El Bordo Poniente, clausurado en 2011, recibe los escombros del sismo
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Francisco Sandoval

El Bordo Poniente, clausurado en 2011, recibe los escombros del sismo

Miles de metros cúbicos de escombros son llevados a una de las alas del Bordo Poniente que en 2011 cerró porque había llegado al límite de su capacidad. Especialistas señalan que debe separarse el escombro para reciclar material como el concreto.
Francisco Sandoval
Por Francisco Sandoval
29 de septiembre, 2017
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El gobierno de la Ciudad de México ha trasladado cientos de miles de metros cúbicos de escombros a una de las alas del llamado Bordo Poniente, que el 19 de diciembre de 2011 fue clausurado por el entonces jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, tras considerarse que había llegado “al límite de su capacidad”.

Animal Político visitó el ala “B” del Bordo Poniente –que está en la zona federal del exLago de Texcoco, en los límites de la delegación Venustiano Carranza de la CDMX y el Estado de México- y pudo corroborar que, desde que iniciaron los trabajos de remoción de escombros de edificios e inmuebles colapsados en la CDMX, cientos de camiones han llegado hasta este lugar a dejar los escombros.

El sitio es custodiado por cuatro policías capitalinos, quienes impiden el paso a cualquier persona que no se encuentre relacionada con el traslado de los escombros.

Leer: Cierra GDF Bordo Poniente, uno de los basureros más grandes del mundo

Las “ordenes” para impedir el ingreso provienen de la Agencia de Gestión Urbana de la CDMX, según reconoció uno de los policías que la tarde del jueves resguardaba el predio.

Animal Político buscó a las autoridades de la Agencia de Gestión Urbana para conocer el motivo para trasladar cientos de miles de metros cúbicos de escombros a un relleno sanitario clausurado hace 6 años, así como el tratamiento que se la darán a los mismos, pero hasta el cierre de edición optaron por no explicar la decisión.

El Bordo fue clausurado cuando llegó a su límite: 70 millones de toneladas de basura. Es considerado uno de los rellenos sanitarios más grandes del mundo.

Hay alternativas y no las usan

Constantino Gutiérrez Palacios, maestro en Ingeniería Ambiental y académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, consideró que “dada la emergencia”, enviar los escombros al borde poniente “es una solución que puede considerarse como aceptable en términos que se tienen que liberar las vialidades”. Sin embargo, señaló que a la par debe darse un manejo adecuado de los mismos.

Recordó que en los escombros de este tipo, consecuencia de una catástrofe natural, suele haber pinturas, asbestos, aceites y materiales peligrosos que ponen en riesgo la salud de las personas, de allí que se requiera su inmediata clasificación.

A manera de recomendación, sugirió que al momento del levante de los escombros se haga una selección adecuada de los diferentes materiales que contienen, para separar el concreto y otros residuos como muebles y electrodomésticos, que son más difíciles de reciclar.

Una vez clasificados, dijo el Académico, el material a base de cemento -como paredes y losas- debe ser enviado a la fábrica de Concretos Reciclados, ubicada en Iztapalapa, la única autorizada por el gobierno de la CDMX para el reciclaje de este material, en tanto, otros residuos como muebles y electrodomésticos, deben ser llevados a un relleno impermeabilizado.

Cuestionado sobre las opciones de espacios que tiene el gobierno de la CDMX para resguardar y tratar cientos de miles de metros cúbicos de escombros, dijo que existen una serie de sitios en la CDMX que pudieran fungir para esos fines.

“En la UNAM acabamos de terminar un estudio patrocinado por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación  de la CDMX  para localizar sitios adecuados para la colocación de residuos de la construcción. Localizamos al menos 12 sitios que están en la parte sur y de esos elegimos uno como el más propicio. Los sitios que consideramos tienen la capacidad para recibir no sólo los escombros de este sismo, sino que además cuentan con suficiente espacio para recibir los residuos de la construcción de los próximos 15 años”.

El reciclaje no ha iniciado

Animal Político entrevistó al gerente de producción de la empresa Concretos Reciclados, Enrique Granell, quien reconoció que, a 9 días del sismo, las autoridades de la CDMX no lo han contactado para que haga el reciclaje de los escombros removidos.

“Hasta el momento no ha llegado nada, pero no es tan sencillo el tema. Estos escombros no fueron demoliciones planeadas, se colapsaron. Tienen una gran cantidad de residuos que pueden ser peligrosos, entonces primero habrá que disponerlos en el algún lugar y luego si se pretende hacer un reciclado se tendría que hacer la separación. Pero desconozco como lo harán las autoridades. Eso no me corresponde a mí”, dijo.

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Así lucha el COVID contra las vacunas para intentar escapar de ellas

El virus lucha constantemente contra las vacunas para intentar escapar de ellas. Sin embargo, nuestros linfocitos B productores de anticuerpos también pueden “mutar” para hacerle frente.
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20 de julio, 2021
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Las variantes de SARS-CoV-2 y su contagiosidad están causando una gran atención mediática en las últimas semanas.

A medida que ha ido pasando el tiempo, el virus ha ido cambiando. Ha introducido mutaciones puntuales en su secuencia génica, muchas de las cuales se traducen en cambios de aminoácidos de sus proteínas.

Con estos cambios, el virus adquiere ventajas evolutivas en el proceso de adaptación a nuestras células y organismos, que son el medio en el que se replica.

Este proceso de adaptación no implica necesariamente una mayor virulencia, pero si avances en mejorar la unión al receptor, una optimización de su replicación, la producción más efectiva de partículas virales y su transmisión, la modulación de la patología o, eventualmente, el escape parcial de alguno de los mecanismos inmunes.

Cuando no teníamos vacunas, el virus campaba a sus anchas

Uno de los mecanismos inmunes más importantes frente a la infección es la producción de anticuerpos por parte de los linfocitos B y su capacidad de reconocer y neutralizar al virus.

Hasta el comienzo de la campaña de vacunación, cada vez que el SARS-CoV-2 infectaba a alguien, se encontraba con el reto de superar las distintas barreras del hospedador infectado.

Pero si el individuo no había contagiado previamente, había pocas posibilidades de que el virus se encontrase con algún anticuerpo que le reconociese.

De esta forma, en cada infección, las mutaciones que el virus pudiera generar iban a ser seleccionadas e incorporadas en las nuevas partículas virales en la medida en la que supusieran ventajas evolutivas independientes del escape de los anticuerpos.

Pero cuando se encuentra con personas vacunadas, el escenario cambia.

Un trabajador sanitario muestra ampollas que contienen la vacuna Sinovac contra la Covid-19 hecha por Biopharma en Indonesia el 22 de junio de 2021.
EPA

Sin vacunas el virus campaba a sus anchas

Un obstáculo en el camino: las vacunas

La evolución en general, y la de los virus en particular, está determinada por las condiciones reproductivas en un determinado medio.

En virología existe un concepto denominado “viral fitness”, que podría ser traducido como aptitud viral, que determina la selección de aquellas partículas virales que introducen cambios para replicarse y transmitirse de forma más efectiva.

En otras palabras, se seleccionan virus más aptos al contexto de infección con el que se van encontrando.

Cuando el virus se encuentra a más personas con inmunidad, se ve obligado a enfrentarse a las defensas con las que antes no se encontraba, además de tener que competir entre sí con otras variantes.

De esta forma, las variantes que “ganarán” serán aquellas que tengan una ventaja sobre variantes previas, no preparadas para ese nuevo escenario inmune.

Por tanto, las variantes que escapen del efecto de las vacunas serían, en teoría, las que se impondrían sobre otras. En este escenario, las vacunas dejarían de funcionar a medio o largo plazo.

Fortaleza de las vacunas

Esta situación, que pudiera parecer descorazonadora en cuanto al papel de las vacunas en la pandemia, esconde un paradigma que juega en contra del virus.

Ya conocemos la capacidad de los anticuerpos neutralizantes de bloquear la unión de la proteína S del virus a la célula hospedadora. Al prevenir esta unión, el virus no nos llega a infectar.

Para escapar de esto, una estrategia que podría utilizar una nueva variante del virus sería cambiar la región de esta proteína S donde se unen estos anticuerpos para así no ser neutralizada.

Sin embargo, estos cambios que parecieran una ventaja para el virus suponen también un coste.

Al situarse los cambios en la misma zona empleada por la proteína S para unirse al receptor celular, podría empeorar su unión al receptor y reducir, a su vez, su capacidad infectiva.

Los virus tratan de solventar este paradigma de “lo que se gana por lo que se pierde” con mutaciones que afecten mínimamente a su capacidad infectiva y replicativa y que, al mismo tiempo, sean capaces de evadir parcialmente las defensas del organismo.

Como resultado de esta continua adaptación, el virus cambia parcialmente algunas de sus proteínas más inmunogénicas, como la proteína S, en un proceso denominado deriva antigénica.

Los virus de la gripe son uno de los más estudiados en cuanto al proceso de deriva antigénica.

Esta es la fuerza responsable de la aparición de nuevas cepas que circulan cada año y que obligan a reformular la estrategia vacunal frente a la gripe.

Pero a pesar de estos cambios, las nuevas cepas gripales no evaden completamente la capacidad de luchar frente a la infección de una persona inmunizada peviamente.

¿Y si nuestros anticuerpos se adaptasen a las nuevas mutaciones?

La adaptación a las condiciones cambiantes no solamente ocurre en el lado del virus.

Nuestros linfocitos B productores de anticuerpos pueden sufrir también un proceso de adaptación denominado hipermutación somática, que se deteriora con la edad.

De esta forma, los linfocitos B productores de anticuerpos frente al virus también pueden “mutar” para mejorar la capacidad de unirse a las proteínas del virus y neutralizarlos.

Esta mejora de los anticuerpos permitiría adaptarse a los cambios de las variantes.

El escenario cambiante de la lucha entre virus y hospedador se juega a dos bandas. El virus tiene que evolucionar y adaptarse continuamente a la situación inmune cambiante o, de lo contrario, extinguirse.

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Quizás esta continua adaptación recuerde a situación en la novela de Lewis Carroll “Alicia a través del espejo”, donde los habitantes del país de la Reina Roja deben correr lo más rápido posible, solo para permanecer donde están.

Justamente por eso, la continua evolución de los virus en condiciones cambiantes se denomina (debido a su similitud), “efecto de la Reina Roja”. Es decir, cambiar para tratar seguir en el mismo sitio.

*Estanislao Nistal Villán, es virólogo y profesor de microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo. Este artículo apareció originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión orginal aquí.


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