Casos de lavado de dinero se triplican, pero persisten fallas en prevenir e investigar
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Pixabay

Casos de lavado de dinero se triplican, pero persisten fallas en prevenir e investigar

Los sectores inmobiliario, de préstamos y donativos, están entre las principales áreas de riesgo para el lavado de dinero.
Pixabay
Por Arturo Angel
3 de noviembre, 2017
Comparte

El lavado de dinero en México es una actividad criminal en ebullición. En tres años el número de personas sospechosas de hacer operaciones ilícitas detectadas por la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda se ha triplicado. Tan solo en 2016 se interpusieron más de 100  denuncias ante la PGR por estos casos, aunque menos del 5% de ellas fue resuelta al cierre de ese año.

Dos análisis de desempeño realizados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) respecto al combate de delitos financieros en México, y específicamente las operaciones con recursos de procedencia ilícita, arrojan dos realidades: hay una mejora en los procesos de identificación de los sospechosos sin embargo, falta profundidad y alcance a las investigaciones de los policías.

“Esto representa un riesgo no sólo para el sistema financiero sino para la seguridad pública; ya que aun cuando no presenta una cifra exacta sobre el dinero ilícito que ingresa al sistema financiero mexicano, las autoridades federales consideran que significa una amenaza alta; lo que, aunado a la percepción de impunidad, representa un espacio en el que la delincuencia se fortalece” indicaron los auditores.

En el caso de la detección de casos, la auditoría se centró en el trabajo de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda (UIF) que, en los últimos años, ha reportado un incremento en la detección de operaciones sospechosas o de interés en el sistema financiero y de personas involucradas en ellos.

El informe de resultados arroja que, por ejemplo, en 2013 se detectaron 108 mil operaciones en el sistema financiera que se consideraron inusuales, para el 2014 la cifra aumentó a 148 mil 949 operaciones, en 2015 fueron 167 ml 295 y para 2016 el reporte ascendió a 213 mil 330 operaciones.

Si sumamos esto más el cúmulo de otras operaciones que se considera de interés ya sea por realizarse en dólares, por ser transferencias, o con cheques de caja, vemos que la UIF analizó en 2013 un total de 13 millones 226 mil reportes de operaciones potencialmente riesgosas mientras que para 2016 dicha cifra creció a 17 millones 624 mil reportes.

La verificación de los reportes anteriores y de otras operaciones revisadas por solicitud expresa del Ministerio Público Federal arroja un incremento en la identificación de personas de “alto riesgo”  sospechosos de lavar dinero en el sistema financiero mexicano

Así la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda reportó que en 2013 se detectaron a 358 personas de alto riesgo; para 2014 la cifra se elevó a 846; en 2015 hubo un ligero descenso a 741 individuos; pero en 2016 subió a mil 120 personas de alto riesgo identificadas. Se trata de un incremento de casi el 213% de individuos sospechosas de lavar dinero en este periodo de tres años.

Hay denuncias; falta prevención e investigación

El trabajo de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda (UIF) ha sido efectivo para la presentación de denuncias y el arranque de investigaciones.

Mientras que en 2013 solo el 50 % de las personas identificadas como de alto riesgo de cometer delitos financieros fue denunciada penalmente, para el 2016 el 85% (952 de los mi 120 identificados)  fue denunciado penalmente ante el Ministerio Público.

El análisis de los auditores arroja que en 2016 la UIF presentó ante la Procuraduría General de la República 112 denuncias penales que involucran a los 952 sospechosos identificados. Estas 112 denuncias se tradujeron en igual número de averiguaciones previas/carpetas de investigación iniciadas.

“Este aspecto denota que las denuncias emitidas por la UIF fueron integradas con los elementos suficientes para que el Ministerio Público Federal determinara pertinente la apertura de una averiguación previa”, indican los auditores.

De las 112 averiguaciones iniciadas ante la PGR por posibles operaciones con recursos de procedencia ilícita en 2016, al cierre de ese año solo cinco de ellas que equivalen al 4.5% habían sido resueltas: dos de ellas consignándolas ante un juez y tres más integrándolas con otros casos ya iniciados previamente. El resto se encontraba sin resolución.

La auditoría ya había alertado, en un primer paquete de informes de resultados dados a conocer en julio pasado, que la PGR adolece de falta de eficacia en la investigación de los delitos financieros. En promedio logra sentencias en apenas 3 de cada 100 casos que investiga. De hecho, en 2016 los jueces devolvieron a la Procuraduría más de la mitad de los casos que consignó pues consideraron que no estaban bien integrados los expedientes.

En este segundo paquete de auditorías se analizó también el desempeño de la Policía Federal que a través de las Divisiones de Investigación y Antidrogas intervienen en la prevención y combate de operaciones de lavado de dinero.

El informe reconoce que dicha corporación atendió más del 97.5% de las solicitudes y reportes de investigación que recibió de otras autoridades y de la ciudadanía en relación con casos de lavado de dinero y generó los respectivos datos de inteligencia. El problema es que en 2016 hubo una disminución del 20% de esas denuncias y por tanto de los productos de inteligencia generados

Esta no es una situación positiva, señalan los auditores, pues la tarea de prevención se ve supeditada a las denuncias que se presenten. La Policía Federal falla en establecer acciones propias que le permitan, por ejemplo, seguir líneas de investigación y continuar con la inteligencia. En ese sentido la ASF recomendó revisar si esta estrategia es adecuada

“Al depender de que la ciudadanía dé parte de la posible comisión de un hecho punible y, al reducirse el número de denuncias o carecer de éstas, no habría una seguridad de que cuente con una estrategia para la prevención de dichos ilícitos, aunado a que, como en el caso de 2016, no en todos los años se realizan operativos institucionales e interinstitucionales, y no se identificaron mecanismos de prevención, rastreo y detección en la materia”, indicaron los auditores.

La ASF también alertó la falta de profundidad en las investigaciones. El informe destaca que si bien la Policía Federal generó 386 productos de inteligencia en 2016, en el 75.5 por ciento de esos productos no se acreditó que hayan sido útiles para la generación de líneas de investigación que permitan identificar estructuras delictivas de lavado de dinero ni mecanismos de operación.

“Lo anterior se debió a las deficiencias en los mecanismos de registro, evaluación y seguimiento de las actividades que realiza en esa materia, ya sea en su carácter de instancia encargada de la prevención de los delitos o como auxiliar de la autoridad ministerial en el combate de los mismos, por lo que dicha situación limitó determinar la contribución de la PF en la prevención y combate de los delitos en la materia”, concluyeron los auditores.

Inmuebles y préstamos, focos de riesgo

Como parte de su trabajo en la prevención de delitos financieros, la UIF identificó las actividades o negocios más numerosos y que pueden ser utilizados para lavar dinero proveniente de actividades ilícitas. Dichos resultados fueron incluidos en el informe de la Auditoría.

El sector vulnerable de mayor envergadura es el inmobiliario. De acuerdo con el reporte en 2016 se detectaron más de 34 mil sujetos involucrados en este ramo que están obligados a remitir reportes sobre sus actividades relacionadas principalmente con la adquisición o transmisión de derechos de uso o goce de inmuebles. Se trata del 49 por ciento, es decir casi la mitad, de los sujetos que están obligados a reportar sus actividades a la UIF.

La UIF también detectó poco más de 10 mil 300 sujetos de interés relacionadas con préstamos o créditos, que equivalen al 15 por ciento del total.

Los donativos también son una de las principales áreas de riesgo para el lavado de dinero. En 2016 se identificaron cuatro mil 220 sujetos involucrados con estas actividades y que están obligados de informar de ello a las autoridades fiscales.

La lista es larga pero otras de las áreas donde hay un mayor número de verificaciones para prevenir o detectar lavado son las que involucran vehículo aéreos, marítimos y terrestres; las relacionadas con metales, piedras preciosas, joyas y relojes; los servicios profesionales y de comercio exterior de distinto tipo; las sociedades financieras de objeto múltiple; y los centros cambiarios y cajas de cambio.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

La razón médica por la que el COVID-19 puede hacernos perder el olfato y el gusto

Algunos pacientes de coronavirus COVID-19 han reportado pérdida de gusto y olfato. Un experto explica por qué puede suceder esto.
Getty Images
12 de mayo, 2020
Comparte

Quien haya perdido el olfato en las ultimas semanas debe saber que es posible que haya tenido una infección oculta por el virus que produce la enfermedad COVID-19 y aún no lo sepa.

Los síntomas más populares de la COVID-19 son la fatiga, la congestión nasal y la tos, con el inconveniente de que no permiten distinguirla de un resfriado común o una gripe.

Sin embargo, la infección por el virus SARS-CoV-2 también produce en muchas personas una pérdida de olfato (anosmia) y del gusto (disgeusia), que muchas veces pasan desapercibidos para el paciente y también para muchos médicos.

Muchas personas ignoran que la anosmia suele ser unos de los síntomas iniciales y, por lo tanto, puede ayudar mucho a la identificación de personas portadoras del virus en fases iniciales de la enfermedad.

No sabe (ni huele) a nada

La anosmia, y también las alteraciones del gusto, se han descrito tanto en pacientes graves hospitalizados por COVID-19 en Italia, como en pacientes con síntomas leves que no necesitaron hospitalización en Estados Unidos.

Síntomas de coronavirus

BBC

Ahora sabemos que en torno al 70% de las personas que son infectadas por el virus presentan anosmia o disgeusia, aunque solo tengan una infección leve. Por tanto, en la situación de pandemia actual, una persona con fatiga, tos y perdida de olfato es sospechosa de tener una infección por COVID-19.

¿Por qué se pierde el olfato si nos infectamos por el SARS-CoV-2?

Para entenderlo hace falta conocer la forma en que el virus se cuela en nuestras células, y también cuales son sus puertas de entrada favoritas en el cuerpo humano.

El virus SARS-CoV-2 utiliza básicamente dos proteínas de la superficie de las células para entrar en ellas: ACE2 (Angiotensin converting enzyme II) y TMPRSS2 (transmembrane serine protease 2).

La proteína ACE2 es el receptor para una hormona llamada Angiotensina 2, que entre otras cosas regula la presión arterial.

Mujer en supermercado con mascarilla.

Getty Images
No está entre los síntomas más comunes, pero muchas personas experimentan una pérdida de gusto y olfato cuando se contagian por coronavirus.

Por su parte, el virus cuenta con una proteína clave en su superficie llamada proteína S (spike). Funciona como una llave que puede unirse a la proteína ACE2, el receptor o “cerradura”.

En ese momento entra en acción la proteasa TMPRSS2, una enzima que corta la proteína S en dos fragmentos, S1 y S2, lo que permite la incursión del virus mediante un proceso conocido como endocitosis.

Una vez que el virus entra en las células forma una cubierta con la membrana celular como si fuese un escudo que la sujeta, “agarrándose” a los receptores ACE2. Y así tiene vía libre para invadirnos.

¿Por qué infecta el epitelio olfatorio?

El techo de las fosas nasales está tapizado de epitelio olfatorio, un tejido formado por 3 tipos de células: células basales, neuronas sensitivas olfatorias (que sobreviven entre 30 y 60 días) y células de soporte. Lo que ocurre con SARS-CoV-2 es que tiene una especial facilidad para meterse en las entrañas de estas células.

Analizando la expresión de los genes de estas células, los científicos han descubierto que las células de soporte presentan una elevada expresión de los genes ACE2 y TMPRSS2, según adelanta un estudio reciente que se encuentra en revisión.

Niño comiendo sandía.

Getty Images
El sentido del gusto puede ser una de las víctimas de la infección por coronavirus.

Aunque es necesario validar estos resultados para confirmar la localización de estas proteínas en la membrana de las células de soporte, cabe sospechar que el SARS-CoV-2 infecta las células de soporte del epitelio olfatorio utilizando las proteínas ACE2 y TMPRSS2 como puerta de entrada.

De esta forma, produce un daño en las células de soporte que, posteriormente, afectaría a las neuronas sensitivas olfatorias.

El sentido del gusto es otra víctima. La sensación que nos permite distinguir los sabores al comer se encuentra en unas estructuras de la lengua, las papilas linguales.

Estas papilas tienen unos receptores denominados yemas gustativas formadas por 3 tipos de células: células receptoras gustativas, células de soporte y células precursoras o basales.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Aunque no se conoce aún el nivel expresión de las proteínas ACE2 y TMPRSS2 en las papilas linguales, es probable que el virus infecte en las yemas gustativas de la misma forma que lo hace en la nariz.

Una pérdida reversible

La buena noticia es que es posible recuperar tanto el sentido del olfato como el sentido del gusto. De que así sea se ocupan en la nariz las células basales, que son las encargadas de volver a formar las neuronas sensitivas olfatorias.

En este proceso se tardarían unos 60 días, por lo que, una vez superada la enfermedad, la mayoría de los pacientes deberían de recuperar el olfato en un plazo máximo de 2 meses.

En cuanto a las células receptoras gustativas, se regeneran a partir de las células precursoras cada 10-14 días. Por tanto es previsible que el gusto se recupere antes que el olfato.

Lo que está claro es que, en la situación epidemiológica actual, la anosmia y la disgeusia de reciente comienzo deben ser considerados como síntomas de alerta temprana, incluso en ausencia de otros síntomas respiratorios, para identificar nuevos casos de infección por SARS-CoV-2.


*José Antonio López Escamez es profesor contratado y doctor en otorrinolaringologia del Departamento de Cirugía y sus Especialidades, Universidad de Granada.

*La versión original de este artículo fue publicada en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=B_Gzc2Z7uQY&t=15s

https://www.youtube.com/watch?v=FAfZ-GhFurA

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.