Ryugyong, el extraño hotel fantasma de Corea del Norte que lleva 30 años sin un solo cliente
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Ryugyong, el extraño hotel fantasma de Corea del Norte que lleva 30 años sin un solo cliente

Aspiraba ser el hotel más alto del mundo, pero acabó ganando el título del edificio deshabitado más alto del planeta y convirtiéndose en un símbolo de las ambiciones frustradas del régimen norcoreano.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
7 de agosto, 2017
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Su nombre oficial es Hotel Ryugyong, aunque las habitaciones de sus 105 plantas nunca han albergado ningún inquilino.

Tal vez por eso muchos se refieren a él con un apelativo mucho más neutral: el Edificio 105.

Con su cúpula puntiaguda y su forma piramidal, se alza sobre Pyongyang, vigilando imponente desde sus 330 metros de altura a los habitantes de la capital norcoreana, que llevan años observando sus fallidos intentos de apertura.

Sus inicios fueron triunfales yaspiraba a convertirse en el hotel más alto del mundo. Pero acabó haciéndose con otro título: el edificio abandonado más alto del planeta.

La línea de horizonte de PyongyangGETTY IMAGES
El Hotel Ryugyong sigue dominando los cielos de Pyongyang.

De haber sido finalizado a tiempo, se habría convertido en el séptimo rascacielos más alto del mundo y el primer gran hotel de grandes alturas de la época.

Pero no fue el caso.

Ambiciones frustradas

La construcción del edificio empezó en 1987, un año después de la compañía surcoreana SsangYong Group diera por terminado el que para entonces era el hotel más alto del mundo: el Westin Stamford en Singapur.

El gobierno norcoreano pensó en Hotel Ryugyong como una forma de atraer inversores occidentales y anunció que abriría casinos, clubes nocturnos y salones japoneses para su entretenimiento.

Hotel Ryugyong, 2008MARK RALSTON/GETTY IMAGES
El inacabado hotel se convirtió en un recordatorio de las ambiciones frustradas del régimen totalitario del país asiático.

Se esperaba que dos años más tarde estuviera terminado, pero algunos problemas con los métodos de construcción y los materiales empleados frenaron su avance, que se vio detenido por completo en 1992 a causa de la peor crisis económica del país, ocasionada tras el bloqueo soviético.

Según la prensa japonesa, Corea del Norte se gastó unos US$750 millones, el 2% de su PIB, en la (fallida) construcción del hotel.

Durante más de una década, el rascacielos sin acabar, vacío, con una grúa de construcción oxidada en su cima, se convirtió en un recordatorio de las ambiciones frustradas del país asiático.

Una vista de Pyongyang con el hotel RyugyongAFP
La calidad de la construcción también ha sido criticada.

Algunos analistas dicen que la presencia del edificio desahuciado ha sido una fuente de vergüenza para las autoridades norcoreanas y varias reseñas periodísticas la calificaron como una construcción mediocre.

La crítica a sus materiales y medidas de seguridad fue tan fuerte que una delegación de la Cámara del Comercio de la Unión Europea en Corea del Norte que lo examinó lo llegó a definir como “el peor edificio del mundo” y dijo que su estructura era irreparable.

Varios medios lo llamaron el “hotel maldito” o el “hotel fantasma”, y la revista estadounidense Esquire lo declaró el “peor edificio en la historia de la humanidad”.

La reparación y las falsas esperanzas

Pero en 2008, 16 años después de su abandono -y para el asombro de muchos-, Orascom Telecom, un conglomerado egipcio de telecomunicaciones, empezó a repararlo “en asociación con una firma local”, como parte de un plan a gran escala para “embellecer la ciudad” por el que se dieron vida a tranvías, teatros y nuevas fachadas de edificios.

La empresa firmó un contrato de US$400 millones con el gobierno norcoreano e invirtió más de US$180 millones en arreglar el gigantesco hotel, que vio reanudada su construcción.

Hotel Ryugyong, 2008                      ERIC LAFFORGUE/GETTY IMAGES
En 2008, una empresa egipcia reanudó su construcción.

Un ejército de unos 2.000 trabajadores comenzó a colocar paneles de cristal para cubrir el cemento gris de la torre y pusieron los anillos que la coronan donde, supuestamente, iba a haber un restaurante giratorio, según declaró el jefe de operaciones de Orascom, Khaled Bichara.

“Ha habido un aumento muy vivible en los trabajos de construcción en toda la ciudad, y especialmente en el hotel Ryugyong”, le dijo a la BBC ya en 2009 Simon Cockerell, de Koryo Tours, una empresa japonesa con base en Pekín (China), que planifica viajes a Corea del Norte.

El hotel es una fuente de fascinación para todo el mundo que viene aquí. No se puede visitar, pero hay muchos rumores acerca de él”, añadió.

Y en septiembre de 2012, esa misma compañía reveló por primera vez imágenes del edificio por dentro.

Las imágenes mostraban un interior despojado de cables, tuberías e iluminación, y un vasto recibidor de cemento completamente vacío, con unas barreras metálicas dispuestas al borde de cada piso que no parecían anunciar, precisamente, un hotel muy acogedor.

No obstante, la firma turística dijo que el hotel abriría sus puertas “en dos o tres años”.

Hotel Ryugyong, 2012GETTY IMAGES
Unos 2.000 trabajadores colocaron láminas de cristal en sus paredes de cemento y anillos en su cúpula piramidal.

De hecho, las autoridades del país ya habían prometido algo que, de nuevo, no se había cumplido: que estaría listo en 2012, coincidiendo con el centenario del nacimiento del “presidente eterno”, Kim Il-sung.

Y la operadora de hoteles Kempinski Group, encargada de dirigir el hotel, dijo que estaría en funcionamiento hacia mediados de 2013.

Hubo falsas esperanzas de que sucediera en diciembre de 2016 cuando se vieron unas luces en su cúpula. De nuevo, nunca ocurrió.

30 años después…

En 2017, 30 años después de que comenzara su construcción, el extraño hotel sigue sin abrir sus puertas. Pero su historia podría tomar un nuevo giro.

La restauración del Ryugyong ha sido una prioridad en la agenda de Kim Jong-un, el líder de Corea del Norte, y se han finalizado algunas fases del proyecto desde que tomó el cargo en 2011, cuando su padre falleció, pero sigue sin terminarse.

Hotel Ryugyong, 2017GETTY IMAGES
Así se ve el Ryugyong en 2017. De momento, sus puertas siguen cerradas, pero eso podría cambiar.

Durante la última semana de julio de este año, las autoridades retiraron los muros que rodeaban las obras del edificio y colocaron un cartel propagandístico con un mensaje: “La poderosa nación del cohete”.

Un día después, Corea del Norte probó su segundo misil balístico intercontinental, que voló más lejos que cualquier otro misil que ha lanzado el régimen comunista hasta ahora.

A las puertas del edificio, dos pasarelas conducen hacia su entrada. Todavía sigue siendo un misterio cuándo darán la bienvenida a un inquilino por primera vez.

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Cuartoscuro

Caen 56% apoyos de Conacyt para investigación y becas en el extranjero con gobierno de AMLO

En 2019, el gobierno federal apoyó mil 734 proyectos de investigación a través del Conacyt, pero el año siguiente sólo 758 tuvieron financiamiento público.
Cuartoscuro
12 de septiembre, 2021
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Durante los tres años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador el presupuesto y el número de proyectos de investigación apoyados tuvo una caída de 56%; también ha disminuido el personal dedicado a la ciencia, las becas al extranjero y hasta los acuerdos de cooperación internacional.

En 2019, el gobierno federal apoyó mil 734 proyectos de investigación a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), pero el año siguiente sólo 758 tuvieron financiamiento público (56% menos); y hasta junio de 2021 apenas suman 108 proyectos, de acuerdo con información del Tercer Informe de Gobierno del presidente López Obrador.

Animal Político buscó la postura del Conacyt, pero hasta este domingo, no ha respondido.

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En el cuadro estadístico “Actividades de fomento científico y desarrollo tecnológico”, se explica que los proyectos científicos apoyados hasta 2019 provenían de “los Programas de Fondos Mixtos, Fondos Sectoriales, de Estímulos a la Innovación, de Infraestructura y de Atención a Problemas Nacionales”.

Dichos fondos fueron parte de los fideicomisos desaparecidos a partir del decreto de extinción del presidente López Obrador desde abril de 2020, y mediante el cual obligaba a las instituciones que tenían fideicomisos a su cargo, entre ellos el Conacyt, a “abstenerse de ejercer o comprometer recursos públicos federales con cargo a los fideicomisos” a partir de esa fecha, es decir, ya no podían utilizar los recursos.

Un mes después, la directora del Conacyt, Elena Álvarez Buylla, informó a la Cámara de Diputados que había comenzado la extinción, aunque el proceso concluyó hasta el 11 de octubre, cuando fueron publicadas las reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología en el Diario Oficial de la Federación.

El impacto ocurrió en lo inmediato, pues “cada fondo sectorial que el Conacyt tenía con distintas dependencias eran administradas a través de esos fideicomisos y tras la extinción de fideicomisos se dejaron de emitir convocatorias de todos ellos. La ecuación es muy simple: si se reduce el número de convocatorias habrá menos proyectos”, explica David Romero, investigador del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM e integrante de la Red ProCiencia.

El también expresidente de la Sociedad Mexicana de Bioquímica, aseguró que mientras antes de 2019 había 36 convocatorias al año, en esta administración disminuyó a 10 convocatorias, y éstas sólo fueron a través del nuevo mecanismo llamado Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces).

De hecho en la estadística del Informe de Gobierno también se observa la caída en el número de proyectos registrados. Mientras en 2019 hubo 28 mil 866 proyectos registrados, en 2020 bajó a 27 mil 268 y en 2021 van 18, 400.

Los fideicomisos funcionaban para financiar proyectos y becas plurianuales, lo que evitaba depender sólo de asignaciones del presupuesto anual. Aunque el Conacyt no ha informado el monto final de los 65 fideicomisos extintos, sólo el Fondo Conacyt-Secretaría de Energía tenía 13 mil 189 millones de pesos hasta el primer trimestre de 2021, de acuerdo con los informes de la Secretaría de Hacienda, y estaba enfocado en promover acciones para la transición energética, incluyendo la formación de capital humano a través de becas a estudiantes de maestría y doctorado.

En esto último también hubo una caída, sobre todo en los posgrados al extranjero, pues mientras en 2018 hubo 3 mil 313 becados, en 2019 hubo 2 mil 722, es decir 591 menos. Para 2020 bajó a 2 mil 168 y en 2021 registraron 2 mil 521, el menor número entre los últimos nueve años.

Aunque la pandemia también pudo tener impacto en esto último por las complicaciones en trámites migratorios, o cierre de escuelas para clases presenciales, “al menos estarían registrados” y tener clase en línea, explica David Romero, por lo que la pandemia no sería la única explicación.

Además, el número de convocatorias para estudios en el extranjero también ha disminuido, como reportó Animal Político en julio pasado. Y la convocatoria de este año, por ejemplo, fue lanzada el 24 de agosto, pese a que las clases en el extranjero inician en septiembre.

También en la actual administración prácticamente se han dejado de hacer convenios de cooperación internacional, pues mientras en 2018 hubo 63, para el primer año del actual gobierno bajó a 3. En 2020 hubo 4 y 1 en lo que va de 2021.

Entre 2019 y 2021, México tiene 5 mil 383 personas menos haciendo trabajo científico y tecnológico, pues mientras en 2018, el último año de gobierno de Enrique Peña Nieto hubo 38 mil 635 integrantes del personal científico, en 2021 hay 33 mil 343.

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