La CFE fabricó pruebas para no indemnizar a un menor electrocutado, revela peritaje de PGR
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La CFE fabricó pruebas para no indemnizar a un menor electrocutado, revela peritaje de PGR

Mientras la Comisión Federal de Electricidad y del Gobierno de la Ciudad de México, aseguraron que Ángel jugaba con un tubo metálico en el balcón de su departamento cuando sufrió la descarga, el peritaje revela que sufrió un arco voltáico debido a la cercanía del cable, con una instalación fuera de norma.
Especial
Por Paris Martínez
4 de septiembre, 2017
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El 13 de octubre de 2011, Ángel, un niño que entonces tenía ocho años de edad y vivía en la colonia Roma Sur, en la Ciudad de México, recibió una descarga eléctrica de alta tensión, que le provocó quemaduras internas y externas en 65% del cuerpo.

Según la versión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y del Gobierno de la Ciudad de México, Ángel jugaba con un tubo metálico en el balcón de su departamento, en un cuarto piso, cuando alcanzó un cable de luz.

Así, para las autoridades directamente involucradas, Ángel sufrió un accidente provocado por él mismo, por lo que hasta la fecha se niegan a pagar la atención médica que por el resto de su vida requerirá este niño, hoy de 14 años de edad, quien ha requerido 30 intervenciones quirúrgicas en el extranjero, además de una infinita lista de medicamentos y aparatos ortopédicos.

Sin embargo, en el año 2014, la versión de la CFE y de la Dirección de Protección Civil de la Delegación Cuauhtémoc quedó desmentida por un peritaje en medicina legal de la Procuraduría General de la República, según el cual, Ángel no presentó ninguna lesión en las palmas de sus manos, y éstas “forzosamente se tendrían que haber presentado, si hubiese tenido contacto directo con el cable eléctrico a través de un objeto metálico agarrado por sus manos”.

Peor aún: según este mismo peritaje de la PGR, “no hay evidencia objetiva de la existencia del supuesto objeto, tubo, varilla o mango de escoba metálico, del que se hace mención en diversos documentos y testimoniales”, rendidos tanto por personal de CFE, como de Protección Civil de Cuauhtémoc.

Este peritaje de la PGR, de hecho, señala que la posible causa del electrocutamiento fue un “arco voltáico”, es decir, “una chispa de corriente de alto voltaje (que) viaja a través del aire”, debido a que los cables de alta tensión que pasaban frente a su departamento no contaban con ningún tipo de aislamiento, y a que fueron instalados a 1.5 metros de distancia horizontal del balcón donde estaba Ángel, es decir, 80 centímetros más cerca de lo que permiten las normas oficiales de seguridad.

La CFE fabricó pruebas para no indemnizar a menor electrocutado, revela peritaje de PGR

Esta foto fue tomada a Ángel semanas después de sufrir la electrocución por arco voltáico, desde un cable del tendido público instalado a una distancia inferior a la establecida por la norma oficial, hacia el balcón en el que el niño se encontraba. El niño sufrió quemaduras internas y externas en 65% de su cuerpo.

Este peritaje sostiene, incluso, que “existe una correlación entre el tipo de lesiones por fuego directo que presentó este menor de edad, con las que generalmente se presentan en un arco voltáico, descritas en la literatura médica universal, las cuales son ocasionadas al incendiarse la vestimenta de la víctima”.

Paradójicamente, aún cuando la PGR comprobó que la versión de la CFE y del gobierno delegacional en Cuauhtémoc estaba basada en falsedades de funcionarios públicos, y que los cables de alta tensión fueron instalados violando las normas oficiales de seguridad, la investigación de este caso fue archivada por el Ministerio Público de la Federación en el año 2016, argumentando falta de elementos para determinar si las autoridades implicadas son responsables de las lesiones.

Pruebas fabricadas

“El 13 de octubre de 2011, más o menos a las 5 de la tarde, mi esposa y mi hijo se encontraban en el departamento que habitábamos, en Puerto México 40, esquina con Bajío, en la colonia Roma Sur –narra Jorge, papá de Ángel–. Mi hijo tenía ocho años, había ido a la escuela y ya de regreso se puso a jugar con sus carritos… le gustaba quitarse la playera y los zapatos, y así jugaba, en su short, con una playerita sin mangas.”

El departamento está en un cuarto piso, y la sala daba a un balcón, al que el niño se aproximó mientras jugaba con sus carritos.

“Escuché el estallido de un transformador –describió Norma, mamá de Ángel, en su declaración ministerial– cuando fui al cuarto en donde estaba mi hijo no lo encontré, (pero) su perro estaba ladrando en el balcón. Inmediatamente fui y vi que mi hijo estaba colgado de la pared del balcón, su cabeza estaba colgando hacia el vacío, y estaba lleno de llamas. Yo lo levanté y empecé a quitarle su ropa, y él tenía la vista fija, no respondió, imaginé que estaba muerto… lo acosté en el piso y empecé a gritar que alguien llamara a una ambulancia”.

Tal como consta en el expediente judicial iniciado, minutos después llegaron al lugar una ambulancia del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas, personal de Protección Civil de la delegación Cuauhtémoc y, tras ellos, llegó una escuadra de trabajo de la Comisión Federal de Electricidad.

“La ambulancia llegó en diez minutos –explica Jorge–, envolvieron a mi hijo en una sábana mojada y se lo llevaron al hospital de Tacubaya”, junto con el niño se fue su mamá, y en el lugar de los hechos sólo quedó el personal de CFE y de Protección Civil.

Según el expediente, la versión de que Ángel maniobraba una varilla o un tubo metálico con el que alcanzó los cables eléctricos fue establecida por el personal de Protección Civil, luego de que Ángel y su mamá fueron llevados al hospital de Tacubaya.

La gente de Protección Civil dijo que lo escuchó de algunos vecinos. Luego, esta versión fue adoptada por los empleados de la CFE.

Aunque ambos equipos de trabajo dijeron haber visto un mango de escoba metálico tirado en la calle (y a la fecha sostienen que es con el que se electrocutó Ángel), en el momento de los hechos no dijeron nada sobre dicho artefacto a las primeras autoridades judiciales que acudieron al lugar, pertenecientes a la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México, y por lo mismo, dicha evidencia no se preservó, si es que hubiese existido.

También los equipos de trabajo tanto de CFE como de Protección Civil aseguraron haber visto un mango de escoba tirado en la calle, ambos dieron descripciones y ubicaciones distintas del supuesto artefacto metálico que observaron, tal como destaca la misma averiguación previa iniciada por autoridades federales.

CFE fabricó pruebas para no indemnizar a niño electrocutado

Las imágenes tomadas por los médicos que recibieron a Ángel en Texas evidencian que sus palmas no sufrieron quemaduras. Eso prueba que sus manos no sostenían ningún artefacto con el cual hubiera tocado los cables de la CFE, puesto que “forzosamente” habría dejado marcas en las palmas del niño, según peritajes de la PGR.

“A mi hijo se lo llevaron al hospital de Tacubaya –recuerda Jorge–, ahí pasamos la noche… y también llegaron representantes de CFE, pero no se nos acercaron, se quedaron a distancia… Para el día siguiente, 14 de octubre, los doctores nos dicen que el niño podía perder la vida de un momento a otro: todas las venas, los tendones, los músculos de uno de sus brazos estaban tan hinchados, que tuvieron que abrirle la piel, tuvieron que realizarle un cateterismo al corazón, porque su pecho se había quemado mucho y su corazón estaba muy inestable… todos sus órganos estaban fallando, incluso hubo un momento en que sus riñones dejaron de funcionar”.

Gracias al apoyo de la Fundación Michou y Mau, ese mismo 14 de octubre, una institución de salud ubicada en Texas, especializada en la atención a niños quemados, aceptó darle tratamiento de emergencia a Ángel (de forma totalmente gratuita), pero había un problema: se requería una ambulancia aérea para trasladar al menor.

“Las opciones eran quedarnos en México –narra Jorge–, y que le amputaran una pierna y un brazo, con altas probabilidades de que muriera, o llevarlo a Texas, para que intentaran salvarlo con las mejores técnicas médicas del mundo. Los médicos en México nos sugirieron que vendiéramos todo lo que tuviéramos, para pagar el jet ambulancia.”

Fue ese momento, señala Jorge, el que aprovecharon los representantes de CFE: “Se nos acercaron su apoderado legal, Pablo Arturo López Maldonado, y Juan Manuel Fernández Espinosa, ajustador contratado por la aseguradora Grupo Financiero Interacciones.

“Obviamente, mi esposa y yo estábamos en shock, y entonces llegaron estos dos personajes, y nos dijeron que ellos pagaban la ambulancia aérea, que no habría ningún problema, pero dijeron que había que presentar un acta de hechos ante el Ministerio Público, como trámite para que la aseguradora Interacciones pudiera liberar el dinero. Pero luego le pusieron a mi esposa una condición: que dijera en esa acta de hechos que el niño tocó los cables con una varilla. Ella lo platicó conmigo y decidimos que no importaba, que haríamos lo que fuera con tal de conseguir el jet ambulancia.”

La renta del jet costó a la CFE 210 mil pesos, y le entregaron a la familia otros 200 mil pesos, para gastos en Estados Unidos, durante los primeros cuatro meses de atención intensiva.

Luego, en los meses posteriores, la Comisión Federal de Electricidad hizo otras cinco aportaciones económicas a la familia: dos de 20 mil pesos, dos de 40 mil, y una más de 90 mil pesos.

En total, 620 mil pesos, que fueron entregados a lo largo del año 2012, durante el cual, Ángel tuvo que regresar cada dos meses a Texas, para ser sometido a terapias o nuevas intervenciones quirúrgicas, para reponerle piel a partir de injertos cadavéricos y de piel de porcinos.

“Ese dinero, obviamente, no sirvió para nada: el niño no podía ir solo a Texas, tenía que ir con su mamá, y luego tuve que comenzar a acompañarlos yo, porque prácticamente había que cargarlo todo el tiempo, y mi esposa tuvo un problema de espalda por esa razón. Entonces, entre los gastos de manutención en Galveston, Texas, gastos humildes, comiendo lo más barato, y las medicinas y trajes especiales, ese dinero se esfumó. Y a partir de entonces, la CFE ya no ha querido hacerse responsable de nada”.

”Yo creo que ellos pensaban que el niño se iba a morir, y por eso aceptaron hacerse responsables en un inicio, pero poquito después se echaron para atrás”.[/animalp-quote-highlight]

Tal como concluyeron los especialistas que atienden a Ángel desde entonces, el menor requerirá terapias y nuevas cirugías al menos hasta los 21 años.

“Pero esa es sólo una previsión –aclara su papá–, porque mi hijo sufrió quemaduras dentro de su cuerpo: todos sus órganos sufrieron quemaduras, y conforme vaya creciendo, conforme se vaya convirtiendo en adulto, van a ir surgiendo nuevas secuelas de lo que le ocurrió, y la CFE debe ser responsable de la atención médico que él requiera por el resto de su vida.”

Lucha familiar

Entre 2012 y 2017, los padres de Ángel han debido dedicar todo su tiempo y recursos no sólo a la atención de su hijo, sino a una larga lucha legal, en la que han debido tramitar un sinnúmero de amparos, primero para que se reconociera el daño moral causado por la CFE, que colocó frente al balcón de la casa tres cables de alta tensión sin aislamiento y a una distancia que violaba las normas oficiales de seguridad.

Luego, los amparos tuvieron que interponerse, para obligar a la PGR a reabrir las investigaciones por el delito de lesiones, luego de que mandó el expediente al archivo en 2016. Aunque lograron que la investigación se reabriera, ésta sigue en punto muerto.

Finalmente, los papás de Ángel también tuvieron que defenderse en términos legales de los amparos promovidos por la Comisión Federal de Electricidad y por la aseguradora Grupo Financiero Interacciones, para eludir su responsabilidad en este caso.

El último de estos amparos fue dirimido, de hecho, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se trató de un amparo promovido por la CFE, mismo que en abril de 2017 fue desechado.

Pero aún con esta lluvia de procedimientos legales, todos los cuales han concluido en favor de Ángel y su familia, hasta la fecha no se ha emitido una sentencia que señale concretamente cómo deberá reparar el daño la CFE.

Mientras tanto el desgaste económico, físico y psicológico de esta familia, continúa.

“A partir de esto, nos quedamos jodidísimos –señala Jorge–: hemos vendido casa, carros, muebles, pero todo sea por salvarle la vida al niño, y que él este ahora bien, porque aunque sufre secuelas graves, él es un niño con todo el futuro por delante.

“Ángel es ahora un adolescente. Un año después de que se dio este arco voltáico que lo electrocutló, lo regresamos a la escuela. Toda la vida, desde entonces, él ha tenido que usar trajes de presión, que le cubre incluso los dedos de las manos. Son trajes que sirven para contener el crecimiento de las cicatrices queloides… prácticamente todo su cuerpo, del pecho para abajo, tiene este tipo de cicatriz, entonces, estos trajes no las eliminan, sólo ayudan a que no se hinchen tanto. Él se iba a la escuela así, con su traje de presión, y con férulas en un brazo y las dos piernas.

“Además, tiene que tomar un montón de medicamentos especiales: medicamentos para el corazón, medicamentos para el dolor, cremas especiales para la comezón… Además, la quemadura le provocó una neuropatía en su pie izquierdo, o sea, se dañaron sus nervios, ya ha tenido tres cirugías sólo en ese pie, y aún requiere más, así como terapias de rehabilitación para recuperar la movilidad. Y como sigue creciendo, cada vez que se estira, él necesita nuevos injertos de piel, porque si no, empieza a perder movilidad. Ya en este momento, necesita una nuevo injerto en el hombro, porque ya no puede alzar bien su brazo.”

A eso, se suman las afectaciones psicológicas, que no se originaron sólo por el trauma de la electrocución, sino también por años de tratamientos quirúrgicos, y porque “finalmente él es un adolescente, y como todos, es vanidoso, y sufre al pensar en el rechazo de algunas personas… Pero también es un niño inteligente y fuerte, con todo lo que ha resistido, no se necesita más prueba de que es un niño excepcional, ejemplar, y que lo será aún más cuando se convierta en adulto.”

–¿Y el resto de la familia?

–El resto de nosotros estamos en la ruina. Mi esposa sufre de una hernia discal en la columna vertebral, a partir de que tuvo que cargar al niño durante mucho tiempo. Tanto ella como yo tuvimos que dejar nuestros trabajos, porque la gravedad del niño requería que estuviéramos con él las 24 horas… Cuando todo sucedió, yo trabajaba para Hitachi Data Systems, y estaba asignado como ingeniero residente en Inbursa: administraba y daba soporte a la infraestructura digital y virtual de todo el corporativo, eso era, para mí, la cumbre profesional a la que aspiraba, pero en ese momento sucedió todo y obviamente era más importante mi hijo… ahora, mi esposa y yo somos personas de 45 y 50 años, o sea, ya no tan fácil conseguimos trabajo. Yo, al menos, siento que estoy como boletinado.

La respuesta de las autoridades en seis años

Durante los años que han transcurrido, por las distintas instituciones involucradas han pasado personajes políticos a los que, destaca Jorge, debe también responsabilizarse por las omisiones y negligencias: “por la PGR pasó Jesús Murillo Karam, Arely Gómez (ahora secretaria de la Función Pública), y el actual titular es Raúl Cervantes; y por la CFE han pasado Antonio Vivanco Casamadrid, Francisco González Aguadé, Francisco Rojas Gutiérrez, Enrique Ochoa (ahora presidente nacional del PRI) y el actual Jaime Francisco Hernández Martínez… todos se han lavado las manos, han operado como una red de complicidad para no responder por los daños.”

Para conocer la postura de la CFE en torno a esta denuncia, Animal Político solicitó una entrevista con un representante de la institución. Esta solicitud no obtuvo respuesta alguna.

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Cómo la ola de despidos masivos en Silicon Valley muestra los errores de gigantes como Twitter, Facebook o Amazon

Magnates tecnológicos como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos están al frente de una ola de despidos masivos que remecen a la industria tecnológica. ¿Qué está pasando en Silicon Valley?
21 de noviembre, 2022
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Por primera vez en la historia, grandes empresas tecnológicas como Meta, Twitter, o Amazon están despidiendo simultáneamente a decenas de miles de trabajadores.

En medio de la ola de euforia por el éxito que alcanzaron durante la pandemia, muchas compañías de Silicon Valley aumentaron las contrataciones y expandieron sus planes de crecimiento durante este año con la idea de que el viento seguiría corriendo a su favor.

“Me equivoqué y asumo la responsabilidad”, escribió hace unos días Mark Zuckerberg, presidente y director ejecutivo de Meta, dueña de Facebook, Instagram y Whatsapp, para justificar el recorte de 11.000 empleos, un 13% de su plantilla.

Los decepcionantes resultados financieros del sector tecnológico en los últimos meses dejaron en evidencia que las cosas no funcionaron como muchos esperaban.

Meta ha experimentado una caída en su valoración de mercado de cientos de miles de millones de dólares, desde que alcanzó el récord de US$1 billón en 2021.

Twitter, bajo la nueva dirección de Elon Musk, recortó el 50% de la plantilla y Amazon ha comenzado esta semana a implementar un plan de despidos que podría afectar a unos 10.000 empleados.

Aunque cada una por sus propias razones, la lista de empresas tecnológicas que han sacado las tijeras para recortar las nóminas también incluyen a Stripe, Snap, Netflix, Coinbase, Robinhood, Peloton, Lyft y muchas otras que han formado parte del boom de las empresas tecnológicas, que alcanzó su clímax durante la pandemia tras años de extraordinaria bonanza.

Elon Musk

Getty Images
Elon Musk anunció el despido del 50% de los empleados al llegar a Twitter.

Los cálculos apuntan a que en las últimas semanas los titanes del Valle de Silicio han eliminado más de 20.000 puestos de trabajo, una cifra que puede crecer rápidamente si los despidos de Amazon continúan escalando.

Después de la fiesta, viene la resaca

“Si se trata de comer en exceso, de beber en exceso o de contratar en exceso, eventualmente llega la desagradable mañana del día siguiente y ahí es donde estamos”.

Así explica Lise Buyer, analista del sector tecnológico, la crisis por la que están pasando muchas empresas de Silicon Valley.

Jack Dorsey

Getty Images
“Hice crecer el tamaño de la empresa demasiado rápido. Me disculpo por eso”, escribió Jack Dorsey, fundador de Twitter.

El exceso de dinero lanzado a destajo por inversores a las firmas tecnológicas para que siguieran creciendo, sin importar la rentabilidad del negocio, fue una de las muchas causas que provocó excesivas valoraciones del precio de mercado de muchas compañías con un ritmo de crecimiento desenfrenado en los últimos años, dice en diálogo con BBC Mundo.

Las mismas que ahora se están deshaciendo de miles de empleados en un momento económico muy difícil, con una inflación en Estados Unidos que llegó a ser la más alta de los últimos 40 años y una escalada de las tasas de interés que han encarecido los créditos a nivel global.

Este es el momento de ajustarse el cinturón y reconocer que la rentabilidad potencial de una empresa “realmente importa”, apunta Buyer.

Desde su perspectiva, no estamos frente al estallido de una burbuja como ocurrió en la crisis de las puntocom a comienzos de los 2000.

En esa época, en medio del furor tecnológico, muchas empresas desaparecieron completamente del mapa porque sus valoraciones de mercado y el precio de sus acciones colapsaron.

Ahora no estamos frente a un colapso en cadena de empresas sin ningún valor intrínseco. Entonces, argumenta, no ha estallado la burbuja de las grandes tecnológicas.

Lo que hemos visto, apunta, es que había una burbuja en relación a las valoraciones y el mensaje que los inversores le daban a las startups en el sentido de que lo único importante era el crecimiento, es decir, la expansión de la firma incluso cuando registraban pérdidas.

Jeff Bezos y Lauren Sanchez

Getty Images
Amazon, la firma de Jeff Bezos, fue la última “big tech” en sumarse a la ola de recortes.

“El valor de mercado era ridículo”, dice Buyer. El problema es que los inversores se aventuraron a poner más y más capital de riesgo, pensando en que cuando la firma se abriera a bolsa, otros inversores pagarían aún más por comprar sus acciones. Una especie de reacción en cadena con miles de millones de dólares en juego.

“Esto no es el fin de una era. Lo que se está terminando, por ahora, es el entusiasmo salvaje”, que ha caracterizado a la industria tecnológica en los últimos años.

No hay que olvidarse, agrega, que “Silicon Valley es cíclico” y entonces actualmente estamos pasando por la parte baja del ciclo, pero como suele ocurrir, en algún momento el péndulo se moverá hacia el otro lado.

“La estupidez se ha hecho evidente”

Durante un par de décadas la industria tecnológica ocupó un lugar privilegiado en Wall Street. Ahora, en pocas semanas el brillo se ha desvanecido con las decenas de miles de despidos que están mostrando las grietas de un sistema que, según muchos expertos, se proyectaba como invencible.

Un sello característico del boom tecnológico de los últimos 20 años ha sido el protagonismo público de multimillonarios como Mark Zuckerberg, Elon Musk, Kack Dorsey o Jeff Bezos que han navegado la ola de la riqueza generada por las llamadas “big tech”.

Stephen Mihm, profesor de historia en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, escribió en un artículo de opinión argumentando que estos líderes no son realmente los “visionarios del siglo XXI“, como muchas veces han sido retratados.

Elon Musk

Getty Images
Twitter está en un torbellino de problemas.

“Lejos de ser vanguardistas, estos despidos marcan un resurgimiento de estrategias corporativas desacreditadas durante mucho tiempo. Si la tendencia continúa, la historia sugiere que estos líderes tecnológicos dejarán a sus empresas gravemente paralizadas, en el mejor de los casos”.

“La estupidez de estos movimientos se ha hecho evidente”, señaló el coautor del libro Economía de crisis: un curso acelerado sobre el futuro de las finanzas, luego que Elon Musk anulara algunos de los despidos anunciados hace algunos días.

Desde que Elon Musk compró y asumió el cargo de director ejecutivo de la firma, Twitter ha entrado en una espiral de conflictos.

Tras el anuncio de los recortes laborales, los empleados que aún siguen trabajando recibieron un sorpresivo mensaje este viernes advirtiéndoles que las oficinas de la compañía se cerraban temporalmente con efecto inmediato.

Twitter no dio ninguna razón de esta decisión y no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios de la BBC.

El anuncio se produce en medio de informaciones que señalan que una gran cantidad de personal estaba renunciando a sus puestos de trabajo cuando Musk pidió a sus empleados que se prepararan para trabajar largas jornadas a “a alta intensidad” o se marcharan de la compañía.

Para analistas como Parmy Olson, columnista de opinión de Bloomberg, este sigue siendo el peor momento en la historia de las grandes tecnológicas desde la debacle de las puntocom hace 20 años.

“Debería ser un momento de humildad para los jugadores más importantes de la industria y, con un poco de suerte, marcará el final de la era de los fundadores tecnológicos visionarios y autocráticos“, escribió.

Meta

Getty Images

Otros analistas no comparten la visión de Olson o Mihm y aseguran que la ola de despidos está simplemente relacionada con un ajuste de costos en una industria que tiene altos y bajos.

“Que haya despidos no necesariamente quiere decir que las empresas están en problemas significativos”, le dice a BBC Mundo Jo-Ellen Pozner, académica de la Escuela de Negocios Leavey de la Universidad de Santa Clara, California.

“Esto es una racionalización de los recursos para estar en una mejor sintonía con el ambiente económico, para ser un poquito más conservadores en términos de asignación de recursos y especulación”.

¿Dónde está el dinero?

Son muchas las fuerzas que han entrado en juego en este torbellino de las grandes tecnológicas, dicen los expertos.

La primera es que las empresas tecnológicas contrataron a muchos empleados durante la pandemia, cuando las ventas subieron en medio de los confinamientos y una parte importante de la fuerza laboral comenzó a teletrabajar.

Mientras muchas firmas se iban a la bancarrota, las tecnológicas subían como la espuma.

Marck Zuckerberg

Getty Images
Meta ha perdido millones de dólares este año.

Y como las bolsas se recuperaron rápidamente tras el primer golpe económico de la crisis sanitaria, en la segunda parte de 2020 y durante todo el año pasado, Wall Street estuvo celebrando y las acciones de muchas tecnológicas una vez más estuvieron en el centro de la fiesta.

Hasta que se acabó. Cuando la inflación venía subiendo llegó la guerra en Ucrania y todas las previsiones económicas tuvieron que adaptarse a la nueva realidad.

La segunda razón está directamente relacionada con la actual crisis económica global que ha disparado la inflación a niveles no vistos en décadas y tiene a muchas de las grandes economías en serios problemas.

Se trata de la profunda y acelerada subida de tasas de interés en Estados Unidos y muchos otros países para tratar de controlar el histórico aumento en el costo de la vida.

Tasas más altas han encarecido el crédito, poniendo fin a la era del dinero barato al que tuvieron acceso las empresas y los inversores de alto riesgo.

“Las tasas de interés están aumentando, lo que ejerce presión sobre las empresas de tecnología porque les dificulta recaudar más inversiones”, dice William Quinn, académico de la Queen’s University Belfast.

“Algunas empresas sólidas y rentables están haciendo recortes bastante razonables, pero otras están en problemas”, le dice a BBC Mundo. Es que “cuando baja la marea, se puede ver quién estaba nadando desnudo“.

San José, California

Getty Images
San José, en California, se convirtió en uno de los epicentro de millonarias inversiones tecnológicas.

Y la última causa es que el flujo de avisos publicitarios, principal fuente de ingresos de las redes sociales, ha caído sustancialmente.

Sin embargo, no todas las firmas tecnológicas han pasado por las mismas penurias.

Imperios tecnológicos como Apple, Alphabet (Google), Microsoft o Intel, no han anunciado hasta ahora planes de despidos masivos, pese a las dificultades que plantea el entorno económico global.

“Cada conjunto de despidos es único, pero creo que veremos mucha menos actividad en el sector tecnológico en el futuro“, sostiene Quinn.

Cualquiera sea la evolución de la industria en los próximos meses, está claro que los despidos masivos están sacudiendo la industria tecnológica.

Mientras para algunos es solo un ajuste de costos, para otros los despidos masivos son el símbolo del fin de un ciclo de frenético crecimiento de las grandes tecnológicas, cuando el dinero corría por las calles de Silicon Valley como ríos entre las montañas.

El tiempo nos dirá cómo termina esta historia.


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