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Cuartoscuro

El magnate de los medios en Centro y Sudamérica extiende su red de televisión por México

Ángel Remigio González posee un amplio número de canales de radio y TV en Latinoamérica; tras una subasta del Ifetel ahora ampliará su emporio de medios en México.
Cuartoscuro
Por Ernesto Aroche Aguilar
16 de agosto, 2017
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Con la concesión de 10 canales de televisión que le otorgó el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) el pasado 14 de agosto, el empresario Remigio Ángel González González extenderá el consorcio mediático que posee en Centro y Sudamérica.

Telsusa operará una señal de televisión abierta en los estados de Campeche, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Tlaxcala, Quintana Roo, Veracruz y Yucatán. Por esto tendrá que pagar una contraprestación de 243 millones 206 mil pesos.

Estas señales se sumarán a una red de televisión y radio con presencia en 16 países, según presume Grupo Albavisión, holding que concentra las empresas de González González en América Latina.

Leer más: Nuevos canales de TV llegarán al Valle de México con Grupo Multimedios

Este grupo cuentan con 45 canales de televisión, 68 emisoras de radio, 65 salas de proyección cinematográfica y un diario, El Comercio en Ecuador.

González González, apodado “El Fantasma” tiene relaciones cercanas con políticos de Guatemala y otros países, lo que le ha ayudado a multiplicar su control de señales de radio y televisión por todo Centro y Sudamérica.

El portal Plaza Pública de Guatemala reveló en febrero del año pasado cuando cómo el empresario obtuvo la exclusividad de las selecciones nacionales de futbol de Guatemala para “engordar sus cuentas bancarias”.

Sobre la esposa de González González, Alba Elvira Lorenzana Cardona, guatemalteca de origen y representante legal de los canales de televisión que tiene en ese país, pesan acusaciones que la vinculan con un financiamiento electoral ilícito a la campaña del Partido Patriota (PP) del 2011. Hasta junio de este año su ficha aparecía en la página de interpol.

El emporio en Centroamérica

Aunque nació en Monterrey Ángel Remigio González hizo su fortuna en Centroamérica vendiendo productos televisivos, lo que le permitió comenzar a adquirir canales y medios en general.

La investigación “Los monopolios de la verdad” publicada en 2009 y financiada por la Fundación para las Américas de la Organización de Estados Americanos y el Instituto Prensa y Sociedad (Ipys) de Perú estimó que “el valor de su red de medios se aproxima a los 400 millones de dólares”.

La investigación señaló que en Costa Rica a través de Grupo Repretel mantiene la propiedad de tres canales de televisión, 4,6 y 11, lo que ubicaba a la empresa como el tercer grupo mediático de ese país centroamericano.

Una revisión a la página de Repretel muestra que actualmente son cuatro los canales de controla.

La investigación también señala que Ángel González tiene al menos dos canales en Nicaragua y “es socio de la familia Ortega Murillo (del actual presidente Daniel Ortega) en el Canal 4, que antiguamente había estado en poder de los sandinistas”.

Pero su centro de operaciones más significativo está en Guatemala, en donde mantiene la propiedad de todos los canales de televisión de la banda VHF, que le permiten cubrir todo el país y donde no tiene competencia.

“Si se analiza la concentración de la propiedad de acuerdo a como se reparten los ingresos publicitarios vemos que los cuatro canales pertenecientes a Ángel González absorben el 95% del total de dichos ingresos”, dice el informe.

Y agrega: “En Guatemala su poder en el sector televisivo es absoluto, lo que lo ha tornado un interlocutor privilegiado de los gobernantes y de los aspirantes a serlo. (…) a través de la Corporación de Radios, tiene 20 estaciones de radio, entre ellas la única que se dedica plenamente a las noticias, Radio Sonora. Este fue el primer medio propiedad de González en territorio guatemalteco”.

“También forman parte de su emporio una cadena de salas de cine –el circuito de Cines Alba–, la franquicia local los almacenes Sear’s, y otros negocios”.

Presencia en el sureste

Aunque su emporio lo construyó en Centroamérica y su expansión fue hacia Sudamérica, Ángel Remigio González ya tenía canales en México.

A través de las empresas Tele-Emisoras del Sureste SA y Comunicación del Sureste SA mantiene en concesión cuatro canales de televisión en Tabasco y Chiapas.

Estas empresas tienen como representantes legales a Guadalupe Carlos Hernández Martínez y a José Luis Yarzabal Burela, quienes también aparecen como representantes legales de otras empresas en Sudamérica, de acuerdo con una investigación del diario ecuatoriano El Universo.

De acuerdo con el Registro Público de la Propiedad de México, Ángel Remigio González González también ha tenido como socio en sus empresas mexicanas a Francisco Javier Sánchez Campusano, quién a su vez es dueño de Grupo Siete, empresa mediática que opera frecuencias de radio en Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Chihuahua, Hidalgo y Sinaloa, un canal de televisión en Sonora, y servicios de internet y televisión por cable en Toluca.

La revisión de documentos del Registro Público de la Propiedad y el Comercio muestran que Francisco Javier Sánchez Campuzano formo parte de la sociedad Tele-Emisoras del Sureste SA de CV entre 1979 y septiembre 1987.

Entre marzo y septiembre de ese año mantuvo una relación empresarial con Remigio Ángel González González, pues ese personaje fue nombrado administrador único de la empresa. En septiembre se registró la venta de acciones, en esa fecha hubo un cambio total de accionarios y Sánchez Campuzano entregó sus acciones a González González.

Aunque una de las las concesiones de canales de televisión que recibió en octubre de 1988 la empresa Tele-Emisoras del Sureste fueron firmados por Manuel Efraín Aban Méndez, uno de los socios originales.

Francisco Sánchez Campuzano también participó como socio en la empresa Comunicación del Sureste SA de CV, que se fundó también en 1979. La empresa como entidad fue parte de la sociedad de Tele-Emisoras del Sureste.

En mayo de 1987 Remigio Ángel González González fue nombrado administrador único de la empresa. Y no hay registro en el RPPC de la modificación societal en esos años. Es hasta 1997 que se registra una nueva acta notarial en donde se reconoce una nueva conformación de la tabla de accionistas. Ahí ya no aparece Sánchez Campuzano ni nadie de los socios iniciales.

Los documentos establecen que sí hubo relación empresarial entre Sánchez Campuzano y González González en la década de los 80s. Aunque no hay, actualmente, documentos que establezca una relación de negocios.

Hasta en los Panamá Papers

La revista Proceso documentó, como parte de la investigación global Panamá Papers, que Ángel Remigio González creó empresas en paraísos fiscales.

De acuerdo con la información filtrada el nombre del mexicano aparece en la empresa Global Holding Properties Corporation, abierta por el despacho Mossack Fonseca con sede en Islas Británicas.

Esa fue una de las empresas que se usó para obtener el control de la cadena Red Televisión en Chile, según documentaron medios de la región, la empresa actualmente forma parte del conglomerado Albavisión.

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#YoSoyAnimal
Foto: Cortesía José Reyes

Las razones por las que muchos latinos no hablan español en EU

Muchos estadounidenses de origen mexicano que crecieron en EU durante la década de 1960 fueron discriminados e incluso castigados por hablar español en las aulas de clase, lo que hizo que muchos abandonaran el idioma para siempre. José Reyes vivió uno de estos traumas pero decidió luchar por ser bilingüe.
Foto: Cortesía José Reyes
4 de noviembre, 2019
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El español ha tenido una fuerte presencia en Estados Unidos desde hace siglos, pero no siempre ha sido bienvenido.

Pese a que el país norteamericano no tiene designado el inglés como idioma oficial, este ha dominado en las escuelas públicas, instituciones y demás ámbitos de la sociedad.

Y aunque el español es el segundo idioma más hablado en el país, en diferentes épocas su uso ha sido marginado y sus hablantes discriminados por su acento y apariencia.

En el caso de José Reyes, incluso llegó a ser castigado en el aula de clases.

Reyes vivió una serie de traumas en torno a su idioma nativo en la década de 1960 y decidió transformarlas en experiencias constructivas que lo llevaron a convertirse en profesor bilingüe.

Esta es su historia.


La foto escolar

Cortesia Jose Reyes
Reyes, el primer niño en la segunda fila de izquierda a derecha, no sabía inglés cuando entró a la escuela primaria.

Nací en Estados Unidos en julio de 1959, en un pequeño pueblo llamado Ysleta, en la frontera con México.

Mi madre es de Jalisco y mi padre de Parral, Chihuahua. Por alguna fortuna se conocieron en Ciudad Juárez en 1956 y mi padre, siendo persistente, la conquistó.

Inmediatamente después de nacer nos mudamos a Juárez de nuevo y viví allí hasta los 3 años. Cuando mi padre perdió a su madre, decidieron volver a Estados Unidos y como en 1962 llegamos de nuevo aquí.

Alquilamos y nos movimos entre casas de parientes hasta finalmente tener nuestra propia casa en El Paso.

El Paso era un lugar amigable, donde la frontera no nos separaba ni nos marcaba.

Creo que el ambiente era más tolerante porque el que hablaba español o venía de México venía a trabajar, a servir. Mi abuela cuidaba una casa y mi padre hacía trabajos en una cocina.

Mi madre se quedaba en casa cuidando de mí y mis otros cinco hermanos.

Mapa de Ysleta, El Paso, Texas

BBC
Reyes se crió en Ysleta, en la ciudad tejana de El Paso.

A los 5 años, alguien le puso a mi mamá en la cabeza que yo ya necesitaba ir a la escuela así que me inscribieron en un programa especial de verano.

Fue una experiencia muy positiva. Mi abuela materna iba por mí, me compraba mi soda y mi helado, íbamos a su casa y luego ya me regresaban a mi casa.

En el otoño del 65, entré en primer grado en la escuela Houston. Me tocó una maestra muy bonita llamada Ms. Love.

Mis padres me decían que tenía que ser obediente y respetarla mucho.

Pero pronto aprendí que el lenguaje no era el mío y no me sentía muy a gusto. Batallaba mucho porque el inglés era un idioma que no conocía.

En esa época, no había tolerancia con el español.

En el aula teníamos grupos de lectura y a los que sabían leer les llamaban los yellowbirds y bluebirds (azulejos).

Los que no sabíamos leer íbamos al grupo de los blackbirds, es decir, los buitres.

Nos dijeron en la escuela que no podíamos hablar español. No Spanish, repetían.

La boleta escolar de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes obtuvo la calificación de “insatisfactorio” en su boleta de notas del primer grado.

Y nos advirtieron que si nos pillaban hablando español, habría consecuencias.

A muchos de los estudiantes incluso les ponían a escribir planas con la frase I will not speak Spanish (“No hablaré español”).

A otros compañeros los castigaban poniéndolos aparte.

Una vez el castigo me tocó a mí después de que hablé español.

Ms. Love me llevó al lavabo, abrió la llave, tomó una toalla de papel y la embarró con un jabón muy áspero que se llamaba Borax.

Empezó a lavarme la boca.

Creo que pensó que, simbólicamente, así borraría el español de mí.

De ahí en adelante me convertí en un estudiante muy silencioso y avergonzado. Tenía unos 6 o 7 años.

La familia Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes (abajo a la izq) junto a sus hermanos.

Les platicaron a mis padres del incidente y ellos me dijeron que debía acatar.

Me sentí defraudado, fuera de lugar. Lo bueno es que mi abuela y mi tía me invitaban a leer con ellas en español y vivía momentos muy tiernos a su lado.

Durante el segundo año de la escuela, nos tocó una maestra nueva llamada Ms. Justice que nos tenía bien disciplinados.

Nos tenía sentenciados en cuanto al uso del español y exigía que fuésemos eficaces con el inglés.

Mi relación positiva con el inglés vino a través de lo que veía en la televisión. Caricaturas, el programa de Johnny Carson… lo que pudiese consumir.

También aterrizamos en la biblioteca de la escuela con un compañero y entre él y yo empezamos a descubrir la literatura infantil en inglés.

Ya en el cuarto grado, cuando tenía unos 11 años, me tocó una maestra hispana por primera vez, la señora De la Torre.

Ella era inclusiva y nos ayudaba, nos enseñaba en inglés y en español.

El profesor José Reyes

Cortesia Jose Reyes
José Reyes ha sido maestro bilingüe en Texas y Nuevo México durante décadas.

Teníamos un libro de texto llamado “Paco en el Perú” y leyéndolo me fui dando cuenta de cómo mis amigos americanos empezaban a jugar con el idioma.

“Hola, Paco, qué tal are you?”, decían.

Me fascinaba que si ellos podían manipular el español, entonces yo podía hacer lo mismo con el inglés.

El gran dilema de nuestro tiempo es que había un gran anhelo por parte de los padres de que los niños dominaran el inglés.

Mi padre me tenía como su intérprete; muchas veces me ponía a traducirle el correo y eso me daba gran frustración.

Ni de aquí ni de allá

Luego vino el trauma de recibir el apodo de “pocho” que usan para llamar a los que no somos ni de aquí ni de allá, los semilingües, los que mezclan idiomas.

Nuestros familiares en Juárez se burlaban de mi forma de hablar y eso hizo que quisiera dejar de ir.

La experiencia me hizo pensar en mi identidad como algo que siempre estaba en proceso.

Pasaron los años y llegué al high school, donde me tocó un gran maestro de español, un cura que nos pidió que rezáramos el Padre Nuestro.

Ponía a la derecha a los que no sabían español y pensé que me pondría en el lado opuesto.

Graduación de la universidad de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes se graduó como profesor bilingüe en 1981.

Pues no. Al ver que recitaba un Padre Nuestro obsoleto que me enseñó mi abuela, se dio cuenta de que era pocho.

Nos dijo que hablábamos español pero no leíamos ni escribíamos, entonces quería desarrollar nuestro conocimiento de gramática y sintaxis.

De ahí empecé a forjar la idea de convertirme en maestro.

Me enteré que se habían firmado las leyes de derechos civiles y aprendí que como estudiante tenía algunos derechos. Y que en la universidad existía una certificación de maestro bilingüe.

Me gradué de la universidad en 1981 y de ahí empecé a trabajar como maestro de inglés como segundo idioma y luego como maestro bilingüe en Nuevo México.

Después di clases de noche durante 29 años en El Paso. Decidí enseñar de noche por justicia a mi padre, que asistió a escuelas de inglés para adultos y luchó por aprender.

Mi historia no es para causar pena. De hecho, todavía aprecio mucho a Ms. Love y Ms. Justice.

El que se sintió oprimido por un sistema puede reconciliarse con la idea de que mucho de eso se hizo por ignorancia.

En la actualidad, seguimos peleando un idioma sobre otro y no nos preguntamos por qué no podemos tener dos o más o por qué nos limitamos solo a uno.

Como maestro, lucho con algunos padres que vienen a inscribir a sus hijos y ya vienen con una idea preconcebida de que el inglés es mejor que el español.

Pero el español tiene su lugar en Estados Unidos, ¿por qué no celebrarlo?


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


*Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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