Homicidios en CDMX, al alza desde 2015; cuatro delegaciones con repunte de 80 hasta 200%
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Homicidios en CDMX, al alza desde 2015; cuatro delegaciones con repunte de 80 hasta 200%

Cuauhtémoc, Tlalpan, Álvaro Obregón y Magdalena Contreras, las delegaciones con el peor repunte de asesinatos en la CDMX; ni el sismo del 19 de septiembre frenó el aumento de la violencia.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
30 de octubre, 2017
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La violencia en la Ciudad de México lleva tres años sin respuesta: desde 2015 comenzó un incremento de los homicidios que año con año solo ha empeorado, y al día de hoy ya supera el 50%. Hay cuatro delegaciones, Cuauhtémoc, Tlalpan, Álvaro Obregón y Magdalena Contreras, donde el repunte de los asesinatos es aún peor: va desde 80 hasta más de 200%.

Los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que de enero a septiembre de este año se abrieron 808 carpetas de investigación por homicidio, lo que es una tasa de 9.05 homicidios por cien mil habitantes. Se trata del mayor nivel de violencia en los últimos 20 años.

Pero el repunte de la violencia en la capital no inició en 2017 sino en 2015. En aquel año la ciudad registró (de enero a setiembre) una tasa de 7.19 homicidios por cien mil habitantes, un nivel muy superior al del mismo periodo de 2014, cuando la tasa fue de 5.89. Con esto se rompía además una racha de cuatro años con descensos consecutivos de los homicidios en la ciudad.

Para 2016 la tasa de homicidios ascendió, por segundo año consecutivo, a los 7.69 casos, y en este 2017 se disparó a los 9.05 homicidios por cien mil habitantes. En suma es un incremento del 53.6% de los homicidios en un periodo de tres años para la Ciudad de México.

Si lo vemos en cuanto víctimas, el repunte de la violencia es aún más claro. De enero a septiembre de 2014 (según los datos oficiales del SESNSP) 560 personas fueron asesinadas en la capital; en el mismo periodo de 2015, la cifra creció a 679 víctimas; para 2016, el número pasó a 746, y en 2017 se disparó a 892 asesinados.

Lo anterior también significa que, en un periodo de tres años, el promedio de asesinatos en la Ciudad de México creció de 2 casos al día en 2014, a 3.3 casos cada 24 horas en 2017.

En este lapso de tres años los homicidios se han incrementado en 10 de las 16 delegaciones de la ciudad. En dos más, Cuajimalpa y Xochimilco, el nivel de asesinatos se ha mantenido estable y solamente en cuatro demarcaciones, Iztacalco, Azcapotzalco, Milpa Alta y Tláhuac, los crímenes descendieron.

El incremento más alto de crímenes lo registra la delegación Magdalena Contreras, que pasó de una tasa promedio de 1.2 homicidios por cien mil habitantes en 2014, a 4.1 homicidios en 2017. Se trata de un alza de más del 233% en el nivel de violencia en dicha demarcación.

Después hay dos delegaciones cuya tasa de homicidios subió por encima del 100%. Una es Álvaro Obregón, donde pasó de 4 a 9.6 casos por cien mil habitantes en tres años, que representa un alza del 140%. Y después se encuentra Tlalpan, donde la tasa evolucionó de 3.54 homicidios a 7.82, que equivale a un 121% de incremento.

La cuarta delegación con mayor incremento es Cuauhtémoc, donde la tasa de homicidios entre 2014 y 2017 ha crecido poco más de 86%, mientras que en Miguel Hidalgo el incremento de los homicidios dolosos en este lapso es del 71%, un porcentaje muy similar al de Coyoacán, donde los asesinatos subieron 70%.

¿Por qué han subido los homicidios en esta magnitud en la ciudad? Hasta ahora el argumento que han dado las autoridades del Gobierno de la Ciudad de México, respecto al aumento de la violencia en la capital, es la liberación de detenidos con armas de fuego debido a las nuevas reglas del sistema penal acusatorio. Esta relación, sin embargo, no se ha podido probar hasta ahora.

E incluso aun cuando la liberación de detenidos tuviera incidencia en el incremento de la violencia, la responsabilidad sería del propio gobierno. La “Consulta Nacional sobre el Modelo de Procuración de Justicia 2017”, reveló que los jueces conceden el 70% de las solicitudes de prisión que piden los fiscales, y que los que no se otorgan son por incompetencia de la Procuradurías al sustentar la solicitud o porque simplemente no lo piden.

Cuauhtémoc y V. Carranza, las más violentas

La delegación Cuauhtémoc es la demarcación más violenta de la ciudad de México, por lo menos en cuanto a los homicidios. En los primeros nueve meses de este año se registraron 95 homicidios dolosos que equivalen a una tasa de 17.8 casos asesinatos por cada cien mil habitantes, la más alta de las 16 demarcaciones.

Cabe señalar que Iztapalapa y Gustavo A. Madero registran en número absolutos más carpetas de investigación por homicidio doloso, 177 y 144 respectivamente, pero como son demarcaciones con mucho mayor población que Cuauhtémoc su tasa es menor.

Otro dato relevante que evidencia el nivel de violencia en la céntrica delegación es que se trata de la única delegación cuya tasa de homicidios está por encima de la tasa nacional, que es de 14.98 casos por cien mil habitantes.

La segunda delegación más violenta de la ciudad tiene una tasa similar a la nacional. Se trata de Venustiano Carranza que registra 62 carpetas de investigación por homicidio en 2017, en promedio 14.51 casos por cada cien mil habitantes.

Gustavo A. Madero se ubica en la tercera delegación con la tasa más alta de homicidios en 2017 con 12.36 casos por cada cien mil habitantes; le sigue Miguel Hidalgo con 9.87; Iztapalapa con 9.68; Álvaro Obregón con 9.60; Tlalpan con 7.82; Tláhuac con 7.46 y Xochimilco con 6.97 homicidios.

En el otro extremo la delegación menos violenta es Cuajimalpa con una tasa de 2.5 homicidios por cada cien mil habitantes y Milpa Alta con 3.6 casos.

Ni con el sismo bajaron los homicidios

Ni la emergencia por el fuerte sismo de septiembre frenó el ascenso de la violencia en la Ciudad de México. Ese mes se registraron 97 nuevos casos de homicidio en la capital del país, que fue un incremento del 7.7% en comparación con agosto, aun cuando dicho mes fue un día más largo.

La delegación Cuauhtémoc fue una de las más afectadas por el sismo del pasado 19 de septiembre. En las colonias Condesa, Roma y Obrera se registraron múltiples afectaciones a inmuebles de la zona, incluidos diversos derrumbes. La actividad rutinaria se vio interrumpida desde aquel entonces y centros comerciales, bancos y otros negocios permanecen cerrados.

Este cambio en la normalidad de la delegación no frenó la violencia, En septiembre se reportaron 14 homicidios dolosos, tres más que en agosto donde la cifra fue de 11 casos de asesinatos, lo que representa un incremento del 17%, Esto pese a que, como ya se dijo, septiembre tuvo un día menos que agosto.

Otro caso aun más notorio es el de Tlalpan, donde también hubo edificios afectados, entre ellos un multifamiliar donde perdieron la vida nueve personas, o el colegio Enrique Rebsamen donde fallecieron 26 personas, la mayoría menores de edad. En esa delegación se registraron e11 homicidios dolosos en septiembre, que es un alza del 57% de los asesinatos respecto a agosto, en donde la cifra fue de solo siete casos.

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Por qué hace 100 años muchos en EU se negaron a usar cubrebocas contra la gripe española

En el peor momento de la gripe española de 1918 muchos estadounidenses se negaron a usar tapabocas, algo que también está sucediendo este 2020 con la pandemia de covid-19.
9 de agosto, 2020
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Manifestación en Estados Unidos contra el uso de mascarillas

Getty Images
Durante la pandemia de covid-19, se han organizado manifestaciones en contra del uso de mascarillas en Estados Unidos.

Todos hemos visto los titulares alarmantes: los casos de coronavirus están aumentando en 40 estados de Estados Unidos, con nuevos fallecimientos y tasas de hospitalización aumentando a un ritmo alarmante.

Los funcionarios de salud advirtieron que EE.UU. debe actuar rápidamente para detener la propagación o se correrá el riesgo de perder el control sobre la pandemia.

Para controlarlo existe un claro consenso de que se deben usar mascarillas en público y practicar el distanciamiento social.

Si bien la mayoría de los estadounidenses apoyan el uso de tapabocas, el cumplimiento generalizado y constante ha resultado difícil de mantener en las comunidades de todo el país.

Manifestantes se reunieron frente a los ayuntamientos de la ciudad de Scottsdale, Arizona; Austin, Texas; y otras ciudades para protestar contra los mandatos locales respecto a las mascarillas.

Varios alguaciles del estado de Washington y de Carolina del Norte han anunciado que no harán cumplir las normativas de uso.

He investigado extensamente la historia de la pandemia de 1918.

En ese momento, sin vacunas o terapias farmacológicas efectivas, las comunidades de todo el país instituyeron una serie de medidas de salud pública para frenar la propagación de una epidemia de influenza mortal: cerraron escuelas y negocios, prohibieron reuniones públicas y aislaron y pusieron en cuarentena a los infectados.

Titulares de periódicos de Chicago relacionados con la pandemia de gripe española

Getty Images
Titulares de periódicos de Chicago relacionados con la pandemia de gripe española que incluyen: “Redadas policiales en bares en la guerra contra la influenza”, “Toque de queda en la ciudad” y “Quien estornude sin taparse será detenido”.

Muchas comunidades recomendaron o exigieron que los ciudadanos usaran mascarillas en público, y eso, no los onerosos encierros, fue lo que provocó la mayor ira.

Por la patria

A mediados de octubre de 1918, en medio de una terrible epidemia en el noreste y brotes de rápido crecimiento en todo el país, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos distribuyó folletos recomendando que todos los ciudadanos usaran tapabocas.

La Cruz Roja sacó anuncios en los periódicos alentando su uso y ofreció instrucciones sobre cómo fabricar mascarillas en casa con gasa e hilo de algodón.

Algunos departamentos de salud estatales lanzaron sus propias iniciativas, sobre todo California, Utah y Washington.

En todo el país, los carteles presentaban el uso de mascarillas como un deber cívico: la responsabilidad social se había incrustado en el tejido social mediante una campaña de propaganda federal masiva en tiempos de guerra lanzada a principios de 1917, cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial.

barrendero con una máscara en Nueva York

Getty Images
Siguiendo la recomendación de la Junta de Salud de Nueva York, es “Mejor ser ridículo que estar muerto”, un barrendero usa una mascarilla en octubre de 1918.

El alcalde de San Francisco, James Rolph, anunció entonces que “la conciencia, el patriotismo y la autoprotección exigen un cumplimiento inmediato y rígido” del uso de tapabocas.

En las cercanías de Oakland, el alcalde John Davie declaró que “es sensato y patriótico, sin importar cuáles sean nuestras creencias personales, proteger a nuestros conciudadanos uniéndonos a esta práctica”.

Sin orden

Los funcionarios de salud entendieron que cambiar radicalmente el comportamiento del público era una tarea difícil, especialmente porque a muchos les resultaba incómodo usar mascarillas.

Los llamamientos al patriotismo solo podían llegar hasta cierto punto.

Como señaló un funcionario de Sacramento (California), las personas “deben ser obligadas a hacer las cosas que son mejores para sus intereses”.

La Cruz Roja declaró sin rodeos que “el hombre, la mujer o el niño que no use mascarilla es ahora un negligente peligroso“.

Numerosas comunidades, particularmente en todo el Occidente del país, impusieron ordenanzas obligatorias. Algunos condenaron a los delincuentes a penas de cárcel breves y las multas oscilaron entre US$5 y US$200.

Juicio en un parque en San Francisco

Getty Images
En San Francisco,los jueces se salieron de las cortes y los juicios se hicieron al aire libre… pero sin mascarillas.

La aprobación de estas ordenanzas fue con frecuencia un asunto polémico. Por ejemplo, el director de salud de Sacramento tuvo que intentar varias veces antes de lograr convencer a los funcionarios de la ciudad de que promulgaran la normativa.

En Los Ángeles, no fue aprobada. Un proyecto de resolución en Portland, Oregón, provocó un acalorado debate en el consejo de la ciudad y un funcionario declaró la propuesta como “autocrática e inconstitucional”, y agregó: “Bajo ninguna circunstancia me pondrán un bozal como a un perro hidrófobo“. La medida no prosperó.

La junta de salud de Utah consideró emitir una orden obligatoria de mascarillas en todo el estado, pero decidió no hacerlo, argumentando que los ciudadanos sentirían una falsa seguridad y relajarían sus cuidados.

A medida que la epidemia resurgía, Oakland debatió una segunda orden de uso de tapabocas después de que el alcalde contara enojado que lo habían arrestado en Sacramento por no llevar una puesta.

Un médico prominente que asistió al debate comentó que “si un hombre de las cavernas apareciera… pensaría que los ciudadanos enmascarados son todos lunáticos“.

Con orden

En los lugares donde las órdenes de usar mascarillas se implementaron con éxito, el incumplimiento y el desafío se convirtieron rápidamente en un problema.

Barbería en Chicago en 1918

Getty Images
En Chicago, solo uno de los barberos de este local usa mascarilla, algo que, en este caso, es imposible para cualquiera de los clientes.

Muchas tiendas que no estaban dispuestas a rechazar clientela, no prohibían el ingreso a los desenmascarados.

Los trabajadores se quejaron de que los tapabocas eran demasiado incómodos para usarlos todo el día.

Una vendedora de Denver se negó porque dijo que “se le dormía la nariz” cada vez que se ponía una. Otra dijo que creía que “una autoridad superior al Departamento de Salud de Denver se ocupaba de su bienestar”.

Como lo expresó un periódico local, la orden de usar máscaras “fue casi totalmente ignorada por la gente; de hecho, la orden es motivo de burla”.

La regla fue enmendada para aplicarse solo a los conductores de tranvías, quienes luego amenazaron con hacer huelga. Se evitó una huelga cuando la ciudad flexibilizó la norma una vez más.

Denver soportó el resto de la epidemia sin ninguna medida que protegiera la salud pública.

En Seattle, por su parte, los conductores de tranvías se negaron a rechazar a los pasajeros sin tapabocas.

Un conductor de tranvía rechaza la entrada a un viajero que no usa máscara, Seattle, Washington, diciembre de 1918.

Getty Images
Un conductor de tranvía rechaza la entrada a un viajero que no usa mascarilla en Seattle, Washington, diciembre de 1918.

El incumplimiento estaba tan extendido en Oakland que los funcionarios delegaron a 300 voluntarios civiles del Servicio de Guerra para conseguir los nombres y direcciones de los infractores para que pudieran ser acusados.

Cuando entró en vigencia una orden de mascarillas en Sacramento, el jefe de policía ordenó a los oficiales: “Salgan a las calles y siempre que vean a un hombre sin tapabocas, tráiganlo o manden a buscar el carro”. En 20 minutos, las estaciones de policía se inundaron de delincuentes.

En San Francisco hubo tantos arrestos que el jefe de policía le advirtió a los funcionarios de la ciudad que se estaba quedando sin celdas en la cárcel. Los jueces y oficiales se vieron obligados a trabajar hasta altas horas de la noche y los fines de semana para despejar la acumulación de casos.

Protestas

Muchos de los que fueron sorprendidos sin mascarillas eran personas que pensaron que podían ir a hacer un mandado o al trabajo sin que los atraparan.

En San Francisco, sin embargo, el incumplimiento inicial se convirtió en un desafío a gran escala cuando la ciudad promulgó una segunda ordenanza sobre tapabocas en enero de 1919, momento en que la epidemia se disparó nuevamente.

Muchos denunciaron lo que consideraron una infracción inconstitucional de sus libertades civiles.

Policía estadounidense con máscara.

Getty Images
La decisión de arrestar a quienes no usaran mascarillas llenó las cárceles de “delincuentes”.

El 25 de enero de 1919 aproximadamente 2,000 miembros de la Liga Antimascarilla hicieron una manifestación para denunciar la ordenanza de tapabocas y proponer formas de derrocarla. Entre los asistentes se encontraban varios médicos destacados y un miembro de la Junta de Supervisores de San Francisco.

Ayer y hoy

Es difícil determinar la efectividad de las máscaras utilizadas en 1918.

Hoy en día, tenemos un creciente cuerpo de evidencia de que los revestimientos faciales de tela bien confeccionados son una herramienta eficaz para frenar la propagación del covid-19.

Sin embargo, queda por verse si los estadounidenses mantendrán el uso generalizado de mascarillas mientras la pandemia actual continúa desarrollándose.

Los ideales profundamente arraigados de la libertad individual, la falta de mensajes cohesivos y liderazgo en el uso de mascarillas y la desinformación generalizada han demostrado ser los principales obstáculos hasta ahora, precisamente cuando la crisis exige consenso y un cumplimiento generalizado.

Ese fue ciertamente el caso en muchas comunidades durante el otoño de 1918. Esa pandemia finalmente mató a unas 675,000 personas en EE.UU.

Ojalá que la historia no esté repitiéndose.


* J. Alexander Navarro es el subdirector del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de Michigan.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Lee la nota original en inglés aquí.

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https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0&t=

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