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Cuartoscuro

¿Te lo firmo y te lo cumplo? Gobierno de Peña promete (otra vez) bajar gasto en publicidad

Aunque en la práctica el gasto en publicidad oficial en el gobierno federal se ha incrementado en más de 70%, Hacienda propone, por cuarto año consecutivo, una disminución.
Cuartoscuro
Por Ernesto Aroche Aguilar
13 de septiembre, 2017
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El Presupuesto de Egresos que presentó la semana pasada el secretario de Hacienda, Antonio Meade, propone reducir, por cuarto año consecutivo, el gasto en Publicidad Oficial del gobierno federal.

En el documento que se entregó a la Cámara de Diputados se plantea que el gasto en publicidad para 2018 será de 2 mil 623 millones de pesos, lo que representa 3.5% menos frente a los 2,720 que se presupuestaron en 2017.

A pesar de que el gobierno federal siempre propone una reducción en el gasto en publicidad, el gasto real en ese rubro se ha mantenido al alza en el presente sexenio, según han denunciado organizaciones de la sociedad civil, como Fundar y México Evalúa.

El reporte más reciente de Fundar sobre el gasto en publicidad oficial, en donde se analizan los datos de 2013 a 2016, se señala que en ese periodo el gobierno federal se ha excedido en 71%.

Leer más>> Gobierno de EPN gasta 1 mdp por hora en propaganda; rebasa 71% lo que le aprobó el Congreso.

Las reducciones en publicidad para 2018

La propuesta que llegó a la Cámara de Diputados contempla que, en 2018, se gasten 2 mil 623 millones de pesos, distribuidos en 31 dependencias federales y empresas del estado.

El IMSS, la Secretaría de Hacienda y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) concentran los presupuestos más abultados, ya que en conjunto representan 41% del presupuesto total.

De las tres, sólo la CFE reporta un recorte de 8.75 %, mientras que Hacienda y el IMSS junto con el ISSSTE, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y el Instituto Nacional de Educación para la Evaluación de la Educación (INEE) son las cinco instituciones que reportan un crecimiento en su gasto en publicidad para 2018.

Leer más>> El gobierno federal triplica su gasto en publicidad; Turismo y Sedatu registran el mayor aumento.

En otras dos secretarías, Gobernación y Marina, el presupuesto para 2018 es el mismo que ejercieron en este año, en tanto que en las 23 dependencias restantes hay recortes de hasta 40%.

En términos netos, la Secretaría de Educación Pública (SEP) es la dependencia con el recorte más alto, su presupuesto para publicidad pasó de 175.4 a 106.9 millones de pesos entre 2017 y 2018, lo que significa una reducción de 68.4 millones de pesos.

En el paquete de Entidades no Sectorizadas el recorte es de 56.7 millones al pasar de 188 a 131 millones de pesos. Pemex perdió 30 millones, pues su presupuesto disminuyó de 180 a 150 millones. Y la CFE dejará de recibir 22.2 millones, al pasar de 249.8 a 227.5 millones de pesos para el cierre de la administración de Enrique Peña Nieto.

Un par de datos relevantes son los montos presupuestados a la Secretaría de Salud, a la que se le asignan 99.1 millones de pesos para 2018. De acuerdo con el reporte de Fundar, en 2016, esa dependencia gastó 1,534 millones de pesos, seguida por la SEP que gastó 1,042 millones de pesos.

Es decir, cifras 15 y 10 veces por arriba del presupuesto que la Secretaría de Hacienda les asignó en este año.

Los datos de las organizaciones

Los datos que Fundar recopiló del “Registro de gasto en el Sistema de Comunicación Social”, un reporte que ofrece la Secretaría de Gobernación, muestran que el presupuesto aprobado entre 2013 y 2016 se redujo en 16.4%, mientras que el ejercido aumentó 31.2%.

México Evalúa también realizó un análisis comparativo de ese rubro del gasto y utilizando como fuente informativa la Cuenta Pública de los años 2013 al 2016, la organización detectó que en ese periodo el presupuesto se redujo en 3.4% y que el gasto ejercido creció 62.4%

Los dos análisis se limitan a revisar la información hasta 2016, pues el gasto en este año aún está ejerciéndose.

Al respecto, Mariana Campos, investigadora de México Evalúa, ha señalado que se trata de una práctica recurrente del gobierno federal, no sólo en el gasto Comunicación Social sino en general en todo el presupuesto.

Señala que en los últimos años el promedio anual del gasto general ejercido por el gobierno federal superó el aprobado en 8.3%, pero en publicidad oficial se han detectado crecimientos superiores a la media del presupuesto general.

Si bien el presupuesto se puede modificar según las necesidades, también es cierto que año con año se presentan y aprueban presupuestos que no consideran el gasto real de años anteriores.

“El problema es que no hay topes en las modificaciones, y sobre todo en este tipo de partidas. Acá la pregunta es que dejaste de hacer para darle más dinero a la partida de Publicidad Oficial”.

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El Mago de Oz: los mensajes subversivos ocultos en el famoso clásico del cine

Una película que nos muestra un mundo de "líderes inútiles" y "crédulos seguidores". A 80 años de su estreno, algunos ven en El mago de Oz muchas similitudes con el estado de cosas en el mundo actual.
18 de agosto, 2019
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En diciembre de 1937, Walt Disney lanzó su primer largometraje: “Blancanieves y los siete enanitos”.

El filme pasó a ser el mayor éxito del cine en 1938, uno que no solo alentó a Disney a hacer otros dibujos animados de cuentos de hadas en las próximas décadas, sino también a otro estudio, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), a probar su propio musical de fantasía sobre un niña huérfana y una bruja malvada: “El mago de Oz”.

Pero a pesar de todas sus similitudes con Blancanieves…, la versión de MGM es más bien un anti cuento de hadas. Basta con mirar al trío de inadaptados que, asustados y endebles, acompañan a su heroína a lo largo del camino de ladrillos amarillos. Ninguno de ellos es lo que se diría un príncipe guapo.

En el ruido que hacen las extremidades oxidadas del hombre de hojalata se pueden escuchar ecos de la armadura casera de Don Quijote. Mientras que los ruidos nerviosos del trío cuando se preparan para colarse en el castillo de la bruja nos remontan a la escena en que Westley, Iñigo y Fezzik están a punto de invadir el castillo de Humperdinc, en La princesa prometida.

Dorothy Gale (Judy Garland) luce tan inocente con sus dos motonetas trenzadas, las canciones de Harburg y Arlen son tan deliciosas y las aventuras de Technicolor son tan emocionantes que todavía hoy es fácil pensar que “El mago de Oz” no fue realizada hace tanto tiempo, aunque han pasado 80 años desde su estreno.

A pesar de ello, la película revierte las convenciones de la narración del bien contra el mal de una manera que habría provocado la furia de Walt Disney.

Burlas a políticos y veteranos de guerra

Al inicio del filme, en recuadros de tono sepia, se advierte al espectador que la magia que está a punto de ver podría no ser totalmente mágica.

Tras huir de su casa en Kansas para evitar que su perro Toto sea sacrificado, Dorothy conoce a un clarividente viajero llamado Profesor Marvel (Frank Morgan), un personaje que no figura en la novela original de L. Frank Baum, sino que fue creado por los guionistas Noel Langley, Florence Ryerson y Edgar Allan Woolf.

Aunque luce amable, el profesor es en realidad un estafador que finge tener poderes psíquicos, mientras mira una foto que Dorothy lleva consigo.

Otra película podría haber contrastado a este vendedor ambulante terrenal con las maravillas genuinas realizadas por el increíble mago de Oz, pero en ésta el mago es interpretado por el mismo actor que el Profesor Marvel, y resulta ser el mismo personaje: un patán que se expresa como showman de feria mientras se esconde detrás de una cortina, desde donde mueve palancas y usa trucos mecánicos para mantener a sus súbditos leales y asustados.

El mago admite que terminó en la tierra de Oz cuando el globo de aire caliente en que viajaba llegó hasta allí y reconoce que incluso es incapaz de controlar el artefacto. No hay muchas otras películas que muestren cómo algunos políticos son tan descaradamente incompetentes.

Mago de Oz.

Getty Images
El filme es visto como un producto “contracultural”.

Antes de que el mago desaparezca, les entrega al espantapájaros (Ray Bolger), al león cobarde (Bert Lahr) y al hombre de hojalata (Jack Haley) un regalo a cada uno (un pergamino, una medalla y un reloj), mientras les asegura que con eso ya están a la par de aquellos hombres “de donde yo vengo”.

De esta manera, académicos y filántropos son ridiculizados. Asimismo, la película se burla de los veteranos de guerra al presentarlos como personas que “sacan su fortaleza de bolas de naftalina y la exhiben en desfiles por la calle principal de la ciudad” una vez al año, pero “no tienen más coraje que ustedes”.

Es cierto que no podemos tomarnos demasiado en serio lo que dice el embaucador mago, pero estos no son sentimientos radicales que se escuchen en cualquier película de Hollywood y mucho menos en una dirigida a niños.

Una parodia estridente del mundo actual

El guion de la película se burla de la idea de que el poder y la prosperidad llegan a quienes los merecen, incluso cuando se trata de la propia Dorothy.

La niña mata a una bruja malvada al aterrizar accidentalmente con una casa sobre ella, y mata a otra (Margaret Hamilton) al salpicarla con agua. En ambos casos, los asesinatos son accidentes, el resultado de pura casualidad en lugar de la valentía o la virtud de Dorothy.

Sin embargo, en ambos casos Dorothy es aclamada instantáneamente como una heroína conquistadora, tal y como lo fue el mago cuando aterrizó en Oz.

Aquí el mensaje es que la gente marchará detrás de cualquier figura de autoridad que tenga carisma, por muy poco merecedores de sus alabanzas que sean. Se trata de un mensaje subversivo en 2019, y fue aún más puntiagudo en 1939, cuando los dictadores fascistas pisotearon Europa.

Si bien la novela de Baum fue publicada a principios de siglo, la película dirigida por Victor Fleming (junto con dos compañeros no reconocidos) es en gran medida un producto de la década de 1930.

El audiovisual salió tres años después de que se inaugurara una importante exposición de Surrealismo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y la forma en que muchas de sus escenas se convierten en un sueño febril de monos voladores y guardias de cara verde no es otra cosa que surrealista.

Mago de Oz.

Getty Images
“El mago de Oz” ganó más de 5 premios Oscar, entre ellos Mejor Banda Sonora, Mejor Fotografía, y Mejores Efectos Visuales.

También comparte un esquema con otras obras clave de la cultura de la era de la depresión.

El mismo año en que Dorothy abandonó su hogar en Kansas en medio del azote de un tornado y viajó a una metrópolis centelleante, Tom Joad y su familia salieron del Oklahoma Dust Bowl hacia California en “Las uvas de la ira”, de John Steinbeck.

Y solo un año antes, Clark Kent (quien, como Dorothy, era un huérfano criado por ancianos agricultores de Kansas) se reinventó en la gran ciudad como Superman. Tom Joad descubre que las condiciones no son mejores en California y se convierte en un líder laboral.

Superman, en sus primeras apariciones en los cómics, es una bola de demolición anarquista que no lucha contra los supervillanos, sino contra los “peces gordos” responsables de los barrios pobres y las riesgosas e inseguras minas.

Líderes inútiles y crédulos seguidores

Dorothy no llega tan lejos, pero viaja desde la árida campiña en el centro de Estados Unidos hasta un reluciente centro urbano, solo para descubrir que está gobernada por falsificadores y poblada por tontos.

También es significativo que la Ciudad Esmeralda no sea la torreta de la Ruritania falsa-medieval donde vive Blancanieves, ni es la colección de cúpulas y agujas estilo Estambul dibujadas por WW Denslow en las ilustraciones del libro original.

En cambio, es una masa modernista de rascacielos pintados con rayas de neón y, como casi todo lo demás en la tierra de Oz, es descaradamente artificial.

La película no lleva al público “sobre el arcoíris” hacia un pasado mítico, sino a una parodia estridente del presente ruidoso e industrializado.

Si “El mago de Oz” hubiera salido en la patriótica década de 1940 ó 1950, es difícil imaginar que este clásico contracultural se hubiera salido con la suya creando un mono volador en base a la sociedad contemporánea.

Pero Fleming y su equipo conjuraron la más poderosa de las películas para niños: un tornado que nos lleva a un mundo de dificultades y caos, de líderes inútiles y sus crédulos seguidores, y luego nos recuerda que es el mismo mundo en el que vivimos.


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