Helipuerto ilegal deja a familias de 2 edificios sin hogar; los desalojan por riesgo de colapso
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Paris Martínez

Helipuerto ilegal deja a familias de 2 edificios sin hogar; los desalojan por riesgo de colapso

Los vecinos habían denunciando meses atrás la construcción irregular, aunque la delegación Cuauhtémoc puso sellos de clausura, la obra continuó. Ahora el edificio pone en peligro a dos inmuebles de departamentos.
Paris Martínez
Por Paris Martínez @paris_martinez
27 de septiembre, 2017
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Vecinos de la calle Nuevo León, en la colonia Condesa, detectaron desde noviembre de 2016 que por las noches, y en fines de semana, se realizaba una obra en la azotea del edificio marcado con el número 238. Semanas después pudieron distinguir de lo que se trataba: un helipuerto que, tal como documentaron, no contaba con ningún permiso de construcción ni operación.

A raíz del sismo del pasado 19 de septiembre, el inmueble sobre el que fue construido este helipuerto golpeó los edificios aledaños –marcados con los números 230 y 240, ambos de departamentos–, causándoles daños por los cuales sus habitantes tuvieron que ser desalojados.

“La razón por la que estamos evacuados de los edificios de Nuevo León 230 y 240 no es porque estén dañados en su estructura luego del sismo, sino por el riesgo de que se caiga el edificio sobre el que construyeron el helipuerto –explica el propietario de uno de los departamentos–. Nuestro edificio (el 230) es del año 1954, había sobrevivido los sismos del 57 y del 85 sin una sola cuarteadura, y ahora está destrozado, con muros derrumbados o a punto de caerse, porque en el sismo de este 19 de septiembre, el edificio con el helipuerto se comenzó a balancear y básicamente agarró a madrazos a los edificios contiguos”.

Según los cálculos de este vecino, alrededor de 50 familias tuvieron que abandonar sus viviendas, ya que, aún cuando sus edificios no resultaron con daños estructurales, sí sufrieron afectaciones que “requieren algún tipo de reforzamiento importante, a raíz de los golpes que recibió del edificio con el helipuerto, y obviamente, esto es responsabilidad de los empresarios dueños del edificio, que nunca han dado la cara, y de los funcionarios que han sido omisos o corruptos”.

Consultada al respecto, Zuleyma Huidobro, directora jurídica de la delegación Cuauhtémoc, aseguró que este organismo clausuró la construcción del helipuerto, tan pronto como se percataron de ésta, en enero de 2017.

“Se hizo la verificación –aseguró la funcionaria–, se clausuró, y desde ese momento está suspendida la obra”.

Sin embargo, explicó el vecino consultado, “esa fue una clausura al estilo Monreal: pusieron sellos en los vidrios, y dejaron los accesos abiertos, entonces, aún con los sellos de clausura, la obra continuó”, hasta que el helipuerto quedó prácticamente concluido.

El 15 de julio, de hecho, vecinos de la zona pudieron grabar en video cómo, a pesar de los sellos que prohibían cualquier obra, obreros continuaban soldando la estructura metálica del helipuerto.

Al respecto, la directora jurídica de la delegación Cuauhtémoc descartó tal hecho y afirmó que la obra no sólo fue clausurada por las autoridades delegacionales desde enero, sino que “además, el gobierno de la Ciudad de México, a través del Instituto de Verificación Administrativa, inició también otro procedimiento, sobre la verificación del uso de suelo y ellos también pusieron sellos de clausura. Pero en julio, el INVEA hizo un levantamiento temporal (de la clausura) para darle mantenimiento a este edificio.”

En agosto de 2017, detalló, los sellos de clausura volvieron a ser colocados.

Pero, para ese momento, aclaró el vecino consultado, ya era demasiado tarde: el helipuerto estaba prácticamente concluido. “Le hemos mostrado fotografías a expertos, y nos comentan que al helipuerto sólo le falta el sistema de iluminación, todo lo demás ya está… y estos mismos expertos nos han dicho que esa estructura está hecha con las patas, y que es impensable que pretendieran ahí aterrizar helicópteros”.

Cuando se consultó a la directora jurídica de la delegación Cuauhtémoc por qué se permitió que la obra avanzara hasta quedar prácticamente terminada, poniendo en riesgo la seguridad de los vecinos, y por qué no fue demolida, tan pronto como fue detectada, la funcionaria aseguró que “en primera, la obra no está concluida, y nosotros iniciamos los procesos de verificación cuando empezó a verse que ya estaban construyendo”.

Además, remató, “el helipuerto se construyó sin ningún tipo de permiso de la delegación, aquí nunca vinieron a solicitar ningún trámite, y nunca obtuvieron ningún permiso para hacer esta obra, por eso clausuramos”.

Sin embargo, vecinos advirtieron que lo que ellos solicitaron desde noviembre de 2016 no fue la clausura de la obra, sino su demolición, algo que ahora es inevitable ya que, el edificio con el helipuerto no sólo dañó a los inmuebles aledaños, sino que éste mismo sufrió daños estructurales graves, debido a la presión ejercida por la estructura metálica que fue adosada a su azotea.

En enero, cuando los vecinos de Nuevo León realizaron cierres viales para denunciar esta obra, “aquí llegaron los diputados de siempre a tomarse la foto, y a decir que jamás permitirían que ese helipuerto permaneciera, diputados como Margarita Martínez Fischer y Raúl Flores, que luego no hicieron nada; y vino también Patricia Mercado (secretaria de Gobierno de la administración capitalina) que se comprometió a demoler esa estructura, y qué pasó: se hizo tonta durante los siguientes nueve meses. Ahora, esa obra nos dejó sin casa”.

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Día de Muertos: Pomuch, el pueblo de México donde sacan los cadáveres para limpiar sus huesos

La tradición de un pequeño pueblo en Campeche de limpiar los restos de sus familiares antes de cada 1 de noviembre atrae la atención desde hace décadas incluso de turistas.
1 de noviembre, 2021
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Atención: este artículo contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.

Al entrar por primera vez en el cementerio de Pomuch es probable sentirse incómodo e incluso asustado al creerse observado por la atenta mirada de decenas de cráneos.

Aunque, durante esos primeros minutos de la visita, la persona que pasea por los estrechos y laberínticos callejones de este camposanto puede estar más preocupada incluso por no tocar y mucho menos tirar al suelo involuntariamente alguna de las cajas que contienen -y muestran- los huesos de los cadáveres.

Porque sí, en este poblado del estado de Campeche, en el sureste mexicano, los restos óseos de los fallecidos descansan todo el año en cajas entreabiertas que reposan en sus nichos del cementerio.

Sin embargo, es en esta época del año, justo antes del Día de Muertos, cuando sus vecinos protagonizan otra curiosa tradición que atrae a cientos de turistas: la limpieza de los huesos de sus familiares.

Este ritual, que en maya se conoce como Choo Ba’ak, se celebra en el pueblo desde hace al menos 150 años, según Hernesto Pool, promotor local de esta tradición.

“Nos basamos en la cosmología maya, que aseguraban que los muertos tenían más allá de una vida. Con esta tradición de tenerle culto a los muertos, entendemos que existe vida después de la muerte, que existe el paso del inframundo y luego regresa de nuevo”, le explica a BBC Mundo.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El proceso de limpieza

Pomuch pertenece al municipio de Hecelchakán, un caluroso y tranquilo lugar en la península de Yucatán.

Map

El ambiente relajado que se percibe en su cementerio ayuda a que, pasados unos minutos, vaya desapareciendo ese impacto inicial durante una primera visita al lugar.

Desde mediados de octubre, parientes de los fallecidos acuden para hacer la limpieza de huesos de sus difuntos y tenerlos listos para el 31 de octubre y 1 de noviembre, días en los que se cree que regresan los niños y los adultos respectivamente.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Las familias conversan tranquilamente entre sí mientras lo realizan. La mayoría trae flores y velas para adornar el nicho y también bellos paños bordados o pintados con flores y el nombre del difunto, sobre el que reposarán los huesos limpios y que permitirá retirar el usado el año anterior.

“Con la limpieza es como si se les bañara y con el nuevo paño es como cambiarles la ropa, porque están a punto de venir de visita y tienen que estar preparados. Las veladoras se ponen para que vean el camino y puedan regresar con nosotros”, cuenta Ricardo Yam, quien trabaja pintando los nichos y que se encarga cada año de limpiar los huesos de uno de sus gemelos, fallecido al nacer hace 28 años y por el que se sigue emocionando cuando lo recuerda.

Ricardo Yam

Marcos González
Ricardo Yam trabaja como pintor en el cementerio de Pomuch.

A algunos vecinos, sin embargo, les resulta duro ocuparse personalmente de limpiar los huesos de sus familiares, por lo que piden ayuda a personas como Venancio Tuz, sepulturero del cementerio.

Con asombrosa rapidez y tranquilidad, don Venancio limpia de manera mecánica el conjunto de huesos de quien se lo pide en menos de 15 minutos.

Uno a uno, va retirando el polvo de cada hueso con ayuda de una brocha y los vuelve a depositar en su caja sobre el paño nuevo.

Limpieza de huesos

Marcos González

“El orden para limpiarlos es como si ellos estuvieran parados (de pie), de abajo para arriba. Por eso a los lados de la caja van las costillas, luego los huesos de pierna y brazos, y lo último es el cráneo que va arriba en el centro. El cabello, como ve, nunca se pierde”, relata a BBC Mundo, sin dejar ni un minuto su trabajo.

El sepulturero cuenta que al menos deben pasar tres años desde la muerte de la persona para poder realizar la primera limpieza de huesos, una vez que el cuerpo se ha descompuesto.

Don Venancio

Marcos González
Don Venancio lleva 20 años limpiando huesos de cadáveres del cementerio.

Entiende que su trabajo no sea apto para todos. Cuenta que realizarlo “costaba al principio”, pero que ya está más acostumbrado tras 20 años dedicándose a ello. Durante estas semanas puede llegar a limpiar hasta 15 cuerpos al día. A cambio, pide 30 pesos (US$1,5).

Frente a él, dos jóvenes extranjeras observan el ritual en silencio mientras graban con su teléfono. Hay más localidades en la zona con tradiciones similares, pero es Pomuch la que atrae más atencion de turistas, especialmente desde que su práctica fue nombrada Patrimonio Cultural Intangible del estado de Campeche en 2017.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El futuro de la tradición

Uno de los cuerpos limpiados por don Venancio es el del hermano de Carmen Naal. Ella dice que normalmente se suele encargar su marido, pero que este año decidió pedir ayuda al sepulturero ante el poco tiempo que quedaba para el 1 de noviembre.

“Además, esta vez están más sucios de lo habitual porque el año pasado no pudimos hacerlo por la pandemia y porque falleció mi mamá. Así que este año no podíamos faltar”, comparte con una sonrisa.

Carmen Naal

Marcos González
Carmen Naal acudió al cementerio para preparar a todos sus familiares tras no poder hacerlo en 2020 por la pandemia.

Esta vecina de Pomuch habla con pasión de esta tradición de la que siente gran orgullo. Para ella, la limpieza de huesos es un momento “muy íntimo y cercano, sientes como que estás abrazando con amor de nuevo a tu familia”.

La visita a este cementerio está marcada también por los alegres y llamativos colores que decoran los nichos, muchos de los cuales son pintados de nuevo antes del Día de Muertos.

“Se pintan y limpian como si fuera una casa en miniatura. Es como si los muertos se cambiaron de casa y hay que visitarles”, compara Naal.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González
Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Ella se muestra esperanzada de que la tradición no desaparezca con las nuevas generaciones y asegura que a sus hijos les ha inculcado que quiere que sigan la tradición con ella una vez que muera, pero lo cierto es que apenas se ven jóvenes en el cementerio.

Una de ellas es María José, una adolescente que acompaña a su mamá y que asegura que continuará la tradición cuando ella no esté.

Ligia y M. José

Marcos González
Ligia se esfuerza en que su hija María José continúe con la tradición de la limpieza de huesos.

Su madre, Ligia Pool, asiste a una de las limpiezas que probablemente sea más impactante: la de un bebé.

De su hija, fallecida recién nacida hace tres décadas, se conservan pocos restos pero se adivina su edad por el tamaño de los mismos y unas pequeñas botitas de tela que luce en la limpieza.

“Platicamos con ellos, es como si los tuviéramos con nosotros. Murió su cuerpo, pero la persona sigue con nosotros y estos días son para festejarlos a ellos. Por eso los padres inculcamos esta tradición a los hijos, yo le digo a la niña: ‘esta es tu hermana, aquí está con 30 años, como si fuera ayer…'”, dice conteniendo el llanto.

Cuando se le pregunta a Hernesto Pool si comprende que muchas personas no entiendan su tradición, responde sin dudar. “Esto no es algo macabro, no es algo de miedo. En Pomuch no se adora a la muerte, se le respeta y se da el valor que merece, que es el paso de la vida”.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

Sea como fuere, quienes ocupan este cementerio continuarán tras el Día de Muertos asomando parte de sus cráneos desde sus cajas como símbolo de que “están en vigilancia, pendientes de nosotros con su mirada al frente y viendo hacia nuestro mundo”, según el promotor local.

Es en esa posición que esperarán por 12 meses a ser meticulosamente limpiados por sus seres queridos. “Y es que yo creo que los muertos de Pomuch no mueren hasta que nosotros los olvidamos. Por eso la importancia de esta tradición”, concluye Pool.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

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https://www.youtube.com/watch?v=LW8WQHf7jBo

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