Dueños de Álvaro Obregón 286 niegan irregularidades en construcción; somos víctimas
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Cuartoscuro Archivo

Dueños de Álvaro Obregón 286 niegan irregularidades en construcción; somos víctimas

Los propietarios del edificio que se colapsó con el sismo del 19S, y donde murieron 49 personas, aseguran que el inmueble cayó por "una causa natural" y no por irregularidades en la construcción, que han sido señaladas por autoridades.
Cuartoscuro Archivo
Por Francisco Sandoval Alarcón
8 de noviembre, 2017
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Luego de las declaraciones del titular de la Consejería Jurídica y de Servicios Legales del Gobierno de la CDMX, Manuel Granados, quien anunció la expropiación del predio de Álvaro Obregón 286 por supuestos “adeudos con la administración local”, los dueños de la propiedad se defienden al asegurar que el inmueble nunca ha presentado deudas y que el colapso no se debió a anomalías en la construcción, sino a causas meramente “naturales”.

No sólo eso. El asesor legal de los dueños del edificio, en el que fallecieron 49 personas tras colapsarse con el terremoto del pasado 19 de septiembre, aseguró que hasta el momento las autoridades capitalinas no se han acercado a ellos para hablar de los planes para expropiar el terreno y crear un memorial por las víctimas del sismo.

Leer: Predio de Álvaro Obregón 286 será expropiado; construirán ahí memorial a las víctimas del 19S

“Nosotros consideramos que el colapso del inmueble se debió a una causa natural… consideramos que también fuimos víctimas del sismo, no victimarios de ninguna manera”, dijo José Luis Carrasco, asesor legal de la Inmobiliaria Álvaro Obregón S.A de C.V, dueña del inmueble.

En entrevista con Animal Político, Carrasco aseguró que evalúan “ejercer acciones legales en contra de las personas que de manera irresponsable han generado ideas erróneas, incluso entre los propios deudos de las víctimas, que no corresponden a la realidad y hacen parecer que los propietarios (del inmueble), quienes acataron la normatividad, ahora parecerían victimarios”.

Además, explicó que desde su construcción, en 1959, el edificio no sufrió cambios que pudieran afectar su estructura. Sobre las versiones periodísticas que señalan que el edificio no contaba con muros de carga, aseguró que por la técnica de construcción el inmueble no ocupaba esos muros.

“De tal manera que si no había muro de carga es porque no había y porque no lo requería”, dijo.

Niegan anomalías

Durante las labores de rescate del edificio de Álvaro Obregón, Humberto Morgan, coordinador de asesores de la Secretaría de Movilidad del Gobierno de la CDMX y quien fungía como enlace de las autoridades capitalinas con las familias de las víctimas que se encontraban en el lugar del siniestro, declaró que los rescatistas perdieron horas vitales debido a que el edificio presentaba irregularidades en la construcción.

“Se hicieron dos cosas terribles, primero subir a una altura prácticamente de 6 pisos que probablemente con unas condiciones que cambiaron en la ley de obra de 1985 hubiese resistido, y segundo por alguna cosa que no entendemos se hizo un procedimiento a partir del tercer, cuarto, quinto y sexto piso, de una losa que se llama catalana…que tiene un espesor de 70 centímetros cuando una losa normal pudiera ser 10, 12, 14 centímetros”, aseguró el funcionario en esa ocasión.

Leer: Irregularidades en la construcción del edificio de Álvaro Obregón retrasan labores de rescate

Al respecto, Carrasco sostuvo que las declaraciones del funcionario son imprecisas y no corresponden a la realidad, pues el inmueble se colapsó con los mismos pisos que fue construido. “No tenía ningún elemento (piso) adicional, ni diferencias de grosor entre pisos… Tenemos la documentación que señala que desde ese entonces se aprobó y construyó un inmueble de seis niveles”, agregó el asesor legal, quien ofreció copias

Dueños del edificio entre los sobrevivientes

De acuerdo con un contrato de arriendo de una de las empresas que se encontraba en el edificio de Álvaro Obregón 286,  en poder de Animal Político, la Inmobiliaria Álvaro Obregón S.A de C.V, propiedad del arquitecto Ernesto Sota López, es la legítima propietaria del inmueble. Sota y su padre, Ernesto Sota Cisneros, tenían sus oficinas en el sexto piso del edificio y el día del sismo se encontraban en el lugar.

Padre e hijo fueron rescatados 24 horas después del colapso del inmueble. A decir del asesor legal de la inmobiliaria,  José Luis Carrasco, los dos se encuentren en etapa de recuperación y ninguno reporta lesiones graves. En el caso de Sota López, éste se ha reunido con algunos de los arrendatarios del edificio.

Leer: Familiares de víctimas de Álvaro Obregón 286 exigen investigación por homicidio culposo

“Esto ha sido muy reciente, tras su salida del hospital, y hemos tratado de buscar de qué manera podemos coadyuvar con ellos, insistiendo en que no es responsabilidad nuestra (el colapso)…dado que fue una causa natural”.

-¿Han tenido acercamiento con la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México o el Gobierno capitalino para ofrecer su versión?-

“Por parte de la Procuraduría sí porque fue asegurado el inmueble, el Ministerio Público (MP) lo aseguró evidentemente para que no se metieran personas extrañas y con motivo de ello acudimos al MP a recuperar los archivos (del inmueble)… Por parte del Gobierno de la Ciudad de México no hemos tenido ningún acercamiento, no hemos tenido ningún contacto con ellos”.

-¿Qué les dice la procuraduría, los están investigando?-

“Sabemos que hay una investigación por el colapso del inmueble por motivo de un hecho. Hemos sido llamados en calidad de testigos, para aportar los elementos que acrediten la propiedad. Este miércoles se presentará uno de los representantes legales para acreditar la propiedad, pero no es una investigación en contra, hasta donde tenemos conocimiento, sino como coadyuvantes para aportar los elementos que hagan saber el motivo del colapso”.

-¿El pasado domingo el Gobierno de CDMX anunció que van a expropiar el terreno para hacer un memorial. Les han notificado esa decisión?-

“Tuvimos noticia de un comunicado del señor Granados, donde se anuncia la expropiación del inmueble basado en la existencia de anomalías, que hemos constatado que no es correcto; y por la existencia de supuestos adeudos de contribuciones, lo que también es absolutamente incorrecto… Por eso la postura firme de los propietarios de que no pueden ser mencionados como causas de expropiación”.

“Este martes salió también una nota en el periódico Reforma donde se cita a un ingeniero del Colegio Ingenieros que señala que no contábamos con constancias de verificaciones estructurales periódicas porque eran obligatorias… Son obligatorias sólo para cuestiones donde se tiene como objetivo asuntos públicos: escuelas, centros de reunión, instalaciones deportivas, ferias, etc, pero jamás para una oficina…De tal suerte que la mención de una supuesta anomalía es incorrecta”.

¿Legalmente qué harán ustedes?-

“No hemos sido notificados. Conforme a la ley de expropiaciones, debemos ser notificados, porque estamos visibles estamos ubicados. Pese a que la oficina estaba allí, el domicilio fiscal está en otra ubicación y es del conocimiento de la autoridad, de tal manera cuando seamos notificados iniciaremos la incorporación al procedimiento que establece la ley. Seremos muy cuidadosos en la protección de los derechos de los propietarios para que no pase por encima de sus derechos, porque consideramos que el gobierno no tiene facultades para la expropiación”.

-¿Qué tipo de acciones legales van a aprender contra las personas que hablaron de irregularidades?-

“Lo que estamos buscando es evaluar si existe la posibilidad de hacerlo, porque no toda mención en contra de una persona genera daño. Un daño conforme a la legislación debe ser muy claro, evidente y contundente, para generar un derecho de reclamo.”

-¿Les ha dicho algo la Procuraduría sobre sus investigaciones?-

“La Procuraduría se ha abocado a recabar información de las causas del colapso. Entendemos que se están haciendo estudios y peritajes, donde seguramente se deberá observar el tema de la antigüedad misma del edificio y el resentimiento después de tantos años y otros sismos que ha vivido”.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

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BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

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BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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