Ayuda condicionada o que no se entrega, las fallas que padecen víctimas del sismo en Puebla
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Ernesto Aroche

Ayuda condicionada o que no se entrega, las fallas que padecen víctimas del sismo en Puebla

Ciudadanos de municipios afectados de Puebla señalan que autoridades locales condicionan la ayuda a pertenecer a un grupo político o hacen una entrega dispar de los víveres.
Ernesto Aroche
Por Ernesto Aroche Aguilar
24 de septiembre, 2017
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En algunos de los municipios más afectados, sus habitantes además de sufrir la pérdida de sus hogares, deben lidiar con las autoridades municipales que les condicionan ayuda o que falla en entregarla.

El Sistema DIF estatal ha canalizado hasta el momento 90 toneladas de víveres y apoyo a los municipios con afectaciones, aunque la presidenta del organismo Dinorah López reconoció que no han podido atender al 100% de las poblaciones.

Hasta el viernes pasado, de los 112 municipios que reportaron algún tipo de impacto por el sismo aún no atendían 29. “Y para hoy (sábado) tenemos que atender seis prioritarios a los que no hemos podido llegar: Acteopan, Atexcal, San Mateo Ozolco, Cohuacan, Chila y Zapotitlán Salinas”.

Aseguró que “la Sedena está muy al pendiente de las comunidades, están acordonando y limpiando las calles con trascabos”, sin embargo, en la mayoría de las poblaciones que Animal Político ha visitado tras el sismo el trabajo de quitar escombros y ayudar a los habitantes ha corrido a cargo de ciudadanos y voluntarios no gubernamentales.

Lee: San Antonio Alpanocan, comunidad llena de ayuda ciudadana y sin apoyo del gobierno tras el sismo.

Y agregó:“Quisiera hacer un llamado a las personas que se están yendo por su propio pie, pues que cuiden mucho su integridad, porque hay derrumbes, pueden tener accidentes, las casas que están muy afectadas pueden caerse, hay estructuras muy afectadas.

El gobierno de Puebla, encabezado por Antonio Gali Fayad, informó que será hasta el próximo lunes cuando, junto con el gobierno federal, inicien con el censo único para la cuantificación de las afectaciones tras el sismo.

Despensas para los militantes

En un video publicado en la madrugada del viernes en Facebook en la cuenta del usuario Rigo Cabrera Arizmendi se denuncia que la presidenta de Cuyuaco, Graciela Perea retuvo el cargamento de víveres de tres camionetas que formaban parte de un convoy enviado desde Tulancingo Hidalgo.

“La presidenta nos agredió y nos corrió, y nos quitó lo de tres camionetas, lo poco que ven acá es lo que traíamos en otra camioneta, pero la presidenta se quedó con atún, medicamentos, productos de aseo personal, ropa, cobertores.

“La presidenta nos dijo que quisimos pasar por encima de su autoridad, estamos en una contingencia nacional, dice que yo tenía que preguntarle con tiempo si podía venir”, dice una mujer que pide no dar a conocer su nombre.

Habitantes de la población confirmaron lo sucedido y contaron que es práctica común de la presidenta beneficiar sólo a las personas que están afiliadas a Antorcha Campesina.

En Calmeca, junta auxiliar de Tepexco, el sismo dejó como saldo un aproximado de 150 casas con daños, cuartos derrumbados y casas con cuarteaduras de graves a menores. Algunas de ellas tendrán que ser derrumbadas aunque hasta el pasado viernes nadie había llegado a hacer la valoración de las viviendas.

Ahí, un funcionario de seguridad pública dijo que la ayuda a los damnificados tendría que ser entregada al centro de acopio que instalaron en el palacio auxiliar, y que ya ellos entregarían a los afectados los víveres y apoyos de los ciudadanos, pero no explicó porqué tendría que ser así.

Pobladores de Chiautla denunciaron a Animal Político que funcionarios municipales están embodegado la ayuda recibida fuera de los centros de acopio sin mayor explicación. Por la desconfianza que tienen hacia el alcalde piden a la gente que lleva ayuda que mejor se regrese y vuelva en un par de semanas para entregarla directamente con los afectados.

Desorganización

Voluntarios en el municipio de Atlixco aseguraron que el presidente municipal de esa localidad, José Luis Galeazzi, ha decidido abrir el centro histórico, una de las zonas más afectadas por el sismo en esa ciudad, a pesar del riesgo latente.

Dijeron que la noche del viernes acudieron a descargar un camión con ayuda que envió la Cruz Roja mexicana y que durante las actividades “se desprendió un piedrota de la fachada de uno de los edificios cercanos. Atlixco aún no está listo para que la gente ande caminando en el centro como si nada”.

Lee: En Metepec, Puebla, habrá que empezar de cero después del sismo.

Pero además aseguraron que la entrega de ayuda ha sido desorganizada. Animal Político constató que en la junta auxiliar de San Pedro Atlixco la ayuda oficial hasta la tarde del viernes no era visible.

La maquinaria pesada que ayudó a levantar el escombro en las casas que colapsaron fue enviada por un particular y había personas sin filiación política ni trabajo gubernamental distribuyendo víveres, colchonetas, palas y víveres casa por casa.

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Lucie Vildnerova

'Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia'

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena. Y se quedó a gusto porque, según dice, encontró familia en un pequeño pueblo de la costa caribeña del país.
Lucie Vildnerova
4 de enero, 2021
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Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

A diferencia de cientos de extranjeros que volvieron a su país, elladecidió quedarse en un país cuya naturaleza enamora con facilidad.

Su relato, presentado en este texto que resultó de una conversación con BBC Mundo, es prueba de que el virus, además de trágico, abrió la puerta para muchas experiencias e historias positivas.


En agosto de 2020, cuando en Colombia anunciaron el fin de la cuarentena estricta, nosotras ya nos queríamos quedar donde estábamos. No queríamos que nada cambiara.

Mis amigos turistas y yo, que vinimos a América Latina a viajar antes de que empezara la pandemia, encontramos en Palomino, en la Costa Atlántica colombiana, un hogar.

Palomino es un pequeño pueblo muy cerca de una hermosa playa llena de palmeras que se prolonga por varios kilómetros.

En marzo, apenas empezó todo, yo no quise irme a Polonia, como hicieron algunos de mis compañeros, porque tenía la esperanza de que pronto podría seguir viajando.

Pero luego pasaron dos semanas y prolongaron la cuarentena. Y dos más. Y más. Y así hasta que nos quedamos ocho meses en un pueblo al lado de la playa sin poder nadar en el mar.

Estábamos en un hostal y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. No había nada para hacer.

Con el tiempo se fueron yendo los turistas y solo quedamos algunos pocos. Pero con los días fuimos conformando una familia de unas quince personas con una relación muy íntima con los dueños de los hostales donde estábamos.

Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia.

Atrapada a gusto en Colombia

En 2019, decidí tomarme un año sabático porque me aburrí de Polonia, donde además tengo un apartamento que genera renta y me permite viajar tranquila.

Estuve en México y Cuba. Luego tenía el plan de viajar dos meses por Colombia, un país que recomiendan mucho para el turismo. Me quedé 10 meses y sigo contando.

Cuando viajas conoces muchas personas, pero normalmente los ves máximo una semana. Pero cuando vives con alguien seis meses, se genera una relación única.

Turistas en Palomino

Joanna Zdanowska
Los turistas que se quedaron en Palomino toda la cuarentena se convirtieron en miembros y colaboradores de la comunidad.

Porque ninguno trabajaba, entonces pasábamos todos el día juntos. Nos sentimos como en vacaciones permanentes.

Cada día había actividades con la gente local para apoyarnos unos a otros. Nos cocinaban. Algunos trabajaban para los hostales, otros aprendieron a surfear, había una chica que empezó a dar clases de español por internet.

En la casa donde yo me quedé, por ejemplo, había una familia de venezolanos con dos niños que descubrieron que nosotras las tratábamos mejor que sus padres. Entonces pasaban el día con nosotras. Yo les compré libros y les leía cuentos. Les mostraba videos en YouTube. Ahora los niños dicen que nosotras somos sus madres. Eso te rompe el corazón.

Lo que aprendí

Lo mejor de haberme quedado tanto tiempo aquí fue que pude conocer bien a la gente del pueblo, una experiencia que no tiene nada que ver con uno ve en el sector turismo.

Una de las experiencias más extraordinarias que tuve fue cuando fui a un pueblo de arhuacos, un grupo de indígenas que viven en la Sierra Nevada de Santa Marta y han tenido muy poco contacto con culturas occidentales.

Tuvimos que salir a las 4 de la mañana. Nos dijeron que eran 8 horas caminando pero cuando levábamos 9 horas aún no llegábamos. Pensamos que este lugar no existía. A las 10 horas finalmente llegamos, sin poder hablar del cansancio. Y nos quedamos ahí con nuestras hamacas.

Nos dieron su casa más grande. Nos quedamos tres días.

Joanna Zdanowska

Joanna Zdanowska
Joanna dice que los tres días que estuvo en un pequeña villa de indígenas le cambió su forma de pensar.

Esta experiencia cambió mi pensamiento, descubrimos algo que puede ser obvio pero nunca lo habíamos vivido: que no necesitamos nada para ser feliz.

Nos cobraban 50 dólares por cada uno de nosotros cinco. Cuando vimos las condiciones en las que viven los indígenas, decidimos no negociar nada, porque duermen en el suelo, cocinan en el fuego, no hay electricidad, ni gas, todo es muy básico; comen solo cosas que tienen ahí en su finca: yuca, plátano, arroz.

Son cosas muy básicas que me enseñaron mucho y me dieron ganas de seguir viajando, y quizá buscar aprovechar mi experiencia de 14 años en la televisión polaca en alguno de estos países. Creo que es buen momento para vender producciones que ya están listas y no necesitan más que subtítulos o doblaje.

Palomino

Joanna Zdanowska
Palomino es uno de los tantos paraísos de Colombia.

Con mi familia no necesito tener contacto físico. Lo único que me hace falta es ver al hijo de mi hermana, que solo vi cuando tenía un año. Pero hablamos mucho.

Y ahora la situación en Polonia es muy fuerte: en coronavirus Colombia y Polonia son países vecinos. Pero, además, ahora el gobierno en mi país es muy conversador y tengo la impresión de que estamos como hace 30 años: no aceptan la sociedad LGTBI, el aborto es tema de guerra, millones de personas están en la calle protestando.

Además allá es invierno. Y no es que me haya acostumbrado al clima de acá. Cuando hace 38 grados me molesta. Pero estar solo en chancletas y vestido corto en lugar de cinco kilos de ropa te relaja. Y eso me gusta de Palomino.


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https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

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