Falla la PGR: Solo 10 de 872 denuncias de ASF por desvíos han llegado a juicio; no hay sentencias
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Falla la PGR: Solo 10 de 872 denuncias de ASF por desvíos han llegado a juicio; no hay sentencias

El 70% de los casos está “en integración” sin ninguna resolución. El resto se fue al archivo o está cerrado. Solo 40 casos han sido consignados por PGR aunque los jueces han devuelto varios por ineficiencias.
Especial
Por Arturo Angel
29 de noviembre, 2017
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Desde su creación, hace 17 años, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha presentado 872 denuncias formales ante la PGR por posibles hechos de corrupción en el manejo de recursos público. Pero hasta ahora, la Procuraduría solo ha logrado que una decena de esos casos lleguen a juicio y en ninguno se ha dictado sentencia todavía. Los detenidos por esos casos se encuentran libres bajo fianza.

Es decir, en términos jurídicos, todos los desvíos denunciados por las autoridades permanecen al día de hoy impunes, entre ellos más de 60 casos correspondientes al gobierno de Javier Duarte en Veracruz.

Los motivos de la falta de resultados van desde la lentitud con que la PGR investiga los casos, postergándose algunos por años o de plano archivándolos, hasta la interposición de amparos de parte de los probables responsables que frenan los procesos, o criterios de los jueces que consideran que las averiguaciones previas no están bien integradas.

Un balance sobre las acciones legales promovidas por la Auditoría al que Animal Político tuvo acceso arroja que la ASF ha presentado 872 denuncias penales ante el Ministerio Público de la Federación (Procuraduría General de la República).

Las denuncias penales, en términos generales, son por el manejo irregular de recursos federales que no se utilizaron para lo que estaba destinado y que no se sabe en donde se encuentran. Las irregularidades involucran tanto a funcionarios de dependencias federales, así como de gobiernos estatales, municipales, universidades y fideicomisos.

Cada denuncia presentada por la ASF está integrada por tres partes: un oficio donde se hace una descripción detallada de los hechos irregulares y de los procesos de verificación, el expediente completo de la auditoría practicada que dio origen a la denuncia, y un dictamen técnico donde se identifica a los servidores públicos que tendrían una posible responsabilidad en los hechos de acuerdo con su ámbito de competencia.

Esta documentación sirve para que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales de la PGR integre la averiguación previa (carpeta de investigación en el nuevo sistema penal) y se prosiga con las indagatorias en donde el área jurídica de la Auditoría Superior funge como coadyuvante (auxiliar en el proceso de investigación).

Un dato a destacar es que de las 872 denuncias presentadas el 96 por ciento (833 denuncias) se han presentado del 2010 a la fecha, es decir, durante la administración del auditor superior Juan Manuel Portal.

Pobres resultados

El balance de eficacia de la PGR en el seguimiento de las denuncias de la Auditoría Superior de la Federación es raquítico.

Si tomamos en cuenta que de acuerdo con la Constitución y el Código Nacional de Procedimientos Penales, un hecho delictivo queda resuelto solo cuando se dicta sentencia firme en contra de los probables responsables, entonces se puede afirmar que en el caso de las denuncias de la ASF el nivel de impunidad es del cien por ciento.

Lo anterior es así porque ninguna de las 872 averiguaciones iniciadas tras las denuncias ha concluido en una sentencia condenatoria en contra de algún probable responsable y, por lo tanto, tampoco se ha reparado el daño que pudo haber sido causado por los culpables.

Existe solo una decena de casos, de acuerdo con la información proporcionada, que han derivado en procesos penales ante algún juzgado federal. En dichos juicios, que hoy están en curso y no han llegado a la fase de sentencia, los involucrados han pagado fianzas que les han permitido recuperar su libertad

Esta es la razón por la cual tampoco existe una persona detenida ni encarcelada actualmente como resultado de las denuncias de los auditores.

Los datos obtenidos por Animal Político arrojan que (hasta el corte del pasado 30 de octubre), el 68 por ciento de las averiguaciones iniciadas tras las denuncias de la ASF (es decir 592 de las 872) se encuentran oficialmente  “en integración”. Es decir, se trata de averiguaciones que no están cerradas pero tampoco han sido consignadas pues las investigaciones se encuentran (se supone) en desarrollo.

Por otro lado hay cerca de un centenar de averiguaciones, que equivalen al 11.5 por ciento del total, que fueron enviadas por el Ministerio Público a “la reserva”, es decir, que sin haber sido cerradas se enviaron temporalmente al archivo y se suspendieron las investigaciones en espera de nuevos elementos que permitan darles continuidad.

Además está el caso de 56 denuncias de la ASF donde la PGR decretó el no ejercicio de la acción penal o cerró de forma definitiva la indagatoria al considerar que el posible daño que se había reportado quedó aclarado o resuelto.

De las poco más de cien averiguaciones restantes hay aproximadamente 40 averiguaciones que la PGR ya intentó consignar en su momento pero que por criterios de los jueces han sido devueltas al Ministerio Público para que sean revisadas o completas. En cuanto a las demás no se precisó su estatus más allá de que tampoco son casos resueltos.

¿A qué se debe que los niveles de eficacia de la PGR en la resolución de estos casos sean tan bajo?

De acuerdo con autoridades con conocimiento de estos procesos, el problema principal parte de un deficiente diseño institucional, pues las denuncias presentadas por la ASF son una fracción de un grupo de aproximadamente 40 mil averiguaciones que debe atender la Subprocuraduría de Delito Federales y para las cuales no hay recursos humanos suficientes.

Por otro lado cada denuncia de la Auditoría, aun cuando esté acompañada de una serie de verificaciones que ya hizo el personal de la ASF, requiere que los fiscales vuelvan a comprobar las irregularidades y citen en primera instancia a declarar a todos los posibles involucrados, proceso que se puede demorar meses e incluso años.

Lo anterior se complica aún más si se toma en cuenta que, en numerosas ocasiones, los involucrados interponen demandas de amparo para no ser citados o para que no se proceda en su contra, lo que ocasiona que las autoridades primero tengan que litigar dichos procesos antes de poder seguir con la averiguación principal e indagar las irregularidades.

Los otros factores que explican los malos resultados son la corrupción y la falta de voluntad para que muchos de los casos lleguen a una conclusión. Un ejemplo de ello fue un grupo de aproximadamente 13 denuncias presentadas por la ASF en contra de la administración de Javier Duarte que ilegalmente un fiscal (ya separado de cargo) había mandado al archivo con el supuesto argumento de que el caso le correspondía a la fiscalía estatal.

Las excepciones

Las denuncias de la ASF que presentan un avance mayor son las que ya se convirtieron en un proceso penal, sin que hasta ahora se haya dictado todavía alguna sentencia condenatoria o absolutoria. Se trata de una decena de expedientes. Para llegar a ese punto algunos de los casos han tenido varios años de trabajo.

Un ejemplo es el del líder de la Asociación Civil, Jorge Ignacio Serrano Limón. La ASF denunció en 2005 que esta organización había desviado aproximadamente 25 millones de pesos que recibió d apoyo del gobierno federal para gastarlos en ropa en tiendas departamentales y trajes de baño.

Pero los resultados tardaron poco más de diez años en llegar debido a los amparos que interpuso dicha organización. Fue hasta principios de 2016 cuando el caos fue consignado con éxito y un juez libró la orden de aprehensión contra Serrano por el delito de peculado. El 18 de febrero el líder de Provida fue detenido aunque después logró salir bajo fianza, Ese caso continúa actualmente bajo proceso.

Otro caso fue el del extesorero del municipio de Atizapán de Zaragoza, Alberto Torres Almeida, que en 2010 fue denunciado por la ASF luego de que se descubrió que había usado 37 millones de pesos provenientes de recursos federales para invertirlos en la Bolsa. Tras cinco años de investigaciones el exfuncionario fue detenido luego de que un juez librara la orden de aprehensión. Hoy sigue su proceso en libertad provisional.

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Cómo la COVID está causando una crisis de oxigeno en América Latina y algunos países en desarrollo

¿Por qué los gobiernos de África, América Latina y Asia están luchando por conseguir oxígeno durante la pandemia?
29 de enero, 2021
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Antes de que la clínica se quedara sin oxígeno, Maria Auxiliadora da Cruz había mostrado alentadores signos de progreso contra la covid-19.

El 14 de enero, sus niveles de oxígeno habían estado por encima del nivel normal del 95%, pero pocas horas después de haber sido privada de ese recurso vital, sus niveles cayeron al 35%.

En esta instancia, a los pacientes normalmente se los intuba y se les suministra oxígeno a través de una máquina. Esto no ocurrió con esta enfermera jubilada de 67 años, que falleció.

“Fue horrible”, dice su nuera Thalita Rocha. “Fue una catástrofe. Muchos pacientes ancianos comenzaron a deteriorarse y ponerse azules”.

En un emotivo video que se viralizó en las redes sociales, Rocha describió lo que sucedía en la Policlínica Redenção en la ciudad de Manaos, en el norte de Brasil.

“Estamos en una situación desesperada. Toda una unidad de emergencia simplemente se ha quedado sin oxígeno … Mucha gente está muriendo”.

Rocha le dijo al Servicio Brasileño de la BBC que diez personas en la sala de guardia murieron ese día y que cree que su suegra podría haber sobrevivido.

“Ella no murió de covid. Lamentablemente, falleció por la falta de oxígeno“.

Thalita Rocha

Thalita Rocha
El video de Thalita Rocha pidiendo ayuda se hizo viral en las redes sociales.

Brasil tiene el segundo mayor número de decesos por covid del mundo, con más de 219.000 muertos.

En Manaos, el sistema de salud de la ciudad colapsó dos veces durante la pandemia y las muertes se duplicaron entre diciembre y enero, lo que llevó al gobierno local a anunciar planes para 22.000 nuevas tumbas.

Pero los hospitales y clínicas de Brasil no son de ninguna manera los únicos que luchan por conseguir suministros de oxígeno.

En México, donde más de 152.000 personas han muerto por la pandemia, ha habido informes de ladrones que se llevaron cilindros de oxígeno de hospitales y clínicas.

En un caso, dos hombres fueron arrestados luego de que un camión cargado con cilindros de oxígeno robados fuera encontrado al norte de Ciudad de México.

A principios de este mes, aparecieron videos que denunciaban la escasez de oxígeno en al menos dos hospitales en Egipto.

En uno, un hombre filmó camas cubiertas con mantas en el hospital al-Husseiniya en la gobernación nororiental de Sharqia y afirmó que “todos en la UCI han muerto“.

Las autoridades egipcias dijeron que cuatro pacientes habían muerto debido a condiciones crónicas preexistentes, no por falta de oxígeno, y han negado rotundamente que haya problemas de suministro.

Pero informes de incidentes similares en varios países han puesto de relieve la presión sobre los gobiernos para que proporcionen este tratamiento básico que permite salvar vidas.

“Crisis de oxígeno”

Un paciente recibe terapia con oxígeno en Lagos.

Getty Images
Uno de cada cinco pacientes con covid requerirá oxígeno, dice la OMS, pero la proporción es mayor en los casos graves.

La organización dice que no tiene datos específicos por país, pero agrega que algunos hospitales han visto aumentar la demanda de oxígeno entre cinco y siete veces los niveles normales debido a la afluencia de pacientes con enfermedades graves y críticas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco pacientes con covid-19 requerirá oxígeno. En casos severos, esto aumenta a tres de cada cinco.

PATH, una organización mundial sin fines de lucro que ayuda a varios gobiernos a responder a la pandemia, encontró que la demanda de oxígeno “aumentó dramáticamente” en 2020 debido a la afluencia de pacientes con hipoxemia (bajos niveles de oxígeno en la sangre) por la covid-19.

“Necesitamos pensar en el oxígeno tanto como pensamos en la electricidad, el agua u otros servicios básicos”, dice Lisa Smith, del programa de dinámicas de mercado de PATH.

“Esto no puede ser algo que solo nos preocupe cuando está mal, porque cuando está mal, la gente se muere”.

Actualmente, se necesitan cerca de 1,5 millones de cilindros de oxígeno todos los días en países de ingresos bajos y medianos para hacer frente a la demanda adicional generada por la pandemia, según una herramienta interactiva creada por PATH para rastrear las necesidades de oxígeno.

Esta herramienta digital ayuda a estimar la escala del desafío para quienes se encargan de formular políticas y fue desarrollada por el proyecto Covid-19 Respiratory Care Response Coordination que incluye a PATH y a Every Breath Counts (Cada respiración cuenta), una asociación público-privada que aboga por un mejor suministro de oxígeno en países de ingresos bajos y medianos.

“Existe una crisis de oxígeno en el África subsahariana, Asia y América Latina“, dice Leith Greenslade, de Every Breath Counts.

“Los países no se dan cuenta de la cantidad de oxígeno que necesitan los pacientes con covid-19: algunos requerirán diez, veinte veces más oxígeno del que necesitaría un paciente normal que necesita oxígeno”.

Pacientes con covid en Sudáfrica

Getty Images
PATH dice que la demanda de oxígeno ha “aumentado drásticamente” en los países de ingresos bajos y medios debido a la covid-19.

Según el rastreador, Brasil ha experimentado uno de los aumentos más drásticos en la demanda de oxígeno del mundo desde noviembre, requiriendo aproximadamente 340.000 cilindros adicionales al día para tratar casos de covid.

Después de que Manaos llegó a un punto crítico, se enviaron donaciones de oxígeno desde otros estados y desde el otro lado de la frontera con Venezuela.

Pero Jesem Orellana, epidemiólogo de la Fundación Oswaldo Cruz, le dijo a la BBC que el riesgo de escasez continúa y se ha agravado por la demanda global.

Maria Auxiliadora da Cruz

Familia de Maria Auxiliadora da Cruz
La salud de Maria Auxiliadora da Cruz se deterioró rápidamente cuando se acabaron los suministros de oxígeno en la clínica de Manaos.

En otros países en desarrollo, como India, hubo un aumento del 68% en la demanda de oxígeno entre abril y julio, luego un salto del 84% entre julio y el momento más álgido en septiembre.

Adamu Isah de Save the Children en Nigeria, donde se necesitan 10.000 cilindros adicionales al día, señaló que hay una “percepción generalizada de que hay escasez de oxígeno en casi todas las regiones del país”.

En Sudáfrica, el rastreador estima que el país necesita 100.000 cilindros adicionales al día.

El ministro de Salud, Zweli Mkhize, dijo que el gobierno estaba haciendo “todo lo posible para asegurarse de que haya oxígeno disponible” y ordenó a los fabricantes de oxígeno, cuyos principales clientes son normalmente grupos mineros, que prioricen las necesidades médicas.

¿De dónde proviene el oxígeno médico?

Un trabajador desinfecta cilindros de oxígeno en El Cairo, Egipto.

EPA
Solo una proporción pequeña del oxígeno que se produce el mundo se destina a fines médicos.

Según PATH, el oxígeno médico representa solo el 5-10% de la producción mundial de oxígeno. El resto se utiliza en diversas industrias, como la minera, química y farmacéutica.

Se produce en grandes cantidades en las plantas y se entrega a los hospitales de dos formas: a granel en tanques de líquido o como gas presurizado en cilindros que contienen volúmenes más pequeños.

El oxígeno líquido es la mejor y más barata tecnología disponible, pero requiere que los hospitales tengan la infraestructura adecuada para canalizar el oxígeno al lado de la cama del paciente. Esto es común en países desarrollados como Estados Unidos y Europa.

Los cilindros no requieren tuberías y se pueden entregar a clínicas sin una infraestructura sofisticada. Sin embargo, su distribución a menor escala significa que son menos rentables, además de ser engorrosos de transportar y manipular, lo que también conlleva un mayor riesgo de contaminación cruzada.

“Algunos países dependen casi por completo del envío de oxígeno a los hospitales, que son transportados en cilindros por terrenos accidentados y largas distancias”, explica el profesor Mike English, que codirige la Unidad de Servicios de Salud del Programa de Investigación del KEMRI-Wellcome Trust en Nairobi y los Sistemas de Colaboración en Salud de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

“Este es un gran problema y las cantidades necesarias son casi imposibles de proporcionar”.

Según English, la distribución de oxígeno ya era un problema en África antes de la pandemia.

“Antes de la covid, había muchas ocasiones en las que incluso en los hospitales adecuados, un niño enfermo, un recién nacido enfermo o cualquier persona en una situación de emergencia, podía no haber recibido el oxígeno que necesitaban”, explica.

“La covid ha hecho que este problema sea más visible porque ahora también afecta a los adultos”.

Opción tardía

Máquina concentradora de oxígeno utilizada en Nueva Delhi, India.

Getty Images
El oxígeno se puede suministrar a través de una variedad de formas, una de ellas es a través de máquinas que lo filtran del aire, llamadas concentradores.

El oxígeno ha sido considerado un medicamento esencial por la OMS desde 2017.

Pero Smith dice que ha sido tratado hasta el momento como “algo en lo que se piensa después”.

Para ella, se trata “verdaderamente de un problema de los sistemas de salud” en el que se necesitan varios “componentes” a un tiempo para mejorar la situación.

Todos los expertos consultados por la BBC remarcaron el mismo punto, incluyendo en su análisis la necesidad de equipos, entrenamiento y soluciones a largo plazo.

Los hospitales, por ejemplo, podrían construir sus propias plantas de oxígeno para producir un suministro regular.

Pero son costosas, necesitan electricidad confiable y requieren una experiencia considerable e ingenieros calificados para mantenerlos, lo que no siempre es posible, dice English.

“Como cada ‘solución aparentemente fácil’, las plantas de oxígeno requieren partes mucho más amplias del sistema de salud para ser funcionales”, agrega.

Grycian Mussa en el Hospital in central de Lilongwe

UNICEF Malawi/2020/Govati Nyirenda
Grycian Mussa opera una de las plantas de oxígeno en Malawi, establecida con la ayuda de Unicef y UK Aid.

En Malawi, hay tres plantas de este tipo: en el Hospital Central Queen Elizabeth de Blantyre, el Hospital Nkhata Bay y el Hospital Central Kamuzu en Lilongwe.

Para construirlos, el país necesitaba traer equipos y conocimientos técnicos de Sudáfrica, dice Grycian Mussa, principal ingeniero médico del hospital.

Con el confinamiento se produjo una crisis porque todo venía de Sudáfrica y Sudáfrica estaba en cuarentena y Malawi estaba en cuarentena”, explica.

“Creo que es hora de que los países africanos capacitemos a técnicos locales en nuestros países y veamos cómo podemos sostenernos a nosotros mismos. De lo contrario, siempre dependeremos de la ayuda de otros países en medio de las crisis”.

La necesidad de entrenamiento fue puesta en evidencia anteriormente en Nigeria por la “mesa de trabajo sobre oxígeno”, establecida con la ayuda de organizaciones sin fines de lucro y otras agencias para brindar asesoramiento sobre el suministro y el uso de oxígeno, dice Isah.

“Incluso si tienes todos los sistemas de oxígeno del mundo, si no capacitas a las personas sobre cómo detectar niveles bajos de oxígeno en la sangre, realmente estarás perdiendo el tiempo”, añade.

Un oxímetro controla los niveles de oxigenación en la sangre de un bebé en Francia.

Getty Images
“El oxígeno es útil en muchos casos, desde para el bebé más pequeño que necesita oxígeno hasta alguien con enfermedad pulmonar crónica avanzada en poblaciones de edad avanzada”, dice la Greenslade.

Los oxímetros, que se colocan en el dedo para medir los niveles de oxígeno en la sangre, son una forma asequible de controlar a los pacientes si las personas están capacitadas para usarlos. Pero aún queda el problema del suministro.

“Incluso estos, que deberían ser más fáciles de poner a disposición a gran escala, no suelen estar disponibles en los países de bajos y medianos ingresos de África. Proporcionarlos también es algo que recién está empezando a suceder”, dice English.

“Necesitamos ver el suministro de oxígeno como un desafío para todo el sistema y abordar todos los elementos juntos”.

Otras soluciones a corto plazo incluyen el uso de concentradores de oxígeno, una máquina que filtra el aire y lo convierte en oxígeno de grado médico.

La OMS ha distribuido unos 16.000 a nivel mundial durante la pandemia, pero advirtió que “no son suficientes para los pacientes con enfermedades críticas que necesitarán más flujo de oxígeno”.

Mujer con un oxímetro en el dedo en Nigeria.

Reuters
Los oxímetros son una forma barata y efectiva para medir las necesidades de oxígenos, dicen expertos en salud.

Incluso antes de la pandemia, agencias multilaterales como Unicef ​​habían estado distribuyendo concentradores de oxígeno e invirtiendo en plantas de oxígeno en hospitales en el mundo en desarrollo para combatir enfermedades como la neumonía, el “asesino silencioso” que se estima que mata a 800.000 niños cada año.

Ahora existe la preocupación, respaldada por organizaciones como Save the Children y expertos como el profesor English, de que la demanda adicional por la covid-19 de suministros de oxígeno pueda tener un efecto en cadena para el tratamiento de otras enfermedades.

“El oxígeno es útil en muchos casos, desde para el bebé más pequeño que necesita oxígeno, hasta alguien con enfermedad pulmonar crónica avanzada en poblaciones de edad avanzada”, dice la Greenslade.

“La covid nos ha demostrado cuán esencial es en países donde no hay vacunas contra la ella, ni medicamentos. Si vives o mueres, depende a menudo de si consigues oxígeno o no”.

* Investigación adicional de Vinicius Lemos en Sao Paulo


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