¿Qué debe incluir la Ley que regule la publicidad oficial en México? Aquí 9 puntos clave
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Foto: Cuartosocuro

¿Qué debe incluir la Ley que regule la publicidad oficial en México? Aquí 9 puntos clave

Contratos transparentes, presupuesto con candados, audiencias certificadas y topes de recursos a medios, son algunos de los puntos que recomienda la CIDH y Artículo 19.
Foto: Cuartosocuro
Por Arturo Angel
16 de noviembre, 2017
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación concedió este 15 de noviembre un amparo que obliga al Congreso de la Unión a expedir, antes del 30 de abril de 2018, una ley que reglamente el gasto en publicidad oficial que el gobierno otorga a los medios de comunicación. La sentencia es “histórica”, de acuerdo con el ministro Arturo Zaldívar, autor de la misma.

¿Qué debe contener esta ley? ¿Cómo se puede reglamentar de manera justa el uso de los recursos para la comunicación oficial? El amparo no pone pautas ni requisitos de como hacerlo.

Animal Político conversó sobre ello con la directora regional para México y Centroamérica de Artículo 19, Ana Cristina Ruelas. Su organización fue la responsable de promover, desde 2014, el amparo en contra de la omisión del Congreso de legislar en esta materia, algo que debió haber hecho hace tres años.

Ruelas revela que no se trata de inventar el hilo negro. La Relatoría Especial para la libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya emitió los denominados “Principios sobre regulación de publicidad oficial y libertad de expresión” que deben ser tomados como base para una nueva ley. De hecho, en el Congreso ya hay 10 iniciativas (congeladas) que retoman varios de ellos.

Contratos transparentes, topes claros al gasto de comunicación social y una distribución lógica y equitativa del dinero, son algunos de los elementos que deberán estar presentes en la ley federal o general que se analice y promulgue.

En ese contexto, la directora e Artículo 19 describe nueve puntos clave que debería tener una ley que regule adecuadamente el uso de la publicidad oficial, a partir de los parámetros establecidos por la CIDH.

  1. Qué es y qué no es publicidad oficial.

La ley deberá establecer con precisión el concepto de la publicidad oficial y sus alcances, partiendo de la premisa de que se trata de comunicación del gobierno y no de propaganda. Su finalidad legitima debe enfocarse comunicar derechos, obligaciones, rendición de cuentas o campañas en beneficio de la sociedad como de salud, protección civil cultura, etc.

  1. Criterios objetivos y transparentes para la asignación de la pauta de publicidad.

La ley debe acabar con la asignación discriminatoria de recursos de unos medios a otros. Por ello se deben establecer criterios que con objetividad y transparencia delimiten la forma en que se reparta el presupuesto. La idea de que hay que darle todo el dinero al medio de mayor penetración es obsoleta.

“Actualmente se piensa que el nivel de penetración es el criterio adecuado pero muchas veces eso no te garantiza el éxito de la comunicación social. Hay zonas, por ejemplo, donde no llegan los medios de mayor alcance. Entonces no puedes descartar de facto una radio comunitaria cuando estas tratando de impulsar una campaña de vacunación solamente porque no tiene el nivel de penetración de Televisa”, dijo Ruelas

La ley debe establecer la obligación de que se fije una lista de proveedores con el nivel de alcance, tipo de audiencia, tipo de medios.

  1. Certificación de la audiencia.

La ley nacional deberá definir un procedimiento claro y homologado respecto a cómo se mide el alcance (audiencia, tiraje, tráfico, o lo que corresponda) de un medio de comunicación. Debe haber un mecanismo de certificación que avale que lo que se dice es cierto.

  1. Planificación adecuada del gasto.

En México se ha vuelto común que se fije un presupuesto anual para comunicación social y después se termine gastando mucho más.

Por ello, Artículo 19 señala que la ley debe establecer como obligación que el presupuesto se defina a partir de una planificación adecuada de las campañas que se van a realizar y se establezcan candados para que los topes sean respetados.

Además se tiene que contemplar un mecanismo claro que permita hacer uso de recursos extras solo ante contingencias como desastres o emergencias, hechos que por su naturaleza requieren de campañas de información contingentes.

“Pero deben ser momentos específicos. No se pueden estar sacando campañas improvisadas”, dice Ruelas.

  1. Concentrar el gasto en una sola dependencia.

La CIDH y Artículo 19 consideran primordial que en una buena regulación de publicidad oficial, el manejo de los recursos de comunicación social de un gobierno se concentre en una sola instancia sujeto a reglas claras. Dispersar el gasto en múltiples dependencias favorece la duplicidad de recursos, el derroche, los malos manejos y la corrupción.

  1. Reparto justo y controlado.

La ley debe establecer reglas para dos cosas: que no todo el dinero se vaya a un medio y que a su vez el medio tenga un máximo de ingreso de publicidad oficial.

“Es decir: ni la publicidad oficial puede asignarse solamente a un medio u otro, ni ese dinero pude representarle al medio un ingreso mayor a un determinado porcentaje que debe fijarse en la ley respecto a sus ingresos totales”, explica la directora.

Si un medio de plano depende vitalmente de la publicidad oficial, debe contemplarse un mecanismo para monitorear ese recurso público y que el medio rinda cuentas sobre el dinero que recibió.

  1. Mecanismos de contratación 100% transparentes, sin cheques en blanco.

De acuerdo con Artículo 19, hoy en día más del 50 % de los estados no proporcionan información sobre las campañas a las que corresponden los recursos que asignan a los medios Hay casos peores, como el de Veracruz en el sexenio de Javier Duarte, donde toda la información del gasto y los contratos está reservada.

Esto se debe, explica Ruelas, a que se contratan a los medios “para lo que venga” y eso no puede ser. “Se abren cheques en blanco y eso genera controles perversos”, asegura.

Por ello la ley debe establecer límites para que esto no ocurre y obligaciones claras en cuanto a la total transparencia de los procedimientos de contratación, y de toda la información que se derive de los mismos.

  1. Control externo de la asignación publicitaria.

La ley deberá contar con un mecanismo que permita la auditoría externa y específica del manejo de los recursos de comunicación social en todos los gobiernos. Una propuesta es que sea a través de auditores ciudadanos o un consejo que se diseñe para ello.

  1. Pluralismo informativo.

Una de las premisas que deberá contener la ley que se formule es la de fomentar el pluralismo informativo. Es decir, que el gasto de comunicación social busque dispersarse entre un numero amplio de medios de comunicación y no concentrarlo en unos cuantos. Es un mecanismo que favorece la libertad de expresión.

“Deben establecerse controles justamente para que el dinero en publicidad oficial no se aun mecanismo de control indirecto en los medios. Por el contrario, las reglas deben eliminarla discrecionalidad y favorecer que el dinero llegue a más voces”, argumenta Ruelas.

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La matanza de Tlatelolco: qué pasó el 2 de octubre de 1968 en México

Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.
2 de octubre, 2020
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La historia que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México.

El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.

Golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea. Persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.

Era el 23 de julio de 1968. En esa época la policía mexicana tenía fama de cometer abusos, pero la agresión a los estudiantes fue excesiva.

Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial.

Pero la caminata, a la que se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano, fue reprimida por los granaderos.

A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.

Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

Colección Justina Lori
Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.

El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cientos de soldados rodearon el sitio. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.

Cincuenta años después, aún no está claro dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.

Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.

La década anterior

Plaza de las tres culturas

Getty Images
La masacre tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México

Esta es la historia que se recuerda cada año durante el aniversario de la masacre.

Pero se habla poco del entorno social y político que había en el país por esos años, que motivó el acelerado crecimiento del movimiento estudiantil de 1968.

Un momento que explica también la fuerte reacción del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Desde los años 50 y en la siguiente década, en el país se registró una serie de movimiento de médicos, ferrocarrileros, electricistas, campesinos y estudiantes.

En todos los casos, las protestas fueron disueltas por policías y militares.

Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como "alegre, creativo".

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como “alegre, creativo”.

Las movilizaciones estudiantiles de 1968 fueron consecuencia de ese largo proceso, explica Gilberto Guevara Niebla, uno de los fundadores del CNH.

“El movimiento de 68 no se comprendería si no se considera que en esa época existía un régimen autoritario y represivo”, le dice a BBC Mundo.

“Sobre todo en los años 60 hubo una sucesión de intervenciones militares en las universidades, que fue creando un ambiente de descontento y de malestar entre la juventud”.

Ese 1956, por ejemplo, los estudiantes del IPN protagonizaron una huelga que terminó con la ocupación militar de sus instalaciones. La vigilancia de los soldados permaneció durante un año.

Otro caso fue la huelga de 1963 en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, también disuelta por el Ejército.

Tlateloco

Colección Justina Lori
El rector de la UNAM en 1968, Javier Barrios Sierra.

Dos años más tarde, hubo una serie de paros y marchas de médicos y enfermeras en demanda de mejor salario. A las protestas se sumaron también estudiantes de la carrera de medicina.

Esos acontecimientos estaban muy presentes en el ánimo de los estudiantes en 1968, recuerda Rolando Cordera quien fue consejero por la Escuela de Economía ante el CNH.

Tlateloco

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

“En algunos que se convirtieron en dirigentes de la movilización existía algún tipo de memoria”, le dice a BBC Mundo.

“Antes de nosotros hubo otros mexicanos que habían reclamado más o menos lo mismo: cumplimiento de la ley, respeto a los derechos y la Constitución”.

“Vivíamos un mar de estímulos”

Pero el enojo por las intervenciones militares y la decisión de las autoridades para disolver las protestas son una parte de la historia tras el movimiento de 1968.

Ese año en Europa ocurrió una serie de protestas estudiantiles, sobre todo en Francia. Un elemento que influyó en México, pero su impacto fue menor a lo que sucedía en Estados Unidos, recuerda Guevara Niebla.

En ese país había una intensa oleada de protestas contra la guerra en Vietnam, la lucha por los derechos civiles de algunas minorías así como un creciente proceso de liberalización sexual y feminismo.

“Coincidieron muchos factores”, recuerda el fundador del CNH. “A través de la televisión sabíamos lo que ocurría en Estados Unidos y con los jóvenes de Francia”.

Manifestación de estudiantes en julio de 1968.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
“Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”, dijo Rolando Cordera.

“Los estudiantes de México vivíamos en un mar de estímulos que jugaron un papel decisivo para explicar la revuelta estudiantil”.

Rolando Cordera recuerda. “Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”.

“En el caso nuestro era un orden muy autoritario, que no respetaba las movilizaciones de reclamo social”.

Con tal escenario el movimiento estudiantil creció en poco tiempo. A las primeras manifestaciones, en julio de ese año, acudieron cientos de jóvenes.

Al paso de los meses aumentó el número de asistentes. En la llamada Marcha del Silencio, el 13 de septiembre, participaron más de 150.000 personas.

Tlatelolco

Getty Images
La matanza fue un parteaguas en la historia de México.

No todos eran estudiantes. El movimiento logró el respaldo de sindicatos, grupos de vecinos y hasta amas de casa. Las protestas se extendieron por varias ciudades del país.

Las demandas del CNH también cambiaron. Al inicio era la disolución del cuerpo de granaderos, eliminar de las leyes el delito de disolución social y castigo a los responsables de agredir estudiantes.

Luego el pliego petitorio incluyó la liberación de todos los presos políticos, y un diálogo público y abierto del Consejo Nacional con el gobierno federal.

Juegos Olímpicos

Más allá de la creciente inconformidad, ¿por qué ocurrió la masacre en Tlatelolco?

Hubo varios elementos, coinciden algunos historiadores. Ese 1968 México era sede de los Juegos de la XIX Olimpiada, programada para empezar el 12 de octubre de ese año.

Semanas antes del evento llegaron periodistas enviados por medios internacionales. Además sería la primera vez que los Juegos Olímpicos se transmitirían por satélite a todo el mundo.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.

Para ese momento, las protestas estudiantiles eran más intensas. Muchos periodistas empezaron a cubrir las movilizaciones.

No era la imagen de país que pretendía enviar el gobierno de Díaz Ordaz. Además, el presidente estaba convencido que los estudiantes formaban parte de una especie de conjura comunista en contra de los juegos.

La decisión fue enviar un mensaje contundente para terminar con la rebeldía de varios años, señala Guevara Niebla.

“Después de 1968, Díaz Ordaz declaró que al enfrentar el conflicto se habían agotado los recursos políticos y se tuvo que acudir a la fuerza”, recuerda.

“Lo que se quería era destruir de un solo golpe el movimiento estudiantil para dar paso a las Olimpiadas. La represión tuvo lugar diez días antes de que empezaran, estaban obligados a sofocar las protestas, pero lo hicieron de una manera brutal”.

Soldados en la UNAM.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
La represión fue brutal.

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