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Cuartoscuro

El expediente del Colegio Enrique Rébsamen: la historia que llevó al colapso por el sismo

La delegación Tlalpan expuso el expediente con los permisos otorgados al Colegio Enrique Rébsamen, desde 1983 a la fecha.
Cuartoscuro
Por Erendira Aquino
28 de septiembre, 2017
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El sismo de magnitud 7.1 ocasionó el derrumbe del Colegio Enrique Rébsamen, ubicado al sur de la Ciudad de México, y la muerte de 26 personas: 19 niños y 7 adultos, quienes quedaron sepultados bajo los escombros.

De acuerdo con el expediente del centro educativo, compartido por la delegación Tlalpan, la escuela estaba certificada como un inmueble en buenas condiciones.

Sin embargo, el colapso puso al descubierto irregularidades a lo largo de la construcción y ampliación del plantel, tanto en la tramitación de permisos, como en la verificación sobre la seguridad:

Rancho Tamboreo 11

El 31 de agosto de 1983, la Oficina de Planeación Urbana de la Delegación Tlalpan, a través de la Sección de Licencias de Construcción, emitió el permiso de construcción en el terreno ubicado en Rancho Tamboreo No. 11, Colonia Nueva Oriental Coapa, de una “escuela para jardín de niños y dos departamentos en cuatro niveles”, con el uso de suelo número 1372, y con la autorización de Seguridad Urbana No. 6701: el Colegio Enrique Rébsamen.

En ese momento, el entonces delegado del Departamento del Distrito Federal, Guillermo Nieves Jenkin, y el Jefe de Oficina, José Manuel Lomas Uribe, autorizaron que en ese predio se construyera de manera legal una escuela, y sobre ella una casa.

De acuerdo con la actual delegada de Tlalpan, Claudia Sheinbaum, esto fue posible porque las normas de construcción que se encontraban vigentes para ese año permitían la regulación de usos de suelo mixtos.

En 2003, con el oficio de folio S1000190/2003, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) certificó  al inmueble construido en Rancho Tamboreo número 11 como un lugar en de “impartición de educación preprimaria y primaria, y compraventa de material y equipo educativo”.

Es decir, avaló el uso de suelo que se estaba dando al edificio.

En 2014, luego de un sismo de 7.2 grados, el arquitecto e ingeniero Juan Mario Velarde Gámez, quien se presentó como Director Responsable de la Obra, hizo constar que la edificación contaba “con los equipos y sistemas de seguridad para situaciones de emergencia previstas en el Reglamento de Construcciones para el D.F.”.

Pero la estructura no aguantó un nuevo sismo y se desplomó con el temblor del pasado 19 de septiembre.

Rancho Tamboreo 19

El 25 de noviembre de 1983, la delegación Tlalpan autorizó, a través de la Oficina de Planeación Urbana, con la licencia número 1226/84/14, la “construcción de departamentos, oficinas y salón de juegos con uso exclusivo de los departamentos en cuatro niveles”, en el predio Rancho Tamboreo 19.

El documento fue firmado por los arquitectos Eduardo Castro González, y José Manuel Lomas Uribe.

Para marzo de 1984, la misma oficina autorizó en el mismo terreno una “ampliación de construcción con local de especialidades en tres niveles”, para el estacionamiento del edificio. El permiso fue emitido por los mismos arquitectos que aprobaron la primer licencia, de construcción en este predio.

El 16 de marzo de 1990, la Dirección General de Reordenación Urbana y Protección Ecológica avaló que en ese edificio se impartiera educación secundaria, aún cuando la normatividad vigente lo prohibía en esa zona, dado que su registro era “anterior a la entrada en vigencia y obligatoriedad del Programa Parcial de Desarrollo Urbano vigente”.

Fue así como se legalizó que este inmueble comenzara a operar como el área de secundaria del Colegio Enrique Rébsamen. El arquitecto que autorizó este registro fue Roberto García Rocha.

En junio de 2014, al igual que ocurrió con el inmueble ubicado en Rancho Tamboreo 11, se solicitó que los dueños de la construcción presentaran ante las autoridades de la delegación Tlalpan la Constancia de Seguridad Estructural, que asegurara que el sitio se encontraba en buenas condiciones.

La escuela entregó el documento con el folio 1607/14, firmado por el ingeniero civil Francisco Arturo Pérez Rodríguez, como corresponsable en Seguridad Estructural.

En ese documento,  certificó que “cumple con lo dispuesto en el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal y demás normas aplicables, en cuanto a sus condiciones de seguridad estructural”.

Asimismo, el arquitecto Juan Mario Velarde Gámez certificó que el edificio, que operaba como secundaria, pasó las pruebas de carga y no presentaba “agrietamientos, descascaramiento o deflexión de tan magnitud y extinción que sea obviamente excesiva e incompatible con los requisitos de seguridad”.

El arquitecto Juan Apolinar Torales Iniesta emitió un documento, como Director Responsable de Obra, en el que aseguró que “el inmueble ubicado en Rancho Tamboreo 19, con uso de suelo permitido para escuela, cumple con lo dispuesto en el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal”.

Incluso, agregó, contaba con “funcionamiento, instalaciones, equipos y sistemas de seguridad que se requieren para situaciones de emergencia”.

Deslinde de responsabilidades

Este martes 26 de septiembre, Claudia Sheinbaum ofreció una conferencia de prensa en la que aclaró que, aunque el Colegio Enrique Rébsamen se encuentra ubicado dentro de la delegación Tlalpan, de la cual es titular, su administración no es responsable de las irregularidades que pudiera presentar el inmueble, siendo esto competencia del Instituto de Verificación Administrativa del D.F. (Invea).

En lo que corresponde a la documentación legal del inmueble, indicó, éste no presentaba ninguna irregularidad; sin embargo, dijo, ante la gravedad de lo sucedido con el derrumbe del Colegio Enrique Rébsamen, se pidió al Colegio de Ingenieros Civiles de México que realice una revisión.

Hasta entonces, informó, el edificio no será demolido.

La versión del Invea

El titular del Invea, Meyer Klip, declaró que la dependencia no tiene facultades de realizar revisiones ni suspender obras, a menos que reciban una denuncia ciudadana sobre el uso irregular de algún inmueble.

Fue hasta 2016 cuando fueron alertados de la construcción de un jardín en la parte superior del inmueble, ubicado en Rancho Tamboreo 19, y entonces, dijo, indagaron las irregularidades del colegio.

De acuerdo con Meyer Klip, los representantes de la escuela presentaron un certificado de derechos adquiridos de 1993, para poder operar como centro educativo; sin embargo, presumen las autoridades, este documento podría ser falso, por lo que el Invea interpuso una denuncia penal en febrero de este año.

Al Invea, insistió, sólo le corresponde supervisar que los establecimientos cumplan con la normatividad en materia de usos de suelo, por lo que, según Klip, la responsable de determinar si el inmueble cumplía o no con la legislación en materia de construcciones es la delegación Tlalpan.

Luego de que se recibió la denuncia por la construcción del jardín, el Invea acudió a revisar el inmueble y determinó que el tipo de construcción era inadecuada, por lo que “invitó” al colegio a dejar de operar como centro educativo, o a regularizarse.

Los dueños del Colegio Enrique Rébsamen, en lugar de acatar la recomendación del Invea, impugnaron la decisión e iniciaron un juicio, que actualmente se encuentra en curso en el Tribunal de lo Contencioso, para poder seguir laborando. Esa es la razón por la cual, asegura Meyer Klip, el Invea no clausuró la escuela.

Yasmín Esquivel Mossa, presidenta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA), desmiente lo dicho por Klip. En entrevista con Reforma, asegura que el Tribunal le dio la razón al INVEA para que procediera contra la escuela, pues el certificado de uso de suelo era apócrifo.

“Al advertir el Tribunal esto, nosotros en la sentencia que se advirtió el 31 de mayo de 2017 se reconoce la validez de los actos del Invea, la legalidad de los actos del Invea, y la sentencia es en contra del Colegio”, señala Esquivel a Reforma.

El INVEA fue notificado, por lo que desde mayo podía proceder contra el Colegio.

Sin embargo, este jueves 28 de septiembre, el INVEA aclaró que si bien 31 de mayo el Tribunal resolvió  en primera instancia a favor del instituto, y éste fue notificado el 26 de junio, la escuela apeló el 1 de agosto, por ello está pendiente su resolución y a la fecha el procedimiento del Invea no ha quedado firme.

notificándoselo  al Instituto el 26 de junio, pero la escuela apelo en fecha 1 de agosto y está pendiente su resolución, por lo que a la fecha el procedimiento del Invea no ha quedado firme.

Meyer Klip señaló que el colegio había sido clausurado en dos ocasiones, en 2010 y 2014, por uso irregular de suelo; sin embargo, debido a que en la Ciudad de México las escuelas están consideradas como giros de “bajo impacto”, sólo correspondía al Invea prevenir a los encargados de regularizar las situaciones por las que habían sido sancionados, para seguir operando.

Consulta el expediente entregado por la delegada de Tlalpan sobre el Colegio Enrique Rébsamen:

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Adam Schemm

Lo que podemos aprender de la foto de un hombre que quiso tomar una cerveza antes de morir

Norbert Schemm, de 87 años, bebió una cerveza con sus seres queridos antes de morir. Su foto provocó que otras personas comenzaran a compartir sus historias de despedida.
Adam Schemm
27 de noviembre, 2019
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¿Por qué una foto de un hombre mayor tomando una cerveza antes de morir llama la atención de tantos extraños en todo el mundo?

Todo lo que quería Norbert Schemm, estadounidense de 87 años, en sus últimos momentos, era estar rodeado de sus seres queridos mientras tomaba una cerveza.

Juntos, los integrantes de la familia hablaron, se rieron y recordaron cómo había sido ese momento antes de tomar la foto que el hijo de Schemm, Tom, compartió con el grupo familiar en Whatsapp.

Pero horas después, cuando Schemm murió y su nieto Adam publicó la foto en las redes sociales, toda la familia quedó abrumada por la cantidad de extraños que comentaron esa última imagen.

Este martes, la foto había superado los 4.000 comentarios, 30.000 retuits y 317.000 favoritos solo en Twitter. Y se compartió en Reddit y otras redes sociales.

“Mi abuelo estuvo relativamente sano en el transcurso de su vida, pero fue el domingo de la semana pasada mientras estaba en el hospital cuando se dio cuenta de que sería el final”, contó Adam.

“Entonces el lunes llamó a sus nietos para informarnos. Tomamos la foto el martes por la noche y el miércoles murió de cáncer de colon en etapa cuatro”, añadió.

“Mi papá nos dijo que el abuelo quería una cerveza y ahora, cuando miro esa foto, me consuela. Puedo decir que mi abuelo está sonriendo. Él está haciendo lo que quería hacer: fue un momento improvisado“.

Mi abuelo murió hoy.Anoche, todo lo que quería hacer era tomar una última cerveza con sus hijos“, escribió Adam Schemm en su cuenta de Twitter.


Sentimiento de comunidad

Adam dijo que dudó en publicar la foto en redes sociales por el contexto agridulce, pero decidió hacerlo porque era un momento hermoso.

“En realidad nos ayudó con nuestro dolor. Es reconfortante ver que mis abuelos y sus hijos estuvieron todos juntos en sus últimos momentos“, aseguró el nieto.

También dijo que la familia había estado rastreando para ver qué tan lejos había llegado la imagen y les encantó que tanta gente la estuviera compartiendo.

“Parece haber tocado un sentimiento de comunidad y claramente es un momento con el que muchas personas se sienten identificadas. Los comentarios (que recibimos) fueron muy amables y hemos visto fotos de personas levantando botellas de cerveza en su honor”.

“Pensé que personas que lo conocían podrían querer verlo y responder, pero no tenía idea de a cuántas personas parece haber ayudado” esta foto, agregó Adam.

“Me llevó al pasado”

Ben Riggs fue uno de esos extraños que sintió el impulso de responder a la foto en Twitter. Publicó una imagen de su propio abuelo Leon Riggs, de 86 años, disfrutando de un último cigarro y una cerveza.

Ben le dijo a la BBC que vio la foto de Adam en la red social y le recordó el pedido final de su abuelo cuando murió en 2015.

“No borro las fotos de mi teléfono. Volví a mirarla y me sentí obligado a responder y compartir mi propia foto. Me llevó al pasado y ver a alguien más experimentar esa última felicidad antes de la muerte fue un lindo sentimiento”, comentó.

No te conozco... pero te entendí. Días antes de que mi abuelo muriera, nos dijo a mi papá y a mí que quería un cigarro y una cerveza. Lo hicimos realidad. Lo siento por tu pérdida. ¡La sonrisa de tu abuelo es para el recuerdo!, escribió Ben Riggs en Twitter.


Ben contó que su abuelo tenía mal de Alzheimer y que su memoria era inestable, pero hacia el final, él y su padre sintieron que era importante cumplir su último deseo.

“Si bien la muerte nunca llega en el momento adecuado, creo que es importante siempre tratar de encontrar el lado positivo”.

Ben recordó que la noche en que murió su abuelo, él, sus hermanos y su padre se reunieron para conmemorar el fallecimiento y celebrar la vida.

Tomaron otra foto familiar. Trágicamente, el padre de Ben, Mike, murió inesperadamente al día siguiente de insuficiencia cardíaca. Él dice que ambas imágenes finales le trajeron mucho consuelo.

De izquierda a derecha: Michael Riggs JR, Ben Riggs, Mike Riggs, Alex Riggs.

Ben Riggs
Ben Riggs perdió a su padre y a su abuelo en el lapso de 48 horas, pero encuentra consuelo en que él y sus hermanos se tomaron una foto con su padre horas antes de morir.

Un último trago

Brigid Reilly también respondió al tuit original de Adam con una imagen de su abuela Theresa Meehan, quien murió en octubre de este año por insuficiencia cardíaca y renal a los 84 años.

“A mi abuela la pusieron en cuidados paliativos, así que sabíamos que pronto moriría”, le contó Brigid a la BBC.

“Hacia el final de su vida, mi familia quería llevarle sus cosas favoritas, que incluían sushi, música de Frank Sinatra, su bebida preferida, que era Baileys y estar todos juntos. Cuando se acercó el momento, ella pidió que todos bebiéramos un trago final”.

Brigid relató que imprimieron esa foto y la mostraron en el funeral de su abuela.

“Hicimos un video conmemorativo de su vida y la incluimos en él. Creo que tengo mucha suerte de haber tenido esos últimos momentos con ella”.

rodeada por su familia mientras todos toman un trago de licor Bailey.

Meehan family
Theresa Meehan quería beber el licor Baileys con su familia cuando llegó al final de su vida.

Pero ¿qué tiene la imagen de Adam que llevó a cientos de miles de personas a comentar?

¿Por qué la foto se hizo popular?

Para Ann Neumann, autora de The Good Death (La buena muerte), la foto “ha resonado porque es algo que todos anhelamos.

“La imagen nos da la oportunidad de pensar en nuestros seres queridos y unirnos a la familia Schemm en este momento tan profundo”, agregó Neumann.

“Pero también nos da la oportunidad de llorar con ellos. Al hacerlo, podemos pensar en nuestros propios seres queridos, ancianos, enfermos, moribundos y muertos”.

Neumann opinó que la imagen captura lo que todos querrían en su última noche: estar rodeados de seres queridos.

“Pocos de nosotros conocemos el momento de nuestra muerte. Vivimos vidas remotas, con miembros de nuestra familia que residen en otros estados o países. Hay millones de historias de hijos adultos que pierden la muerte de sus padres debido a la distancia”, describió.

Perder la oportunidad de decir adiós es un gran temor humano. La oportunidad de compartir esta rara y hermosa última reunión resuena porque es una versión de un ideal muerte”.

“Si hay una lección en esta foto, es marcar y apreciar todo el tiempo que tenemos con los que amamos. Levantar una cerveza, tomarse de las manos, compartir historias. El tiempo es finito“, reflexionó.

Una mujer sostiene un teléfono y le da me gusta a una foto.

Getty Images
Para el especialista en duelo Kenneth J Doka, en la actualidad usamos la tecnología para lidiar con la muerte como en el pasado los egipcios usaban las pirámides.

¿Por qué compartimos fotos de gente en su lecho de muerte?

El doctor Kenneth J Doka, consejero de duelo en la Fundación Hospice of America y expresidente de la Misión del Grupo Internacional de Trabajo sobre la Muerte y Duelo, dijo que no hay nada correcto que decir o hacer cuando se trata de los momentos finales de una vida.

“Creo que la clave es escuchar y cuando alguien se muere dejar que compartan su momento de importancia”.

Describió la foto como una imagen encantadora y agregó que no le sorprendió que Adam publicara en las redes sociales lo que podría haberse considerado un momento privado.

“Siempre hemos usado la tecnología para lidiar con la muerte. Los antiguos egipcios usaban pirámides; lo que estamos haciendo ahora es adaptar nuestros rituales a la tecnología disponible”.

Adam opinó por su parte que su abuelo habría encontrado toda esta atención sorprendente.

“No creo que le hubiera importado. Se hubiera reído“.

“Creo que la mayor lección que se debe aprender y lo que creo que diría mi abuelo es ‘ser amable, amarse y que la familia es importante’“, concluyó.


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https://www.youtube.com/watch?v=NphJULxY5ng

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