Las apps con las que puedes leer libros en 15 minutos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
BBC Mundo

Las apps con las que puedes leer libros en 15 minutos

Nuevas aplicaciones prometen reducir tomos enteros de libros para tener lecturas rápidas, pero no a todos les parece una buena idea.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
4 de septiembre, 2017
Comparte

Se dice que el presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, leía varios libros al día, rotando las lecturas en función de sus intereses literarios y de su estado de ánimo.

Algunos los dejaba por la mitad y volvía a retomarlos más tarde. Así, en un día normal ya se había leído uno antes del desayuno y entre la tarde y la noche caían otros dos más.

En su biografía, definió su capacidad de leer como “ilimitada”.

Sin embargo, esto no es posible para la mayoría de los mortales, ya sea por falta de tiempo, capacidad de atención o una mezcla de las dos cosas.

Pero las nuevas tecnologías pueden convertirse en aliadas de los más vagos -u ocupados- gracias a nuevas aplicaciones que prometen reducir tomos enteros a apenas 15 minutos.

“Blinks” de 15 minutos

“El problema con el que nos encontramos cuando terminamos la universidad y comenzamos a trabajar a tiempo completo era que no teníamos tiempo suficiente para continuar leyendo y aprendiendo“, le dice a la BBC Niklas Jansen, cofundador de Blinkist.

chica sosteniendo pila de librosGETTY IMAGES
¿Demasiados libros para tan poco tiempo? ¡Que no cunda el pánico! Usa la tecnología a tu favor.

“Al mismo tiempo, nos dimos cuenta de que tanto nosotros como la gente a nuestro alrededor pasábamos cada vez más tiempo leyendo en nuestros smartphones y consumíamos contenido en nuevos espacios, y nos preguntamos cómo podíamos reinventar los libros para adatarlos al celular”.

Y así fue como crearon Blinkist, una aplicación móvil gratuita (disponible para Android y para iOS) que ofrece un de catálogo de más de 2.000 libros de 18 categorías diferentes “resumidos” en breves lecturas de 15 minutos cada una.

La app se creó en Berlín, Alemania, en 2012 y hoy día ya tiene más de un millón de usuarios de todo el mundo.

Puedes “leer” los libros en una serie de blinks (pestañeos) que ocupan una página, pero también hay versiones sonoras (de pago) que puedes escuchar mientras vas en el auto o en el bus, o en el momento del día que más te convenga.

Todos ellos son libros de no ficción y están disponibles en dos idiomas: inglés y alemán.

“Algunos libros son demasiado difíciles de resumir y no se ajustan a nuestro programa”, reconoce Jansen.

BlinklistBLINKLIST
Blinklist diferencia los libros por categorías. Todo ellos son de no ficción y están resumidos en amenas lecturas de 15 minutos.

En español

Pero si lo que quieres es leer rápido en español, hay otra app que puedes usar.

Se llama Lectoramas y fue creada en julio de 2016 en Buenos Aires. En abril lanzó su versión para celulares.

Su aplicación móvil permite leer o escuchar obras de no ficción en un tiempo estimado de 15 minutos.

“Toda aquella persona a quien le guste leer o que necesite leer sobre un tema en concreto por cuestiones profesionales y no tenga tiempo para ello forma parte de nuestro público potencial”, declaró Ramiro Fernández, el jefe de operaciones de la empresa, durante el festival cultural estadounidense South by Southwest (SXSW), que se celebró el pasado mes de marzo en Austin, Texas.

Fernández también dijo que la herramienta era útil para quienes no tienen claro si leerse un libro entero o no.

Y, por supuesto, para el mundo profesional.

“Es un servicio muy interesante también para empresarios que quieran que sus trabajadores se lean un libro en concreto durante un fin de semana: con nuestra aplicación no hay excusa que valga“, le dijo a la Agencia EfeDiego Jolodenco, cofundador de la compañía.

libro y teléfono móvilJEFFREY COOLIDGE/GETTY IMAGES
Aunque el contenido sea el mismo, las apps no pueden sustituir a los libros.

Las temáticas son variadas, desde historia hasta economía, biografías, salud o autoayuda.

Su base de datos cuenta por el momento con más de 100 títulos. Su objetivo es ir añadiendo hasta 25 obras por mes y abarcar a todos los hispanohablantes del mundo que necesiten limitar el tiempo de sus lecturas.

“Como un cóctel, pero de ideas. Como Matrix, pero sin el pinchazo”, escriben sus fundadores en el sitio web.

Las críticas

Pero aunque estas ideas sirvan de gran ayuda para los más apurados de tiempo, lo cierto es que tiene sus inconvenientes.

En primer lugar, una lectura resumida no puede sustituir al libro completo.

niña sentada sobre un montón de librosGETTY IMAGES
Quienes se oponen a estas apps dicen que sus resúmenes son demasiado simplistas.

Además, a muchos les preocupa que pueda contribuir a crear una sociedad menos inteligente y más perezosa, o demasiado dependiente de la tecnología.

“¿Hablamos de leer o de ‘leer’?”, se preguntaba la periodista Diane Shipley en una columna para el diario inglés The Guardian, quien asegura que tras el “horror” inicial, se dio cuenta de que este tipo de apps podían ser realmente una buena idea, aunque “no funcionaría con novelas”.

Y la periodista del medio estadounidense The Atlantic Olga Khazan escribió que algunos de los “mensajes finales” que Blinklist añade al final de cada sección son “demasiado vagos y reduccionistas.

Pero el cofundador de Blinkist Holger Seim dice que no hay conflicto.

No estamos canibalizando la lectura de libros completos“, explica. “Tan sólo exponemos a la gente a más temas que, de otra manera, no habrían descubierto”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Ethan Murillo

Simpatizantes de AMLO llenan el Zócalo; de estados llegaron con ayuda de líderes políticos

López Obrador decía desde el template que estaba seguro de que cada uno de los asistentes había llegado al Zócalo “por su propio pie y por convicción”.
Ethan Murillo
2 de diciembre, 2021
Comparte

El presidente Andrés Manuel López Obrador suele decir que está “en su agua” en los lugares donde se siente como en su casa. Ayer el Zócalo volvió a ser su lugar seguro: una plaza desbordante, jubilosa y devota.

“Como en los mejores tiempos, nos volvemos a concentrar en este Zócalo democrático”, dijo nada más al comenzar su discurso en un nuevo informe para celebrar, ahora, los tres años del inicio de su mandato.

En un día en el que se publicaron encuestas contradictorias en diarios nacionales sobre la aprobación de su gobierno, nada mejor que presentarse ante un Zócalo repleto.

A él llegaron personas de varios estados a mostrar su apoyo al presidente, al que siempre han seguido, en quien confían, según sus propias palabras. Cientos llegaron con la ayuda de líderes políticos que les facilitaron el transporte en autobús y les convidaron tortas, pizzas, aguas y refrescos.

Lee: AMLO en el Zócalo: Sus dichos falsos sobre militares, transparencia y fracking

Vinieron de municipios del Estado de México, Jalisco, Guanajuato, San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Chiapas y también de la Ciudad de México. Recorrieron largas horas por tierra y aguantaron otras tantas bajo el sol.

Estacionaron decenas de camiones y vans en las calles de Balderas, en 20 de Noviembre, en Eje Central, en Artículo 123, en Bucareli. A varios simpatizantes les dieron banderines, gorras, chalecos y chamarras, para uniformarlos con las insignias de grupos y líderes políticos que, mirando a la próxima elección, recurrieron a la movilización de las bases para hacerse ver, para arrogarse el apoyo al presidente, para sacar raja política, como se decía antes, “en la época neoliberal” qué tanto crítica el presidente.

López Obrador decía desde el template que estaba seguro de que cada uno de los asistentes había llegado al Zócalo “por su propio pie y por convicción”.

Hubo, por supuesto, quien llegó así, llamado por la tradición, como Lauda Pelcastre, de 60 años, que trajo puesta todo el tiempo una máscara de López Obrador, y era como ver al presidente hablar a través del cuerpo de una militante.

–¿Cómo ve el gobierno de AMLO a estas alturas?

–Yo lo veo excelente –respondió el rostro de López Obrador–, porque son 36 años o más de retraso, y lo único que él ha hecho es avanzar, en su presidencia está haciendo 12 años en 6 años. Es admirable.

–¿No hay una sola cosa que se le pueda criticar?

–Es un ser humano y puede tener errores, pero han sido mayores sus aciertos –afirmó el rostro del presidente–. Es grandioso, es maravilloso, es muy querido, es un gran político, el único que he visto que se preocupa por los pobres.

Su evento de mitad de sexenio, fue aprovechado como una plataforma, un mitin de grupos y facciones.

Al amparo de las consignas a favor del presidente, las huestes enaltecían los nombres de sus líderes. Hubo simpatizantes con banderas de los “Comités de Defensa de la 4T”, que impulsa Mario Delgado, dirigente de Morena. Hubo integrantes de la organización Que Siga la Democracia A.C., vinculada al gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón. Hubo veracruzanos con gorras, playeras y cubrebocas que decían: “Unidos todos con Cuitláhuac García y AMLO”. Hubo mexiquenses pertenecientes a la organización de Carmen de la Rosa, hija del alcalde de Nezahualcóyotl, Hugo de la Rosa, encaminada a sucederlo en ese cargo. Francisco Chiguil, alcalde de la Gustavo A. Madero por tercera ocasión, mandó a gente con lonas gigantes con su nombre y su foto. También hubo banderas del Frente Popular Francisco Villa, de Iztapalapa, así como del Partido del Trabajo (PT).

Fueron movilizados grupos de comerciantes capitalinos de la Merced y de la Alameda Central, que operan bajo mandos de dos diferentes alcaldías: la Venustiano Carranza y la Cuauhtémoc, mostrando que, a pesar del cambio de signos en el gobierno local, el control político de esas bases lo tiene Morena.

El Zócalo también atestiguó la reaparición del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que hacía tiempo no mostraba su músculo en actos políticos; cientos de miembros de las secciones 9, 17, 36 y 51 abarrotaron desde mediodía la parte frontal del escenario, la más privilegiada.

Con la plaza llena de huestes, como en sus tiempos de candidato, López Obrador asumió la lógica del mitin. Puso a sus espaldas, al canciller Marcelo Ebrard y a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, así como a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Si bien esta última no forma parte del gabinete, los tres funcionarios tienen en común haber sido “destapados” por el mandatario para sucederlo. Los tres, también, fueron los más aplaudidos por sus porras cuando se mencionaron sus nombres durante las presentaciones en el Zócalo.

En esta medida de fuerzas de popularidad y arrastre no estuvo, notoriamente, Ricardo Monreal, líder del Senado y otro aspirante a la candidatura presidencial, quien pretextó tener actividades legislativas para ausentarse del evento presidencial.

Con este acomodo simbólico de presencias y ausencias, casi al final de su discurso de hora y quince minutos, López Obrador envió un mensaje en el que pidió a los aspirantes no dar bandazos y ser leales.

“Los publicistas del periodo neoliberal, además de la risa fingida, el peinado engominado y la falsedad de la imagen, siempre recomiendan a los candidatos y gobernantes correrse al centro, es decir, quedar bien con todos. Pues no, eso es un error. El noble oficio de la política exige autenticidad y definiciones. Ser de izquierda es anclarnos en nuestros ideales y principios, no desdibujarnos, no zigzaguear. Si somos auténticos, si hablamos con la verdad y nos pronunciamos por los pobres y por la justicia, mantendremos identidad”, dijo el presidente.

Cuando terminó su discurso, y comenzó la retirada de las bases, se quedó andando por la plaza ya oscurecida, como errático, un hombre que estaba caracterizado como Miguel Hidalgo, personaje histórico llamado por López Obrador “el cura bueno” e insignia de una de las “cuatro transformaciones” de México, según la retórica oficial.

El hombre, que en realidad se llama José Luis Bojórquez y participó en el movimiento estudiantil del 68, cargaba un estandarte que mostraba, no a la Virgen María, sino la frase: “Abolir la corrupción”.

Él cree que es la revolución pendiente.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.