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Cuartoscuro

El Paso Exprés es una obra de mala calidad, con gastos inflados, concluye Auditoría

En la auditoría realizada a la construcción a cargo de las empresa Aldesa y Epccor se encontraron pagos por 491 millones de pesos que deben ser aclarados y la probable recuperación de 108 millones más en el gasto de la Cuenta Pública 2016.
Cuartoscuro
Por Ernesto Aroche Aguilar
1 de noviembre, 2017
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El Paso Exprés es una obra de mala calidad pese a su costo millonario, en donde además hubo pagos por obras no realizadas y gastos inflados, entre otras irregularidades, señala revisión de la Cuenta Pública de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

La auditoría señala que “la carpeta de concreto hidráulico y las bases estabilizadas eran de mala calidad, y hubo incumplimiento de espesores”.

En julio pasado, solo tres meses después de su inauguración, se abrió un socavón en el Paso Exprés que provocó la muerte de dos personas – padre e hijo – al caer su vehículo.

La ASF comprobó que hubo pagos por obras no realizadas, gastos inflados por 186 millones de pesos y material que supuestamente se compró pero no apareció ni colocado en la obra ni en las bodegas.

Según la Auditoria hay más de 491 millones de pesos que deben ser aclarados; se estima que el gobierno federal debe recuperar 108.6 millones de pesos que fueron pagados de manera indebida por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) dirigida por Gerardo Ruiz Esparza, a través del Centro SCT Morelos.

A eso se suman 270 millones recuperables por irregularidades detectadas en la obra y 31.8 millones pendientes de aclarar por parte de la SCT, en la revisión de los contratos realizados durante 2015.

Lee: Autoridades federales fueron alertadas de fallas en el Paso Exprés; ahora se deslindan

En la revisión también se detectó que en marzo de 2014, el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) asignó al Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) el contrato para la elaboración del estudio y el proyecto de la ampliación del libramiento de Cuernavaca o Paso Exprés, por un total de 26 millones de pesos.

En agosto de ese año se firmó un convenio modificatorio para aumentar a 33 millones más IVA el costo de los servicios y alargar el plazo para entregarlos.

El INAP, dice la ASF, no sólo carece de experiencia en ese tipo de trabajos sino que además no está en sus atribuciones el elaborar proyectos ejecutivos de infraestructura vial, de hecho el INAP terminó subcontratando a la empresa jalisciense ORVA Ingeniería, SA de CV sin que la SCT se inconformara por la irregularidad.

El proyecto ejecutivo definitivo se entregó hasta enero de 2015, cuando la obra ya había sido licitada y adjudicada, es decir, se sacó a concurso y se eligió ganador sin que se tuviera un proyecto ejecutivo concluido.

La Auditoría recomendó a la SCT “en lo subsecuente se cerciore de que los proyectos para las obras públicas ejecutadas a su cargo y que sean realizados por empresas, dependencias, entidades, órganos u organismos, éstos cuenten con las facultades, atribuciones y capacidad técnica”.

También emitió dos inicios de procedimiento sancionador, el primero para que la Secretaría de la Función Pública investigue y castigue a los funcionarios del INAP que aceptaron el contrato “fuera de su objeto social y sin contar con la especialidad técnica requerida”, y el segundo para que Banobras investigue y castigue a los funcionarios que contrataron al INAP.

Compras inexistentes, pagos inflados

El Paso Exprés costó 2,213 millones de pesos, según el titular de la SCT, sin embargo la ASF auditó solo 772 millones, que es el gasto que realizó durante el 2016.

La revisión incluyó el contrato para la ampliación del libramiento, a cargo de las empresas Aldesa – Epccor, y los acuerdos con las empresas SACC Ingeniería SA de CV y Desarrollo de Ingeniería Civil y Tecnología SA de CV, que tuvieron a cargo la coordinación y supervisión de la obra, respectivamente.

En los tres casos la ASF encontró pagos por servicios no realizados, y aunque la SCT entregó información complementaria para justificar las erogaciones, el organismo concluyó que la información no justifica ni explica las deficiencias halladas ni el incumplimiento de contratos.

En el reporte se señala que el Centro SCT Morelos autorizó a Aldesa y Epccor un pago de 7.9 millones de pesos para la compra de unas barreras viales “aun cuando no se justificaba su adquisición”, pues ya se habían comprado otras barreras viales con anterioridad, pero que además, al hacer la inspección a la obra, las barreras no se encontraron ni colocadas ni en el almacén, es decir no había prueba de que se hubieran comprado.

También se detectó pagos de más en el caso de la contratación de andamios para la instalación de pasos peatonales que no estaban considerados en el proyecto, erogaciones por 184 millones de pesos por volúmenes de obra que no coinciden con lo proyectado, y el pago de 3.3 millones de pesos por trabajos que no hay constancia de que se hayan realizado.

Por todas las irregularidades la ASF emitió un total de 23 observaciones que incluyen 21 solicitudes de aclaración y 3 promociones de Responsabilidades Administrativas Sancionatorias.

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El conmovedor reencuentro entre un niño robado y la familia que llevaba buscándolo casi 40 años

Javier Matías Darroux Mijalchuk se convirtió en el "nieto 130", el más reciente caso de un argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.
14 de junio, 2019
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Durante casi 40 años, Roberto Mijalchuk dejó activa una línea de teléfono, con la esperanza de que algún día sonara el aparato y pudiera reencontrarse con su hermana desaparecida.

Pero cuando sonó, no fue su hermana la que apareció, sino su sobrino, que en el momento de la desaparición estaba con su madre y entonces tan solo tenía pocos meses de vida.

“Gracias, tío, por no dejar de buscarnos”, manifestó Javier Matías Darroux Mijalchuk esta semana ante la prensa, tras descubrir que es hijo de desaparecidos durante el último régimen militar en Argentina, entre 1976 y 1983.

Darroux Mijalchuk, de 41 años, fue presentado esta semana como “el nieto 130”, el más reciente argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.

El joven protagonizó un emotivo reencuentro público con su tío en una multitudinaria presentación, con el objetivo de llegar a conocer más detalles de su pasado y animar a otros a dar un paso al frente, “juntar coraje” y descubrir la verdad.

“Muchos en situación similar”

Javier Matías Darroux Mijalchuk siempre supo que los padres que le criaron no eran su familia biológica, pero no se interesó por su pasado hasta hace unos años.

“Para mí, desde un convencimiento muy interno, tenía la certeza de que mis padres podrían haber sido desaparecidos por la dictadura militar, pero yo estaba bien con quien era y no me interesaba en una búsqueda con resultado incierto que desgastaría mis energías vanamente”, recordó en la comparecencia pública celebrada en la sede de Abuelas en Buenos Aires.

Pero algo cambió en 2006. Fue entonces “cuando entendí el egoísmo de mi postura”, dijo.

“Si no era importante para mí —o eso creía—, tenía que ser consciente de que en el otro lado podía estar buscándome un hermano, un tío, una abuela”.

Javier Darroux Mijalchuk da un beso a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

Getty Images
El argentino de 41 años agradeció a Abuelas de Plaza de Mayo su ayuda. En esta fotografía, Javier Matías Darroux Mijalchuk besa en la frente a la presidenta de la organización, Estela De Carlotto.

Animado por su pareja y dos amigos, Javier se acercó a la organización de Abuelas de Plaza de Mayo, que lleva más de cuatro décadas buscando a desaparecidos y sus hijos.

Ello activó el proceso para poder encontrar sus raíces y descubrir que era hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, desaparecidos en diciembre de 1977.

“Creo que hay muchos a quienes les pasa una sensación similar, así que los invito a juntar coraje y a acercarse” a Abuelas, instó.

La organización, presidida por Estela De Carlotto, estima que cerca de 500 bebés fueron robados por el gobierno militar, y calcula que el régimen hizo desaparecer a cerca de 30.000 personas de todas las edades y condiciones sociales.

La búsqueda y las dudas

Según explica Abuelas en su página web, los “secuestros” de la familia del “nieto 130” empezaron con su padre, Juan Manuel Mijalchuk, quien trabajaba en tareas administrativas en la Universidad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, y desapareció a principios de diciembre de 1977.

La última vez que un familiar lo vio fue discutiendo “acaloradamente con cuatro hombres que lo subieron a una Chevy azul metalizada”.

Tras ello, su mujer, Elena, quien por entonces estaba embarazada por segunda vez, recibió una carta firmada por su marido en la que le indicó un lugar y una fecha para encontrarse. Sus padres le llevaron a ese enclave, junto a su bebé de pocos meses, y esa fue la última vez que los vieron.

Javier Matías fue encontrado abandonado en una calle que se encontraba a tres calles de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionaba el mayor centro clandestino de detención del régimen militar, que apresó allí a cerca de 5.000 personas secuestradas, recoge la Agencia Efe.

Lo dieron en adopción legal a una familia que lo crió bien, que nunca le ocultó que era adoptado pero que no sabía su procedencia real, según esa misma fuente.

Javier Matías, su tío Roberto y Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, exponen fotografías de los progenitores del "nieto 130".

Reuters
Javier Matías, su tío Roberto y Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, exponen fotografías de los progenitores del “nieto 130”.

Desde entonces, el hermano de su madre, su tío Roberto, “nunca bajó los brazos ni perdió la esperanza”, destacó Javier Matías ante los medios.

El joven agradeció en numerosas ocasiones la persistencia de su tío, quien denunció a finales de los 90 la desaparición de su hermana, su cuñado y su sobrino, y acabó recibiendo la famosa llamada de Javier Matías hace unos años.

No obstante, el “nieto 130” matizó que la “alegría siempre es parcial”. El hecho de encontrarme implica que él nunca va a volver a ver a su hermana”, explicó.

Y es que las dudas persisten sobre el paradero de sus progenitores y qué ocurrió con el embarazo de su madre, una de las razones por las que Javier decidió contar su historia ahora e intentar conseguir así mayor información, según recogen los medios argentinos.

“La convicción de lucha y búsqueda no termina”, señaló.

“Yo necesito saber la verdad de qué sucedió con ellos. Y necesito saber si tengo un hermano o una hermana”.


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