Los sismos de septiembre son los desastres con más víctimas en lo que va del siglo en México
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Los sismos de septiembre son los desastres con más víctimas en lo que va del siglo en México

El 19S triplicó el saldo de muertos de la epidemia del virus AH1N1, el desastre más letal que hubo hasta septiembre. Le siguen los saldos por lluvias, inundaciones y huracanes.
Foto: Cuartoscuro
Por Arturo Angel
8 de noviembre, 2017
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El sismo del pasado 19 de septiembre que dejó 360 muertos es el desastre más mortífero de lo que va del siglo en México, mientras que el ocurrido casi dos semanas antes, el 7 de septiembre, es el cuarto más letal en este periodo con 102 víctimas.

Hasta antes de septiembre pasado el peor desastre en cuanto a vidas perdidas según los reportes oficiales era la epidemia del virus A(H1N1) que dejó 116 muertos en todo el país, y de ahí seguían varios huracanes, inundaciones u explosiones. Ningún sismo destacaba como un evento de alta letalidad hasta la llegada de estos dos.

El temblor ocurrido a las 13:14 horas del 19 de septiembre fue de 7.1 grados. Aunque no fue el de mayor intensidad registrado en el país, su epicentro en Axochiapan, Morelos, provocó que golpeara con intensidad zonas densamente pobladas. El resultado oficial: 360 personas que perdieron la vida. Es una cantidad que triplica a la cifra más alta de muertos de un desastre en ese siglo, que era la de la epidemia del virus H1N1.

El sismo se sintió en seis estados; en todos hubo víctimas mortales. Tan solo en la Ciudad de México, las 228 personas que fallecieron serían suficiente para convertir a este sismo en el más mortífero. Pero a eso hay que agregarle 74 muertos en Morelos, 45 personas que perdieron la vida en Puebla, 15 en el Estado de México, seis en Guerrero y uno en Oaxaca.

Casi dos semanas antes de este temblor, a las 11 de la noche con 49 minutos del 7 de septiembre de 2017 se registró un terremoto de 8.1 grados de magnitud con epicentro en Pijijiapan, Chiapas. En cuanto a magnitud se trata del movimiento telúrico más fuerte registrado en el país desde el terremoto de 1985 que también fue de 8.1 grados.

Este temblor dejó un saldo letal de 102 víctimas mortales. De ellas 82 fueron en Oaxaca, 16 en Chiapas y cuatro en Tabasco. Su saldo lo coloca como el cuarto evento más mortífero de lo que va del siglo en el país, detrás del sismo del 19 de septiembre, de la epidemia del virus AH1N1, y del desastre que provocó el efecto combinado de los huracanes Ingrid y Manuel en Guerrero que dejaron un balance de 105 personas fallecidas. En el quinto puesto quedaron las afectaciones que dejaron lluvias torrenciales en cuatro estados en 2001 con un total de 95 fallecidos.


Los dos sismos de septiembre también concentran el mayor número de víctimas desde el registrado en 1985, cuyo balance oficial se estima por encima de los 8 mil muertos. Los más letales después de aquel terremoto habían sido dos en Colima en 1995 y 2003, con 49 muertos y 29 muertos respectivamente, así como el de Oaxaca de 1999 con saldo de 50 fallecidos.

Epidemias, huracanes, frío extremo, explosiones: Los 25 desastres más mortíferos en México

Septiembre letal

Lo de septiembre de este año fue inédito. En menos de un mes, México padeció el primer y el cuarto desastre más mortífero de lo que va del siglo.

Lo que no es inédito es que septiembre es fatídico en materia de desastres naturales letales. Por ejemplo, en septiembre de 2013 se registró el golpe combinado de los huracanes Ingrid y Manuel en Guerrero que dejó 105 muertos. En septiembre de 2001 también se registró una jornada de lluvias torrenciales en cuatro estados que provocó 95 muertos.

También en un mes de septiembre pero de 2006 ocurrió la explosión en la mina Pasta de Conchos en Coahuila. Es otro de los desastres más letales del siglo con un saldo de 66 trabajadores que perdieron la vida.

En septiembre de 2002 ocurrió el golpe del huracán Isidore que dejó un millón 380 mil personas damnificadas. También en los meses de septiembre de 2010, 2013, y 2014 se registraron tormentas y huracanes que provocaron pérdidas económicas superiores a los 23 millones de pesos.

Altos costos

Aunque aún no hay cifras definitivas, los sismos registrados el mes pasado se perfilan para ubicarse entre los de mayor impacto tanto por el número de damnificados así como por los daños materiales.

De acuerdo con el documento Plan de Acción ante Sismos del gobierno federal, los terremotos registrados el 7 y 19 de septiembre dejaron un saldo de doce millones de personas afectadas, entre tres millones de personas que se quedaron sin agua por el primer temblor y seis millones en el segundo.

A lo anterior se suman in millón 856 mil personas afectadas por el corte de energía eléctrica en sus hogares tras el terremoto del 7 de septiembre, así como cuatro millones 885 mil personas más con el mismo daño por el temblor del 19 de septiembre.

Hasta antes de septiembre de 2017, el desastre con el mayor número de damnificados en este siglo, casi 3.5 millones de personas, fue el que provocaron las lluvias torrenciales de junio del 2002 en Nuevo León. Le siguen las precipitaciones que generaron desbordamientos de ríos en Tabasco, con un millón 500 mil damnificados, y el huracán Isidore que golpeó en septiembre de 2002 a Yucatán dejando a un millón 380 mil afectados.

Los daños materiales por los sismos de setiembre aún no se contabilizan, sin embargo, algunos datos preliminares dan idea de su magnitud.

Por ejemplo, ambos eventos provocaron la destrucción total de 50 mil 610 viviendas y daños parciales a otras 127 mil 479; generaron daños terminales en 276 planteles escolares, daños parciales a 5 mil 63 escuelas y afectaciones menores para 10 mil 797 planteles educativos. También ocasionaron que mil 821 monumentos artísticos, arqueológicos e históricos resultaran afectados, entre ellos 242 con daños severos.

Hasta ahora el gobierno no ha precisado un monto exacto del impacto económico que dejaron las pérdidas materiales del sismo pero el pasado 27 de septiembre. La última estimación que dio el presidente Enrique Peña Nieto fue que la reconstrucción total costaría 48 mil millones de pesos.

El desastre natural que más se acerca a este impacto económico en el siglo fueron las lluvias que provocaron el desbordamiento de ríos en Tabasco en octubre de 2007, con pérdidas que ascendieron a los 31 mil 781 millones de pesos.

En pérdidas económicas le siguen las tormentas tropicales Karl y Matthew cuy efecto combinado en septiembre de 2010 ocasionó pérdidas del orden de los 24 mil 579 millones de pesos. Después el huracán Odile, en septiembre de 2014, causó en Baja California Sur un impacto económico de 24 mil 133 millones de pesos; mientras que los huracanes Ingrid y Manuel que también coincidieron pero en septiembre de 2013, dejaron pérdidas por 23 millones 441 mil pesos.

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Qué es el "agua muerta", el fenómeno que atrapa a los barcos en medio del océano

Un estudio realizado en Francia explica un fenómeno que ha dejado perplejos a los oceanógrafos desde que fue observado por primera vez en 1893 por el explorador noruego Fridtjof Nansen.
1 de agosto, 2020
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En 1893, el explorador noruego Fridtjof Nansen comenzó una expedición al Polo Norte que le daría fama mundial por conseguir romper el récord de latitud norte.

Esa travesía también lo convertiría en la primera persona en observar un extraño fenómeno que ha desconcertado a los oceanógrafos por más de un siglo.

Cuando navegaba por las aguas del Ártico, al norte de Siberia, Nansen notó que de pronto su barco, el Fram, comenzó a detenerse, a pesar de que sus motores andaban a toda máquina.

El aventurero describiría la anomalía como una “fuerza misteriosa” que retenía a su embarcación, haciendo que casi no pudiera maniobrar.

“Hicimos bucles en nuestro curso, a veces dimos vueltas, probamos todo tipo de estrategias para evitarlo, pero con muy poco éxito”, relató luego.

Nansen se convirtió así en el primero en observar este fenómeno, al que le dio el nombre de “agua muerta”.

Capas

Once años más tarde, en 1904, el físico y oceanógrafo sueco Vagn Walfrid Ekman logró identificar qué causaba esta anomalía.

Ekman demostró en un laboratorio que olas formadas en esta parte del océano Ártico debajo de la superficie, entre capas de agua salada y dulce -que tienen distinta densidad- interactuaban con un barco, generando resistencia.

Ártico

Getty Images
En el agua del Ártico se mezclan capas de diversa salinidad.

Lo atribuyó a los glaciares que se derretían, formando una capa de agua dulce sobre el mar, más salado y denso.

Sin embargo, en sus pruebas de laboratorio, Ekman vio que las olas de arrastre generaban oscilaciones en la velocidad del barco.

Esto difería de las observaciones de Nansen, cuyo barco se detuvo a una velocidad constante y anormalmente baja.

Hasta ahora nadie había podido explicar estas diferencias, ni tampoco entender exactamente cómo funciona el efecto que genera el agua muerta.

Pero un equipo interdisciplinario del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), la institución de investigación más importante de Francia, y de la Universidad de Poitiers, cree haber develado ambos misterios.

“Cinta transportadora”

El grupo de físicos, expertos en mecánica de fluidos y matemáticos franceses utilizó una clasificación matemática de diferentes olas internas y un análisis de imágenes experimentales a escala de subpíxel para estudiar el fenómeno.

En un trabajo que publicaron a comienzos de julio en la revista científica PNAS concluyeron que las variaciones de velocidad descritas por Ekman se deben a la generación de olas que actúan como una especie de “cinta transportadora ondulante”.

Cinta transportadora con valijas en un aeropuerto

Getty Images
El agua muerta atrapa a los barcos y hace que se muevan hacia adelante y hacia atrás, como si estuvieran en una cinta transportadora ondulante, descubrieron los científicos franceses.

Esta “cinta” hace que las embarcaciones se muevan hacia adelante y hacia atrás.

Los científicos también lograron unificar las observaciones de Ekman con las de Nansen, afirmando que el efecto oscilante es solo temporal.

Finalmente “el barco termina escapando y alcanza la velocidad constante que describió Nansen“, publicaron en su estudio.

Los expertos resaltaron que el fenómeno no solo se da en lugares con glaciares, sino en todos los mares y océanos donde se mezclan aguas de diferentes densidades.

“También se encuentra en lagos fríos de montaña en verano porque hay estratificación de la temperatura, y por lo tanto, existe el riesgo de que los nadadores se ahoguen”, advirtió el coautor del estudio Germain Rousseaux, en declaraciones al diario ABC de España.

Rousseaux agregó que el fenómeno ocurre además en la desembocadura de ríos como el Orinoco, en América del Sur, debido al flujo de los ríos con sedimentos sobre el agua salada del mar.

Cleopatra

Curiosamente, este estudio no se realizó con el fin de develar el misterio de lo que le ocurrió a Nansen hace más de un siglo, sino para desentrañar una incógnita mucho más antigua.

Ilustración de la Batalla de Accio

Getty Images
¿Quedó la flota de Cleopatra y Marco Antonio atrapada en agua muerta durante la Batalla de Accio?

El trabajo forma parte de un gran proyecto que investiga por qué durante la Batalla de Accio o Actium (en el año 31 a. C.), en la Grecia antigua, las grandes naves de Cleopatra y Marco Antonio perdieron cuando se enfrentaron a los buques más débiles de César Octavio.

¿Podría la bahía de Accio, que tiene todas las características de un fiordo, haber atrapado a la flota de la reina de Egipto en agua muerta?

Eso fue en realidad lo que se preguntaron los científicos franceses.

“Ahora tenemos otra hipótesis para explicar esta rotunda derrota, que en la antigüedad se atribuía a rémoras, ‘peces lechón’ adheridas a los cascos, según decía la leyenda”.


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