Afectados del 19S buscan vivienda en las mismas zonas que dañó el sismo, indica encuesta
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Afectados del 19S buscan vivienda en las mismas zonas que dañó el sismo, indica encuesta

En la CDMX, tras el 19S hay casos como el de Jesica, que por cuestiones económicas no puede dejar la vivienda que renta en la colonia Obrera, aunque resultó dañada por el sismo; el portal Vivanuncios realizó una encuesta sobre la búsqueda de casa luego del temblor.
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Por Nayeli Roldán
10 de noviembre, 2017
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Jesica ha vivido toda su vida en un edificio en la colonia Obrera, en la Ciudad de México, pero desde sismo del 19 de septiembre tiene miedo. Las grietas en los pisos del patio, las fisuras en las paredes y la caída de recubrimientos le hacen dudar que el inmueble pueda resistir otro temblor.

De acuerdo con el dictamen del Director Responsable de Obra (DRO), el edificio requiere reforzamiento, pero al ser rentado, la responsabilidad recaería en los dueños, quienes no están dispuestos a hacerlo. Aunque una solución podría ser rentar vivienda en otro lado, no le alcanza para pagar otras tarifas en la zona. “Si tuviera, claro que me iría”, dice.

El caso de Jesica es una constante. De acuerdo con la encuesta “Búsqueda de vivienda tras las afectaciones del sismo 19S”, realizada por el portal inmobiliario Vivanuncios, el mayor porcentaje de viviendas afectadas por el sismo son rentadas (47%), 44% son propias y 9% tenía el estatus de prestado.

Aunque la principal razón de Jesica para no abandonar su vivienda es económico, la mitad de afectados encuestados también se niegan a dejar de vivir en colonias como la Roma, Condesa, del Valle, Narvarte y Obrera pese a ser las zonas que más daños tuvieron por el sismo del 19 de septiembre.

En el 48% de los casos, los perjudicados buscarán vivienda en la misma zona donde habitaban; mientras que 30% buscará en otro lugar; y el 22% restante todavía está indeciso.

En contraste, de las personas que buscan casa en zonas distintas a las que presentaron los peores daños durante el sismo, 64% señalaron sentirse inseguros de permanecer en sus colonias; 15% considera que sus inmuebles se devaluarán y 21% argumentó otros motivos como estar más cerca a sus centros de trabajo y el aumento en los precios de renta, mismos que son difíciles de pagar.

Ahora quien busca vivienda toma en cuenta diferentes factores como: seguridad en la zona (25%), construcciones seguras (24%), cercanía a centros de trabajo (22%), cercanía con el transporte público (11%), que sea una zona de baja sismicidad, (10%); cercanía a zonas escolares (5%) y cercanía a áreas verdes o parques públicos, (3%).

Asegurar los inmuebles

Hasta 2016, sólo 4.5% de los inmuebles en el país tenían un seguro, según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). La principal razón es el alto costo, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del INEGI.

Por ejemplo, sólo para una vivienda en la Ciudad de México de 180 metros cuadrados, con valor de un millón de pesos y contenidos (bienes) por 500 mil pesos, existen seguros en el mercado que van de 2 mil 900 pesos hasta 6 mil pesos de prima anual, según datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de
Servicios Financieros (Condusef).

Sin embargo, después del sismo del pasado 19 de septiembre, hay más intención por asegurar las casas. A la pregunta ¿contratarías a partir de ahora un seguro de vivienda? 62% de los encuestados respondió que sí lo haría y 38% dijo que no.

La encuesta fue aplicada a más de mil personas que tuvieron afectaciones en su vivienda tras el sismo del 19 de septiembre, y se realizó del 30 de septiembre al 23 de octubre. El perfil de los entrevistados es, en su mayoría, empleados, con estudios universitarios y casados.

De ellos, 51% de planea adquirir otra casa con recursos propios, 22% piensa hacerlo con el apoyo de instituciones de vivienda, 12% a través de la ayuda del gobierno y 8% pedirá un préstamo personal, un crédito bancario u optar por la renta de un inmueble.

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Mutaciones del coronavirus: ¿cómo será su evolución?

Expertos explican la importancia de conocer las mutaciones del SARS-CoV-2 no sólo para hacer una vigilancia genómica de la pandemia, sino también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.
19 de agosto, 2021
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Las mutaciones de los virus ocurren por errores al azar en la replicación de su genoma cuando se multiplican dentro de la célula. Esos errores generan la diversidad biológica necesaria para que sobre ella actúe la selección natural.

Los virus no tienen voluntad ni controlan sus mutaciones, pero el proceso evolutivo siempre da como resultado una mejor adaptación al medio. En este caso, a nosotros.

¿Cómo actúa la selección natural sobre el SARS-CoV-2? Básicamente de dos formas: o bien hace desaparecer mutaciones que son deletéreas o perjudiciales o bien selecciona mutaciones favorables porque tienen un valor adaptativo.

Conocer las mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2 es interesante para realizar una vigilancia genómica de la pandemia, pero también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.

Evolución del SARS-CoV-2 a lo largo de la pandemia

Desde que el SARS-CoV-2 realizó el salto a nuestra especie ha acumulado más de 12.700 mutaciones. La mayoría no tienen consecuencias biológicas. Otras han dado lugar a nuevas variantes. Algunas de ellas se denominan variante de interés (VOI) o de preocupación (VOC).

  • Variante de interés (VOI): variante del SARS-CoV-2 que porta cambios genéticos que pueden causar una enfermedad más severa, escapar al sistema inmune, afectar al diagnóstico de la enfermedad o a su transmisibilidad, provocando transmisión comunitaria en varios países, aumentando su prevalencia con un impacto notable sobre la salud pública.
  • Variante de preocupación (VOC): es una VOI que haya demostrado una mayor transmisibilidad, peor pronóstico, mayor virulencia o una menor eficacia de las medidas de salud pública, incluidos los tratamientos conocidos y las vacunas.

Al inicio de la pandemia (antes de febrero de 2020), cuando todavía no se tenía un control sobre la transmisión comunitaria del virus, hubo un periodo de rápida diversificación genética del virus coincidente con su transmisión en cada región geográfica.

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

A partir de marzo de 2020, con la llegada de los confinamientos en casi todo el mundo, ocurrió una extinción masiva y una homogeneización de mutaciones (variantes). Los confinamientos frenaron la expansión de algunas variantes.

Tras la relajación de las restricciones, se produjo una nueva diversificación, esta vez de forma más progresiva. Esta fase de la evolución del coronavirus tuvo un importante componente geográfico, donde la aparición de mutaciones y variantes se agruparon por regiones geográficas.

¿Qué hubiese pasado sin confinamientos? No lo sabemos, pero posiblemente habría ocasionado una mayor y más rápida diversificación de las mutaciones.

Y, por tanto, la aparición de un mayor número de variantes. La evolución del virus se habría acelerado y con ella su adaptación al ser humano. Esto hubiera sucedido con un alto coste en vidas y pérdida de salud para millones de personas.

Selección convergente

Hasta la fecha han aparecido más de 100 mutaciones que dan lugar a cambios en la secuencia de aminoácidos de las proteínas del virus.

Científico

Getty Images

Algo a tener en cuenta es que algunas de estas mutaciones han surgido recurrentemente durante la pandemia en diferentes variantes o linajes a lo largo de todo el planeta de una manera completamente independiente.

Esto indica que hay una fuerte presión selectiva actuando sobre dichas posiciones: es lo que se conoce como convergencia evolutiva. El virus encuentra una y otra vez las mismas soluciones (mutaciones) para adaptarse mejor al ser humano y asegurar su supervivencia.

También pueden ocurrir mutaciones que suponen una desventaja para la supervivencia o replicación del virus. Esto es una selección purificante.

Por ejemplo, una mutación que sea reconocida por determinado tipo de anticuerpo muy prevalente en una población hará que esa variante desaparezca en favor de otras que no la tengan. Esos casos son difíciles de detectar sin una secuenciación de todos los casos de la población.

Hay tres posiciones en el genoma que han sufrido mutaciones claves en la evolución de la pandemia hasta la fecha. La primera es la mutación D614G en la proteína de la espícula. Las otras dos son la R203K y la G204R, que han ocurrido en la proteína de la nucleocápside del virus.

Mutaciones relevantes en la espícula

La espícula del virus es la llave que abre la entrada a la célula humana. Así que no es de extrañar que haya habido una selección positiva en el sitio de unión al receptor, favorecida por aquellas mutaciones que son más eficientes en la infección.

La mutación D614G apareció hacia febrero de 2020. Esta mutación se ha detectado en la variante alfa, contribuyendo a su expansión a otras zonas geográficas, principalmente europeas en su inicio. Pero también surgió en prácticamente todas las variantes de interés como la beta y la delta.

Virus

Getty Images
La mutación D614G se sitúa dentro de la proteína espiga, la que el virus utiliza para penetrar en nuestras células.

Curiosamente, este sitio es más propenso a cambios, y la mutación podría ser debida a múltiples ganancias del aminoácido ácido aspártico, para una posterior pérdida y substitución por la glicina.

Algunas regiones del genoma son más susceptibles a mutaciones que otras. Por ejemplo, en el sitio de unión de la espícula han aparecido otras 31 mutaciones.

Las diferentes variantes se determinan en función de estas mutaciones. Son una huella de selección que aparecen en los diferentes linajes del virus.

Otras mutaciones de la espícula que han aparecido en las VOC son la N501Y y la E484K, que se ha asociado con una disminución de la respuesta de los anticuerpos neutralizantes.

Estas mutaciones indican una rápida adaptación del virus a los humanos, permaneciendo aquellas que facilitan el contagio entre personas, y su entrada en las células humanas.

Mutaciones en la nucleocápside

Si la espícula es la llave de entrada a la célula, la nucleocápside es la armadura que protege su información dentro de la célula y asegura su transcripción.

La región que codifica para la proteína de la nucleocápside parece acumular la mayor proporción de mutaciones positivas en el genoma del SARS-CoV-2, como la R203K y la G204R. Las mutaciones que ayudan a proteger este material genético del virus proporcionan una ventaja evolutiva.

Aunque la nucleocápside ha recibido menos atención que la proteína de la espícula, parece desempeñar un papel fundamental en la evolución del virus y su adaptación para sobrevivir en las células humanas.

Es previsible que se sigan acumulando mutaciones en esta región del genoma a lo largo de la pandemia. Estas mutaciones tendrán como resultado una replicación más eficiente en nuestras células.

Futuro de la evolución del SARS-CoV-2

En el año y medio que ha pasado de pandemia, el SARS-CoV-2 está adaptándose a los humanos, así como a diferentes especies animales. Las principales mutaciones están favoreciendo la transmisibilidad, sobre todo en su rapidez (selección positiva). En menor medida están favoreciendo la resistencia a la inmunidad (selección negativa).

Científicas

Getty Images

La transmisibilidad del virus es alta en comparación con otros virus respiratorios, lo que juega a favor de su supervivencia, al igual que su ventana de contagio relativamente amplia en algunos infectados asintomáticos o presintomáticos. Aunque la mortalidad es relativamente baja en el conjunto global de la población, el virus es capaz de saturar el sistema sanitario y tener una alta letalidad en grupos de edades avanzadas.

Las tasas de letalidad globales del virus no son determinantes en la supervivencia del SARS-CoV-2, ya que las principales tasas de ataque ocurren en estadios menos graves de la enfermedad. Esta circunstancia hace que la evolución del coronavirus no esté determinada por lo que ocurre tras el proceso de infección, en el curso de la enfermedad y la subsiguiente convalecencia en el hospedador.

Por tanto, es poco probable que ocurran mutaciones en el virus que supongan un cambio drástico en su letalidad (mayor o menor). Será cuestión de azar que algunas mutaciones acaben siendo más o menos letales.

Sí que es esperable que surjan nuevas mutaciones que aumenten la capacidad de transmisión del virus. También son posibles las mutaciones que supongan una menor eficacia de las vacunas. Su éxito dependerá de lo rápido que se consiga inmunizar a un elevado porcentaje de la población mundial.

Cortar las cadenas de contagio con las medidas preventivas que conocemos y las vacunas siguen siendo las medidas principales para acabar con la pandemia.

Aunque es pronto para saberlo, no se puede descartar que haya que variar la composición de las vacunas en un futuro para incluir variantes nuevas que puedan inducir una respuesta inmune más eficaz.

*Óscar González-Recio es genetista e investigador Científico del INIA-CSIC, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

María de Toro es responsable Plataforma de Genómica y Bioinformática, Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Miguel Ángel Jiménez Clavero es virólogo y profesor de Investigación, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

**Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.Haz clic aquí para leer la versión original.


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