Vallegrande, el pueblo de Bolivia que ocultó los restos del Che Guevara por tres décadas
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: AFP

Vallegrande, el pueblo de Bolivia que ocultó los restos del Che Guevara por tres décadas

BBC Mundo habló con el hombre que operó la maquinaria para enterrar el cuerpo del Che junto a los de otros guerrilleros en esa noche cerrada en las afueras del pueblo de Vallegrande.
Foto: AFP
Por Boris Miranda / BBC Mundo
8 de octubre, 2017
Comparte

Pasada la medianoche, el tractorista recibió la instrucción de levantarse de la cama.

Él, junto a otros tres miembros del ejército boliviano, tenían una misión especial en ese 11 de octubre de 1967.

La tarea era nada menos que desaparecer el cuerpo de Ernesto Che Guevara.

El argentino-cubano había sido ejecutado un par de días antes y su cuerpo se encontraba en ese momento en el hospital de Vallegrande, un pueblo pequeño al sureste de Bolivia.

Soldados cavan una de las fosasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionAsí buscaron los restos del Che en las inmediaciones de la pista de Vallegrande en 1997.

La muerte del Che significaba la derrota del foco guerrillero que intentó consumar una revolución como la cubana desde las serranías bolivianas.

Desbaratado el foco insurgente, quedaba un último gran asunto pendiente por resolver: que los seguidores del icónico revolucionario no tuvieran un lugar donde llorarlo ni ponerle flores.

Cumplida la misión, unas horas antes del amanecer, el tractorista y los otros militares juraron guardar el secreto.

Vallegrande, 50 años después

La ciudad de Jesús y Montes Claros de los Caballeros del Vallegrande fue fundada hace más de 405 años.

En el mundo es conocida por ser el sitio donde los restos del Che fueron exhibidos, pero en Bolivia también es identificada por su ruidoso carnaval y licores de fruta macerada.

Tiene menos de 15.000 habitantes, pero en dos oportunidades del año esta cifra se multiplica significativamente.

Una de ellas sucede en octubre, el mes en el que se conmemora muerte del comandante y en el que los visitantes “peregrinan” a los lugares en los que Guevara pasó sus últimas horas.

La otra sucede en los primeros meses del año, cuando vallegrandinos que viven en varios lugares de Bolivia vuelven a su tierra para celebrar un carnaval que dura una semana.

Una fiesta que combina un desfile de comparsas con las tradicionales ambrosías, en las que desde la madrugada se bebe leche tibia de vaca recién ordeñada mezclada con whisky.

Cuando se acerca mediodía, los vallegrandinos abren las puertas de sus casas y ofrecen comida y vinos artesanales a los visitantes.

Desde la tarde, músicos recorren las calles entonando las canciones del lugar con acordeones y guitarras a cambio de un vaso de cerveza.

Así durante varios días hasta que concluye el carnaval y el silencio retorna a Vallegrande.

La casa del tractorista

Medio siglo después, BBC Mundo conversó con el tractorista y su esposa, bajo condición de mantener sus nombres en el anonimato.

S.A. son las iniciales del hombre que operó la maquinaria para enterrar el cuerpo del Che junto a los de otros guerrilleros en esa noche cerrada en las afueras del pueblo.

En la década del 90, algunos medios de comunicación bolivianos revelaron su identidad sin generar mucha repercusión al respecto, pero él jamás accedió a dar una entrevista.

Hay cosas que se pueden contar y otras que no“, señala a BBC Mundo desde su casa, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, la segunda más grande de Bolivia y capital del departamento donde se produjo la guerrilla del Che.

Lugar donde encontraron al Che visitado en 2017. (Foto: Luis Velasco/BBC Mundo)
Image captionUna especie de capilla rodea a la fosa en la que encontraron los restos de Guevara. (Foto: Luis Velasco/BBC Mundo)

En 1967, el tractorista era suboficial y fue uno de los cientos de efectivos militares desplegados en los alrededores de Vallegrande debido a la aparición del foco subversivo bajo el mando de Guevara.

Así conoció a su esposa, una profesora vallegrandina quien lo acompaña hasta ahora.

Durante la conversación, la pareja de S.A. reniega contra los camaradas y superiores de su esposo que sí hablaron con medios de comunicación, publicaron libros, vendieron entrevistas y alcanzaron reconocimiento al mostrarse ante el mundo como los que derrotaron al Che.

Ella apoya la decisión de su marido de no revelarle al mundo el secreto que prometió guardar, pero ambos rememoran con tanto detalle cómo fue aquella noche en la que Guevara fue desaparecido que parece que hablaron de ese episodio cientos de veces en el casi medio siglo que llevan casados.

Casa en La Higuera con una imagen del Che pintadaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSon múltiples los lugares en Vallegrande que llevan pintada una imagen del Che.

Vivieron durante muchos años en Vallegrande después de que pasara la conmoción por la guerrilla guevarista.

Luego estuvieron un tiempo en Estados Unidos y ahora ambos viven de su jubilación en Santa Cruz.

Cuentan que en todo este tiempo los buscaron cubanos, el gobierno de Bolivia, agentes de la CIA y periodistas de todo el mundo, pero que la posición del tractorista siempre fue la misma.

Imagine si ahora nos quitan su jubilación por hablar demás“, señala la mujer.

Fosa del Che abierta al público (Foto: Luis Velasco/BBC Mundo)
Image captionLa búsqueda del Che comenzó después de que un militar revelara que su cuerpo estaba enterrado en Vallegrande. (Foto: Luis Velasco/BBC Mundo)

Ella añade que Mario Vargas Salinas, el militar que en 1995 le reveló al periodista estadounidense Jon Lee Anderson que el Che estaba enterrado en las afueras de Vallegrande, sufrió represalias posteriores por romper el secreto.

Aquella confesión propició que un equipo cubano desembarcara en Bolivia para iniciar la búsqueda del cuerpo del guerrillero que fue encontrado finalmente a mediados de 1997, a 30 años de su desaparición.

Los códigos entre militares son algo muy serio“, dice el tractorista, después de tomar un sorbo de chicha de maní, una bebida natural no alcohólica preparada por su esposa.

Así concluye la conversación.

1967-1997

El militar boliviano que rompió con el pacto de silencio y le confesó a Jon Lee Anderson que el cuerpo de Guevara estaba enterrado en la vieja pista de aviación de Vallegrande no fue muy preciso y por eso más de 200 fosas fueron cavadas entre finales de 1995 y mediados de 1997, cuando se encontraron los restos.

Como los huesos del Che no aparecían, al equipo cubano no le quedó más opción que acudir a los pobladores del lugar que durante décadas comentaban entre ellos los posibles sitios en los que fueron enterrados los guerrilleros.

Vista aérea de Vallegrande (Foto: Luis Velasco/BBC Mundo)
Image captionDurante 30 años, ningún vallegrandino dijo públicamente saber dónde se encontraba Guevara. (Foto: Luis Velasco/BBC Mundo)

Freddy Lacio es uno de los vallegrandinos que desde 1967 hasta la fecha no ha dejado de intercambiar recuerdos con sus paisanos sobre los días de la guerrilla.

Con este profesor jubilado, BBC Mundo cruzó las calles empedradas y de tierra de Vallegrande visitando a sus viejos amigos para reconstruir cómo fueron esos días que cambiaron la historia de su pueblo para siempre.

“Lo que pasa es que en aquella época Vallegrande estaba prácticamente bajo estado de sitio y la gente entraba a su casa temprano. Por eso desaparecieron todos los cuerpos de los guerrilleros de noche, en diferentes lugares”, explica Lacio.

Uno de sus amigos asegura que vio pasar a la camioneta que se llevó el cuerpo del Che esa madrugada del 11 de octubre. Otro señala que escuchó el ruido deun tractor cerca del cementerio.

Serranías bolivianas
Image captionLa última campaña guerrillera del Che se produjo en las serranías del sureste de Bolivia. (Foto: Boris Miranda/BBC Mundo)

Durante 30 años, ningún vallegrandino dijo públicamente saber dónde se encontraba Guevara, pero todos escucharon alguna vez los relatos de vecinos que aseguraban que allí seguían los restos en contra de las versiones de militares que aseguraban que el cuerpo había sido quemado o robado.

Una de las hipótesis más descabelladas de ese entonces era que los huesos se encontraban en Langley, Estados Unidos, en el cuartel general de la CIA.

Lacio añade que su hermano fue un gran seguidor de Guevara y que cuando exhibieron su cuerpo “le sacó muchas fotos e incluso guardo un mechón de sus cabellos”.

Una de las fotos, algo descolorida y desgastada por el paso del tiempo, todavía está en su poder.

Foto antigua del CheDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionUna de las fotografías que el hermano de Freddy Lacio le sacó al Che.

Ese hermano, fallecido hace unos años, era uno de los vallegrandinos que llegó a recibir ofertas económicas de la prensa internacional por revelar el paradero del Che y fue consultado por los cubanos que lo buscaban.

Él no quería que se lo llevaran y siempre se negó a cooperar.

Como Bolívar

Otra de las personas que esperaba que Guevara no fuera encontrado fue Alfredo García, quien era el alcalde de Vallegrande mientras los cubanos buscaban sus restos.

“Para nosotros es como si hubiese pasado Bolívar por acá”, señala la exautoridad local a BBC Mundo.

En 1997, García llegó a emitir una norma municipal para impedir la excavación y posible traslado de los restos con el objetivo de que no dejen a su pueblo “fuera de la historia”.

“No se puede sacar a Vallegrande de un acontecimiento histórico tan importante en el siglo pasado. Siempre intentaron eliminar a Vallegrande de estos hechos”, explica el hombre que ahora se dedica a preservar la ruta que realizó el Che en su última campaña.

García cree que por eso muchos vallegrandinos guardaron silencio durante tres décadas impidiendo que se conozca el paradero final de los cuerpos de los guerrilleros.

“Había gente que sabía”, concluye.

Adys Cupull, una de investigadora cubana que desde la década del 80 comenzó a visitar a Bolivia para recabar mayores datos sobre el paso del argentino-cubano por ese país, tiene la misma percepción.

Ella señala que en la mayoría de las conversaciones que tuvo con militares bolivianos que intervinieron en los combates de 1967 recibió la versión de que el cuerpo del Che fue quemado y esparcido.

En cambio, asegura que los vallegrandinos sabían que Guevara y los otros guerrilleros habían sido enterrados y que seguían allí.

“Esa es la importancia de gente humilde que por 30 años guardó ese secreto y cuidó el lugar donde estaban enterrados”, señaló la investigadora en una entrevista con el periódico oficial cubano Granma publicada hace pocos meses, cuando se cumplieron 20 años del hallazgo de Guevara.

Cupull añadió que los vallegrandinos “lloraron cuando se iban a llevar los restos”.

La fosa

Una construcción parecida a la de una capilla rodea a la fosa en la que los huesos de Guevara permanecieron enterrados durante casitres décadas.

Las paredes del lugar están cubiertas por fotos de todas las épocas de la vida del argentino-cubano.

Hay instantáneas de su infancia entre Rosario y Córdoba, de sus dos vueltas por Sudamérica en la juventud, de la llegada a México donde se encontraría con Fidel Castro y de la Sierra Maestra, ya convertido en comandante e ícono revolucionario.

También hay otras menos conocidas en las que aparece calvo, con prótesis maxilar y lentes gruesos.

Son las fotos de cuando fingía ser un uruguayo llamado Adolfo Mena González para que su ingreso a Bolivia no fuese detectado.

Allí está la selfie que él se tomó frente a un espejo en una habitación del hotel Copacabana de La Paz, en los días previos a iniciar su última aventura guerrillera.

La selfie que se tomó el Che en La Paz. (Foto: Luis Velasco/BBC Mundo)
Image captionLa selfie que se tomó el Che en La Paz. (Foto: Luis Velasco/BBC Mundo)

Al lado de la “capilla” se construyó un museo con réplicas de varios de sus objetos y una copia en microfilm del diario de campaña que el guerrillero escribió entre el 7 de noviembre de 1966 y el 7 de octubre de 1967.

Fernando Romero es el responsable de recibir a los visitantes y es capaz de contar la historia de cada objeto y fotografía.

Sin embargo, él guarda otro tesoro que no es parte del inventario del museo.

Son periódicos y revistas con artículos y reportajes sobre el Che que su abuela coleccionó desde la época de la guerrilla.

Fidel Castro y Ernesto Guevara en México, antes de que comience la campaña guerrillera en la Sierra Maestra.Derechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionFidel Castro y Ernesto Guevara en México, antes de que comience la campaña guerrillera en la Sierra Maestra.

Las crónicas de cómo vivió Vallegrande las horas finales de Guevara, su desaparición posterior y los intentos por encontrarlo a lo largo de 30 años están en esa colección.

Algunos turistas intentaron comprarle las revistas o algunos periódicos por separado, pero Romero prefiere esperar a que alguna institución pública o privada pague por el total de las publicaciones y las preserve para el futuro.

Por eso no deja que nadie tome una sola foto de su tesoro.

El viaje final del Che

¿Por qué desaparecieron al Che después de ejecutarlo?

En la mayoría de los casos, el cuerpo de un combatiente enemigo es devuelto a su familia para que sean los parientes más cercanos los que dispongan el destino final de los restos.

Aquello no se produjo con Guevara, pese a que en esa época circularon informaciones referidas a que su padre viajó desde Argentina a Bolivia para recogerlo.

“La orden fue que se hagan desaparecer los restos para que no haya un lugar de peregrinaje. Un lugar donde vengan los adoradores del Che a hacerles sus homenajes. Esa fue la idea y por eso se ordenó que se lo desaparezca”, explicó a BBC Mundo el general retirado Gary Prado

Prado fue quien dirigió la compañía del ejército boliviano que capturó a Guevara el 8 de octubre de 1967.

Periódico boliviano de 1967 con la noticia del viaje del padre del Che a Bolivia
Image captionMedios bolivianos en 1967 informaron que el padre del Che tenía la intención de llegar hasta Bolivia para identificarlo. (Foto: archivo Iván Miranda)

Sin embargo, no todo salió como esperaban.

El 28 de junio de 1997, cerca al cementerio de Vallegrande, la máquina excavadora del equipo cubano de búsqueda impactó con una osamenta.

Después de remover la tierra con las manos, el uniforme de combate del Che vio la luz nuevamente casi 30 años después.

El cuerpo sin manos de Guevara apareció en una fosa común junto a los de otros siete guerrilleros.

Pocas semanas después de que se realizaron las pruebas forenses para confirmar la identidad del comandante, sus huesos aterrizarían en Santa Clara, la ciudad donde dirigió una de las victorias decisivas para el triunfo de la Revolución Cubana y en la que tiene un enorme mausoleo y una estatua que recuerda sus días victoriosos.

Allí, al igual que en Vallegrande, el Che sí tiene donde le pongan velas y flores.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cuartoscuro

Suben casos de cáncer de hígado en México; Insabi no lo contempla como padecimiento catastrófico para atender

México no cuenta con estrategias para detectar tumores en el hígado y el Insabi no los incluye, en el caso de los adultos, en la cobertura del Fondo de Salud.
Cuartoscuro
12 de mayo, 2021
Comparte

En 2018, los tumores malignos de hígado ocupaban, en México, la cuarta causa de muerte de entre todos los tipos de cáncer, de acuerdo con datos del Observatorio Global del Cáncer. En 2020 subieron a la tercera posición. Uno de los principales factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad es tener hígado graso: una condición que está ligada al sobre peso y la obesidad. Más de 70% de la población mexicana no tiene un peso adecuado. El riesgo entonces es alto entre los mexicanos.

Aun así, no hay en el primer nivel de atención estrategias para detectar a tiempo estos tumores y el Instituto de Salud para el Bienestar no incluye, en el caso de los adultos, el cáncer de hígado en el Fondo de Salud, dedicado a enfermedades catastróficas.

Te puede interesar: Cáncer y desigualdad: los más vulnerables mueren por falta de atención temprana

Nayelli Cointa Flores, especialista en hepatología e integrante de la Clínica de Hígado del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) señaló -durante una conferencia de prensa sobre este padecimiento, su baja detección y la deficiente cobertura para tratamientos- que el carcinoma hepatocelular (nombre de este tumor, el más agresivo de entre los de hígado) se le ha relacionado con cirrosis y a la cirrosis con el alcoholismo, lo que ha generado la creencia de que solo quienes tienen un consumo problemático de alcohol están en riesgo.

Lo cierto es que la cirrosis no está provocada solo por el alcoholismo, también quienes padecieron hepatitis B y C pueden desarrollarla. Además, hay otro factor de riesgo para desarrollar cáncer de hígado que es muy común entre la población del país: el hígado graso, una condición ligada al consumo excesivo de grasas, de las que la dieta del mexicano está llena.

Cointa Flores explicó que no se han hecho estudios a nivel nacional para tener un dato preciso de qué porcentaje de la población mexicana tiene hígado graso, pero estudios en poblaciones reducidas indican que la incidencia podría ser de hasta 30%.

El hígado graso es una condición silenciosa, explicó Cointa Flores. No se han desarrollado estrategias en el primer nivel de atención para detectarla. Tampoco hay estrategias para detectar a tiempo los tumores de hígado. La mayoría de los pacientes con carcinoma hepático, dice la especialista, llegan a tratamiento cuando ya no hay nada que hacer, más que darles cuidados paliativos.

En 2020 se registraron 7 mil 536 nuevos casos de cáncer de hígado en México y hubo 7 mil 175 muertes ligadas a este padecimiento, lo que habla de la alta mortalidad que genera por no detectarlo en etapas tempranas.

Luis Enrique Gómez, especialista en enfermedades del hígado, miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel III e integrante del Comité Científico de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática (Fundhepa), señaló que se deben generar políticas públicas para disminuir los factores de riesgo en el desarrollo de esta enfermedad y asegurar la atención tanto en el primer nivel como la especializada para diagnósticos tempranos y tratamientos oportunos.

Hace falta una Norma Oficial Mexicana como la que existe para la prevención, tratamiento y control del cáncer de mama, pero enfocada en los carcinomas de hígado, puesto que ya son la tercera causa de muerte de entre los tipos de cáncer, aseguró Gómez.

Lee más: ‘Si no conseguía el dinero, mis huesos podían romperse’: El costo de tener cáncer en un país desigual

Por su parte, Mayra Galindo, directora general de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, señaló que la actual administración federal prometió que los diez tipos de cáncer con más incidencia estarían cubiertos por el Insabi, promesa que no se ha cumplido.

“Este tipo de carcinoma del hígado no está cubierto, para el caso de los adultos, solo para niños, cuando la mayor incidencia es justo entre la población adulta”, subrayó.

Galindo hizo un llamado a las autoridades para implementar campañas que minimicen los factores de riesgo para este cáncer, también incrementar los sistemas de diagnóstico para detectarlo a tiempo, eliminar las barreras de edad para acceder al Fondo de Salud del Insabi y priorizar el acceso a tratamiento sin importar de qué institución son o no son derechohabientes los afectados.

La diputada, Marivel Solís Barrera, presidenta de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación presentó en abril un punto de acuerdo para la detección temprana de este padecimiento y para que haya cobertura por parte del Fondo de Salud del Insabi.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.