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Cuartoscuro Archivo

Desaparecer dos veces: cuando las autoridades fallan y borran a las víctimas de los conteos

Al desaparecer en México, no hay certeza de que las autoridades incluyan a la víctima en el Registro Nacional (RNPED), y de que la investigación se realice con los criterios adecuados. 
Cuartoscuro Archivo
Por Ernesto Aroche Aguilar
13 de noviembre, 2017
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A Luis Ángel León, policía federal; Silvia Stephany Sánchez, estudiante de preparatoria, y María Esther Aguilar Cansimbe, periodista en Michoacán, los han desaparecido dos veces.

La primera cuando alguien los privó de la libertad, y la segunda cuando el gobierno federal los excluyó del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), negándoles el estatus de desaparecidos

Sus nombres y casos no forman parte de los 33 mil 482 registros de desaparecidos que la Secretaría de Gobernación y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Salud mantienen como casos activos en el RNPED, en sus dos categorías: fuero común y federal.

En México, ante la desconfianza sobre los registros oficiales actuales, sus fallas y el miedo de la gente a denunciar, nadie sabe con exactitud cuántas personas han desaparecido en los últimos dos sexenios, cuando se recrudeció el problema de las desapariciones.

Algunos colectivos en Veracruz estiman, que tan solo en esa entidad, hay 30 mil casos de desapariciones.

Otras organizaciones de familiares de desaparecidos y académicos hablan de que, en todo el país, podría alcanzarse la cifra de 100 mil desaparecidos.

El miedo a denunciar por temor a represalias, y las inconsistencias en la metodología de las autoridades, afectan la credibilidad de los conteos.

Están casos como el de la joven estudiante Silvia Stephany, cuyo caso pasó de ser investigado como el delito de desaparición, al de “trata de personas” con fines de explotación sexual, y por lo tanto fue sacada del Registro RNPED.

En otros, simplemente no hay razones claras de la autoridad para sacar a las víctimas del RNPED, y no se informa a sus familiares del estatus que guarda el caso, como le ocurrió a Araceli Rodríguez, madre del policía federal Luis Ángel León.

Data Cívica creó un sitio para dar a los desaparecidos del RNPED un nombre y una identidad. Los datos puedes consultarlos en http://personasdesaparecidas.org.mx/ 

“Es mi uniforme” 

En noviembre del año pasado, familiares de personas desaparecidas en México se manifestaron frente a las oficinas de la Procuraduría General de la República (PGR), para exigir justicia.

Como parte de la protesta, los familiares de Luis Ángel León Rodríguez colocaron un uniforme de la policía federal y fotos del joven policía con la siguiente leyenda: “Es mi uniforme que con mucho orgullo y convicción portaba, pero hoy está vacío, le falta mi cuerpo. Estoy desaparecido desde el 16 de Noviembre de 2009; siete años ya se han cumplido…el corazón de mi madre que me ama sufre mi ausencia”.

Leer: Policías federales cumplen 7 años desaparecidos; familiares denuncian omisiones en investigación

Luis Ángel es Sargento Primero del extinto “Agrupamiento 21” de la Coordinación de Reacción y Alerta Inmediata (RAI) de la Policía Federal, y desapareció en Zitácuaro, Michoacán.

Se encontraba en compañía de seis policías más, también desaparecidos. Iban camino a Ciudad Hidalgo, Michoacán, cuando fueron interceptados por una célula de los Caballeros Templarios, y hoy hay 33 personas detenidas por el caso, cuenta Araceli Rodríguez, madre de Luis Ángel, “pero ningún sentenciado”.

Hoy se sabe que a ninguno de los policías la autoridad investigadora les reconoce el estatus de desaparecidos. Los borraron del registro, los volvieron a desaparecer.

“Ya no les importa, ya lo desaparecieron, aún cuando yo no he dejado de buscarlo. El 16 de noviembre se cumplen ocho años de no saber de ellos, y pues el caso va en nula investigación–dice la madre del Luis Ángel, y su voz se endurece.

Foto proporcionada por los familiares de Luis Ángel

Fanny no está

La noche del 5 de noviembre de 2004, la joven estudiante Silvia Stephany Sánchez, Fanny, como la llamaba su familia, desapareció en las calles de Torreón, Coahuila.

Lo último que se vio de ella fue su mochila rosa con forma de conejo. Caminaba de prisa para alcanzar el autobús que la llevaría de regreso a su casa, pero nunca llegó.

Leer: Además de Fanny, hay otras 20 jóvenes desaparecidas

A ella, dice la familia, presuntamente se la llevó Jesús Ramón Ruelas García, sobrino de Rodolfo García Vargas, el “Rudy” o el “Licenciado”.

Esto ocurrió la noche en que inauguraron el club Fox, un bar que era propiedad de Ruelas García.

El sujeto, quien se encargaba de la contabilidad de Los Zetas en Laredo Tamaulipas lo asesinaron el 9 de julio de 2009 en la colonia San Juan de Aragón, Ciudad de México.

El caso de Fanny ha pasado por varias oficinas ministeriales, lo mismo la extinta Agencia Federal de Investigación, que la SEIDO, y la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas, a nivel federal.

A nivel local, la policía de Coahuila también ha investigado el caso. Pero 13 años después, Fanny aún no ha regresado a su casa.

“Las autoridades no tienen nada, no tienen ni idea. Nosotros hemos seguimos aportando información para que salga algo, los llevamos, pero es lo mismo, nos ha pasado lo que les pasa a todos… No hay nada, seguimos igual que hace 13 años”, dicen sus familiares.

Lo único claro es que Fanny no está en los registros del RNPED. De acuerdo con la madre de la joven, la sacaron del registro bajo el argumento de que es una investigación por trata de personas.

“La SEIDO me dijo que salió de la base porqué estaban investigando el delito de trata. Y yo les digo: ya lo saben, ya lo confirmaron, ya confirmaron que está en trata, entonces, ¿dónde está mi hija?”, cuestiona.

“Si ya se está diciendo que es trata, entonces cuál es la línea a seguir. Y si fuera así, que esté en esa condición, eso no impide que esté desaparecida. Desde el momento en que ella no está en su casa, ella sigue siendo una persona desaparecida. Nadie la ha visto, nadie nos ha podido decir nada de ella”.

Proyección de como sería Fanny actualmente / Fanny poco antes de su desaparición.

 

Animal Político buscó otros 70 casos conocidos públicamente, como el de la joven Fernanda Rubí Salcedo de Veracruz; el del luchador social Rosendo Radilla desaparecido en 1974 en Guerrero —ninguno de los dos apareció en el registro— , y los de hijos y hermanos de los grupos de buscadores de Sinaloa, Guerrero, Veracruz y Nuevo León.

De los 70 casos consultados en el RNPED, Animal Político sólo localizó 18 casos, apenas el 25%.

 

La versión completa de esta historia está disponible en el especial “Reconstrucción de nombres de personas de desaparecidos” que Data Cívica publicó este 13 de noviembre; está disponible aquí.

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Getty Images

Cómo te puede afectar la crisis mundial del café (y por qué está detrás de la oleada migratoria de Centroamérica)

A pesar de que en las cafeterías de las grandes ciudades se llega a pagar hasta US$5 por una taza de la humeante bebida, en mayo los precios del café cayeron a su punto más bajo en una década. Te contamos qué consecuencias tiene esto en cada eslabón de la cadena.
Getty Images
16 de julio, 2019
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Hoy el precio promedio de un café con leche en Estados Unidos es de unos US$5. Pero entonces ¿por qué los productores de café de diferentes partes del mundo están abandonando sus plantaciones por otros cultivos y trabajos, o incluso buscando asilo en otros países?

La industria mundial del café está en crisis. En mayo los precios del café cayeron a su punto más bajo en una década: US$0.88 por libra de café.

La caída se debe en gran parte a los dos años de excedentes por parte de Brasil, el mayor productor del mundo, lo cual tuvo un fuerte impacto en los cafetaleros de todo el mundo al introducir millones de kilogramos de granos en el mercado.

Los problemas económicos en regiones como Centroamérica y África también tienen algo que ver.

A mediados de julio, los precios de mercado llegaron a US$1, pero siguen siendo los más bajos que ha visto la industria en 10 años.

Sin embargo, en años recientes, los consumidores de Estados Unidos, Reino Unido y otros países occidentales han tenido que asumir un alza constante en el precio de la taza de café, incluso aunque los agricultores reciban menos del 2% de esos beneficios.

Granos de café en Estados Unidos.

Getty Images

Así es cómo se está desarrollando la crisis en cada eslabón de la cadena de la producción y venta de café.

Para los agricultores

En todo el mundo, más de 21 millones de familias viven del café. Las plantaciones normalmente tienen una gran cosecha al año, por lo que se esperan ciclos altos y bajos, pero la producción entre 2018 y 2019 cayó a mínimos históricos, dificultando aún más la vida de los agricultores.

Solamente para cubrir gastos, la mayoría de los agricultores deben vender una libra de café por más de US$1.

café - gráfico

BBC

En octubre, varios agricultores centroamericanos que viajaban en una caravana de migrantes les dijeron a periodistas de la BBC que la crisis del café les había obligado a abandonar sus cultivos y a tratar de buscar asilo en Estados Unidos.

En la última década, más del 60% de los agricultores de café en Guatemala, Nicaragua, El Salvador y México han denunciado inseguridad alimentaria durante el ciclo de cosecha, según la Asociación de Especializados en Cafés de América (SCAA, por sus siglas en inglés).

José Sette, director ejecutivo de la Organización Internacional del Café (OIC) —que fue fundada en 1963 con apoyo de las Naciones Unidas para abordar la sostenibilidad del mercado de los productos del café— le dijo a la BBC que su actual ciclo bajo era tan preocupante para toda la industria porque tiene efectos “dramáticos” incluso en los agricultores.

Carro en Colombia transportando café.

RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images
Colombia es el tercer exportador de café en el mundo.

“Si los agricultores están desmoralizados y no están cultivando ni cuidando sus plantaciones… Eso no augura nada bueno para el futuro, pues la demanda está aumentando en torno al 2% cada año”, dice Sette. “Eso son 3 millones de bolsas más que necesitaremos cada año para satisfacer la demanda”.

Sette añade que aunque la industria mundial del café tienen unos ingresos anuales de más de US$200.000 millones, solo US$20.000 millones llegan a los países productores y, en última instancia, menos del 10% a sus agricultores.

café - gráfico

BBC

“Cuando llegamos al nivel de precios que estamos viendo hoy, la industria necesita observarse a sí misma y, en un ejercicio de responsabilidad compartida, tratar de encontrar métodos para mejorar la situación de los cafetaleros, especialmente de las fincas más pequeñas”.

En el continente africano, donde la producción consiste mayoritariamente en pequeñas parcelas de agricultura de subsistencia, este ciclo está resultando excepcionalmente desafiante.

“En África es probable que veamos mucho más sufrimiento que en cualquier otra parte del mundo (por la crisis del café), porque nuestra producción es bastante baja”, le dijo a la BBC Fred Kawuma, Secretario General de la Organización Interafricana del Café (IACO).

“La cantidad de café que obtiene de su granja un agricultor es muy limitada en comparación con, por ejemplo, la de un cultivador de café en India o Vietnam”.

Café en Etiopía

Getty Images
El café de Etiopía es uno de los más famosos del mundo.

Esto significa que cuando los precios del café caen, también lo hace el ya pequeño margen de beneficio del agricultor, a quien le resulta imposible pagar por necesidades domésticas como la escuela de los niños o la sanidad.

Este año, Kawuma dice que su organización ha visto a muchos agricultores en dificultades abandonando el café por otros cultivos más lucrativos.

Costa de Marfil es uno de los países que ahora mismo está sufriendo consecuencias graves. Los agricultores no están contentos”, dice. “A Togo, a pequeños productores como Liberia, Sierra Leona —y a todos los países más pequeños— les está yendo muy mal y no están seguros de si realmente pueden continuar con la producción”.

Para tostadores y cafeterías

Chuck Jones conoce las dos caras de la industria.

Tiene una empresa tostadora de café y varias cafeterías en Pasadena, California, EE.UU., pero casi la mitad de sus granos provienen de las plantaciones de su familia en Guatemala. Una es suya y dos de sus primos.

Aunque teme que uno de sus familiares pierda su plantación a finales de julio.

“El exportador, con quien tiene una deuda por cubrir dos cosechas, se está haciendo cargo de la finca porque no le pagó”, dice Jones.

Agricultor de café Andrés Fahsan

Courtesía de Chuck Jones
El primo de Chuck Jones, Andrés Fahsen, en su plantación en Guatemala.

Él dice que los ciclos de auge y caída del precio del café perjudican injustamente a agricultores como su primo, quienes logran hacer dinero unas veces contadas, especialmente dado el acceso a opciones más baratas en el mercado de productos primarios.

“Como comprador puedo fácilmente reemplazar ese café”, añade. “Pero duele porque se trata de mi primo y él está perdiendo su fuente de ingresos. Es de mediana edad y vive de la plantación”.

“A pesar de que mi primo es un productor de café de alta cualidad, va a perder la finca por los sistemas establecidos que le impiden que tenga éxito”.

Jones dice que los líderes de la industria han estado advirtiendo que quienes se dedican al tueste deberían pagar más. Pero Jones, quien lleva un negocio en una ciudad con un alto costo de vida y en el que la mano de obra es cara —con un salario mínimo de US$15 por hora— dice que “no hay un claro ganador en la cadena”.

Los US$10 que se pagan al por mayor por el café tostado incluyen los gastos de envío y el almacenamiento continuo del producto, así como la mano de obra, el mantenimiento de las máquinas y otros costos de financiamiento.

plantación de la familia de Chuck

Cortesía de Chuck Jones
Esta es una de las plantaciones de la familia de Chuck Jones en Guatemala.

Para los consumidores

Pero ¿cómo se desglosa exactamente el precio que los consumidores pagan por una taza de café?

Sette, de la OIC, explica que el precio del café al por menor “no está muy vinculado al precio de los agricultores”.

Al agricultor apenas le llega el 1 o 2%, y una gran parte del costo final responde a la mano de obra, el alquiler o el marketing”.

Jones desglosó el precio de su café al por menor en sus cafeterías de Pasadena, y de los US$4 que cobra por un latte (café con leche) solo el 10% está bajo su control: el costo del café. La leche orgánica, la mano de obra, las tazas, las tapas de plástico, las mangas (fundas aislantes) y los condimentos son factores importantes en el precio final.

“No creo que nadie se esté llenando los bolsillos”, dice.

café - gráfico

BBC

La cadena de cafeterías Think Coffee se extiende por todo Nueva York. El director de la cadena, Enrique Hernández, le dijo a la BBC que producir un café con leche pequeño le cuesta a la empresa US$0.28, y se vende por US$4.25 para poder pagar los costos no relacionados con el café.

El precio subirá a US$4.50 este año. Hernández dice que se debe a mayores gastos de alquiler y salarios.

En busca de soluciones

La OIC y otras organizaciones de la industria están trabajando en cambios como la diversificación de los ingresos de las pequeñas plantaciones, la enseñanza en gestión de riesgos, la racionalización de las cadenas de producción y la lucha contra el cambio climático mediante la adopción de una agricultura climáticamente inteligente.

“También necesitamos promocionar el consumo de café en los países productores, donde suele ser bajo”, agrega Sette. “Un enfoque prometedor para, al menos, el sector del café especializado es fomentar las relaciones directas entre los productores y los tostadores”.

café

Getty Images
Fomentar las relaciones entre varios actores de la industria es importante.

Compañías de café de categoría como Think Coffee e Intelligentsia son ejemplos de esa asociación.

Hernández visita una de las plantaciones de las que Think Coffee compra café cada tres meses. Dice que la empresa se enfoca en buscar cultivos “vulnerables” en lugar de comprar solamente a los propietarios que más dinero tienen, y en invertir en crear mejores condiciones de vida para las familias de agricultores con las que trabajan.

Intelligentsia, que cuenta con cafeterías por todo Estados Unidos, tiene prácticas similares para mejorar la sostenibilidad, incluyendo el abastecimiento directo de semillas desde Centroamérica, Sudamérica y África, y la realización de talleres para agricultores.

Otras firmas en la industria han hecho llamamientos a grandes compradores como Nestlé para que paguen precios más justos y no inunden el mercado con café barato de baja calidad. Nestlé declinó hacer comentarios para la BBC.

En una conferencia durante el Foro Mundial de Productores de Café 2019, celebrada en Brasil la semana pasada, Jeffey Sach, economista de la Universidad de Columbia, Nueva York, EE.UU., pidió a Naciones Unidas crear un fondo global y anual para el café de US$10.000 millones.

Es una petición considerable, teniendo en cuenta que el fondo global destinado a combatir el sida fue de poco más de US$7.000 millones en contribuciones de 2017 y 2019.

Pero como los cafetaleros se ven obligados a sopesar otras opciones simplemente para sobrevivir, la amenaza de las plantaciones abandonadas en todo el mundo podría ser suficiente para motivar nuevos cambios.

Tal y como dice Sette, “si no invertimos hoy, puede que mañana no tengamos suficiente café”.

Con contribuciones de Kelly Rissman, BBC News


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