Alumnos de secundaria toman clases frente a un edificio a punto del colapso
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Nayeli Roldán

Alumnos de secundaria toman clases frente a un edificio a punto del colapso

Las clases siguen en la secundaria Enrique C. Olivares, aunque los alumnos están junto a un edificio dañado por el sismo, en la calle Balsas 18.
Nayeli Roldán
Por Nayeli Roldán
23 de octubre, 2017
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A las 15:00 horas, los alumnos de la secundaria Enrique C. Olivares salen de clases, pero deben hacerlo en fila, pegados a la pared y escoltados por maestros y un policía. Su rutina cambió porque son vecinos del edificio de la calle Balsas número 18, donde murieron cuatro personas tras el derrumbe de dos pisos y, que después de un mes, está a punto del colapso total.

Las clases son escalonadas, para no usar los salones que están justo frente al edificio dañado, y no tener a los 415 alumnos en la escuela al mismo tiempo, según determinaron en reunión los padres antes de reiniciar labores el 10 de octubre pasado.

Sin embargo, ninguna medida les quita el temor de que el edificio pueda colapsar cuando sus hijos están en la escuela. Aunque la secundaria no sufrió ningún daño estructural, y por eso la SEP avaló el regreso a clases, la única puerta de acceso está frente al edificio en ruinas.

clases

El edificio de Balsas que se desplomó tras el sismo.

“Hace años, el director del turno vespertino agarró de oficina una parte y cerró la puerta de emergencia, la desaparecieron”, cuenta Georgina Mendoza, madre de familia. Por eso, dice, una de las exigencias es que pueda hacerse lo antes posible una salida de emergencia.

Los directivos de la escuela se negaron a cualquier entrevista para explicar si la demanda de los padres ya fue informada a la Secretaría de Educación Pública, o si han hecho alguna denuncia a protección civil de la Ciudad de México. La única certeza es que las clases continuarán bajo esas condiciones, según le han dicho a los padres de familia.

La escuela está en una zona de riesgo y los niños “no están cien por ciento seguros”, agrega Georgina. De hecho, hubo alumnos que se cambiaron de escuela por temor. La única medida gubernamental como precaución es el acordonamiento de la calle y la presencia de un policía para evitar el tránsito en la calle Balsas.

Este edificio ni siquiera está incluido en la lista de las primero 13 demoliciones anunciadas por el gobierno de la Ciudad de México el pasado 10 de octubre.

Tres edificios en riesgo

A un costado de la secundaria está un pequeño campamento montado por los vecinos. Ahí se reúnen y hacen guardias nocturnas porque los edificios aledaños también fueron desalojados. Se trata de la torre trasera del número 18 de la calle de Balsas, el edificio de a lado, (el número 16) y el edificio de atrás, en la calle Miravalle número 213.

Hasta el momento, la Secretaría de Desarrollo Urbano de la Ciudad de México no ha enviado a ningún Director Responsable de Obra (DRO) para dictaminar los daños en todos los inmuebles. Ni siquiera existe un reporte oficial que mandate la demolición del edificio más dañado.

Angélica Patricia vive en la calle Miravalle y tuvo que pagar de su bolsa la evaluación de un DRO, en el que se determina la demolición urgente porque los dos pisos, de los cuatro que eran originalmente, están sostenidos por una columna y está recargado en dos cuartos traseros del inmueble de Miravalle que “están sirviendo de palanca”.

“Aunado a los cambios de clima, hemos visto que el edificio se va inclinando. Estamos a un mes en que hemos ido a tocar puertas, solicitado audiencias y no hemos tenido ninguna respuesta”, dice Angélica.

El argumento, según cuenta Octavio Ochoa, quien vivía en un departamento de Balsas 18, el inmueble está asegurado por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México para investigar la muerte de cuatro personas tras el derrumbe y sólo hasta que concluyan las pesquisas, puede ser demolido, según le dijeron en Protección Civil.

“Seguimos a la espera de que lo libere la fiscalía y se pueda trabajar en la demolición. Pero ninguna autoridad nos ha dicho cuándo será. Está muy lento esto”, dice Octavio.

La Procuraduría está investigando todos los casos de derrumbes en los que hubo fallecidos, ya sea por denuncia o por oficio. En cada uno debe hacer decenas de peritajes e investigación sobre la construcción de cada inmueble. Por lo tanto, el tiempo que llevarán las pesquisas es indeterminado.

Sin embargo, en otros casos, pese a que la Procuraduría está investigando, la Secretaría de Obras ya acabó con la demolición en los derrumbes en avenida Álvaro Obregón en la colonia Roma; en la calle Chimalpopoca, en la colonia Obrera y en Escocia, en la Del Valle, por ejemplo.

La demolición del inmueble de Balsas es lo más urgente para todos los vecinos. Exigen que ocurra lo más pronto que se pueda, o de lo contrario, con cualquier temblor temen que el edificio termine de colapsar y el daño a los inmuebles contiguos sea irreparable.

Leonor Cardeña vivía en la torre trasera de Balsas desde hace 37 años. El diseño del inmueble es exactamente igual al que se derrumbó y ninguna autoridad ha determinado si el edificio será habitable, pero para ella, sería mejor opción derrumbarlo también, para estar más tranquila.

Patricia carga un archivo con decenas de hojas y oficios dirigidos a autoridades del gobierno capitalino sin encontrar respuesta, por eso, dice, lanza una exigencia clara a los políticos: “así como en el momento de sus campañas solicitan el voto del pueblo, respondan a ese voto. No se vale en que nada más cuando quieren un cargo público busquen a los ciudadanos”.

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La "alarmante" lluvia registrada por primera vez en uno de los puntos más altos de Groenlandia

Los investigadores en la estación de la Cumbre de Groenlandia quedaron asombrados al ver lluvia, algo que nunca había sido registrado.
21 de agosto, 2021
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Al estar ubicado a 3.216 metros de elevación, con temperaturas bajo cero (casi) todo el tiempo, la Cumbre de Groenlandia nunca tiene las condiciones atmosféricas para generar precipitaciones.

Es por ello que lo ocurrido el pasado 14 de agosto dejó asombrados a los investigadores en la estación ubicada en ese remoto punto del polo norte.

Ese día hubo lluvia “durante varias horas”, según los registros del Centro de Datos Nacional sobre Nieve y Hielo de EE.UU. (NSIDC, por sus siglas en inglés).

Fue algo que nunca había ocurrido desde que hay registros.

“Y la temperatura del aire se mantuvo por encima del punto de congelación durante aproximadamente nueve horas”, indica su reporte.

La elevación de temperatura crea condiciones de derretimiento de la nieve que solo se han visto anteriormente en tres años: 1995, 2012 y 2019.

Una muestra más de cómo el calentamiento global está afectando a sitios tan remotos como la Cumbre de Groenlandia, según los expertos.

La estación de la Cumbre de Groenlandia

Getty Images
La estación de la Cumbre de Groenlandia nunca había visto lluvia.

“Esa no es una señal saludable para una capa de hielo”, dijo Indrani Das, glaciólogo del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, a la agencia Reuters.

“El agua sobre el hielo es mala… Hace que la capa de hielo sea más propensa a derretirse en la superficie”.

“Llovió todo el día”

Si bien en la superficie congelada de Groenlandia suele llover, nunca antes se había visto el fenómeno en la cumbre como el 14 de agosto.

En la estación de investigación de la cumbre se observaron gotas en las ventanas, lo cual causó asombro a los científicos y personal que la habitan.

Alicia Bradley, de la National Science Foundation, compartió fotos tomadas desde la estación de observación.

“Básicamente, el sábado llovió todo el día, cada hora que estaba haciendo observaciones meteorológicas”, dijo la ingeniera Zoe Courville al diario The Washington Post.

“Y esa es la primera vez que se ha observado en la estación“.

En un momento el termómetro llegó hasta 0,48° Celsius. Es la cuarta vez en los últimos 25 años en que la temperatura supera el punto de congelación.

Durante varias horas se mantuvo por encima de los 0° C, lo cual, combinado con la lluvia, generó condiciones para el derretimiento en la superficie de la cumbre y los alrededores, según los datos del NSIDC.

En su punto máximo, el derretimiento abarcó 872.000 kilómetros cuadrados.

“Solo 2012 y 2021 han tenido más de un evento de derretimiento de 800.000 kilómetros cuadrados de extensión”, indicó el NSIDC.

Un río en Groenlandia

Getty Images
El derretimiento del hielo en Groenlandia se ha acelerado en los últimos años.

Desde que se mide el fenómeno, los datos solo muestran otro evento de derretimiento en la década de 1880, por lo que el tener cuatro en las últimas tres décadas podría ser signo de cómo está cambiando el clima a nivel global.

La región del Ártico se está calentando dos veces más rápido que el resto del planeta debido al cambio climático, explica Steve Turton, un investigador de geografía ambiental de la Universidad Central de Queensland en Australia, en un artículo del sitio The Conversation.

Mientras que el resto del planeta se ha elevado la temperatura en 1°C en promedio, en la región ártica llega casi a los 2°C hasta ahora.

“Esta lluvia alarmante en la cumbre de Groenlandia no es un evento aislado“, dijo Twila Moon, una científica del NSIDC.

Junto con el aumento de las inundaciones, los incendios y otros eventos extremos, es una de las muchas “campanas de alarma”, advierte, que señalan la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.


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