Corte quita el candado con el que Javier Duarte ocultó el gasto de su gobierno en comunicación
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Corte quita el candado con el que Javier Duarte ocultó el gasto de su gobierno en comunicación

El gobierno de Javier Duarte en Veracruz atentó contra los principios de máxima publicidad de la información establecidos en la Constitución, determinó la SCJN.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
29 de noviembre, 2017
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional la clasificación total y automática que el gobierno de Javier Duarte hizo de sus gastos de comunicación social y pagos a medios de comunicación, en los cuales se habrían erogado al menos 13 mil millones de pesos. La determinación abre la puerta a que se puedan conocer las facturas, contratos, convenios y demás documentos relacionados.

La Primera Sala de la Corte aprobó por 4 votos a 1 el proyecto de sentencia del ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, del que Animal Político tiene copia, en donde se señala que el gobierno de Duarte atentó contra los principios de máxima publicidad de la información establecidos en la Constitución, al reservar de plano todos los pagos a medios, pese a que en ellos se utilizaron recursos públicos.

El caso de la opacidad en los gastos de publicidad oficial en Veracruz llegó al máximo tribunal del país luego de que Miguel Ángel Yunes, hoy gobernador de Veracruz, intentara desde 2013 – sin éxito – que la administración de Duarte revelara el monto de los pagos a medios de comunicación por concepto de difusión de las actividades de su gobierno, y que además entregara copia de los convenios firmados, así como de las facturas y los cheques correspondientes.

Los datos fueron solicitados vía transparencia a la Dirección de Comunicación Social del Gobierno, encabezada en aquel momento por Gina Domínguez (hoy procesada por hechos de corrupción), pero esta los negó citando como argumento el denominado Acuerdo CAIR-053-2013, en el que se establecía que la información de Comunicación Social, entre ella la que involucraba erogaciones de recursos, estaba clasificada como reservada.

Dicho acuerdo se sustentaba en dos artículos de la antigua Ley de Transparencia del gobierno de Veracruz donde se establecía como reservada toda información cuya difusión pudiera afectar las finanzas estatales de algina forma.

“Si se divulgaran los costos individualizados de cada uno de los actos que realizó la Coordinación General de Comunicación, al insertar publicidad en los medios de comunicación, no se permitiría al Estado controlar o influir substancialmente en los precios de bienes o servicios, afectando con ello el erario público” argumentó el área de Comunicación Social

Ante la negativa de proporcionar la información, Yunes promovió un recurso de revisión en el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información, pero este validó la postura de Comunicación Social de no dar a conocer los datos.

El caso llegó ante la Sala Superior del Tribunal Constitucional de Veracruz, la cual no estudió de fondo el asunto pues sostuvo que el Acuerdo CAIR-053-2013, que clasificaba la información de comunicación social, era suficiente para no entregar los pagos a los medios realizados entre 2010 y 2014.

Inconforme con dicha resolución, Yunes llevó el asunto ante un Tribunal Colegiado Federal cuyos magistrados –erróneamente según la Corte – dijeron que no podían analizar el referido acuerdo por no tratarse de una ley. En ese contexto, en enero de 2015 el caso fue promovido ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que tras analizarlo aceptó su admisión, pues se trataba de una hecho con elementos inéditos y del que no hay antecedentes, por lo que se justificaba su intervención.

Opacidad sin sustento

La resolución aprobada por la Primera Sala establece, de inicio, que es correcto que la Ley de Acceso a la Información Pública de Veracruz defina como información reservada todos aquellos datos cuya divulgación pudieran representar un perjuicio para las finanzas y economía del estado.

Sin embargo, el proyecto advierte que lo que es inconstitucional es el Acuerdo CAIR-053-2013, mediante el cual se determinó clasificar de forma automática toda la información de Comunicación Social usando de pretexto las limitantes que establece la Ley de Acceso a la Información Pública, sobre los datos potencialmente dañinos para las finanzas del estado.

Lo que el ministro recalca es que dicho precepto es una excepción que establece la Ley de Acceso al principio de máxima publicidad, pero no puede usarse como regla general para reservar sin ningún tipo de análisis o consideración los gastos de comunicación social, sobretodo porque estos involucran recursos públicos.

“Estas reservas de información no son idóneas ni necesarias en razón del fin pretendido. No hay una relación empírica entre clasificar como reservada todo un género o tipo de información y evitar un daño a la estabilidad financiera o no perjudicar a terceros”, indica la resolución.

Pero además de ello, el ministro advierte que si lo que se pretende realmente es favorecer las finanzas del estado y no afectar la posible competencia entre proveedores, como sustenta el Acuerdo CAIR-053-2013, el ocultar los pagos ya realizados no solo no es una medida idónea, sino hasta contraproducente.

Si la intención fuera verdaderamente beneficiar la estabilidad de las finanzas del Gobierno del Estado, la divulgación de información de costos que ya fueron pagados en medios de comunicación para la promoción gubernamental, conlleva a que los competidores ofrezcan mejores condiciones de mercado para futuros contratos”, añade la sentencia.

En este contexto el proyecto de resolución concede el amparo solicitado por Yunes a efecto de que la Sala Superior del Tribunal Superior en Veracruz analice la viabilidad de revelar los gastos de comunicación social del gobierno de Javier Duarte, sin tomar en cuenta ya las limitantes mencionadas por el referido acuerdo por ser inconstitucional.

Una cloaca millonaria

De acuerdo con investigaciones del actual gobierno de Veracruz, que preside Miguel Ángel Yunes, los pagos a medios de comunicación en la administración de Javier Duarte habrían ascendido a por lo menos 13 mil 009 millones de pesos, y los principales beneficiados habrían sido dos televisoras nacionales y varios medios locales.

En una comparecencia ante diputados con motivo de la glosa del primer informe de gobierno de Yunes, el coordinador de comunicación social, Elías Assad Danini, sostuvo que varios de estos pagos podrían carecer de los sustentos mínimos que marca la ley, y que incluso las cantidades erogadas podrían ser todavía mayores.

Cabe señalar que existen denuncias y declaraciones de los propios excolaboradores de Javier Duarte, que señalan que el presupuesto de comunicación social en su gobierno se utilizó tanto para coaccionar a medios de comunicación, como para que mantuvieran una línea favorable al gobierno de Veracruz, así como también en hechos de corrupción.

El que se haya mantenido hasta ahora como clasificada esta información ha impedido conocer de forma oficial tanto los montos reales de lo erogado en Comunicación Social, y los conceptos.

Entre otras cosas, la PGR cuenta con la declaración ministerial del exsecretario de Seguridad Pública de Javier Duarte, Arturo Bermúdez, quien indicó que por órdenes del entonces gobernador y de su esposa, Karime Macías, él tuvo que canalizar recursos para supuestos gastos de comunicación social los cuales terminaron en empresas fantasma.

Investigaciones periodísticas realizadas por Animal Político también han permitido confirmar que más de 600 millones de pesos en pagos de comunicación social fueron destinados a una red de compañías fantasma utilizadas para desaparecer recursos públicos.

El propio Miguel Ángel Yunes, hoy gobernador de Veracruz, ha señalado que, según sus propias investigaciones, el gobierno de Duarte gastó más de 8 mil 500 millones de pesos en pagos a distintos medios de comunicación nacionales e internacionales.

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Por qué la pandemia de COVID-19 disminuyó nuestra capacidad de concentración (y 3 trucos para recuperarla)

Una de las consecuencias psicológicas de la pandemia es la dificultad para concentrarse en tareas como la lectura o el trabajo.
19 de diciembre, 2020
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Da la impresión que ya llevamos años en estos “tiempos inciertos”.

Hace meses nuestras rutinas fueron interrumpidas y nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental. Se volvió más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y parece que estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

“Sentí que tenía un bloqueo mental que me impedía concentrarme “, afirma la escritora y lectora asidua Sophie Vershbow.

Ella entró en ese estado de ánimo al principio de la pandemia y su tuit en el que admitía no poder concentrarse lo suficiente para leer un libro recibió más de 2.000 “me gusta”.

Pero no está sola. Haga una búsqueda rápida en internet y encontrará una avalancha de artículos recientes sobre personas que no pueden concentrarse, el predominio de la “niebla mental” y las diferentes formas de pérdida de concentración.

Por supuesto, gran parte de este sentimiento subjetivo de distracción mental se centra en los aspectos prácticos de la vida actual.

Para muchas personas, sobre todo para los padres y madres, el cambio repentino al trabajo desde casa significó una intensificación del conflicto entre su labor profesional y la vida doméstica.

Es complicado concentrarse en una hoja de cálculo mientras los hijos luchan por el control remoto del televisor.

Trabajo en casa

Alamy
El trabajo en casa cambió la vida a personas en todo el mundo.

Pero parece que hay más que eso. Incluso cuando se termina el trabajo del día y los niños están en la cama, no deja de ser difícil escapar con la ayuda de una novela.

La teoría

Existe una teoría psicológica, aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que puede ayudar a explicar por qué vivir en la era de la covid-19 puede haber convertido nuestras mentes en una ensalada mixta.

Se llama teoría de la carga cognitiva y fue desarrollada por primera vez por el psicólogo educativo australiano John Sweller.

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo“, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

Cuanto menos familiarizado uno está con una tarea, más dependerá de su memoria de trabajo para intentar hacer algún malabar con la información relevante y buscar una solución.

Por el contrario, cuando uno es experto, la mayor parte de lo que necesita saber se almacena en la memoria de largo plazo y puedes completar la tarea en piloto automático.

Nuevas tareas, nuevos niveles de estrés

La teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la pandemia puede estar causando estragos en la función mental.

Mujer corriendo

Alamy
El ejercicio es una buena manera de reducir el estrés.

Primero, le fuerza a adoptar nuevas rutinas y le despoja la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo de antes simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión.

Ahora, si ese mismo individuo trabaja de forma remota, debe iniciar su software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar sus tiempos a los posibles retrasos, etc.

Lo mismo se aplica a los desafíos domésticos como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

Estas adaptaciones forzosas obligan a salir del piloto automático y le exigen a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo.

Para esta teoría, la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que como un expertos, y eso es agotador en sí mismo.

En segundo lugar, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información.

Imagen de cerebro

Getty Images
La pandemia provoca que nuestro cerebro se esfuerce más.

Cuando uno está ansioso, por ejemplo, se reduce la capacidad de la memoria de trabajo. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema mental que requiera una resolución consciente.

Algo parecido a los nervios durante un examen que revuelven el cerebro y dificultan resolver operaciones matemáticas o redactar una oración coherente.

O cómo el estrés ante una prueba de manejo hace que sea mucho más difícil realizar las diferentes maniobras solicitadas.

En tercer lugar, esta teoría habla de la “carga cognitiva externa”. Se trata de la demanda sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo impuesta por distracciones que no son directamente relevantes para lo que se trata de hacer.

Estas alteraciones podrían ser solo tareas secundarias básicas que se ejecutan en segundo plano, como escuchar el boletín de noticias mientras se trabaja.

Lo que sucede ahora es que las interrupciones cotidianas causadas por la pandemia obligan a las personas a aprovechar su capacidad de memoria de trabajo con más frecuencia.

Cuando uno está más estresado y los niveles de ansiedad aumentan, o si se están haciendo malabares con múltiples tareas y compromisos, disminuye la capacidad de la memoria de trabajo.

Es lo peor de ambos mundos y otra razón por la que te puedes sentir agotado mentalmente.

Factor covid-19

Por lo general, en un momento de conflicto, podemos resolver el problema de forma rápida y la carga cognitiva se vuelve más manejable.

Mujer con barbijo

Getty Images
La pandemia nos impone desafíos nuevos todos los días.

Lo sorprendente de la vida en esta pandemia es que la situación no deja de cambiar.

Los gobiernos de todo el mundo están implementando constantemente restricciones diferentes y más complejas.

Reglas de viaje, instrucciones de autoaislamiento, listas de observación de síntomas, nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc. No pasa un día sin que escuchemos sobre algún cambio.

Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestros cerebros, pero el hecho de que la covid-19 tuviera un impacto tan extendido en la sociedad nos obligó a absorber información nueva más rápido de lo que éramos capaces”, explica Samuli Laato, investigadora de la Universidad de Turku, quien estudia el papel de la carga cognitiva en el comportamiento de compra inusual de las personas durante la pandemia (compra por pánico) y en el intercambio generalizado de información errónea.

La experta explica que “en general, la incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva. Los factores estresantes como la amenaza para la salud, el miedo al desempleo y el miedo a las perturbaciones del mercado de consumo provocan eso”.

“Además, se introdujeron políticas de trabajo remoto a nivel mundial, lo que requirió que las personas se adaptaran a las nuevas tecnologías y una nueva forma de trabajar en conjunto “, añade Laato.

Planificación y autodisciplina

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental de la vida pandémica a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

Por ejemplo, recientemente invertí en un sistema de internet inalámbrico con repetidores que redujo la interferencia en las videollamadas y me tomé el tiempo para leer sobre las diferentes funciones de las distintas plataformas de conferencias virtuales.

Al comprender esta clase de elementos básicos necesarios durante la pandemia, ya no tendremos que desperdiciar capacidad mental en ellos.

Mujer duerme

Getty Images
Dormir bien es fundamental para mejorar nuestra salud mental.

En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante poner un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que su memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones.

Esto significa comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

En la medida en que la situación lo permita, se pueden elaborar planes de contingencia para diferentes aspectos de su vida. Realizar preparativos realistas para escenarios temidos puede ser un gran alivio para la ansiedad.

Además, hay que darle al cerebro un descanso de las diarias actualizaciones de cifras de la pandemia.

Se puede considerar disponer días (o al menos tardes o noches enteras) para evitar cualquier charla o información referida a la covid-19.

Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva extraña”.

Esto significa esforzarse más en organizar el tiempo y ser disciplinado con las distracciones.

Tratar de reservar momentos del día dedicados a diferentes tareas, ya sean laborales o domésticas.

Por ejemplo, cuando se trabaja es mejor no tener encendido el televisor o la radio con las noticias de fondo.

Cuando se juega con los hijos, no tener el teléfono móvil al lado, o al menos no revisar correos electrónicos o Twitter.

Hay que permitir que la mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirse menos agotado mentalmente.

Parece que vamos a vivir en esta era pandémica por un tiempo todavía.

Si bien la ansiedad y la anomalía constantes cansan mentalmente, puede consolarnos el hecho de que no somos los únicos que se sienten así.

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que se está extendiendo al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

*Este artículo es una adaptación, puedes leer la versión original en inglés aquí.


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