Ali Guarneros, la ingeniera mexicana en la NASA que desarrolla proyectos para viajar a Marte
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Ali Guarneros Luna

Ali Guarneros, la ingeniera mexicana en la NASA que desarrolla proyectos para viajar a Marte

A los 7 años supo que quería ser ingeniera espacial. Pero, como madre soltera con cuatro hijos e inmigrante en Estados Unidos, la meta parecía cada vez más lejana. Guarneros no dejó de intentarlo y ahora es una de las pocas mujeres latinas que trabaja para la NASA en Silicon Valley.
Ali Guarneros Luna
Por Patricia Sulbarán Lovera BBC Mundo
9 de octubre, 2017
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Ali Guarneros Luna toma un pequeño satélite con las manos y lo manipula como un cubo de Rubik. Le da vueltas y explica con verbo acelerado sus partes y para qué sirven.

Habla tan rápido que, por momentos, es difícil captar del todo la idea, especialmente si una no es ingeniera aeroespacial como ella.

Pero lo que sí se percibe con claridad es la pasión y el entusiasmo con el que Guarneros Luna habla sobre su trabajo, uno que le costó mucho sacrificio conseguir.

La científica lleva una chaqueta con el logo de la NASA y siete pines con imágenes de cohetes y satélites adheridos a la cinta que la identifica como empleada de la agencia espacial de Estados Unidos.

“Estos pines me pesan muchísimo, pero igual me gusta llevarlos”, dice orgullosa.

La mexicana de 44 años es una de las pocas mujeres latinas que trabajan en el Centro de Investigación Ames de la NASA, en la ciudad de Mountain View, en el estado de California.

Llegó allí en 2010 tras un periplo personal que bien podría servir para un guión cinematográfico.

Ali Guarneros Luna
“Mi interés por la ciencia empezó cuando aún vivía en México y leía las enciclopedias que compraba mi madre”, dice la científica, posando con sus pines.

La científica conversó con BBC Mundo en el marco de la temporada 100 Mujeres,que tuvo a Silicon Valley como una de sus sedes, con el fin de hacer un especial destaque de la representación de la mujer en la industria tecnológica y los desafíos que enfrenta.

Esta es su historia.

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Capítulo 1: Terremoto de 1985

Guarneros Luna recuerda que cuando era niña le pasaron dos cosas que la marcaron para siempre.

La primera fue darse cuenta de que quería ser ingeniera espacial. Tenía 7 años.

Mi madre nunca terminó la secundaria, pero compraba enciclopedias porque le apasionaba leer. Había una específica sobre ciencia y un día di con el capítulo sobre ingeniería aeroespacial. Ahí supe que quería hacerlo”.

Foto de Guarneros de niña con su familia (Foto: Ali Guarneros Luna)                 ALI GUARNEROS LUNA
Guarneros Luna es la mayor de cuatro hermanos y migró de niña a Estados Unidos. 

Años después, cuando ya tenía 12, vivió junto a su madre y tres hermanos el devastador terremoto que causó 12.000 muertes en México, en 1985.

“Tuvimos familiares atrapados bajo las ruinas; incluso amigos y vecinos que fueron a ver al médico y no volvieron más. Fue impresionante y me traumó por años“, cuenta.

Sin haber superado la conmoción, la madre de Guarneros decidió migrar a Estados Unidos con sus hijos y sin pareja. Ali era la mayor.

“Fue muy difícil salir de México después de haber atravesado esa experiencia y tener que llegar a un país nuevo para aprender su idioma y su cultura”.

Capítulo 2: ¿Estudiar?

La familia Guarneros Luna se instaló en la ciudad californiana de San José, en el oeste de Estados Unidos.

Al cumplir los 18 años, la madre de Ali le pidió que comenzara a trabajar para ayudar a mantener a la familia.

Los estudios vinieron a ser una segunda opción. Mi madre nos cuidaba pero me daba la responsabilidad como hija mayor de ayudarla con el dinero”, dice.

La madre de Ali Guarneros Luna con los hijos de Ali (Foto: Ali Guarneros Luna)ALI GUARNEROS LUNA
Guarneros Luna tenía cuatro hijos pequeños cuando comenzó a estudiar la carrera de ingeniería aeroespacial. Aquí un retrato de su madre con sus hijos. 

El anhelo de ser ingeniera aeroespacial cada vez lucía más lejano, especialmente cuando ella misma se hizo madre de cuatro y dedicó cinco años a criarlos sin trabajar ni estudiar.

Después de ese tiempo se separó de su pareja y dos de sus hijos fueron diagnosticados con necesidades especiales.

La nueva realidad hizo que Guarneros examinara su vida: “Sabía que tener una carrera me iba a permitir darles estabilidad y una mejor vida a ellos. Así que me motivé”.

Se inscribió en la Universidad de San José y en los salones de clase solía ser la mayor o la que iba acompañada de alguno de sus hijos.

Fue en ese campus que conoció a un profesor que la impulsaría a aspirar a grandes cosas.

Capítulo 3: La oportunidad

“El profesor de ingeniería aeroespacial un día me dijo que en la NASA había una oportunidad para hacer una pasantía”, cuenta. Guarneros se animó, aunque pensó que la descartarían por tener más de 30 años.

No fue así. La mexicana entró a la NASA para una práctica de tres meses y jamás se fue.

“Nunca pensé que llegaría allí. No sólo como latina, sino por mi historia, con cuatro hijos, siendo mayor que cualquiera de los estudiantes…“, dice.

Un nuevo satélite que diseñó Guarneros Luna y su equipo en el Centro Ames. (Foto: Ali Guarneros Luna)
Un nuevo satélite que diseñó Guarneros Luna y su equipo en el Centro Ames. (Foto: Ali Guarneros Luna)

Según cifras del propio Centro Ames, las mujeres latinas representan sólo el 4% de sus empleados.

Capítulo 4: Ir a Marte

Parte del trabajo de Guarneros se concentra en desarrollar tecnologías que permitan ahorrar dinero y tiempo.

Los satélites en miniatura que construye tienen una tecnología de bajo costo, explica, que contribuye a futuras misiones espaciales y a facilitar los procesos en la Estación Espacial Internacional (EEI).

“Antes teníamos una idea, la desarrollábamos en los laboratorios y nos tardábamos años en demostrarla. Luego la poníamos en los satélites grandes o en los robots. Y si esa tecnología no funcionaba cuando llegara a Marte, pues todo ese dinero se perdía”, dice.

Los satélites pequeños sirven, entonces, para probar esa tecnología de manera más expedita: “Podemos construirlos en uno o dos años dependiendo del cohete o misión en la que lo enviaremos”.

Explorar Marte está entre los ejes más importantes del trabajo de Guarneros.

Queremos que los humanos vayan a Marte y para eso tenemos que desarrollar tecnologías y probarlas allí”, dice.

(Foto: Ali Guarneros Luna)
Ali Guarneros ganó el NASA Honor Award en 2015 por su aporte a crear oportunidades equitativas de empleo dentro de la agencia.

El equipo de ingenieros que la acompañan está trabajando para aprender sobre un área específica del planeta, llamada Hellas Planitia, donde ocurren las tormentas de polvo.

Pero no solo el planeta Marte ocupa el tiempo de Guarneros. Siete años después de haber entrado a la NASA, la ingeniera quiere que otras mujeres también hagan parte de la institución.

Tal es así que en 2015 ganó el NASA Honor Award por su aporte a crear oportunidades equitativas de empleo dentro de la agencia.

“Organizamos visitas con grupos de jóvenes estudiantes y quiero que cada vez más niñas se sientan con confianza de estudiar esta carrera”.

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AFP

Nueva cara del tzompantli: arqueólogos localizan la fachada de la torre de cráneos de Tenochtitlan

En la sección este de la torre se han visualizado, superficialmente, 119 cráneos humanos, mismos que se suman a los 484 identificados anteriormente.
AFP
11 de diciembre, 2020
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Excavaciones arqueológicas en la Ciudad de México descubrieron la fachada externa y el costado este del Huei Tzompantli de México-Tenochtitlan, la torre de cráneos humanos erigida durante el imperio mexica, informaron autoridades.

Este es el segundo hallazgo en torno al tzompantli, de 4.7 metros de diámetro, luego de que en agosto de 2015 se localizó la estructura en los trabajos arqueológicos donde se erigía el Templo Mayor de la Gran Tenochtiltan.

“En la sección este de la torre se han visualizado, superficialmente, 119 cráneos humanos, mismos que se suman a los 484 identificados anteriormente”, señala un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En un video distribuido por las autoridades se observan numerosos cráneos colocados en forma circular, unidos por piedra y tierra, y se alcanza a distinguir detalles de algunos.

El instituto estima que la estructura fue erigida entre 1486 y 1502, y corresponde con relatos que sobre la misma hicieron conquistadores españoles como Hernán Cortés y Bernardo Díaz del Castillo.

El “tzompantli es, sin duda, uno de los hallazgos arqueológicos más impactantes de los últimos años en nuestro país, pues es un importante testimonio del poderío y grandeza que alcanzó México-Tenochtitlan”, señaló la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto.

El arqueólogo Raúl Barrera, titular del Programa de Arqueología Urbana (PAU), explicó que los cráneos corresponden en su mayoría a hombres de entre 25 y 30 años, pero también se han identificado de mujeres y al menos tres de niños en esta cara este.

Los expertos del PAU consideran que este tzompantli es “un edificio de vida más que de muerte” ya que en Mesoamérica el sacrificio de seres humanos era una forma de mantener con vida a los dioses y la continuidad de la existencia.

Pero reconocen que también “era una declaración de poder y principios bélicos” pues se cree que algunos cráneos eran de guerreros enemigos y que el tzompantli era mostrado a los rivales del imperio mexica como forma de advertencia.

La jefa de campo en la excavación, Lorena Vázquez Vallín, señaló que fue conforme se descendía en el nivel de piso para recimentar un muro que corre de norte a sur en el costado oeste del pasillo central del edificio histórico, cuando se detectaron los primeros cráneos fragmentados que forman parte de la estructura circular.

La evidencia, explica, demuestra que, una vez caída la ciudad de México-Tenochtitlan en manos de los soldados españoles y sus aliados indígenas, se dio paso a la destrucción de la mayor parte de la última etapa constructiva del Huei Tzompantli, por lo cual se arrasó con los cráneos de la torre, cuyos fragmentos “han sido recuperados y analizados por el equipo de antropología física”.

Hasta el momento, el equipo del PAU han descendido 3.5 metros desde el nivel actual de la calle de República de Guatemala, logrando identificar tres etapas constructivas de la plataforma mexica, mismas que se remontan, al menos, a la época del tlatoani Ahuízotl, quien gobernó Tenochtitlán entre 1486 y 1502.

La estructura fue levantada en honor a Huitzilopochtli, “su dios tutelar”.

La Gran Tenochtitlan fue fundada hacia 1325 por los mexicas, que dominaron a numerosos pueblos prehispánicos hasta que en 1521 cayeron ante los conquistadores españoles, quienes destruyeron la mayor parte de la última etapa en construcción del muro de cráneos.

Por décadas, el Centro Histórico ha sido rico en hallazgos arqueológicos, como la piedra tallada de la diosa Coyolxauhqui, descubierta en 1978 cuando trabajadores colocaban cableado subterráneo.

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