Pintar la raya guía a 70 km, jueces perdidos, cambio de ruta, las curiosidades del Maratón CDMX
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Cuartoscuro Archivo

Pintar la raya guía a 70 km, jueces perdidos, cambio de ruta, las curiosidades del Maratón CDMX

Este domingo se corre la edición XXXV del Maratón de la CDMX, cuya historia está llena de datos curiosos, anécdotas y personajes.
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Por Redacción Animal Político
27 de agosto, 2017
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Este domingo es el Maratón en la Ciudad de México, para muchos el día más esperado del año.

Tras 34 ediciones, esta competencia que busca estar entre los mejores maratones del mundo, ha acumulado anécdotas, récords, y curiosidades. Te contamos algunas de ellas.

Seguro notaste que en algunas avenidas como Reforma e Insurgentes hay una línea azul.

Esta es la guía para que los participantes no se pierdan y sepan cuál es la ruta. Para pintar la línea, el gobierno capitalino y el Instituto del Deporte local realizan un dispositivo – que más bien parece una persecución – porque incluye patrullas que escoltan a la camioneta que pinta la línea a 70 kilómetros por hora, sin detenerse y en algunas vialidades en sentido contrario.

Si te preguntas por qué es tan importante esta línea, bueno, pues en 1999 el bloque femenil corrió casi 45 kilómetros, tres más de lo que debían, pues el chofer del auto guía que llevaba a los jueces se equivocó de ruta.

La ruta ha cambiado varias veces en los últimos 35 años. En la primera edición de la carrera, en 1983, los corredores salieron del Autódromo Hermanos Rodríguez para llegar a la meta en el Monumento a la Revolución.

En 1985 debido al terremoto que afectó la capital se cambiaron la fecha y la ruta. La competencia se realizó el 8 de diciembre y el recorrido se desarrolló mayormente en el sur de la ciudad, ya que el centro quedó muy afectado.

Cuatro años después, en 1989 la salida y meta se ubicaron nuevamente en el Autódromo de los Hermanos Rodríguez. En 1999, por la remodelación de la Ciudad Deportiva “Magdalena Mixihuca” el maratón dejó el Autódromo.

Desde 2013, el maratón salía del Hemiciclo a Juárez y no del Zócalo como se había realizado en ediciones anteriores, la meta ha sido el estadio de Ciudad Universitaria.

Este año la ruta fue modificada, y se seguirá la misma de los Juegos Olímpicos de 1968: partirá del Zócalo hasta CU, aunque con cambios en los primeros kilómetros en tramos del Bosque de Chapultepec y de La Condesa.

El maratón no siempre fue tan concurrido como el de este año en el que competirán 40 mil corredores, la cifra más alta en la historia de esta justa deportiva.

En la primera edición participaron 7 mil 500 corredores. Para su segunda edición el número se duplicó a 15 mil, años después llegaría a los 20 mil. En 2016, corrieron 35 mil personas.

Durante 16 años los maratonistas mexicanos se apoderaron del podio. Entre 1983 y 2001 solo en tres ocasiones (dos en la rama varonil y una en la femenil) ganaron extranjeros; pero en los últimos 15 años, los corredores mexicanos solo han ganado en ocho ocasiones.

La última vez que competidores mexicanos ganan en las dos ramas fue en 2009 con Edilberto Méndez e Isabel Orellana.

Desde 2011 un mexicano no sube al podio, las medallas se han repartido entre corredores de Etiopía, Kenia y Perú.

maratón

Los kenianos Emmanuel Mnangal, Isaacke Kenboi y Rodgers Ondati ganaron los sitios 1, 2 y 3 en el XXXVI Maratón de la Ciudad de México.

En la primera edición en 1983, Casimiro Reyes y María del Carmen Cárdenas, ganadores de ambas ramas, fueron premiados con un viaje para correr en el Maratón de Nueva York.

Este año los premios son para el primer lugar 550 mil pesos; el segundo se llevará 245 mil pesos y el tercero 180 mil pesos.

Aunque nunca ha subido al podio, Miguel Ángel Vargas Villanueva puede presumir como ninguno, que este domingo correrá por 35 vez consecutiva el Maratón de la Ciudad de México. Él es el único que ha estado en cada una de las ediciones de esta carrera.

Aquel 25 de septiembre de 1983 lo hizo con el número tres mil 559, este año lo hará con el número 40 mil.

Un día comenzó a anotar los kilómetros recorridos en los entrenamientos, en las prácticas y en las carreras, hasta hoy lleva 120 mil kilómetros, lo que según sus cuentas corresponde a tres vueltas a la tierra.

Miguel Ángel Vargas recorrió su primer maratón en 2:40 horas, este año intentará completarlo en cuatro horas.

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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https://www.youtube.com/watch?v=ZdWiKvBoZeA

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