Datos curiosos y anécdotas sobre El Grito de Independencia para impresionar a tus amigos
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Datos curiosos y anécdotas sobre El Grito de Independencia para impresionar a tus amigos

El Grito, mito fundacional del México independiente, guarda sus historias, algunas magnificadas, otras desconocidas, unas más del dominio público.
Por Alejandro Rosas
15 de septiembre, 2017
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Desde el célebre “Viva el Tercer Mundo”, frase que añadió el presidente Echeverría al tradicional “Vivan los héroes que nos dieron patria y libertad”, hasta el famoso “Viva la democracia” de Fox o “Viva la Revolución” que agregó el presidente Calderón en el 2010, la ceremonia del Grito es la única celebración cívica que no se ha dejado de conmemorar desde 1812, cuando Ignacio López Rayón, en plena guerra de Independencia, recordó por vez primera las campanadas que resonaron en Dolores la madrugada del 16 de septiembre de 1810.

El Grito, mito fundacional del México independiente, guarda sus historias, algunas magnificadas, otras desconocidas, unas más del dominio público. Difícilmente podemos saber las palabras exactas de Hidalgo al tomar las armas. Sin saber lo que vendría, y sin imaginar por supuesto, que aquel acto le daría identidad y unión a las generaciones venideras, nadie se preocupó por tomar nota de lo que dijo aquel cura de ojos verdes.

Sin embargo, de acuerdo a algunos testigos de la época que luego recordarían la fecha, no faltó el “Muera el mal gobierno” o “Viva Fernando VII” –el legítimo rey que por entonces estaba en manos de Napoleón Bonaparte, quien se había apoderado de España. Algunas versiones señalan que el cura dijo: “Viva la Virgen de Guadalupe”, aunque resulta dudoso, pues Hidalgo tomó el estandarte unas horas después, y su liderazgo comenzó de una manera casi fortuita.

Allende estaba llamado a ser el jefe de la insurrección; era el artífice de las conspiraciones dado su rango de capitán y su influencia entre los militares criollos del Regimiento de Dragones de la Reina; sin embargo, la noche del 15 de septiembre, cuando el capitán y el cura fueron avisados de que la conspiración había sido descubierta, Allende reculó y sugirió dispersarse para iniciar el levantamiento en una fecha posterior. Hidalgo entonces entró al quite y dijo: “No; señores, ha llegado el momento de ir a coger gachupines”.

De esa forma, Allende perdió el liderazgo e Hidalgo lo tomó de manera natural, con lo cual el sentido criollo que pretendían darle a la lucha desapareció, para convertirse en una revuelta eminentemente popular, que poco tenía que ver con la forma en que los criollos querían llevar a cabo la independencia.

Poco se sabe que Hidalgo y Allende se llevaron muy mal durante la primera etapa del movimiento; desde luego el liderazgo de Hidalgo molestó a Allende, pero también su impericia en los terrenos del arte de la guerra o la inexplicable, aún hoy en día, decisión del cura de no tomar la ciudad de México cuando la tenía a su merced. Por si fuera poco, el ensoberbecimiento de Hidalgo –se autodenominó Alteza Serenísima- y los excesos permitidos contra los españoles, ahondaron las diferencias.

En su proceso, Allende declaró que en algún momento del movimiento, tuvo la intención de envenenar al señor cura, porque a su juicio, de seguir la situación del movimiento así, terminaría en un desastre. Como quiera que sea, terminó en un desastre para ambos, pues en marzo de 1811 fueron traicionados, capturados y luego ejecutados.

A pesar de las circunstancias y el desenlace de la primera etapa de la Independencia, la madrugada en que los insurgentes se levantaron en armas se convirtió en un símbolo y en una celebración que es de los mexicanos, no de los gobernantes, no de los partidos políticos, no de las ideologías. Noche de comunión y, por unas horas, de unidad.

Anécdotas para impresionar a los amigos

-La vox populi establece que Porfirio Díaz, en el cenit de su poder, cambió la celebración de la independencia del día 16 al 15 para celebrar así su cumpleaños. Falso. Ya desde la década de 1840, era costumbre celebrar desde el día 15 de septiembre con discursos y oraciones cívicas, festejos que concluían la noche del 16 con fuegos artificiales.

-Durante todo el siglo XIX, la gran verbena por la Independencia se celebraba en la Alameda Central, no en el Zócalo.

-En 1896, Porfirio Díaz ordenó que la Campana con la que Hidalgo convocó al pueblo a tomar las armas fuera trasladada de Dolores al Palacio Nacional. Su idea fue un éxito y, a partir de ese año, se hizo costumbre que el presidente la tocara la noche del 15 de septiembre.

-Según refiere Francisco I. Madero en una carta escrita desde su cautiverio en San Luis Potosí, cuando Porfirio Díaz intentó hacer sonar la campana de Dolores, la noche del 15 de septiembre de 1910 durante las fiestas del Centenario, nada se escuchó: algún maderista infiltrado había envuelto el badajo con un trapo, hecho que fue corregido de inmediato para continuar con la ceremonia.

El gobernante que por vez primera viajó a Dolores, salió a un balcón para dirigirse a la gente y utilizó las arengas para recordar al inicio de la Independencia fue Maximiliano de Habsburgo en 1864, casi a cuatro meses de haber llegado a México.

-La ceremonia de Independencia más conmovedora de la historia ocurrió en ese mismo año de 1864, en pleno desierto, cuando el presidente Juárez, que por entonces encabezaba la resistencia contra el imperio, hizo alto en una inhóspita región de Durango, cerca de los límites con Chihuahua, llamada la Noria Pedriceña. Al respecto, José María Iglesias, ministro de Juárez que también lo acompañaba en su peregrinar por el norte, escribió: “Los aniversarios comunes de las fiestas de la independencia tienen necesariamente algo de rutina. A semejanza de lo que ocurrió en el humilde pueblo de Dolores la noche del 15 de septiembre de 1810, el 16 de septiembre último vio congregados unos cuantos patriotas, celebrando una fiesta de familia, enternecidos con el recuerdo de la heroica abnegación del padre de la independencia mexicana, y haciendo en lo íntimo de su conciencia el solemne juramento de no cejar en la presente lucha nacional, continuándola hasta vencer o sucumbir”.

Muchas más historias, anécdotas, curiosidades tiene el Grito que cumple 202 años. Ni las bayonetas, ni las guerras con el exterior, ni los levantamientos armados, ni las invasiones o las confrontaciones políticas, ni las crisis económicas han logrado minar su significado. Yo para esta fecha, en momentos en que México se encuentra en otro más de los momentos difíciles que han marcado su historia, me quedo con las palabras esperanzadoras que Lucas Alamán escribió cuando la patria parecía desmoronarse después de la guerra contra Estados Unidos:

“Basta que no se desespere de la salvación de la Patria para que se trabaje con empeño en procurarla. Las desgracias que ella ha experimentado, los desaciertos que se han cometido… no deben abatir el ánimo ni abatir la esperanzas de los que aman a su país. Todas las naciones han tenido épocas de abatimientos; pero la constancia en la adversidad, la prudencia de los gobiernos y la ilustrada cooperación de los ciudadanos, las han salvado de situaciones que parecían irremediables, y las han elevado después al colmo del poder y de la gloria”.

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Los 'hijos de Chernóbil': qué revela el primer estudio genético de los descendientes afectados por el accidente nuclear

Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia se ha resuelto, 35 años después.
23 de abril, 2021
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Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia parece haber encontrado una respuesta, 35 años después.

Cuando el reactor número cuatro de la central de Chernóbil explotó en la madrugada del 26 de abril de 1986, la ciudad del norte de Ucrania se volvió un pueblo fantasma y la vida de decenas de miles de personas quedó marcada por el desastre atómico.

Desde entonces, muchos de los sobrevivientes han tenido que lidiar con enfermedades vinculadas a la radiación a la que se vieron expuestos y con la incertidumbre de qué podría pasar con sus descendientes, los llamados “hijos de Chernóbil“.

Y es que una de las preguntas que ha inquietado por décadas tanto a científicos como a sobrevivientes es si los efectos de la radiación nuclear podría pasar a los descendientes.

Ahora, por primera vez, un estudio genético ofrece luces sobre el asunto y sus resultados acaban de ser publicados en la revista Science.

La investigación, dirigido por la profesora Meredith Yeager, del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE.UU., se centró en los hijos de los trabajadores que se alistaron para ayudar a limpiar la zona altamente contaminada alrededor de la planta de energía nuclear (los llamados liquidadores).

También fueron estudiados los descendientes de los evacuados de la ciudad abandonada de Pripyat y otros asentamientos en un radio de 70 km alrededor del reactor.

A los participantes, todos concebidos después del desastre y nacidos entre 1987 y 2002, se les examinó el genoma completo.

Y el resultado fue una sorpresa para muchos de los implicados.

Los resultados

El estudio no halló un “daño adicional al ADN” en los niños nacidos de padres que estuvieron expuestos a la radiación de la explosión de Chernóbil antes de ser concebidos.

“Incluso cuando las personas estuvieron expuestas a dosis relativamente altas de radiación, en comparación con la radiación de fondo, no tuvo ningún efecto en sus futuros hijos”, le explicó la profesora Gerry Thomas, del Imperial College de Londres, a la periodista de la BBC Victoria Gill.

Thomas, que ha pasado décadas estudiando la biología del cáncer, en particular los tumores que están relacionados con el daño de la radiación, explicó que este estudio fue el primero en demostrar que no existe un daño genético heredado tras la exposición a la radiación.

“Hay muchas personas que tenían miedo de tener hijos después de las bombas atómicas . Y también personas que tenían miedo de tener hijos después del accidente en Fukushima, porque pensaban que su hijo se vería afectado por la radiación a la que estaban expuestos”, recuerda.

"Liquidadores"

Getty Images
Los “liquidadores” eran personal llamado para ayudar con las operaciones de limpieza después del desastre.

“Es muy triste. Y si podemos demostrar que no hay ningún efecto, con suerte podemos aliviar ese miedo”, agrega.

Thomas no participó en el estudio, aunque ella y sus colegas han llevado a cabo otra investigación sobre los casos de cáncer relacionados con Chernóbil.

Su equipo ha estudiado el cáncer de tiroides, porque se sabe que el accidente nuclear causó unos 5.000 casos, la gran mayoría de los cuales fueron tratados y curados.

El estudio

Uno de los investigadores principales de la investigación, Stephen Chanock, también del NCI, le explicó a la BBC que el equipo de investigación reclutó familias enteras para que los científicos pudieran comparar el ADN de la madre, el padre y el niño o la niña.

“Aquí no estamos viendo lo que les sucedió a esos niños que estaban en el momento del accidente; estamos viendo algo llamado mutaciones de novo“.

Estas son nuevas mutaciones en el ADN: ocurren al azar en un óvulo o espermatozoide. Dependiendo de en qué parte del mapa genético de un bebé surja una mutación, podría no tener ningún impacto o podría ser la causa de una enfermedad genética.

“Hay entre 50 y 100 de estas mutaciones en cada generación y son aleatorias. De alguna manera, son los componentes básicos de la evolución. Así es como se introducen nuevos cambios en una población”, explica Chanock.

Escena de la serie

SKY UK LTD/HBO
En la ciudad de Pripyat vivían más de 50.000 personas.

“Observamos los genomas de las madres y los padres y luego al niño. Y pasamos nueve meses más buscando cualquier señal en el número de estas mutaciones que estuviera asociada con la exposición de los padres a la radiación. No encontramos nada”.

Esto significa, dicen los científicos, que el efecto de la radiación en el cuerpo de los padres no tiene ningún impacto en los hijos que conciban en el futuro.


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