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Casos de lavado de dinero se triplican, pero persisten fallas en prevenir e investigar

Los sectores inmobiliario, de préstamos y donativos, están entre las principales áreas de riesgo para el lavado de dinero.
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Por Arturo Angel
3 de noviembre, 2017
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El lavado de dinero en México es una actividad criminal en ebullición. En tres años el número de personas sospechosas de hacer operaciones ilícitas detectadas por la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda se ha triplicado. Tan solo en 2016 se interpusieron más de 100  denuncias ante la PGR por estos casos, aunque menos del 5% de ellas fue resuelta al cierre de ese año.

Dos análisis de desempeño realizados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) respecto al combate de delitos financieros en México, y específicamente las operaciones con recursos de procedencia ilícita, arrojan dos realidades: hay una mejora en los procesos de identificación de los sospechosos sin embargo, falta profundidad y alcance a las investigaciones de los policías.

“Esto representa un riesgo no sólo para el sistema financiero sino para la seguridad pública; ya que aun cuando no presenta una cifra exacta sobre el dinero ilícito que ingresa al sistema financiero mexicano, las autoridades federales consideran que significa una amenaza alta; lo que, aunado a la percepción de impunidad, representa un espacio en el que la delincuencia se fortalece” indicaron los auditores.

En el caso de la detección de casos, la auditoría se centró en el trabajo de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda (UIF) que, en los últimos años, ha reportado un incremento en la detección de operaciones sospechosas o de interés en el sistema financiero y de personas involucradas en ellos.

El informe de resultados arroja que, por ejemplo, en 2013 se detectaron 108 mil operaciones en el sistema financiera que se consideraron inusuales, para el 2014 la cifra aumentó a 148 mil 949 operaciones, en 2015 fueron 167 ml 295 y para 2016 el reporte ascendió a 213 mil 330 operaciones.

Si sumamos esto más el cúmulo de otras operaciones que se considera de interés ya sea por realizarse en dólares, por ser transferencias, o con cheques de caja, vemos que la UIF analizó en 2013 un total de 13 millones 226 mil reportes de operaciones potencialmente riesgosas mientras que para 2016 dicha cifra creció a 17 millones 624 mil reportes.

La verificación de los reportes anteriores y de otras operaciones revisadas por solicitud expresa del Ministerio Público Federal arroja un incremento en la identificación de personas de “alto riesgo”  sospechosos de lavar dinero en el sistema financiero mexicano

Así la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda reportó que en 2013 se detectaron a 358 personas de alto riesgo; para 2014 la cifra se elevó a 846; en 2015 hubo un ligero descenso a 741 individuos; pero en 2016 subió a mil 120 personas de alto riesgo identificadas. Se trata de un incremento de casi el 213% de individuos sospechosas de lavar dinero en este periodo de tres años.

Hay denuncias; falta prevención e investigación

El trabajo de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda (UIF) ha sido efectivo para la presentación de denuncias y el arranque de investigaciones.

Mientras que en 2013 solo el 50 % de las personas identificadas como de alto riesgo de cometer delitos financieros fue denunciada penalmente, para el 2016 el 85% (952 de los mi 120 identificados)  fue denunciado penalmente ante el Ministerio Público.

El análisis de los auditores arroja que en 2016 la UIF presentó ante la Procuraduría General de la República 112 denuncias penales que involucran a los 952 sospechosos identificados. Estas 112 denuncias se tradujeron en igual número de averiguaciones previas/carpetas de investigación iniciadas.

“Este aspecto denota que las denuncias emitidas por la UIF fueron integradas con los elementos suficientes para que el Ministerio Público Federal determinara pertinente la apertura de una averiguación previa”, indican los auditores.

De las 112 averiguaciones iniciadas ante la PGR por posibles operaciones con recursos de procedencia ilícita en 2016, al cierre de ese año solo cinco de ellas que equivalen al 4.5% habían sido resueltas: dos de ellas consignándolas ante un juez y tres más integrándolas con otros casos ya iniciados previamente. El resto se encontraba sin resolución.

La auditoría ya había alertado, en un primer paquete de informes de resultados dados a conocer en julio pasado, que la PGR adolece de falta de eficacia en la investigación de los delitos financieros. En promedio logra sentencias en apenas 3 de cada 100 casos que investiga. De hecho, en 2016 los jueces devolvieron a la Procuraduría más de la mitad de los casos que consignó pues consideraron que no estaban bien integrados los expedientes.

En este segundo paquete de auditorías se analizó también el desempeño de la Policía Federal que a través de las Divisiones de Investigación y Antidrogas intervienen en la prevención y combate de operaciones de lavado de dinero.

El informe reconoce que dicha corporación atendió más del 97.5% de las solicitudes y reportes de investigación que recibió de otras autoridades y de la ciudadanía en relación con casos de lavado de dinero y generó los respectivos datos de inteligencia. El problema es que en 2016 hubo una disminución del 20% de esas denuncias y por tanto de los productos de inteligencia generados

Esta no es una situación positiva, señalan los auditores, pues la tarea de prevención se ve supeditada a las denuncias que se presenten. La Policía Federal falla en establecer acciones propias que le permitan, por ejemplo, seguir líneas de investigación y continuar con la inteligencia. En ese sentido la ASF recomendó revisar si esta estrategia es adecuada

“Al depender de que la ciudadanía dé parte de la posible comisión de un hecho punible y, al reducirse el número de denuncias o carecer de éstas, no habría una seguridad de que cuente con una estrategia para la prevención de dichos ilícitos, aunado a que, como en el caso de 2016, no en todos los años se realizan operativos institucionales e interinstitucionales, y no se identificaron mecanismos de prevención, rastreo y detección en la materia”, indicaron los auditores.

La ASF también alertó la falta de profundidad en las investigaciones. El informe destaca que si bien la Policía Federal generó 386 productos de inteligencia en 2016, en el 75.5 por ciento de esos productos no se acreditó que hayan sido útiles para la generación de líneas de investigación que permitan identificar estructuras delictivas de lavado de dinero ni mecanismos de operación.

“Lo anterior se debió a las deficiencias en los mecanismos de registro, evaluación y seguimiento de las actividades que realiza en esa materia, ya sea en su carácter de instancia encargada de la prevención de los delitos o como auxiliar de la autoridad ministerial en el combate de los mismos, por lo que dicha situación limitó determinar la contribución de la PF en la prevención y combate de los delitos en la materia”, concluyeron los auditores.

Inmuebles y préstamos, focos de riesgo

Como parte de su trabajo en la prevención de delitos financieros, la UIF identificó las actividades o negocios más numerosos y que pueden ser utilizados para lavar dinero proveniente de actividades ilícitas. Dichos resultados fueron incluidos en el informe de la Auditoría.

El sector vulnerable de mayor envergadura es el inmobiliario. De acuerdo con el reporte en 2016 se detectaron más de 34 mil sujetos involucrados en este ramo que están obligados a remitir reportes sobre sus actividades relacionadas principalmente con la adquisición o transmisión de derechos de uso o goce de inmuebles. Se trata del 49 por ciento, es decir casi la mitad, de los sujetos que están obligados a reportar sus actividades a la UIF.

La UIF también detectó poco más de 10 mil 300 sujetos de interés relacionadas con préstamos o créditos, que equivalen al 15 por ciento del total.

Los donativos también son una de las principales áreas de riesgo para el lavado de dinero. En 2016 se identificaron cuatro mil 220 sujetos involucrados con estas actividades y que están obligados de informar de ello a las autoridades fiscales.

La lista es larga pero otras de las áreas donde hay un mayor número de verificaciones para prevenir o detectar lavado son las que involucran vehículo aéreos, marítimos y terrestres; las relacionadas con metales, piedras preciosas, joyas y relojes; los servicios profesionales y de comercio exterior de distinto tipo; las sociedades financieras de objeto múltiple; y los centros cambiarios y cajas de cambio.

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Aracely Quispe

Aracely Quispe, la peruana que nació en un pueblo sin electricidad y ahora es ingeniera de la NASA

La ingeniera peruana trabaja en la NASA como ingeniera senior de sistemas de vuelos en el proyecto del telescopio James Webb, programado para reemplazar al telescopio Hubble a partir de 2021.
Aracely Quispe
7 de noviembre, 2019
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Una escena en la televisión disparó el deseo de Aracely Quispe de trabajar en la NASA, la agencia espacial estadounidense.

Tenía alrededor de 6 años y vio una retransmisión de Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, caminando por el satélite en 1969.

Fue impactante ver que los humanos podíamos pasar esa frontera. Con el tiempo, supe que era algo que me interesaba demasiado y que debía empezar estudiando algo en ciencia”, dice la ingeniera peruana a BBC Mundo, desde Maryland, EE.UU., durante una conversación telefónica.

Quispe mantuvo su objetivo pese a haber nacido en un país subdesarrollado, donde las desventajas y carencias juegan en contra de los sueños, mucho más de aquellos de magnitud astronómica.

Pero Quispe se abrió camino a patadas, literalmente, hasta llegar a dirigir misiones en la NASA.

Cinturón negro

La ingeniera nació en Marripón, un distrito rural de Lambayeque, en el norte de Perú, en el que no había electricidad.

Su familia usaba lámparas de kerosene para iluminarse. O la luz de la luna, recuerda, con cierta nostalgia.

“Fueron episodios muy bonitos para mí, los recuerdo con mucho cariño. Digo ‘guau, pasaste todo esto’. Fue divertido y fue único”, dice a BBC Mundo.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
Una de las aspiraciones de la ingeniera peruana es trabajar en alguna misión de la NASA relacionada con Marte.

Luego se mudó con su familia a otras ciudades del norte de Perú, donde estudió en escuelas públicas y se graduó en Ingeniería de Sistemas.

Cuando aún cursaba la secundaria, encontró un anuncio sobre una beca para practicar tres meses de karate.

Quispe aprovechó la oferta y en pocos años llegó a obtener el cinturón negro.

“Se me dio la oportunidad de competir en torneos regionales, también viajé a varios países y uno de ellos fue Estados Unidos”, cuenta.

“Cuando ya me había graduado, averigüé sobre la posibilidad de estudiar Ciencias o Ingeniería y fue cuando solicité una residencia permanente por habilidad extraordinaria“, detalla.

Orbitador de Reconocimiento Lunar

Centro Espacial Goddard
El Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO), un satélite no tripulado, salió de la Tierra en 2009.

“Fue difícil demostrar, fue un caso largo, debía mostrar que tenía reconocimientos a nivel nacional e internacional, no solo en el ámbito deportivo, sino también profesional, mostré las tesis que había escrito, el trabajo académico, notas, mostrando que había un equilibrio entre lo académico y lo deportivo”, sostiene.

Finalmente obtuvo la residencia y decidió quedarse a vivir en EE.UU., para estudiar lo que había planeado y llegar a la NASA.

Pero no sabía inglés.

Construcción de naves espaciales

Así que al llegar, Quispe tuvo que estudiar el idioma durante más de un año.

Después se inscribió en la carrera de Ingeniería Tecnológica Espacial en el colegio comunitario Prince George, del estado de Maryland.

Un asesor en esa escuela le dijo que si quería entrar a la NASA, debía continuar sus estudios con Ingeniería Astronáutica o Aeroespacial.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
Quispe nació en un pueblo rural del norte de Perú que no tenía electricidad.

Quispe siguió el consejo y se trasladó a Capitol Technology University (CapTechU), en Maryland, a estudiar Astronáutica, una especialidad centrada en la construcción, operación y seguimiento de naves espaciales.

CapTechU tenía un convenio para enviar a sus mejores estudiantes a hacer prácticas a la NASA.

Entonces, Quispe se trazó la pasantía en la NASA como su siguiente paso.

Pero al inicio, no cumplía con todos los requisitos que pedían para participar en el programa.

Contra el “no puedo”

Una de las condiciones, por ejemplo, era ser ciudadano estadounidense, y Quispe todavía no lo era.

Pero afortunadamente, más adelante eliminaron esta formalidad y la joven pudo acceder a las prácticas en la NASA, en la Misión de Medición de Lluvia Tropical (TRMM, por sus siglas en inglés).

“Fue un reto tras otro, un reto tras otro, es lo que siempre cuento en mis conferencias de ‘Rompiendo el paradigma del no puedo'”, dice Quispe, que ahora se está lanzando como conferencista internacional.

Luego de la pasantía ganó una beca para hacer una maestría con una tesis sobre el derretimiento de los glaciares en Cusco, Perú, usando imágenes satelitales de la NASA.

El trabajo oficial en la agencia espacial llegaría poco después.

Parte del telescopio James Webb

NASA/Chris Gunn
Cuando salga al espacio, el telescopio James Webb tratará de estudiar las galaxias desde la época del Big Bang.

El gran deseo

En 2011, Quispe postuló a la misión del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, por sus siglas en inglés) de la NASA, un satélite no tripulado que desde 2009 orbita la Luna y manda información a la Tierra cada cierto tiempo.

El orbitador también busca lugares con potenciales recursos que permitirían enviar misiones tripuladas al satélite.

Quispe ingresó como ingeniera de vuelos y operaciones a la LRO y, unos tres años y medio después, ascendió a líder del equipo.

“Se me concedió mi gran deseo”, dice.

El trabajo “era tener información de primera mano de la Luna y distribuirla entre la comunidad científica, y sentir que eres parte de un proyecto que va a aportar a la ciencia y por ende a la humanidad”, cuenta.

Después de seis años en la LRO, la ingeniera se trasladó a otra área de la NASA, aunque igual de fascinante.

A base de esfuerzo

Ahora Quispe es ingeniera de sistemas de vuelos en el proyecto del telescopio James Webb, programado para salir al espacio en 2021 y reemplazar al telescopio Hubble.

El James Webb se pondrá en órbita con el fin de estudiar las galaxias desde la época de su formación, es decir, desde el mismo Big Bang, y todas las fases de la historia del universo, según explica la NASA.

“Tener la oportunidad de participar y colaborar y llevar esta misión a un lanzamiento exitoso me hace sentir especial y también muy orgullosa de que, siendo peruana, podamos hacer historia”, dice Quispe a BBC Mundo.

Aracely Quispe

Aracely Quispe
El primer trabajo oficial de Aracely Quispe en la NASA fue en el Orbitador de Reconocimiento Lunar (Foto: Laboratorio de Imagen Conceptual del Centro Espacial Goddard de la NASA).

Mientras cumple con sus tareas astronómicas, la peruana también da charlas para motivar a otras mujeres a seguir carreras científicas y está escribiendo un libro sobre su vida.

“Es importante hablar de ciencia, que la gente no la vea como algo inalcanzable”, opina. Aunque reconoce que llegar a la NASA fue difícil.

“ todos esos recursos que algunas personas tienen a la mano para surgir, en mi caso hubo muchas limitaciones, carencias económicas”, dice.

“Pero creo que eso me hizo ser una persona que valora más cada cosa que ha logrado porque ha sido todo a base de esfuerzo. Tenía optimismo. Mi actitud siempre fue de perseverar y buscar los recursos”, asegura.

Más adelante, Quispe espera formar parte de alguna misión de la NASA que tenga que ver con Marte.

De aquí en algunos años, ¿alguna otra niña verá una imagen de Quispe en el planeta rojo y pondrá sus sueños en el espacio?

* Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana entre el 7 y el 10 de noviembre.


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