sumar sus gastos con lápiz y papel.

Renata Taveiros explica que cuando tienes una idea exacta de cómo va tu vida financiera, es más difícil endeudarte.

“Es muy importante para una persona tener coraje y saber que va a ser genial acercarse a la vida financiera y mirar las cuentas. Mucha gente dice que es difícil, pero después de hacer eso, hay una sensación de alivio. Si tiene miedo de mirar, caerá en todo tipo de trampas mentales”, dice.

Una de estas trampas es la “contabilidad mental”, esa manía de hacer cálculos, la mayoría de las veces incorrectos, sobre nuestra situación financiera.

“Hacemos los cálculos. ‘Gano 100, así que puedo gastar 50 en el supermercado, 20 en el bar, solo 10 en el almuerzo, también puedo tener una cuota mensual de 15 …’. Compara 15 con 100, 10 con 100, pero no cuadra. Entonces se asusta y ve que está en números rojos “, advierte el neuroeconomista.

Lo que debe hacer es escribir sus gastos con un lápiz. Sume todas sus ganancias y sus costos de vida. Solo entonces tendrá una idea real de cuánto dinero puede gastar.

Cuida tu ‘yo futuro’

Una de las decisiones más importantes que debemos tomar, pensando en nuestro futuro, es ahorrar dinero.

Una persona pone dinero en una alcancía.

Getty Images
Ahorrar es una de las decisiones más importantes que podemos tomar.

Está claro que el contexto de muchas economías que tienen desempleo, informalidad y alta inflación, hace que esto sea cuesta arriba para muchas personas.

Pero, ¿por qué es tan difícil hacer esto incluso cuando hay condiciones favorables?

Un efecto conocido como “descuento intertemporal” en la economía del comportamiento puede explicarlo.

“Imagina que coges unos prismáticos y les das la vuelta. ¿Qué pasa? Lo que está lejos es diminuto. Y lo que está cerca obtiene un valor, un tamaño gigante”, explica Renata Taveiros.

Queremos la recompensa inmediata, ahora mismo, porque parece ser mucho más grande que una recompensa que es muy misteriosa, que no sabes qué va a pasar en el futuro”, agrega.

Los estudios neuroeconómicos muestran que algunas áreas del cerebro que se activan cuando piensas en ahorrar dinero para tu futuro son las mismas que lo hacen cuando piensas en darle dinero a un extraño.

Lo que puede significar que, para nuestro cerebro, ahorrar dinero para el Yo futuro y dar la misma cantidad a otra persona es casi lo mismo.

Según Renata Taveiros, una solución puede ser crear un “empujón”, es decir, un pequeño estímulo para que pienses más detenidamente en tu futuro.

“Una idea que suelo aplicar es usar una de esas aplicaciones que te hacen ver mayor en una foto. Te hace conectar con esa imagen. Luego, debes hacer el ejercicio de pensar en lo que quieres para la vida de esa otra persona. Entonces, se va a crear un circuito neuronal que conecta su yo futuro con su yo de hoy “, dice.

También aprende a decirte ‘sí’

El neurocientífico Álvaro Machado Dias advierte que si bien es importante ahorrar dinero, también debe saber darse permisos.

Una persona hace con la mano una señal de aprobación.

Getty Images

“No asumas que siempre es malo permitirse (gastar) y no caigas en la falacia de que debemos posponer continuamente el placer para que un día podamos disfrutarlo en mayores intensidades. Hoy lo que vemos es un mar de gente sin ganas para vivir. Sal de este mar”, dice.

Según Álvaro, no todas las decisiones que tomamos en la vida, sean económicas o no, se pueden tomar de forma puramente racional, y ni siquiera es deseable que eso suceda.

“A veces somos dominados por componentes emocionales y, de hecho, esto puede conducir a malos resultados, incluido el arrepentimiento”, dice.

“Pero la entrada en juego de estos componentes que no son formales, lógicos, es lo que finalmente hace que nuestras decisiones sean mejores para el grupo, la especie y la cultura en su conjunto”, agrega.

Por tanto, el consejo es saber distribuir mejor tus energías e inquietudes.

No hay tiempo -ni tiene sentido- para tratar de optimizar cada decisión. Elija sus batallas. Concéntrese en las opciones que más importan; son las que finalmente definirán quién es usted”, afirma el experto.


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