Con la cancelación de DACA, ¿cómo es ser un dreamer mexicano en EU? Conoce sus historias
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Especial

Con la cancelación de DACA, ¿cómo es ser un dreamer mexicano en EU? Conoce sus historias

“No estamos quitando nada, todos tenemos el derecho, la oportunidad de triunfar”, dice una dreamer mexicana, tras la decisión de Trump de cancelar el programa DACA.
Especial
Por Montserrat Sánchez Maldonado y Sofía Huerta Nunes
11 de septiembre, 2017
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Miles de jóvenes indocumentados mexicanos, conocidos como dreamers, viven en la incertidumbre en Estados Unidos desde hace tres días, cuando el gobierno del presidente Donald Trump anunció el término del programa DACA: Acción Diferida para Llegados en la Infancia.

Ellos crecieron en EU, hablan inglés y muchos no conocen México, el país en el que nacieron, y que abandonaron junto con sus padres, para buscar un mejor nivel de vida.

Ahora corren el peligro de ser deportados a su país de origen, aunque han luchado para desarrollarse como estudiantes o trabajadores en Estados Unidos.

“De ejercer la deportación de Dreamers, el país (Estados Unidos) estaría perdiendo a jóvenes que contra todo obstáculo han salido adelante, es decir, a gente que tiene mucha capacidad y que podría hacer brillar a cualquier país”, dijo a Animal Político Eileen Truax, periodista de Estados Unidos y autora del libro Dreamers: Generación de inmigrantes que pelean por el sueño americano.

El DACA, implementado desde hace cinco años, ha permitido a casi 800 mil jóvenes (622 mil 170 de ellos mexicanos) residir y trabajar en Estados Unidos, e incluso recibir apoyos educativos, sin temor a ser deportados. 

El argumento de Trump para cancelar el programa, iniciado en 2012 por su antecesor, Barack Obama, es que estos jóvenes migrantes privan de oportunidades de trabajo a ciudadanos norteamericanos. Además, acusó que era facultad del Congreso estadounidense, y no de quien era presidente, Obama, el establecer una medida como DACA. 

Trump anunció que, en un periodo de seis meses, los beneficiados por el programa seguirán teniendo protección, aunque cuando acabe ese lapso, si los congresistas estadounidenses no establecen una nueva legislación, los dreamers serían devueltos a sus países de origen.

Obama defendió a los dreamers y calificó de “cruel” que se les quite DACA. “Estos soñadores son americanos en sus corazones, en sus mentes, de todas las formas, pero no en el papel”, dijo en un mensaje publicado en su cuenta de Facebook.

“No es tarde para luchar por un futuro mejor”

Una joven estudiante de psicología de la Universidad Berkeley, en California, quien prefiere no revelar su nombre, dice estar enojada y decepcionada por la cancelación de DACA, pues ella no le ha quitado nada a nadie.

“No estamos quitando nada, todos tenemos el derecho, la oportunidad de triunfar”, responde a quienes, igual que Trump, acusan a los dreamers de quitar oportunidades a otros estadounidenses.

La estudiante se pondrá en contacto legisladores de EU para presionar por una solución, además, buscará dar a conocer entre la población cuál la importancia de los dreamers, para tener más apoyo.

Para ella, la lucha es indispensable ya que cuando su visa expire, ya no podrá trabajar.

No todos los estadounidenses ven a los dreamers como una amenaza.

“Hay cifras que demuestran que incluso el 77% de estadounidenses estarían a favor de algún tipo de regularización del estatus migratorio para los chicos. Incluso entre los republicanos el apoyo está arriba del 50%, para beneficio de estos jóvenes”, dice Truax.

Solamente el 16% de los republicanos afirman que los dreamers deberían ser deportados.

“Con o sin papeles, ellas seguirán trabajando allá”

Eleazer Hernandéz emigró a Estados Unidos junto con sus dos hijas, Jazmín y Estephani Hernández, cuando ellas eran muy pequeñas.

Tras un accidente de trabajo, Eleazer fue expusado de Wisconsin, Estados Unidos, y hace 14 meses regresó a México.

Sus dos hijas se quedaron en territorio estadounidense gracias a los beneficios de DACA, que ahora están en riesgo de perder.

Eleazer teme por lo que pueda ocurrirle a sus hijas. “Tener un plan B cuando ellas están allá y yo aquí, es difícil”, comenta.

Hasta el momento los jefes de sus hijas les han asegurado que “con o sin papeles ellas seguirán trabajando allá”. Pero aún existe incertidumbre.

“Debemos ejercer presión”

María Jiménez emigró a Estados Unidos hace 18 años, junto con su esposo y su hija de entonces 2 años, Brenda. 

Hace cuatro meses María fue deportada. Eso afectó los estudios y la estabilidad emocional de su hija, ya que tuvo que apoyar a su padre y a sus hermanos.

Actualmente, la joven dreamer trabaja en un restaurante, como manager.

María cuenta que su hija asistirá a todas las manifestaciones que haya en su ciudad para presionar a los congresistas a encontrar una solución, y para que los ciudadanos noten la importancia de los trabajadores como ellas.

“Con el pretexto de que ahora el programa está cancelado, empieza a haber detenciones y deportaciones y las normas comienzan a violarse”, menciona María.

Otra preocupación de María es que si sus hijas son deportadas el gobierno mexicano no haga nada para ayudarlas.

“Nosotros como ciudadanos debemos ejercer presión sobre el presidente (Peña Nieto). No hemos recibido un apoyo de él, y no queremos que pase con esos jóvenes lo mismo que está pasando con los padres que ya fueron deportados”, agrega.  

Eileen Truax coincide con María.

Señala que cientos de mexicanos han sido deportados en administraciones anteriores a la de Trump, como la de Obama, y el gobierno mexicano no ha hecho nada para ayudarlos.

“Los dreamers han sido deportados desde hace muchos años, antes de DACA, las deportaciones se daban todos los días y nunca vi que el gobierno mexicano hiciera nada por estos chicos. Parece que los deportados durante el gobierno de Obama no cuentan o no existen, siendo que Obama ha sido el presidente que más personas ha deportado”, comentó la periodista. 

Pero no todo es desalentador. Eileen espera que el fin de DACA no sea motivo de deportaciones masivas de dreamers.

“La primera vez que se intentó regularizar el estatus migratorio de estos chicos fue en 2001, y desde entonces los jóvenes se han organizado y movilizado. Estamos hablando de un movimiento que lleva muchos años luchando por los migrantes, y aunque esto es un golpe fuerte, ellos están preparados para lo que siga”, apuntó.

Gracias a DACA, dice Truax, los jóvenes han logrado ser exitosos y mover la economía “son chicos que tienen todo para ser triunfadores. Son personas que México ya perdió, y que Estados Unidos estaría en riesgo de perder”.

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Por qué es normal tener algún efecto secundario leve tras la vacunación contra la COVID

Es posible experimentar dolor de cabeza, fiebre o malestar. Los expertos dicen que esto es un proceso normal del sistema inmune.
Getty Images
15 de marzo, 2021
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Experimentar algún efecto secundario leve tras vacunarse contra el coronavirus es normal y hasta puede ser un signo de que la vacuna está funcionando.

Tras la inmunización, es posible que aparezca algo de fiebre, malestar, dolor o cansancio. Cada individuo puede experimentar uno de estos síntomas, una combinación de los mismos o ninguno.

Pero estos efectos secundarios desaparecen generalmente a las pocas horas o días.

La enfermedad es muchísimo peor que la inmensa mayoría de efectos secundarios de la vacuna. Las vacunas salvan vidas con un alto grado de protección”, le dice a BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido.

Los expertos recomiendan estar alerta tras recibir la vacuna ya que, en caso de producirse una una reacción alérgica grave, esta ocurre a los pocos minutos y horas de la inoculación.

Esto último, sin embargo, está demostrando ser bastante poco probable.

De acuerdo a un estudio liderado por especialistas del Hospital General de Massachusetts, en Boston, Estados Unidos, la prevalencia de una reacción anafiláctica es de entre 2,5 y 11,1 casos por millón de dosis de la vacuna de Pfizer, por ejemplo.

Y la mayoría de esos casos se da en pacientes con historial de alergias.

Dicha estadística puede variar ligeramente según el tipo de población o de vacuna, pero da una medida de lo poco probable que es desarrollar una reacción alérgica.

¿Qué tan común es desarrollar efectos secundarios y por qué los expertos lo consideran algo normal que no debe preocupar?

Reacción natural del organismo

Vacunación en Uganda.

Getty Images
Experimentar efectos secundarios es común y muchas veces es una señal de que el sistema inmune está respondiendo bien.

“Es difícil dar números concretos sobre qué tan probable será desarrollar un efecto secundario leve porque cada población o individuo responde de manera distinta”, aclara Julian Tang.

En Reino Unido, uno de los países más avanzados en la campaña de vacunación, una de cada 10 personas experimenta algún efecto adverso leve.

Pero esto, insisten los expertos, es algo “completamente normal”.

“La vacuna, al igual que un virus, no deja de ser un agente extraño que provoca que el organismo reaccione y produzca anticuerpos“, explica a BBC Mundo la doctora Josefina López, quien participa en la campaña de vacunación en Madrid, España.

“Para protegerse, el cuerpo genera una respuesta inflamatoria. Y eso puede hacer subir la temperatura y que aparezcan dolores y malestares. Es un proceso normal que puede ocurrir con cualquier vacuna, no solo con las del coronavirus”, agrega la especialista.

Para hacerse una idea, una respuesta inflamatoria también puede aparecer ante algo tan común como un golpe o herida.

“La inflamación es algo que el cuerpo también experimenta durante un impacto severo en la rodilla tras caerse. Entonces sientes dolor, enrojecimiento e hinchazón en la zona”, le explica a BBC Mundo el profesor Wilbur Chen, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos.

Persona vacunándose.

Getty Images
Uno de los efectos secundarios posibles es sentir incomodidad en el brazo vacunado.

En ese sentido, es normal “esperar que haya posibles efectos adversos no solo a una vacuna, sino también a un medicamento o incluso alimento. Hay que pensar en que estas reacciones como el indicio común de que la vacuna funciona. Cualquier síntoma se resolverá generalmente a los 2 o 3 días”, señala Chen.

¿Cuándo pueden desarrollarse los efectos secundarios?

Llevamos pocos meses de vacunación y eso implica que los estudios se actualizan constantemente.

Los efectos adversos en personas jóvenes pueden ser más notorios, lo cual no implica gravedad”, dice López.

Esto es porque “habitualmente las personas mayores experimentan un deterioro de la respuesta inmune que es normal al envejecer”, apunta Wilbur Chen.

En las vacunas que requieren dos dosis, como la de Pfizer, Moderna o Sputnik V, parece haber cierta inclinación a experimentar algún efecto secundario tras recibir la segunda dosis.

“La primera dosis genera una respuesta inmune media y la segunda la refuerza. Es por ello que la segunda genera una respuesta más robusta y se asocia más a experimentar algún efecto secundario”, explica a BBC Mundo el doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo, en Estados Unidos.

Jualian Tang también alerta que el tipo de síntomas puede ser magnificado por la percepción de los pacientes.

“Muchos pacientes, nerviosos o ansiosos por vacunarse, pueden experimentar algún dolor leve y luego reportarlo mayor de lo que es. La psique también influye”, dice el experto.

Centro de vacunación contra la covid-19 en Chile.

Getty Images
Los ancianos suelen experimentar menos efectos secundarios que personas más jóvenes.

¿Qué hacer entonces si se experimenta algún síntoma?

“En mi caso, cuando me vacuné con el compuesto AstraZeneca/Oxford, me dio un poco de fiebre y malestar y simplemente tomé paracetamol”, revela Julian Tang.

Antiinflamatorios como el paracetamol o el ibuprofeno pueden ayudar a aliviar los efectos secundarios de las vacunas, aunque se recomienda consultar con un médico antes de tomarlos.

No es recomendable tomar estos medicamentos antes de vacunarse a modo preventivo.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en EE.UU. aconsejan aplicar una toalla limpia y húmeda y mover y ejercitar el brazo vacunado para aliviar cualquier posible incomodad.

En el caso de tener algo de fiebre, ayuda beber mucho líquido y vestir ligero.


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