Mujeres heroínas: arriesgan su vida por el prójimo entre las ruinas del sismo
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Manu Ureste

Mujeres heroínas: arriesgan su vida por el prójimo entre las ruinas del sismo

Animal Político platicó con mujeres que dejaron aparcadas sus vidas para ayudar en la búsqueda de sobrevivientes en las zonas más afectadas por el sismo del 19 de septiembre.
Manu Ureste
Por Manu Ureste y Ernesto Aroche
24 de septiembre, 2017
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Brigadistas y bomberas que arriesgan todo por meterse entre los escombros en busca de supervivientes, ingenieras que cambiaron los planos por los guantes y el casco, paramédicas, psicólogas, veterinarias, estudiantes, y también amas de casa que ayudan a detener el tráfico cuando los topos requieren silencio absoluto en la búsqueda de personas.

Todas son mujeres que viven en la Ciudad de México, o que llegaron desde otros puntos de la República para ayudar con su profesionalismo y entrega a la capital mexicana en una de sus peores crisis, desde que otro 19 de septiembre, pero de 1985, un terremoto asolara la ciudad.

“Estoy preparada para rescatar personas”

“Soy mujer y estoy aquí porque estoy preparada para entrar a los escombros y rescatar a todas las personas atrapadas que esté en mi mano”.

Grisel Valencia sonríe tímida y habla con una voz muy queda ante la cámara. Pero sus palabras son tan contundentes como la obstinación que siempre tuvo por ser bombera: desde los 13 años quiso seguir los pasos de sus dos hermanos y ahora lleva más de 15 en el cuerpo de Baja California Sur.

Ataviada con un abrigo grueso de color caqui y un casco amarillo que le esconde el cabello rubio, Grisel explica que ella y otro equipo de voluntarios llegaron a la Ciudad de México a las 13 horas del miércoles 20 de septiembre, un día después del potente sismo de 7.1 que cimbró la capital mexicana y los estados de Morelos y Puebla.

“Cuando vimos las noticias del sismo en la televisión, yo y mis compañeros supimos que se trataba de una situación muy grave, y que aquí iban a necesitar de muchas manos aquí para ayudar”.

Y no se equivocaron.

En cuanto bajaron del avión, la bombera cuenta que se trasladaron a la fábrica textil que se desplomó en la calle Chimalpopoca, en la colonia obrera, donde hasta el momento suman 21 muertos por el temblor.

Allí trabajaron turnos de 16 horas para remover toneladas de escombro en busca de supervivientes. Hasta que las autoridades dieron por concluidas las labores de búsqueda y entonces se trasladaron el pasado viernes hasta la unidad habitacional Tlalpan, al sur de la ciudad; otra de las zonas más golpeadas por el temblor.

“Como bombera sé que es una profesión en la que estamos en riesgo constante, porque trabajamos en zonas muy inestables”, señala ajustándose los lentes sobre la nariz. “Y claro, muchas veces siento miedo cuando entro a los escombros porque nunca sabes si la estructura va a terminar de colapsar y tú puedes quedarte atrapada también”.

Pero lo peor, añade Grisel, no es el miedo por el alto riesgo que conlleva su profesión. Sino el hecho de que muchas veces las historias de rescates no tienen el final feliz que se ve en las películas.

“Lo peor es la impotencia que te llevas contigo cuando no puedes encontrar ni rescatar a las víctimas atrapadas. Eso es lo peor”, subraya.

Aún así, la bombera no duda en presumir de su profesión y recomendársela a otras mujeres que quieran dedicar su vida a ayudar a otras personas, aunque con un matiz: “Creo que cualquier mujer puede ser una buena bombera. Aunque claro, para eso se requiere de una vocación muy fuerte, porque esto es por amor al prójimo. Si aceptas eso, esta es una profesión muy bonita; que te hace sentir cosas maravillosas cuando ayudas a otra persona.

“No soy menos valiente ni arriesgada que un hombre”

Andrea Estévez, de 39 años y madre de familia, lleva desde el jueves 22 de septiembre metiéndose a las profundidades de los escombros, en lo que hasta el pasado martes era el edifico C1 de la unidad multifamiliar Tlalpan.

Antes, explica la mujer mientras se termina de ajustar el caso con linterna de minero, también estuvo tratando de rescatar supervivientes en el colegio Rébsamen.

Allí cuenta que salvo pequeños intervalos para reponer energías, trabajó 30 horas metiéndose entre los escombros, aprovechando su flexibilidad y figura estilizada.

“Somos mujeres y no por eso somos menos valientes o arriesgadas que los hombres”, recalca con una sonrisa mientras ahora se ajusta las rodilleras y los arneses de su equipo de rescate. “Al contrario, aquí estamos porque tenemos todas las ganas de hacer lo que esté en nuestras manos para ayudar a la gente que está ahí adentro”.

A continuación, la exsobrecargo observa la fatídica montaña de hierros, pedazos de madera, cables, restos de electrodomésticos, y cascotes de hormigón que tiene ante sí, y respira hondo para tratar de explicar cuál es la misión que tiene por delante.

“Sobre todo, lo que buscamos es actuar rápido, porque la gente que está ahí adentro no tiene mucho tiempo. Yo, afortunadamente, no estoy en esa situación. Pero si lo estuviera, me gustaría que alguien también se metiera a tratar de buscarme”, dice y a continuación levanta el pulgar de la mano para reintegrarse a su equipo de topos.

Y la misma motivación expresa Daniela Basurto, estudiante de Ingeniería Mecánica en el Tecnológico de Monterrey, campus Puebla, quien equipada solo con unos desgastados guantes de albañilería y un cubrebocas ayuda en la remoción de escombros con sus propias manos.

“¿Qué por qué estoy aquí ayudando?”, repite la pregunta que le hace el reportero, “Porque me motiva ayudar a las personas que más lo necesitan. Hoy por ti y mañana por mí”.

“No puedo ser indiferente ante una desgracia tan horrible”

Mientras que Esteli Peñalosa, de 27 años de edad, no entra a las ruinas en busca de personas, pero tiene otra función clave: cuidar de la salud de Titán, un perro rescatista de la Marina del que no se separa en todo el día.

Su labor, detalla junto a otras dos compañeras veterinarias voluntarias, es la de asegurar que Titán estén bien hidratado antes de entrar en acción en la unidad Tlalpan, checarle la temperatura con regularidad y vigilar su estado de ánimo, para evitar que el perro no se estrese antes ni después de intervenir.

“Es muy importante que un perro rescatista no trabaje más de 20 minutos seguidos, porque se estresan muchísimo buscando entre los escombros. Por eso, el cuidador de Titán solo lo usa cuando hay un rastro puntual. El resto del tiempo, nosotras lo cuidamos”.

En cuanto a qué la motivó a presentarse como voluntaria, Esteli señala que a los minutos del sismo sintió la necesidad de reaccionar ante la tragedia.

“Estoy aquí porque es un compromiso. Porque como mujer, como joven y como mexicana, no puedo ser indiferente ante una desgracia tan horrible como la que hoy estamos viviendo”.

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5 claves para vigilar el aire que respiramos en interiores y evitar el COVID-19

Vigilar el aire que respiramos en interiores, como escuelas u oficinas, es más importante que nunca para evitar el contagio de coronavirus. Aquí te presentamos 5 aspectos a considerar.
28 de agosto, 2020
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Con el regreso a clases y a las oficinas en muchos países, evitar la propagación del coronavirus al interior de edificios se ha vuelto una cuestión clave.

Durante meses se nos ha dicho que nos lavemos las manos y mantengamos el distanciamiento social para evitar al SARS-CoV-2 que causa la enfermedad covid-19.

Pero científicos e ingenieros dicen que también debemos pensar en el aire que respiramos, a medida que los niños vuelven a las aulas y más personas vuelve a sus trabajos.

Hay 5 aspectos clave a tener en cuenta.

1. Si está mal ventilado, aléjate

Cuando entras en una habitación y el aire se siente viciado o cargado, algo anda mal con la ventilación.

No está entrando suficiente aire fresco, lo que aumenta las posibilidades de infectarse de coronavirus.

Investigaciones recientes muestran que en espacios confinados puede haber una “transmisión aérea” del virus, pues hay pequeñas partículas del patógeno que permanecen en el aire.

Un oficinista viendo a través de una ventana

Getty Images
Es importante estar consciente de la calidad del aire que se respira en espacios cerrados.

Así que la entrada de aire fresco es más importante que nunca.

Entonces, si un lugar está mal ventilado, hay que dar la vuelta y marcharse, dice el doctor Hywel Davies, director técnico de la Institución Colegiada de Ingenieros de Servicios de Construcción de Reino Unido.

Es vital tener un flujo de aire limpio: “Si hay alguien infectado en un edificio y entra suficiente aire del exterior, se diluye cualquier material infeccioso que se esté dispersando. Se está reduciendo el riesgo de que otras personas se infecten”.

2. Vigilar el aire acondicionado

Desde las oficinas hasta las tiendas, el aire acondicionado es bienvenido en los días calurosos, pero es importante saber qué tipo de aparato hay.

El más simple, conocido como aire acondicionado split, toma aire de una habitación, lo enfría y luego lo expulsa nuevamente.

Un aire acondicionado split

Getty Images
Las unidades split solo reciclan el aire del interior.

En otras palabras, está recirculando el aire. Esto no es un problema si se visita rápidamente un lugar. Pero puede ser un riesgo si se está en el lugar durante varias horas.

Un estudio de un restaurante en China, publicado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., mostró que este tipo de aire acondicionado jugó un papel clave en la propagación de coronavirus.

En el establecimiento había un cliente “presintomático”, es decir, alguien que estaba infectado pero no se dio cuenta porque aún no había desarrollado síntomas.

Los científicos consideran que liberó el virus al respirar y hablar. El patógeno fue dispersado por el lugar a través de las corrientes de aire de los split en la pared.

El resultado fue que otras nueve personas se infectaron.

Davies insiste en la importancia del aire fresco: “Si hubiera habido un buen suministro de aire exterior, es muy probable que menos personas se hubieran infectado”.

3. Informarse de la ‘proporción de aire fresco’

En un edificio moderno donde las ventanas están selladas, ¿cómo se puede obtener suficiente aire fresco?

Lo más común es tener un sistema de ventilación en el que el aire viciado se extrae de las habitaciones y se canaliza a una unidad de tratamiento, a menudo ubicada en el techo.

Una unidad de aire acondicionado en un techo

Getty Images
Los sistemas más modernos mezclan aire fresco del exterior con el que permanece en el interior de une dificio.

En esos lugares el aire fresco exterior se lleva adentro y se combina con el aire del interior. Lo que se respira es una mezcla de eso.

Dado el riesgo de infección por coronavirus, el consejo profesional es maximizar el suministro fresco exterior.

“Tener un 100% de aire exterior o cerca del 100% es algo bueno“, dice la profesora Cath Noakes de la Universidad de Leeds (Reino Unido).

“Cuanto más aire fresco, menor es el riesgo de que el virus vuelva a circular por el edificio”, añade.

La combinación precisa suele estar en manos de los administradores del edificio.

Pero la desventaja de hacer funcionar aire 100% fresco es el costo: el aire entrante debe calentarse en invierno y enfriarse en verano, todo lo cual requiere energía.

4. Comprobar los filtros

Un sistema de ventilación moderno debe tener filtros, pero estos no son infalibles.

Investigadores en EE.UU. que estudiaron lo que sucedía en el Hospital Universitario de Salud y Ciencia de Oregón encontraron que los filtros atraparon rastros de coronavirus, pero algunos pudieron escapar a él.

Una oficinista con máscara

Getty Images
Los empleados deberían preguntar si hay filtros y qué tanto se verifican.

El profesor Kevin van den Wymelenberg, quien dirigió el proyecto, cree que limpiar los filtros podría revelar si hay alguien infectado trabajando en un edificio.

En Corea del Sur, una empresa de telefonistas ubicada en un edificio de oficinas detectó que una persona fue capaz de infectar a más de 90.

Si los filtros se hubieran revisado con más frecuencia, la presencia del virus podría haberse detectado antes.

Van den Wymelenberg dice que la información de los filtros puede “mostrarnos dónde atacar y cuándo” para combatir las infecciones.

5. Tener cuidado con las corrientes de aire

Cualquier experto en la materia lo dice: el aire fresco es la clave. Pero un especialista en modelar el movimiento del aire agrega que no es tan simple.

Nick Wirth solía trabajar en el diseño de autos de Fórmula 1 y ahora asesora a supermercados y empresas de procesamiento de alimentos sobre cómo administrar el flujo de aire para mantener a las personas seguras.

Gráfico sobre las diferencias de transmisión

BBC

Advierte que si alguien está sentado al lado de una ventana abierta y es una persona contagiada, podría transmitir el virus a otros en la dirección que lleva el viento.

“Si abres una ventana, ¿adónde va a ir el aire? No es deseable que haya gente en una línea directa de ese flujo de aire”, explica.

“Más aire fresco en general es mejor, pero si fluye horizontalmente y está lleno de virus, podría tener consecuencias no deseadas“.

https://www.youtube.com/watch?v=N_i9OcJBtiQ

Al respecto, la profesora Cath Noakes dice que los beneficios de una gran cantidad de aire fresco que diluye la presencia del virus superará cualquier riesgo.

En su opinión, una ventana abierta podría llevar a que más personas reciban el virus, pero en cantidades más pequeñas y menos riesgosas,.

No es de extrañar que haya desacuerdos: todavía hay muchas cosas que no sabemos sobre el virus.

Pero el aire que respiramos formará parte de cualquier esfuerzo para hacer que los edificios sean más seguros.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI&t=2s

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0&t=149s

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