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Lizbeth Padilla
El edificio de Álvaro Obregón se colapsó en 15 segundos: sobreviviente
Usar las escaleras de servicio y no las habituales para tratar de salir del edificio fue lo que salvó la vida a Lucía, Isaac y decenas más que fueron rescatados de entre los escombros.
Lizbeth Padilla
Por Francisco Sandoval
28 de septiembre, 2017
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Lucía Zamora pasó 33 horas entre los escombros del edificio de Álvaro Obregón 286, colonia Roma, tras el sismo ocurrido el pasado martes 19 de septiembre, a las 13:14 horas.

Ella y su colega Isaac quedaron atrapados con muy pocos metros de diferencia. Al igual que otros profesionistas independientes que rentaban un espacio para laborar, se encontraban en el tercer piso del edificio cuando comenzó el sismo.

Lucía corrió hacías las escaleras principales cuando sintió la primera sacudida, pero Isaac le dijo que era mejor salir por las escaleras de servicio.

Ese cambio de ruta les salvó la vida. De hecho, todas las personas que salieron por las escaleras de servicio se salvaron, narró Lucía.

Si bien ella e Isaac no alcanzaron a bajar, utilizar esas escaleras los dejó en una posición privilegiada para el rescate, pues el piso no se colapsó del todo. Ese espacio fue donde los rescatistas encontraron sobrevivientes, 27 en total.

De acuerdo con el testimonio de Lucía el techo de su piso se vino abajo en cuestión de 15 segundos, siendo la zona central y las escaleras principales las más afectadas. La parte trasera del edificio, por donde se encuentran las escaleras de servicio, fue la zona que menos daños tuvo.

La sonrisa de Lucía

Cuando Lucía vio por primera vez la luz, luego de estar atrapada por 33 horas, sonrió. Esa imagen, sonriendo poco antes del salir de un túnel de concreto, fue captada por uno de los rescatistas que participaron en su búsqueda.

“Había estado en un lugar muy oscuro, las palabras de los topos (rescatistas) eran extraordinarias, así que cuando me dijeron ‘Lucía ya estas afuera’, sonreí”.

Una semana después de aquella fotografía, Lucía agradece las palabras de aliento que ha recibido de cientos de personas, quienes al igual que ella esperan un milagro para encontrar a más sobrevivientes.

Las labores no se detienen

Durante el octavo día de labores, las autoridades encargadas de coordinar el operativo de búsqueda de sobrevivientes en el edificio de Álvaro Obregón 286 informaron sobre el rescate de 8 cuerpos sin vida, sumando un total de 24 cuerpos.

De los cuales 14 son del sexo masculino y 10 femeninos, hasta la medianoche del miércoles dos cuerpos se encontraban sin ser identificados.

Además, las labores de rescate se aceleraron este miércoles luego del retiro de la losa del techo sur del edificio, que desde el día del sismo provocó la inestabilidad del inmueble.

“Con este retiro (de losa) logramos avanzar mucho más rápido, inclusive a lo largo del día hemos estado sacando grandes secciones de losas que nos permite un avance mucho mejor”, reconoció Guido Sánchez, comandante y director ejecutivo del Escuadrón de Rescate del ERUM CDMX.

El Comandante del ERUM informó que 242 rescatistas nacionales y extranjeros, así como 1,200 voluntarios trabajan en las labores de rescate, mismas que no se detendrán hasta encontrar a todas las personas atrapadas en el inmueble.

Desconocen quién autorizó construcción de nuevos pisos

En un oficio fechado el pasado 25 de septiembre y dirigido al Gobierno de la Ciudad de México, la directora general de Jurídico y Gobierno en la delegación Cuauhtémoc, donde se encuentra el edificio de Álvaro Obregón 286, Zuleyma Huidobro, solicitó un “informe pormenorizado de los antecedentes que obren en el archivo de concentración” de 13 inmuebles colapsados y 262 que se encuentran en “alto riesgo” en esa demarcación.

En la lista de la Cuauhtémoc, se incluye el edificio de Simón Bolivar, esquina con Chimalpopoca, colonia Obrera, donde cohabitaban varias empresas, entre ellas una textilera y otra de fabricación de cámaras para automóviles, que con el sismo se colapsó en un tiempo récord de 2 segundos.

La información solicitada es para conocer las diferentes modificaciones que se han hecho a los inmuebles durante las últimas décadas y la situación en que se encuentran, ya que esos datos no se encuentra en poder de la delegación, reconoció  Zuleyma Huidobro, entrevistada por Animal Político.

Se trata de información clave para conocer qué autoridad y en qué año se autorizó la construcción de tres nuevos pisos en el edificio de Álvaro Obregón 286, y cuyas losas se construyeron con un espesor de 60 centímetros, cuando normalmente son de 15.

El pasado lunes 26, Humberto Morgan, coordinador de asesores de la Secretaría de Movilidad del Gobierno de la CDMX y quien hasta la tarde del martes fungía como enlace de las autoridades capitalinas con las familias, declaró que en el edificio de Álvaro Obregón 286 “se hicieron dos cosas terribles”: primero, construir tres nuevos pisos, y, segundo, construir a partir del tercer piso con una losa cuatro veces más gruesa que las normales y por consecuencia más pesada.

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La revolucionaria ley que permite convertir los cadáveres humanos en abono para jardines
El estado de Washington es el primero de EU en aprobar una ley que permite que el cuerpo se transforme en compostaje como una forma de entierro.
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29 de abril, 2019
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“Polvo eres y en polvo te convertirás”: una máxima que se ha repetido por siglos como una forma de definir lo que ocurre con nuestro cuerpo una vez acaba la vida.

Sin embargo, en el estado de Washington, Estados Unidos, han decidido cambiar un poco esa aproximación: en vez de polvo, el cuerpo humano puede convertirse en el compostaje perfecto para jardines y cultivos en general.

O sea, que los restos humanos pueden ser los cimientos de un jardín florecido a las puertas de una casa o pueden servir para alimentar las raíces de los árboles.

La idea, que fue aprobada la semana anterior por el Senado estatal y está a la espera de la firma del gobernador Jay Inslee para su visto bueno final, es convertir el compostaje en una alternativa al entierro o la cremación, mediante un proceso que dura 30 días y por el que el cadáver se convierte en abono natural.

Una idea que cada vez tiene más adeptos en EE.UU. como una forma de aportar al medio ambiente después de la muerte. Y sobre todo, hacerlo de forma legal, porque en muchos países está prohibido disponer de restos humanos por fuera de cementerios o sitios de entierro autorizados.

Ataudes

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Se estima que más de la mitad de los cuerpos son cremados en EE.UU. y no enterrados como se hacía tradicionalmente.

Pero, ¿cómo cambia la forma en que se degrada el cuerpo con este método, comparado con el proceso que ocurre naturalmente con un cuerpo enterrado? ¿Y cómo puede ser beneficioso para el medio ambiente?

Maneras ecológicas de morir

De acuerdo al antropólogo forense Daniel Wescott, al cuerpo humano le toma meses degradarse en la tierra.

Y todo depende de la calidad del suelo. En un ambiente seco, el cuerpo puede terminar momificado. En zonas más húmedas, un rostro puede degradarse hasta llegar a los huesos en pocas semanas.

“Si tienes una buena cantidad de actividad de bacterias, en un mes el cuerpo humano ya debería estar degradado en la tierra“, le dijo Wescott a la BBC.

Pero es algo que cada vez pasa menos: más de la mitad de los cuerpos de quienes fallecieron en 2016 en Estados Unidos fueron cremados, no enterrados.

Y los que son enterrados van dentro de ataúdes de madera, que ralentizan el proceso de degradación.

Por eso, hay personas que llevan años pensando en que deberían extenderse otras maneras de ser depositado bajo tierra.

“La naturaleza sabe cómo transformar nuestros cuerpos en tierra. En abono“, le dijo a la BBC Nina Schoen, una de las promotoras de la idea de convertir el cuerpo humano en compostaje.

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Para 2035 se estima que solo el 15% de los entierros se realizarán de la forma tradicional.

“Lo que es más importante, al menos para mí, es que mi cuerpo sea capaz de devolverle a la Tierra lo que ella hizo por mí cuando yo estaba viva y, a través de ese proceso, crear nuevas fuentes de vida”, agregó.

Pero, ¿cómo hacerlo?

Tal vez la mayor impulsora de esta nueva ley estadounidense es Katrina Spade, la fundadora de la compañía Recompose, con sede en la ciudad de Seattle, en el oeste del país.

Es ella la que señala que puede convertir el cuerpo humano en un fértil abono en tan solo 30 días.

“Lo que hacen es simplemente acelerar el proceso natural de descomposición”, explicó Nora Menkin, directora People’s Memorial, una organización sin ánimo de lucro que provee servicios funerarios a personas sin recursos en Seattle.

El método de Recompose, que ha sido tratado por investigadores de la Universidad de Washington, consiste en seguir el proceso normal de compostaje, pero en el caso del cuerpo humano se le añade una mezcla de astillas de madera y otros ingredientes biodegradables.

Lo que hace que microbios y bacterias termofílicas -o sea, a las que les gusta el calor- hagan su trabajo y aceleren la descomposición.

Todo el proceso ocurre a unos 55 C, que además termina de matar a posibles bacterias responsables del contagio de enfermedades.

El resultado es abono que se puede usar de manera segura, que es la razón definitiva por la que muchas personas apoyan esta forma de tratar los cuerpos tras la muerte.

“Tenemos toda esta energía que muchas veces es quemada o sellada en ataúdes que podemos utilizar para ayudar a que la vida continúe”, dijo Menkin.

Por su parte, Schoen aclara que apoya esta opción porque quiere que su cuerpo aporte al medio ambiente.

“Las preocupaciones sobre el medio ambiente son muy importantes para mí y tienen un rol central en las decisiones que tomo a diario”, dijo.

Costoso… por ahora

Para 2035, la Asociación de Funerarias de Estados Unidos (NFDA, por sus siglas en inglés) anticipa que solo el 15% de los entierros serán de tipo tradicional.

Sin embargo, experimentar puede resultar costoso.

“Es un hecho que la mayoría de las personas señalan que (el proceso de convertir al cuerpo en compostaje) es una opción costosa“, dijo Menkin.

“Ahora mismo puede llegar a costar unos US$5.500. No es un proyecto barato”, agregó.

cremación

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La cremación sigue siendo el método más económico para disponer los restos mortales del cuerpo humano.

El costo promedio de un entierro tradicional es de alrededor de US$7.000. Sin embargo, una cremación llega solo a los US$1.000.

Por ahora, los entierros ecológicos no son muy populares.

Además de que existen reparos éticos sobre esta manera de disponer de los restos de lo que fue un ser humano.

¿Los cuerpos van a ser cuidados de forma respetable?, ¿podremos en el futuro ser capaces de recordarlos, de recordar que formaron parte de una comunidad? Esas preguntas siempre estarán cuando se insiste en cambiar la forma en que enterramos a quienes mueren”, dijo el profesor de la Universidad de California David Sloane.

Sin embargo, tanto Menkin como Schoen creen que la idea es convencer a la gente de que aunque “sea diferente, no es malo”.

“Lo que pasa es que aquí en EE.UU. nadie quiere hablar sobre el tema. No hablamos lo suficiente sobre lo que significa la muerte o sobre la muerte en general”, recalcó Schoen.


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