Se enfrentan al Parkinson con la elegancia del tango
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Especial

Se enfrentan al Parkinson con la elegancia del tango

Personas con Parkinson acuden a sesiones de tangoterapia para recuperar movilidad y equilibrio con el baile, además de hacer nuevos amigos, en la CDMX.
Especial
Por Paris Martínez
8 de septiembre, 2017
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Mario Alvarado Alcocer es un boxeador retirado, al que los 64 años de edad no le han borrado cierta forma de pararse y cierta forma de mirar, típica de los pugilistas dentro del ring. Pero hoy, el oponente de Mario no es otro competidor, sino una enfermedad, el Parkinson, que hace cinco años comenzó a restarle coordinación motora, capacidad de desplazamiento y fortaleza.

”Cuando supe de esta enfermedad lloré, me deprimí mucho, ya no quería saber de nada. Inclusive me daban ganas de… –Mario no se atreve a terminar su frase– Yo de joven me dediqué al box, y cuando me retiré fui plomero y luego taxista. Pero hace cinco años me diagnosticaron Parkinson y ya no pude seguir trabajando”.

Mientras Mario habla, mira fijamente, por debajo de su sombrero de fieltro negro, ligeramente ladeado, a su nuevo couch, una joven pelirroja y sonriente que lo entrena para enfrentar al nuevo rival, a través de una técnica que Mario nunca imaginó dominar: el tango.

“Yo conocí el tango, cuando conocí a Brandy, nuestra maestra, y gracias al tango, ahora me siento mucho mejor: relajado, más coordinado, y sobre todo, me siento a todo dar, porque aquí he encontrado amigos, mucha hermandad y ahora convivo con la gente. Es otro rollo”, remata sonriendo.

Mario forma parte del grupo de tangoterapia para personas con Parkinson, dirigido por la bailarina Brandy Ruvalcaba, quien hace tres años comenzó a desarrollar esta terapia, a partir de de su mismo amor por la danza.

“Yo vengo de una familia muy católica, muy tradicional, y estoy acostumbrada a los milagros –dice Brandy–, pero a los milagros que son producto del trabajo: sé que tú trabajas, los resultados tienen que llegar, tarde o temprano. Y nuestro grupo es un ejemplo. La tangoterapia no es un invento mío, pero las técnicas para aplicarla a gente con Parkinson las he ido desarrollando en estos tres años, con muy buenos resultados”.

El tango, explica la bailarina, es una disciplina que a simple vista parece fácil, pero que en realidad demanda muchas habilidades de coordinación y, por ello, las rutinas para aprender esta forma de baile permiten a las personas con Parkinson “ejercitar los vínculos entre su cerebro y sus músculos, se desarrolla memoria muscular y se recupera movilidad, así como equilibrio. Hace tres años, aquí había gente que ni siquiera podía dar un paso, y ahora dan pasos de hasta 35 centímetros”.

Pero este grupo de baile, subraya Brandy, no sólo sirve para apoyar su rehabilitación física, sino también para combatir la exclusión que, lamenta, sufre este sector de la población. “Hay que decirlo: vivimos en una sociedad que margina a las personas con alguna discapacidad, o las personas que enfrentan alguna enfermedad”.

Si a estas características, remata, “le sumas que son gente de edad avanzada, que ya no consigue trabajo, que han sido rechazados a veces incluso por su misma familia, te das cuenta de la complejidad del problema: se trata de gente que no sólo enfrentan problemas físicos, sino también emocionales y económicos”.

Lucía Corrales y José son esposos desde hace 45 años, y ambos son parte del grupo de tangoterapia para personas con Parkinson.

“Yo empecé a tener lentitud en un brazo –narra Lucy, como todos aquí la conocen–, fui al neurólogo y cuando él me habló del Parkinson, yo jamás había escuchado esa palabra, me deprimí mucho. Fue uno de mis hijos el que encontró este grupo, y con las terapias que he recibido aquí, la depresión desapareció, y en estos siete años creo que he logrado reducir un poco el desarrollo de la enfermedad. Obviamente tomamos otras terapias neurológicas y físicas, tai chi, yoga, y obviamente tango, que es un baile muy bonito, que nos ha ayudado a mi esposo y a mí a convivir más, a recuperar un trato más estrecho, porque antes sólo nos dedicábamos a trabajar, somos comerciantes, pero ahora, cuando termina el trabajo, nos ponemos a practicar tango, en nuestro local”.

Todo en la vida, concluye Brandy, es danza. “En la danza se unen el sentimiento y lo físico. Y lo único que exige el tango, es constancia, y todos los integrantes del grupo han sido constantes. Yo les dije, como a Dumbo, agarren esta pluma y podrán volar. Ellos agarraron la pluma y no están volando, están haciendo algo mejor: están bailando”.

Este sábado, la experiencia de este grupo de tangoterapia para personas con Parkinson será expuesta como parte del ciclo de conerencias TEDxCuauhtémoc, que se realizarán en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

Igualmente, las personas interesadas en conocer esta terapia, pueden acercarse a la Asociación Mexicana de Perkinson (ampacmexico.com), o contactar directamente a su responsable, Brandy Ruvalcaba, a través de Facebook (https://www.facebook.com/brandy.ruvalcaba).

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La historia de amor de la pareja turco-alemana detrás de la vacuna contra COVID de Pfizer

El éxito de este matrimonio formado por hijos de inmigrantes ha sido visto como un "bálsamo para el alma" de los alemanes con raíces turcas después de décadas de verse estereotipados como "fruteros inexpertos".
12 de noviembre, 2020
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Ugur Sahin y Öezlem Türeci.

Divulgação
Ugur Sahin y Öezlem Türeci son la pareja fundadora de BioNTech.

Los positivos resultados publicitados por Pfizer en la vacuna para el covid-19 que desarrolla junto BioNTech son un éxito inesperado para una pareja de hijos de inmigrantes turcos en Alemania.

De raíces humildes, el hijo de un inmigrante turco que trabajaba en una fábrica de Ford en Colonia se convertiría, años más tarde, en el director ejecutivo de BioNTech. Ahora a los 55 años de edad, Ugur Sahin se encuentra entre los 100 alemanes más ricos, junto a su esposa y colega Öezlem Türeci, de 53 años de edad, hija de un médico turco.

“A pesar de sus logros, nunca ha dejado de ser increíblemente humilde y amable”, dijo Matthias Kromayer, miembro del directorio de la firma de capital de riesgo MIG AG, cuyos fondos han estado financiando BioNTech desde su fundación en 2008.

Según Kromayer, Sahin suele asistir a las reuniones de negocios con jeans, mochila y un casco de bicicleta bajo el brazo.

En un año, el valor de mercado de la compañía en la bolsa de empresas tecnológicas Nasdaq pasó de US$4.600 millones a los US$21.000 millones gracias al importante papel de la empresa en la investigación para la inmunización masiva contra el coronavirus. Para que sirva como referente, basta con decir que el valor de mercado actual de BioNTech es cuatro veces el de la aerolínea alemana Lufthansa.

Con una amplia financiación alemana, Pfizer y BioNTech son los primeros fabricantes en hacer públicos datos exitosos de un ensayo clínico a gran escala de una vacuna contra la pandemia.

Según revelaron las empresas este lunes 9 de noviembre, la vacuna para combatir el coronavirus lograba la inmunización en 9 de cada 10 personas y las autoridades estadounidenses pueden autorizar su uso de emergencia a finales de este año.

Para el periódico berlinés Tagesspiegel, el éxito de la pareja fue un “bálsamo para el alma” para los alemanes con raíces turcas después de décadas de ser estereotipados en Alemania como “fruteros inexpertos”.

Alemania tiene una gran comunidad de origen turco, pero estos inmigrantes o descendientes son a menudo víctimas de prejuicios.

Sueño de infancia

Sahin y Türeci son hijos de trabajadores que emigraron a Alemania como parte de la primera generación de inmigrantes turcos invitados por el país, en un programa conocido como Gastarbeiter.

“Alemania ha luchado durante mucho tiempo con la pregunta sobre cuán abierta debería ser su política de inmigración y el programa de ‘trabajadores invitados’ de la posguerra siempre ha sido cuestionado”, dijo Christian Odandahl, economista jefe del Centro para la Reforma Europea, en una publicación de Twitter.

“El padre de Ugur Sahin era uno de esos trabajadores invitados que venían a trabajar en la fábrica de Ford en Colonia y ahora su hijo podría ser la persona que acabó con la epidemia que arrasó el mundo”, agregó.

Persiguiendo con empeño su sueño de la infancia de convertirse en médico, Ugur Sahin se graduó en 1990 y trabajó en hospitales universitarios en Colonia y en la ciudad universitaria de Homburgo, en el suroeste de Alemania, donde conoció a Türeci durante el comienzo de su carrera académica.

La investigación médica y la oncología se han convertido en una pasión común.

Türeci, la hija de un médico turco que había emigrado a Alemania antes de su nacimiento, dijo en una entrevista con los medios locales que, incluso el día de su boda, ambos encontraron tiempo para trabajar en el laboratorio.

Gráfico sobre la vacuna.

BBC

Juntos, se especializaron en el estudio del sistema inmunológico como un aliado potencial en la lucha contra el cáncer y trataron de lidiar con la composición genética única de cada tumor.

La vida como emprendedores comenzó en 2001, cuando crearon Ganymed Pharmaceuticals para desarrollar anticuerpos contra el cáncer pero Sahin, quien es profesor de la Universidad de Mainz desde 2014, nunca abandonó la investigación académica y la enseñanza.

La pareja, que ahora tiene una hija adolescente, recibió fondos de MIG AG, así como de Thomas y Andreas Struengmann, quienes vendieron su compañía de medicamentos genéricos Hexal a Novartis en 2005.

El emprendimiento de Sahin y Türeci terminó siendo vendido a la empresa japonesa Astellas en 2016 por casi US$1,4 mil millones. En ese momento, el equipo detrás de Ganymed ya estaba ocupado construyendo BioNTech, fundada en 2008, en busca de una gama mucho más amplia de herramientas de inmunoterapia contra el cáncer.

Esto incluía ARNm, una sustancia mensajera versátil que se utiliza para enviar instrucciones genéticas a las células. En este enfoque, en general, el sistema inmunológico detecta las células cancerosas como un virus que ingresa al cuerpo y trata de eliminarlas.

Y con el método de ARNm, que permite producir más vacunas de forma más rápida en comparación con los métodos tradicionales de inmunización, la empresa prevé producir más de 100 millones de dosis de vacunas para finales de año.

Actualmente, Sahin es el director ejecutivo (CEO) de BioNTech y Türeci, el médico jefe (CMO) de la empresa.

“Un equipo ideal”

Para Kromayer, de MIG, Sahin y Türeci forman un “equipo ideal”, ya que han conciliado sus aspiraciones con los límites de la realidad.

Frascos de vacunas contra el covid-19.

Reuters
En la actualidad están en desarrollo más de 170 proyectos de vacunas contra el covid-19.

La historia de BioNTech dio un giro cuando Sahin encontró en enero de 2020 un artículo científico sobre un nuevo brote de coronavirus en la ciudad china de Wuhan. En ese momento, se dio cuenta de lo cerca que estaba la brecha entre los medicamentos anticancerosos de ARNm y las vacunas virales basadas en ARNm.

Este tipo de método de inmunización sin precedentes lleva consigo una pieza de material genético modificado en el laboratorio y proporciona instrucciones para que las células de nuestro cuerpo fabriquen proteínas víricas. A partir de ahí, el sistema inmunológico reconoce la amenaza y genera una respuesta que realmente protege al cuerpo de la enfermedad.

BioNTech asignó rápidamente a unos 500 empleados para diseñar a la “velocidad de la luz” varios compuestos posibles. La iniciativa atrajo al gigante farmacéutico estadounidense Pfizer y a la compañía farmacéutica china Fosun como socios poco después, en marzo.

“Nuestra nueva tarea es derrotar a este virus. Ese es un deber humanitario”, dijo Sahin a su equipo, según el periódico británico The Telegraph.

Matthias Theobald, un profesor de oncología en la Universidad de Mainz que ha trabajado con Sahin durante 20 años, dijo que su tendencia al eufemismo esconde una ambición implacable por transformar la medicina, ejemplificada en el acto de fe que realizó para dedicarse a la búsqueda de una vacuna contra el covid-19 .

“Es una persona muy modesta y humilde. Las apariencias significan poco para él. Pero quiere crear las estructuras que le permitan realizar sus sueños y ahí es donde las aspiraciones están lejos de ser modestas”, dijo Theobald.

Este lunes, Sahin dijo a la agencia Reuters que a principios de año no sabía lo difícil que sería intentar obtener una vacuna contra el covid-19.

¿Qué se sabe sobre la vacuna BioNTech / Pfizer?

Laboratorios Pfizer y BioNTech anunciaron que su candidata para la vacuna covid-19 logró una tasa de eficacia superior al 90% en un análisis preliminar de ensayos clínicos de fase 3, el último paso antes de la aprobación por parte de las agencias reguladoras.

Gráfico de cuántas vacunas están siendo evaluadas en el mundo

BBC

BNT162b2 (nombre provisional) se estudia en 43.538 individuos repartidos en seis países (Sudáfrica, Alemania, Argentina, Brasil, Estados Unidos y Turquía).

La mitad de las personas recibe las dosis, mientras que la otra parte toma un placebo, una sustancia que no tiene ningún efecto en el organismo.

Los datos preliminares mostraron que los participantes vacunados se infectaron menos con el coronavirus que el otro grupo de voluntarios.

El anuncio del lunes se basó en datos de 94 voluntarios infectados y reveló que la efectividad fue superior al 90%. Según la información divulgada, no se observaron eventos adversos u otras preocupaciones en esta etapa.

Pero las empresas esperan llegar a 164 eventos (en otras palabras, 164 participantes diagnosticados con covid-19) para completar este análisis preliminar.

Al mismo tiempo, los médicos expresan preocupaciones sobre aspectos de logística derivados de las especificidades de la vacuna, como la necesidad de que se administre más de una dosis en poco tiempo y la de que se mantenga almacenada a muy bajas temperaturas, lo que puede generar dificultades en lugares con menos recursos y capacidades.

Por otro lado, si todo va bien en los próximos pasos, BNT162b2 podría representar una revolución en la medicina: sería la primera vacuna basada en ARN aprobada en la historia.


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