Procuraduría de CDMX incumple recomendación de la CDHDF y (todavía) viola derechos de policías
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Especial

Procuraduría de CDMX incumple recomendación de la CDHDF y (todavía) viola derechos de policías

La Procuraduría de Justicia capitalina ni siquiera realizó el diagnóstico sobre la situación laboral que enfrentan los policías de investigación, luego de que la CDHDF documentó violaciones a derechos laborales de los agentes.
Especial
Por Nayeli Roldán
3 de agosto, 2017
Comparte

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México incumplió con el compromiso de mejorar las condiciones de trabajo de los policías de investigación, pese a que la Comisión de Derechos Humanos local documentó que la dependencia viola sus derechos laborales.

La CDHDF emitió la recomendación 16/2016 en diciembre del año pasado, en la cual establece diversas acciones para que la Procuraduría capitalina cesara la violación a los derechos de sus empleados, que, entre otras cosas, tienen jornadas de 24 horas continuas de trabajo, hostigamiento, falta de insumos, instalaciones insalubres y discriminación.

Aunque la Procuraduría, actualmente a cargo de Edmundo Garrido Osorio, aceptó la recomendación y, por tanto, se comprometió a cumplir con las observaciones, no lo ha hecho. Ni siquiera realizó el diagnóstico sobre la situación de los policías, para lo cual tenía un plazo de 120 días, que se agotó el 13 de junio pasado.

La Comisión de Derechos Humanos local confirmó a Animal Político que hasta ayer, 2 de agosto, la Procuraduría no había entregado el diagnóstico, que sería el punto de partida para avanzar en las siguientes acciones.

Además, el 30 de junio pasado, Gonzalo Gallardo, visitador adjunto de apoyo y seguimiento de la CDHDF, emitió un oficio en el que confirma que la Procuraduría había entregado pruebas de cumplimientos de dos de los puntos recomendados, “susceptibles a ser verificados” y del resto no había nada.

En tanto, policías consultados aseguraron que ninguna autoridad de la Procuraduría se ha acercado para recabar la información sobre su situación laboral.

Este medio solicitó entrevista con autoridades de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México para saber la razón del incumplimiento, pero el área de Comunicación Social informó que el funcionario encargado se encontraba de comisión.

Pese al incumplimiento, aún hay canales legales para que la Procuraduría actúe. La titular de la CDHDF, Perla Gómez, puede hacer exhortos públicos y por escrito a la dependencia. Además, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México está facultada para llamar a comparecer al procurador para que explique los motivos del incumplimiento.

Sin cambios en la situación laboral

Los policías de investigación capitalinos iniciaron la batalla por sus derechos en mayo de 2014 y, parecía, que la recomendación de la CDHDF era una primera victoria. Sin embargo, sólo se ha quedado en el papel.

Los policías aún trabajan hasta 24 horas continuas y sin certeza sobre su horario laboral con el argumento que se trata de “necesidades específicas de servicio” o “servicios extraordinarios”, aunque esto no esté previsto en alguna normatividad interna.

Heriberto Vital, uno de los policías que interpuso la queja, afirma que “todo sigue igual o peor”. La mayor exigencia, dice, es por horarios justos de trabajo, pues eso impacta directamente en su salud y productividad.

La Procuraduría de Justicia capitalina mantiene un modelo de trabajo para sus policías que consiste en “guardia” (24 horas), “franca o de descanso” (24 horas) e “imaginaria” (12 horas de labores por 12 horas de descanso).  Esto significa 96 horas laborales a la semana. En contraste, los mandos superiores trabajan 68 horas.

Además, los mandos pueden decidir ampliar los periodos de trabajo sin ninguna razón normativa de por medio. Son decisiones discrecionales que funcionan como esquema de castigos, sobre todo para aquellos que se inconforman por las condiciones de trabajo.

La CDHDF también detectó que el número de policías de investigación es insuficiente para cumplir con sus funciones, pero también es un problema originado por las propias autoridades.

Por ejemplo, en la Fiscalía Desconcentrada de Investigación en IZC-2, supuestamente están contratados 30 policías de investigación; sin embargo, al interior de la agencia sólo laboran cuatro agentes por turno de guardia porque “el resto se encuentran comisionados” realizando “actividades de escolta, administrativas, o bien se encuentran ausentes por licencia médica, de tal forma que el estado de fuerza se ve reducido significativamente”, indica la Comisión.

Debido a que la Procuraduría ignoró la recomendación de la CDHDF, los policías acudieron a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) el 24 de julio pasado para que intervenga en el caso.

Los compromisos de la Procuraduría

La Comisión documentó que, por ejemplo, ni siquiera hay certidumbre de la participación de policías en operativos de seguridad pública. La orden sólo la reciben de manera verbal, pero no existe un documento que justifique su presencia en dichas acciones.

También existe una diferenciación salarial entre las personas, toda vez que, aunque realicen las mismas funciones, no todos ganan igual, según detectó la Comisión. Esto, dicen los policías, se debe al tráfico de influencias y a redes de complicidad entre los mandos y los elementos.

Ni siquiera los insumos son suficientes para realizar los trabajos. Los policías deben pagar las reparaciones de sus patrullas y hasta la gasolina porque “nunca hay recursos”, dicen los elementos consultados.

En cuanto a la infraestructura, los lugares de trabajo “no tienen suficiente aseo, iluminación y ventilación; los sanitarios son de uso común para mujeres y hombres; incluso, en algunos casos, los sanitarios no se encuentran en funcionamiento y se utilizan como bodegas. Tampoco tienen lugares higiénicos para el consumo de alimentos y el mobiliario de oficina es insuficiente y se encuentra en condiciones de desgaste y poco funcionales”, advierte la Comisión local.

Todo esto se traduce en un trabajo poco eficiente hacia la ciudadanía, dice el policía Heriberto Vital. Por eso, insiste, si esta ciudad cuenta con policías con mejores condiciones laborales y los insumos necesarios para investigar, la impunidad disminuiría.

Un policía, por ejemplo, recibe seis carpetas de investigación en promedio por día. Esto significa que en una semana tiene 30 casos. En una sola agencia del ministerio público acumula 2 mil 600 carpetas en 2016, pero sólo hay 30 policías dedicados a esclarecer los casos.

Aunque la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal emitió la recomendación, no es vinculante, es decir, si la Procuraduría incumple no puede ser sancionada. En todo caso, sólo sería una sanción moral por ignorar la recomendación del organismo de defensa de derechos humanos local.

Esto debería hacer la Procuraduría para mejorar la situación de sus policías:

  1. Elaborar un diagnóstico que identifique las condiciones laborales y de seguridad como: adscripción, puesto, antigüedad, actividad laboral que desempeñan, turnos, salario, acceso a capacitación, insumos con los que cuenta y condición de la infraestructura en los centros de trabajo. (El plazo era de 120 días naturales, que se agotó el 13 de junio pasado).
  2. En un plazo no mayor a 180 días, a partir de la elaboración del diagnóstico, atender las problemáticas y necesidades detectadas, haciendo uso del presupuesto con el que se cuente y del que se solicite en el Programa Operativo Anual de 2018.
  3. En un plazo no mayor a 180 días a partir del diagnóstico, se armonicen los instrumentos que regulan la actuación de la Policía de Investigación con base en estándares nacionales e internacionales en materia de derechos humanos laborales.
  4. En un plazo no mayor a 30 días naturales a partir de la aceptación de la presente Recomendación, la Procuraduría la Oficialía Mayor y la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México deben solicitar la suficiencia presupuestal para la homologación de los salarios, prestaciones y estímulos, de los policías y para tener los recursos materiales, financieros y tecnológicos necesarios para atender las problemáticas.
  5. Programa de tratamiento psicológico para prevenir el estrés laboral; crear un mecanismo para prevenir, investigar y erradicar la violencia laboral y diseñar un programa de capacitación para los elementos.
Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Qué tan cerca están las grandes potencias de la creación de "supersoldados"

¿Está China tratando de hacer su propia versión del Capitán América? La inteligencia estadounidense así lo ha sugerido. Y China no es la única potencia interesada.
15 de febrero, 2021
Comparte

Con bolsillos profundos y el deseo de sacar ventaja, los ejércitos del mundo a menudo han impulsado la innovación tecnológica, desde lo más moderno hasta lo más sencillo.

Un ejemplo es la cinta adhesiva, el resultado de una sugerencia de un trabajador de una fábrica de artillería de Illinois que tuvo hijos que sirvieron en la marina durante la Segunda Guerra Mundial.

Preocupado por los soldados bajo fuego que tenían que manipular la endeble cinta de papel que se usaba para sellar las cajas de municiones, a Vesta Stoudt se le ocurrió una solución: una cinta de tela impermeable.

No pudo ganarse el apoyo de sus supervisores, pero tuvo más éxito cuando le escribió al presidente Franklin D. Roosevelt, quien instruyó a los productores de guerra para que hicieran realidad su idea.

Y si la necesidad militar puede darnos una mejor cinta adhesiva, ¿qué más es capaz de hacer?

Short presentational grey line

BBC

Al anunciar una nueva iniciativa en 2014, el entonces presidente Barack Obama les dijo a los periodistas: “Básicamente, estoy aquí para anunciar que estamos construyendo a Iron Man“.

Hubo risas, pero hablaba en serio: el ejército estadounidense ya había comenzado a trabajar en el desarrollo de un traje protector, conocido como Traje de Operador Ligero de Asalto Táctico (Talos).

Un video promocional similar a un videojuego mostraba a un usuario irrumpiendo en una celda enemiga mientras las balas rebotaban en la armadura.

Iron Man no llegó a ser: cinco años después, la iniciativa terminó. Pero los fabricantes esperan que los componentes individuales del traje tendrán otros usos.

El exoesqueleto Talos en un video promocional.

USSOCOM
El exoesqueleto Talos en un video promocional.

Los exoesqueletos son solo una de las tecnologías prometedoras que los ejércitos están explorando para mejorar sus soldados.

Esta ambición no es nada nueva: desde la antigüedad, las tropas se han estado reforzando gracias a avances en armamento, equipo y entrenamiento.

Pero hoy estamos hablando de mucho más que simplemente darle a un soldado una mejor arma. Podría significar alterar al mismo soldado.

En 2017, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtió que la humanidad pronto podría crear algo “peor que una bomba nuclear”.

“Uno puede imaginar que un hombre puede crear un hombre con algunas características dadas, no solo en teoría sino también en la práctica. Puede ser un genio matemático, un músico brillante o un soldado, un hombre que pueda luchar sin miedo, compasión, arrepentimiento o dolor“, dijo Putin.

Y el año pasado, el entonces director de Inteligencia Nacional (DNI) de Estados Unidos, John Ratcliffe, fue más allá con una acusación contundente contra China.

“China ya ha realizado pruebas en humanos con miembros del Ejército Popular de Liberación con la esperanza de desarrollar soldados con capacidades mejoradas biológicamente. No hay límites éticos para la búsqueda del poder de Beijing”, escribió en The Wall Street Journal.

China calificó al artículo como “una sarta de mentiras”.

Pero cuando se preguntó si la nueva titular del DNI, Avril Haines, compartía la evaluación de su predecesor, su oficina dijo que tenía comentarios, pero señaló declaraciones en las que advertía sobre la amenaza que representa China.

Y si bien el gobierno del presidente Joe Biden ha descartado gran parte de la agenda de Donald Trump, es probable que las tensiones con China sigan siendo una característica de la política exterior de Estados Unidos.

Ambición vs realidad

Tener un supersoldado en sus filas es una perspectiva tentadora para los militares: imagina un soldado que pueda soportar el dolor, el frío extremo o la falta de sueño.

Pero como muestran los intentos estadounidenses por construir a “Iron Man”, los límites de la tecnología pueden arrastrar la ambición por tierra.

Un documento de 2019 de dos académicos estadounidenses, sin embargo, afirma que el ejército de China ha estado “explorando activamente” técnicas como la edición de genes, los exoesqueletos y la colaboración entre humanos y máquinas.

El informe se basó principalmente en comentarios de estrategas militares chinos.

Y una de las autoras, Elsa Kania, se mostró escéptica con los comentarios de Ratcliffe.

“Es importante comprender lo que el ejército chino está discutiendo y aspirando a actualizar, pero también reconocer la distancia entre esas ambiciones y la realidad de dónde está la tecnología en este momento”, dijo Kania, investigadora principal del Centro para una Nueva Seguridad Americana.

“Si bien los ejércitos de todo el mundo pueden tener mucho interés en la posibilidad de supersoldados… al final del día, lo que es factible dentro de la ciencia impone una restricción a cualquier actor que esté tratando de empujar las fronteras”, agregó.

Por ejemplo, Ratcliffe mencionaba pruebas en adultos. Pero si bien algunas de sus características podrían alterarse mediante la edición de genes, cambiar el ADN de embriones ofrecería una de las rutas más plausibles hacia un “supersoldado”.

Y para la Dra. Helen O’Neill, genetista molecular del University College London, la pregunta es si los científicos estarían dispuestos a usar esa tecnología, en lugar de si la misma existe.

“Esas tecnologías -de edición del genoma y su combinación con reproducción asistida- se están convirtiendo en prácticas de rutina en transgénicos y agricultura. Es solo la combinación de los dos para su uso en humanos lo que se considera poco ético en este momento”, dijo.

Short presentational grey line

BBC

En 2018, el científico chino He Jiankui hizo un anuncio sorprendente: había alterado con éxito el ADN de los embriones de unas gemelas para evitar que contrajeran el VIH.

El anunció provocó indignación, pues este trabajo de edición genética está prohibido en la mayoría de los países, incluida China. Normalmente se restringe a los embriones de fecundación in vitro desechados, siempre que se destruyan inmediatamente después y no se utilicen para producir un bebé.

Y aunque el científico defendió su trabajo, este lo llevó a la cárcel por desafiar las prohibiciones del gobierno.

Muchos de los entrevistados para este artículo aludieron al caso He Jiankui como un momento clave en la bioética.

Pero científicos también han informado que, además de protegerlas del VIH, el tratamiento aplicado a las gemelas también trajo mejoras cognitivas para ellas.

He Jiankui utilizó la tecnología crispr, una forma de realizar cambios específicos y precisos en el ADN contenido en las células vivas. Algunos rasgos se pueden eliminar y otros se pueden agregar.

Es una tecnología muy prometedora, ya que potencialmente podría servir para tratar o incluso curar enfermedades hereditarias. ¿Qué podría hacer entonces por los militares?

Christophe Galichet, científico investigador principal del Instituto Francis Crick de Londres, describe crispr como una “revolución”.

Pero tiene límites, dice, comparándola con la función de buscar y reemplazar texto en un documento: puede intercambiar fácilmente frases precisas, pero lo que funciona en un punto del texto puede no tener sentido en otro.

“Es incorrecto pensar que un gen tendrá un único efecto”, explica. “Si tomas un gen, podrías tener un individuo con músculos más grandes o que pueda respirar a gran altura. Pero tal vez más adelante el individuo desarrollará cáncer”.

También es difícil aislar algunos rasgos. Por ejemplo, muchos genes están involucrados en la altura. Y cualquier rasgo que se cambie se transmitirá de generación en generación.

Short presentational grey line

BBC

Algunos analistas ven los esfuerzos de China como una respuesta directa a Estados Unidos.

Un reportaje de 2017 de The Guardian dijo que una agencia militar estadounidense estaba invirtiendo decenas de millones en tecnología de extinción genética que podría acabar con las especies invasoras, algo que los expertos de la ONU advirtieron que podría tener aplicaciones militares.

Y China y EE.UU. no son los únicos países que buscan una ventaja: las fuerzas armadas de Francia han recibido aprobación para desarrollar “soldados mejorados” y ya hay un informe que establece los límites éticos de la investigación.

“Debemos enfrentar los hechos. No todos comparten nuestros escrúpulos y debemos estar preparados para lo que nos depare el futuro”, dijo del mismo la ministra de Defensa francesa, Florence Parly.

Royal Marines en entrenamiento en condiciones extremas

PA Media
La genética ofrece la posibilidad de ayudar a los soldados a lidiar mejor con los entornos extremos.

Incluso si los científicos pudieran mejorar de manera segura los atributos de un individuo, la aplicación en el campo militar también plantea sus propios problemas.

Por ejemplo, ¿un soldado individual podría consentir libremente en un tratamiento potencialmente riesgoso dentro de la estructura de mando del ejército? Se informa que tanto China como Rusia han probado las vacunas para la covid en sus tropas.

“El ejército no existe para proteger los intereses del soldado, existe para obtener una ventaja estratégica o ganar una guerra”, die el profesor Julian Savulescu, experto en ética de la Universidad de Oxford.

“Hay límites a los riesgos que se pueden imponer a los soldados, pero son más altos que los impuestos a la sociedad normal”, agrega.

El profesor Savulescu dice que, para cualquier persona, es importante sopesar los riesgos de una mejora con los beneficios.

“Pero, por supuesto -agregó- la ecuación es diferente en el ejército; los seres individuales asumirán los riesgos, pero a menudo no se beneficiarán”, advierte.

De hecho, los soldados son a menudo puestos en situaciones de vida o muerte, y podría pensarse que la mejora debería ser bienvenida si aseguraba su supervivencia.

Pero para el profesor Patrick Lin, filósofo de la Universidad Politécnica Estatal de California, la cosa no es tan simple.

“Las mejoras militares significan experimentar y poner en riesgo a sus propios ciudadanos, por lo que no está claro qué tan mejor protegidos podrían estar los soldados mejorados. Todo lo contrario, podrían ser enviados a misiones más peligrosas o correr más riesgos que los no mejorados”, explica.

Short presentational grey line

BBC

Es posible que el Capitán América aún no esté a la vuelta de la esquina, pero siempre existe la posibilidad de un desarrollo sorpresa.

“Es difícil ejercer algún control ético o democrático sobre cómo evolucionan las cosas en el ejército porque, por naturaleza, utilizan el secreto y la privacidad para proteger el interés nacional”, advierte el profesor Savulescu.

“Entonces, es una cuestión ética difícil. Ya es bastante difícil en estos días en ciencia o medicina, donde las cosas están razonablemente abiertas”, agrega.

Y en cuanto a lo que podría, o debería, hacerse para regular el campo, el profesor Lin cree que “un desafío clave es que casi todo esto es investigación de doble uso“.

“Por ejemplo, la investigación de exoesqueletos tuvo como primer objetivo ayudar o curar a personas con afecciones médicas , como para ayudar a los pacientes paralizados a caminar de nuevo”, recuerda.

“Pero este uso terapéutico puede adaptarse ara fines militares fácilmente, y no es obvio cómo evitar que eso suceda, lo que significa que no es obvio cómo regularlo sin tal vez también frustrar la investigación terapéutica“, agrega.

Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Fonds de dotation Clinatec
Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Por su parte, el Dr. O’Neill advierte que China ya ha avanzado en la investigación genética y otros países se han puesto en desventaja.

“Creo que hemos perdido el tiempo en argumentos éticos, en lugar de centrarnos en la realidad del aquí y el ahora”, dice.

“Se gasta demasiada energía en la especulación y la distopía, y se debe dedicar mucha más energía en riesgos reales y en aplicar la tecnología para entenderla mejor, porque se hará en otra parte y ya se hace en otra parte. Y es solo con más investigación que entenderemos dónde es que las cosas pueden salir mal”, concluye.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=cvutzEPss0w

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.