Invierten millones en Centro contra adicciones en Juárez, pero no opera ni rehabilita enfermos
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Secretaría de Salud

Invierten millones en Centro contra adicciones en Juárez, pero no opera ni rehabilita enfermos

Hace cinco años se inició la construcción del Centro de Formación Integral para la Prevención y Atención a las Adicciones. La obra tuvo una inversión millonaria pero no ha atendido un solo paciente.
Secretaría de Salud
Por Samuel Palacios y Jonathan Álvarez
9 de octubre, 2017
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En abril de 2016, autoridades federales y estatales inauguraron el Centro de Formación Integral para la Prevención y Atención a las Adicciones (CEFIPAA), del que presumían era “único en su tipo en América Latina”, pues combinaba a médicos especializados con internamiento.

Hasta el momento el centro no funciona y no ha rehabilitado a ningún enfermo, pese a que en su construcción y equipamiento los gobiernos federal y estatal invirtieron 35 millones 700 mil pesos, como parte de la estrategia “Todos somos Juárez” del expresidente Felipe Calderón, una respuesta a la violencia que vivía en 2010 la ciudad.

Las instalaciones están ahí, pero los psicólogos solo van a platicar, señala Rosa, una trabajadora de la maquila, que acudió al Centro buscando ayuda para su hijo, Luis quien empezó a consumir marihuana a los 15 años.

La primera vez que fue el Centro estaba cerrado. Un guardia le dijo que las personas que atendían sólo se encontraban hasta las tres de la tarde.

“Están ahí las psicólogas solamente. Va uno por informes, echar la plática. Pero una atención que haya, pues no, no la hay. Para lo que realmente es el Centro, no hay”, cuenta.

Centro

Las autoridades presumieron que habría especialistas para atender a los pacientes. El personal solo va a platicar, señalan usuarios.

Rosa tuvo que llevar a su hijo a otro centro de rehabilitación, a más de 20 kilómetros de distancia de su casa, donde terminó un tratamiento de tres meses.

De acuerdo con datos del Centro de Integración Juvenil (CIJ), en Chihuahua, la mariguana es la sustancia de mayor consumo, por encima del tabaco y el alcohol. 

Durante el primer semestre de 2016, el consumo de mariguana fue de 86%, le siguen el tabaco y el alcohol con 84.5 y 79.7% respectivamente.

Entre 2008 y 2016, el consumo de mariguana se incrementó más de seis puntos porcentuales. A partir de 2013, esta droga se ha mantenido como la sustancia más consumida entre pacientes de primer ingreso a tratamiento en el estado de Chihuahua.

En la entidad, el consumo de cocaína supera por 10.3 puntos porcentuales a la media nacional; mientras que la metanfetamina supera el promedio por cuatro puntos y el consumo de la heroína es 15.2 puntos porcentuales, mayor que la media nacional.

El Centro, un “elefante blanco” caro y con fallas

El CEFIPAA se ubica en Riveras del Bravo una de las zonas más conflictivas de Ciudad Juárez. Fue construído en un terreno baldío utilizado como tiradero clandestino, a unos metros del Río Bravo y a un costado del canal de aguas negras que rodea el fraccionamiento.

Su ubicación al nororiente de la ciudad dificulta el acceso a los servicios básicos.

La construcción del centro en ese lugar “fue un capricho” del exgobernador César Duarte, pues ni el lugar, ni el diseño del edificio eran los adecuados para la seguridad de los enfermos, explica Evangelina Mercado Aguirre, quien fue Coordinadora de la Comisión de Salud Pública durante las obras del centro.

El proyecto contemplaba la atención de 150 niños y adolescentes de entre 7 y 17 años, que serían rehabilitados a través de un programa intensivo de nueve meses que cubría tres aspectos: rehabilitación física, terapia ocupacional y educación. 

Centro

Los dormitorios del Centro.

En una minuta de reunión de la Comisión de Salud Pública, se detalla que se construyó una alberca en el patio del inmueble, pero se tapó porque se consideró peligrosa para los internos, además se derribaron dormitorios individuales y se optó por un espacio abierto.

La coordinadora de la Comisión Estatal de Atención a las Adicciones reveló que la infraestructura del centro no es óptima de acuerdo con las normatividades, por ejemplo, las bardas que circundan el centro no tienen la altura adecuada y el centro no debería de ser de dos plantas.

Pero las fallas no fueron por falta de inversión, pues dinero no faltó. De acuerdo con la Secretaría de Salud, para la construcción del centro se destinaron 25 millones de pesos provenientes del gobierno federal; el equipamiento costó 6 millones 700 mil pesos, los cuales corrieron a cargo del Programa Nacional para la Prevención del Delito (PRONAPRED) y del convenio CRESCA.

El CRESCA un acuerdo que se firma entre el gobierno federal y estatal para la transferencia de recursos, los cuales deben usarse para generar acciones para la prevención y atención de las adicciones. 

En ese convenio intervino Pedro Genaro Hernández Flores, exsecretario de Salud del Estado de Chihuahua, acusado enriquecimiento ilícito con recursos del Seguro Popular. Para el Centro, CRESCA aportó 5 millones de pesos. 

En 2015, la Dirección de Desarrollo Social, informó que el presupuesto original del PRONAPRED era de casi 6 millones de pesos, de los cuales sólo un millón 700 mil se utilizaron para adquirir materiales de oficina, así como utensilios de cocina, colchas y literas, mientras que el resto del dinero se perdió, de acuerdo con una nota del El Diario de Juárez.

centroEl gobierno federal entregó la obra a autoridades municipales, pero éstas no pudieron con su administración por lo que pasó a manos estatales.

De acuerdo con Magdalena Ramos, administradora del Centro, actualmente se está haciendo un inventario del equipo que tiene el inmueble, pero no quiso informar más al respecto.

Un segundo intento: la reinauguración

La coordinadora de la Comisión Estatal de Atención a las Adicciones, Adriana Bouchot Beltrán, informó que pedirá presupuesto para reinaugurar el Centro en los próximos meses, aunque no especificó cuándo.

Hasta que eso suceda, Ciudad Juárez está carente de espacios integrales para la atención de personas con adicciones, pues los centros de atención y organizaciones civiles que ofrecen apoyo a las personas con adicción, no cuentan con personal especializado, afirmó la directora local de la asociación civil Centro de Integración Juvenil (CIJ), Rosario Caraveo Villalobos.

Añade que únicamente el Centro de Integración Juvenil y la organización civil Ave Fénix, cuentan con personal especializado en adicciones.

La directora local del CIJ, señaló que la inoperatividad del Centro se debe a que requiere de una gran inversión para mantener en funcionamiento, además de que se requieren médicos y psicólogos especializados en atender a niños y adolescentes con adicciones.

“Si no cuentan con el recurso económico y humano, ¿de qué manera te vas a hacer responsable de un espacio y de una población con una adicción?”, cuestionó.

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Desaparecidos en México: 'Encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé'

La crisis de desaparecidos en México suma ya más de 83.500 personas. Muchas madres se han organizado para buscar a sus familiares, incluso en fosas clandestinas. Cecilia Delgado encontró a su hijo en una de ellas.
4 de marzo, 2021
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La noche del 2 de diciembre de 2018 fue la última vez que vieron con vida a Jesús Ramón Martínez Delgado.

Estaba en su negocio en Hermosillo, Sonora, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

BBC Mundo contactó a la fiscalía del estado de Sonora. La vocera dijo que no puede dar mucha información porque es un caso en investigación. Pero la fiscal del estado, Claudia Indira Contreras, ha prometido justicia a Delgado y castigar “a quien sea que resulte culpable”.

Esta es la historia de Cecilia Delgado contada en primera persona


Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cortesía Cecilia Delgado
Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cuando mi hijo desapareció le prometí que lo iba a encontrar.

“Hijo, te prometo que te voy a regresar a casa. Te lo prometo, hijo de mi alma. Así me tarde toda una vida, así te tenga que buscar en el infierno“, le dije.

Después de dos años cumplí mi promesa. No como yo quería, pero lo encontré.

Todavía cierro mis ojos y lo veo en esas condiciones en las que estaba. No se lo merecía.

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un expendio de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

En la policía estatal me dijeron que me iban ayudar, que me iban a regresar a mi hijo. Me pidieron que me fuera y aseguraron que me iban a llamar. Jamás lo hicieron.

Tuve que encontrar a mi hijo yo sola porque ellos no hicieron su trabajo.

Cecilia Delgado

Lorenza Sigala
A la fecha Cecilia Delgado ha ayudado a exhumar 194 cadáveres.

Mi hijo tenía 34 años cuando se lo llevaron. Era muy alegre, le encantaba la música, bailar, cantar. Me llamaba “mi reina”, siempre me decía que me amaba y me lo demostraba.

Dejó tres hijos. La más pequeña tiene apenas 5 años. Es la que más sufre por la ausencia de su padre. “Abuela, ¿por qué te tardaste tanto en encontrar a mi papá?”, me pregunta llorando sin consuelo. Es algo que me duele en el alma.

Muerta en vida

Que un hijo desaparezca es lo más terrible que le puede pasar a una madre.

Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida.

Poster de Buscadoras por la paz

Cortesía Cecilia Delgado
La desaparición de Jesús Ramón llevó a que Cecilia fundara “Buscadoras por la paz”.

Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: “¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?”. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor.

En las noches, en la soledad y la oscuridad, la incertidumbre pega todavía más.

Todavía voy caminando y siento que es solo el cuero, porque yo ya estoy muerta por dentro. Yo estoy muerta.

Perdí las ilusiones de todo, las ganas de vivir. Solo me movía el saber que si yo no buscaba a mi hijo, nadie lo iba a hacer. Que si yo moría, nadie lo iba a encontrar.

Empecé a buscarlo por hospitales, cárceles, en muchos de los municipios de Sonora.

Luego empecé a excavar fosas clandestinas. Aunque en mi corazón siempre desee que estuviera vivo. Y se lo pedía a dios.

Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora.

“Buscamos tesoros”

La mayoría de veces nos enteramos de la ubicación de esas fosas, donde han enterrado cuerpos, por llamadas anónimas.

Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Lorenza Sigala
Las mujeres del colectivo buscan incansablemente a sus hijos.

Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo.

Vamos a buscar a nuestros tesoros.

Para nosotros son tesoros porque los encontramos en fosas clandestinas que tenemos que excavar. Y son, por desgracia, cadáveres.

Aún así, con todo el horror que esto significa, el encontrarlos y darles una sepultura digna nos da una relativa paz.

Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico como pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño.

¿Qué pudieron haber hecho para que les hagan todo lo que he visto? Son cosas tremendas. Se ensañan de una forma bestial, igual con hombres que con mujeres.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Cortesía
El colectivo “Buscadoras por la paz” es uno de varios similares que operan en México.

Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad.

A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos.

“La realidad de México”

Muchos nos critican porque hacemos transmisiones en vivo en redes sociales de nuestras búsquedas. Las imágenes que se ven son muy fuertes y nos dicen que somos amarillistas.

Pero es la realidad que estamos viviendo. No es de dios que nosotros tengamos que sacar a nuestros hijos de esos lugares tan feos. De esos hoyos que incluso a veces ponen a cavar a la persona que van a matar.

Si hacemos los videos es porque queremos que la gente vea nuestra labor, lo que estamos pasando. A nadie le gusta. A mí no me gusta andar excavando fosas clandestinas. Pero es la realidad de México.

Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo.

A nosotros no nos correspondería, con todo y el dolor que cargamos, estar sacando a nuestros hijos de ahí.

Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio.

Además, las víctimas y sus familias son revictimizadas. Es muy común que digan que si los mataron es que “andarían en algo malo”, que estaban de una manera u otra ligados al narcotráfico.

Eso es una vil mentira. Yo conozco a muchos, muchos que se han llevado que eran totalmente inocentes. Hay de todo: hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Y de los que hicieron algo malo, pues que lo procesen judicialmente, no que pongan a la familia en este infierno.

Quienes se los llevan muchas veces pertenecen al crimen organizado, pero a veces también algunas autoridades están coludidas con ellos, como fue el caso de mi hijo.

En México han matado a madres y padres por buscar a sus hijos. Por eso, muchos nos preguntan si no tenemos miedo. La verdad es que no. Y no lo digo solo por mí, sino porque lo veo en mis compañeras.

No tenemos miedo. El miedo más grande fue perder a nuestros hijos y ya lo vivimos.

Si hubiera sido posible, yo hubiera dado mi vida. La hubiera dado una y mil veces a cambio de la de mi hijo.

“Yo desenterré a mi hijo”

Después de dos años de búsqueda sin descanso, encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé.

Yo misma desenterré a mi hijo. Fue algo terrible.

Fue el 25 de noviembre de 2020, exactamente dos años después que lo viera por última vez.

Buscábamos cuerpos en un lugar donde había una docena de fosas.

Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar.

Supe que era él por los brackets en sus dientes, por su muela del juicio y porque en su cráneo todavía tenía su cabello. Su pelo castaño, con sus rulitos que no le gustaban y que siempre se peinaba con mucho gel para que no se le vieran. (Llora sin consuelo).

Después vi su ropa. Y comprobé que sí, que era mi niño.

Grité y grité. “No, no, no. No puede ser”, repetía llorando.

Pero sabía que era cierto.

Las pruebas de ADN que llegaron días después solo volvieron a confirmarlo.

Me derrumbé. El mundo se me vino abajo. A pesar de todo, esperaba un milagro.

"Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar". ", Source: Cecilia Delgado, Source description: , Image:

Yo quería tener las cenizas de mi hijo en mi casa, pero mis otros dos hijos me insistieron que no. Que tenía que dejarlo en el panteón, para que yo pudiera seguir viviendo de alguna forma.

El 8 de diciembre lo enterramos.

Durante seis horas le cantamos sus canciones, le tocamos música y bailamos. Así como él en alguna ocasión me había dicho, medio en broma, medio en serio, que quería que hiciéramos cuando muriera.

Yo le dije que se callara, que estaba loco. Que primero iba a morir yo.

Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar que me lo iban a arrebatar así.

Por eso quiero decirles a todos en México que no esperen a pasar por lo mismo que yo, que nosotras, las miles de madres que estamos así, no queremos que le pase a nadie más.

La búsqueda sigue

A la semana de encontrar a mi hijo, volví a agarrar mi pala e irme al monte con mis compañeras.

Desde que desapareció Jesús Ramón he encontrado con los distintos colectivos un total de 194 tesoros. Pero la situación es tan terrible que esta búsqueda no puede parar.

Moisés Reynoso

Cortesía Cecilia Delgado
Ahora Cecilia también busca a su sobrino, Moisés Alfonso Reynoso.

Hace siete meses también desapareció mi sobrino Moisés Alfonso Reynoso Delgado, de 28 años, hijo de mi hermana. Igual que a mi hijo yo le prometí que lo iba a encontrar.

También les he prometido a otras madres que no me detendré hasta que encontremos a sus hijos. Y las promesas se cumplen.

Por desgracia hay todavía miles y miles de tesoros por desenterrar.


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https://www.youtube.com/watch?v=oti5ff60UZE&t=40s

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