Padrones deficientes y simulación de sanciones, los problemas detectados en concesiones mineras
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Cuartoscuro

Padrones deficientes y simulación de sanciones, los problemas detectados en concesiones mineras

En la auditoría realizada el órgano revisor responsabilizó a la Secretaría de Economía, principalmente, de la falta de actualización de padrones y de no aplicar sanciones y multas a los concesionarios que no han cumplido con sus obligaciones.
Cuartoscuro
Por Ernesto Aroche Aguilar
5 de noviembre, 2017
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Padrones de concesionarios de minas y derechos de extracción no actualizados e incompletos, falta de sanciones por no presentar informes legales e incluso simular la aplicación de multas fueron algunas de las irregularidades que la Auditoria Superior de la Federación (ASF) halló al revisar el cumplimiento del pago de derechos de minería.

En su informe, que forma parte del segundo paquete de auditorías a la Cuenta Pública 2016 que la ASF presentó a la Cámara de Diputados, se responsabilizó principalmente a la Secretaría de Economía (SE) de las irregularidades y deficiencias en la fiscalización y cobro de derechos de los concesionarios mineros.

La investigación también incluyo al Sistema de Administración Tributaria (SAT) y a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), pero la promoción de responsabilidad administrativas sancionatoria se centró en funcionarios de la SE.

La ASF emitió, por estas irregularidades, un total de 16 recomendaciones a las tres dependencias.

En estas recomendaciones, la ASF señaló que los padrones de concesionarios de minas de la SE tienen deficiencias en “nombres de los titulares de concesiones, Registro Federal de Contribuyentes, fechas de vigencias, y fechas de expedición” lo que dificulta al SAT el cobro de impuestos y derechos.

Los padrones también presentaban las siguientes irregularidades: registros de concesiones que no coincidían entre sí, el 31% de los registros corresponde a concesiones que ya había terminado su fecha de vigencia, sin informar si existía prórroga, y en el 7.6% de los casos la suma de los porcentajes de participación de los titulares que superan el 100%, en algunos casos suman hasta 500%.

Esta deficiencia, explica la ASF ya había sido detectada desde hace un año, cuando se revisó el tema en la Cuenta Pública 2015 y se recomendó a la SE coordinarse con el SAT para depurar padrones y corregir errores, pero un año después el problema se mantuvo.

A los titulares de las 24, 961 concesiones mineras el estado les impone un pago de impuestos del 7.5% de los ingresos generados por la extracción de metales y minerales. Además, en caso de que no trabajen las minas o realicen trabajos en el terreno encaminados a la extracción durante dos años continuos deberán pagar semestralmente un derecho adicional por hectárea concesionada.

Para que el SAT pueda realizar ese cobro la SE debe entregar un listado de las concesiones mineras que durante dos años hayan estado sin operar, pero esto no se hizo. La SE sólo entregó un listado con 7,776 títulos concesión sin identificar a los que debían pagar el derecho adicional.

Aunque la SE sí tenían información, pues informó a la ASF que identificó que los titulares de 2,750 concesiones estaban obligados a presentar un informe sobre si habían realizado acciones de exploración y explotación en las áreas concesionadas, y que de ese total 1,918 no cumplieron con la presentación del informe, pero la SE no aplicó ningún tipo de sanción.

Por lo anterior, la ASF inició tres procedimientos sancionatorios, y pidió a la SE que investigue a los funcionarios que no entregaron la información al SAT y no multaron a los concesionarios incumplidos.

De acuerdo con la auditoria, la SE también informó que emitió sanciones los titulares de 9,157 concesiones, es decir el 36% del total de concesiones, porque no entregaron el “Informe sobre la producción, beneficio y destino de minerales o sustancias de ejercicios anteriores a 2016”, al que están obligados por ley, y sobre el que se define el pago del impuesto, pero no hay evidencia documental ni de la notificación ni del cobro de la multa.

Tampoco se ha realizado ninguna acción para iniciar con el procedimiento de cancelación de las concesiones que incumplieron con el pago de los derechos sobre minería.

Por ello, la ASF inició un procedimiento sancionador y pidió a la SE que investigue a los funcionarios responsables de no aplicar las multas.

A pesar de todas las irregularidades, el cobro de impuestos y derechos a los concesionarios generó ingresos al erario por 2 mil 742 millones de pesos.

La ASF también revisó el cumplimiento de proyectos productivos en los estados en donde se ubican las minas, a través de los recursos obtenidos por el pago de derechos de las concesiones mineras.

En ese renglón, la ASF encontró deficiencias. La Sedatu aprobó 882 proyectos en 18 entidades que se pagaron con recursos del Fondo Minero. La ASF sólo pudo revisar 17 expedientes y encontró irregularidades como falta de información sobre “avances físicos y financieros, actas de entrega recepción y finiquito de la obra, documentación indispensable para comprobar: el grado de avance del proyecto, la entrega de la obra, y la comprobación del monto total del proyecto”.

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Afganistán: qué ocurre ahora con la economía del país tras la llegada de los talibanes (y cuál puede ser el papel de China)

Ahora que los talibanes tienen de nuevo el control del país, ¿puede funcionar su sistema financiero?
18 de agosto, 2021
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La economía de Afganistán está “moldeada por la fragilidad y la dependencia de la ayuda internacional”.

Este es el problemático panorama económico que describió el Banco Mundial muchos meses antes de que los talibanes se hicieran otra vez con el control del país, algo que se concretó este fin de semana.

Y con la situación actual, las perspectivas económicas son mucho más precarias, con una nube de incertidumbre que se cierne sobre la asistencia financiera que le llega a este país.

Por una parte, Afganistán tiene recursos minerales, pero la crisis política ha impedido su explotación.

Entiende mejor: Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

La dependencia económica es llamativa. En 2019, el Banco Mundial mostró que la ayuda para el desarrollo representaba el 22% del ingreso general nacional (que no es lo mismo que el PIB, pero sí muy parecido).

Esta es una cifra muy alta, pero es mucho menor que la de unos 10 años atrás, cuando llegaba al 49%.

Ahora esas ayudas están bajo un manto de duda. La ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Heike Maas, le dijo a las cadenas de su país que “no le vamos a dar otro centavo si los talibanes toman el control del país y reintroducen la ley sharia”.

Otros países que son proveedores de ayuda van a estar mirando la situación muy de cerca.

El mal de la corrupción

La fragilidad a la que se refiere el Banco Mundial se ilustra con los altos gastos en defensa y seguridad antes de que los talibanes retomaran el control: Afganistán dedica el 29% del PIB a estos gastos, una cifra muy superior al 3% promedio que tienen los países de bajos ingresos.

Además de la seguridad y los serios problemas de corrupción, detrás hay otro aspecto crítico persistente en Afganistán: la poca inversión extranjera que hay en el país.

De acuerdo con Naciones Unidas, en los últimos años no se han hecho anuncios sobre nuevas inversiones, por parte de capitales extranjeros iniciando nuevos negocios.

Desde 2014 solo se han contado cuatro inversiones de este tipo.

Pastor de ovejas en Afganistán.

Getty Images
Cerca del 60% del ingreso promedio de los hogares en Afganistán dependen de la agricultura y el campo.

Solo para comparar con dos países del sur de Asia con poblaciones parecidas, en Nepal el número de nuevos negocios con inversión extranjera es 10 veces superior al logrado por Afganistán, y Sri Lanka multiplica por unas 50 veces esa cifra en ese mismo período.

El Banco Mundial describe el sector privado afgano como “estrecho”. El empleo está concentrado en una producción agrícola limitada: el 60% de los ingresos de los hogares en Afganistán vienen de este rubro.

A esto se suma que en el país funciona una enorme economía informal e ilegal. Por ejemplo, hay minería ilegal y, por supuesto, la muy conocida producción de opio y su contrabando asociado.

El tráfico de drogas también es una fuente de financiamiento para los talibanes.

Riqueza mineral

Dicho todo esto, la economía afgana ha crecido desde la invasión en 2001.

Aunque las cifras económicas de Afganistán no son del todo confiables, lo que estas muestran, de acuerdo con el Banco Mundial, es un crecimiento promedio anual del 9% desde 2003 hasta 2013.

Después de ese año, los números del crecimiento caen un poco (que coinciden con la reducciòn de los niveles de ayuda) a un promedio de 2,5% desde 2015 hasta 2020.

Amapolas

EPA
El tráfico de drogas ha sido una importante fuente de ingresos para los talibanes.

Ahora, el país cuenta con abundantes recursos naturales y, en la medida en que mejore la seguridad y reduzca la corrupción, puede ser atractivo para los negocios internacionales.

Se pueden encontrar grandes cantidades disponibles de cobre, cobalto, carbón y hierro. También hay yacimientos de gas y petróleo.

Un material particular destaca sobre otros: el litio, que tiene una alta demanda para la producción de baterías para celulares y vehículos eléctricos.

Y va a ser fundamental para la industria automotriz en su transición hacia un modelo de “emisión cero” de gases contaminantes.

De vuelta en 2010, un general estadounidense le dijo al New York Times que el potencial minero de Afganistán era impresionante. Eso sí, como muchas salvedades.

El diario también reportó que el departamento de Defensa de EE.UU. había dicho en un informe que el país podía convertirse en la “Arabia Saudita del litio”.

Pero a pesar ello, este potencial no está ni cerca de ser explotado. Ni los afganos están cerca de percibir algún beneficio por ello.

Poderes extranjeros

Se han presentado muchos informes que revelan la voluntad de China de tomar parte. El gigante asiático parece tener mejores relaciones con los talibanes que las potencias occidentales, por lo que puede tener una ventaja si el nuevo régimen se mantiene en el poder.

Ahora, lo cierto es que las empresas chinas obtuvieron contratos para desarrollar operaciones de cobre y petróleo, pero no pasó mucho.

Es de esperar que China esté interesada. Las oportunidades están allí y los dos países comparten un corto segmento de frontera.

Pero cualquier empeño chino, ya sea oficial o empresarial, va a necesitar cierta certeza de que tendrá éxito.

Y los chinos se mostrarán reacios a comprometerse a menos que sientan que los problemas de seguridad y corrupción están lo suficientemente resueltos -o al menos, contenidos- como para permitirles extraer cantidades valiosas de estos productos de uso industrial.

Mineros en Afganistàn.

Getty Images
Afganistán posee un gran potencial de explotación de minerales.

Una pregunta clave para cualquier inversionista potencial, de China o de cualquier otro lugar, será si es probable que los talibanes serán más capaces de crear el tipo de entorno que necesita el negocio de lo que lo fue el anterior gobierno afgano.

Otro factor que puede afectar la economía es el empleo de las mujeres. En la última década, el porcentaje de la población femenina de más de 15 años con empleo ha aumentado drásticamente, aunque en 2019 era del 22%, todavía bajo los estándares internacionales.

Bajo control de los talibanes, es probable que este cambio se revierta, lo que podría dañar aún más las perspectivas económicas.

En el futuro inmediato, también existe una gran incertidumbre sobre la estabilidad financiera. En estos días se han visto largas filas de personas que intentan sacar su dinero de los bancos.

El Afghan Islamic Press, con sede en Pakistán, informó que un portavoz talibán ofreció garantías a los propietarios de bancos, cambistas, comerciantes y tenderos de que sus vidas y propiedades estarán protegidas.

Que incluso haya dudas sobre la seguridad física de los operadores financieros es impactante.

Necesitan tener confianza para que funcione el sistema financiero de Afganistán. Pero también se necesita que los clientes sientan que su dinero está seguro y eso seguramente no sucederá pronto.


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