En la banca de un parque, Vicente saca adelante su taller de bicicletas después del 19S
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Manu Ureste

En la banca de un parque, Vicente saca adelante su taller de bicicletas después del 19S

Ante la falta de apoyos, Vicente trasladó su taller de bicicletas a una banca de piedra del Parque México, en la colonia Condesa. Allí continúa ganándose la vida, a pesar de las trabas burocráticas.
Manu Ureste
Por Manu Ureste
11 de noviembre, 2017
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En realidad, cuenta Vicente Yáñez, su rutina diaria no es ahora tan diferente a la de los últimos 27 años: sigue trayendo las manos manchadas de grasa, a su alrededor todo es un micro cosmos infinito de tuercas y herramientas desperdigadas por el suelo, y un par de bicicletas viejas yacen sobre la banqueta en espera de que las repare.

Lo que sí ha cambiado, dice con resignación el mecánico mientras aprieta con una llave inglesa el sillín de una bicicleta, es su lugar de trabajo. Tras el sismo del 19 de septiembre, su pequeño taller -herencia que le dejó su suegro Hilario Orozco, quien lo fundó en 1935 a un costado del Parque México, en la colonia Condesa- ha tenido que cerrar la persiana tras décadas de servicio que ni el temblor del 85 interrumpió.

Por lo que no tuvo más remedio que meter en una caja grande de plástico sus herramientas, y trasladar el ‘Taller de bicicletas Orozco’ a una banca de piedra del parque México, en la que apenas pueden sentarse dos personas.

-El sismo lo viví como si fuera una película de terror –Vicente comienza a platicar con un ritmo de plática pausado-. Cuando vi todos los destrozos que causó en los edificios de alrededor pensé: ‘Ya nos quedamos sin trabajo. No nos van a dejar volver al taller’.

Negocios afectados tras el 19S

Vicente ha tenido que cerrar la persiana tras décadas de servicio en su negocio de bicis.

“Me pusieron un sinfín de trabas para dejarme trabajar”

Su intuición fue certera. El edificio vecino de siete plantas, de la calle Sonora 149, colapsó parcialmente recargándose además en el viejo inmueble que alberga el taller y una pequeña cafetería que también tuvo que cerrar sus puertas.

Al parecer, dice el mecánico, el edificio de su taller no tiene daños estructurales graves. Pero hasta que se resuelva la situación de Sonora 149, no va a poder regresar a su negocio.

-Después del sismo pasaron como dos días en los que estuve pensando qué podría hacer para salir adelante, porque mi familia vive de este taller. Así que, después de analizarlo mucho, me dije: “Pues no me importa, me lo llevo al parque”.

Con una sonrisa amarga, Vicente admite que a pesar de vivir en el barrio y en la ciudad toda la vida, fue algo ingenuo: pensó que si las autoridades no les podían dar apoyos económicos de inmediato, lo “lógico” sería que al menos los dejaran trabajar donde fuera el tiempo que el taller esté cerrado.

Pero no fue así.

-Hubo un sinfín de peros para que pudiera trabajar. Al principio, la delegación (Cuauhtémoc) vino y me dijo que me daban chance por 20 días. Pero pronto regresaron y me advirtieron que ya no, que tenía que irme porque estaba prohibido laborar en el parque.

Ante esta situación, el mecánico comenta sin entrar en detalles que tras hacer “unos trámites” con un “conocido” obtuvo permiso para seguir trabajando en el parque hasta que se aclare qué va a pasar con su taller.

Desde entonces, aunque el nivel de clientela se mantiene bajo –“como un 40% o 50% menos de lo que teníamos antes del sismo”-, al menos le está alcanzando para mantener a flote a su familia y para seguir empleando a su ayudante de toda la vida.

“Una ayuda de 2 mil pesos… no es una ayuda para un negocio”

De hecho, subraya a colación, si siguen adelante es en buena parte gracias a la clientela fija que tiene desde hace décadas. Porque si hubiera dependido únicamente de la ayuda que da el Gobierno de la Ciudad de México a los pequeños y medianos empresarios afectados por el sismo, muy probablemente tendría que dejar su negocio.

-Por los medios de comunicación nos enteramos de que el Gobierno estaba dando una ayuda a los pequeños empresarios que perdimos el negocio por el sismo –expone Vicente, que ahora está junto a la persiana cerrada de su taller, en la que un cartel de color naranja anuncia que se trasladó al parque-. Pero realmente la ayuda que nos dio no sirve para nada: son dos mil pesos por una sola vez.

Cuestionado sobre en qué podría invertir esos dos mil pesos para sacar adelante su negocio, el mecánico sonríe de medio lado, encoge los hombros, y contesta:

-Pues apenas para los gastos de un día, yo creo. Y hasta eso serían solo los gastos personales, no del taller. Porque con ese dinero…  ¿qué más podría hacer? Dos mil pesos no lo considero una ayuda real, la verdad –niega con la cabeza-. Y sí, hay otras ayudas de más dinero. Pero son créditos pagando intereses, claro. Aquí nada es gratis.

Por el momento, comenta ya de vuelta a la banca de piedra ante la llegada de un cliente y una bicicleta a la que le tiene que reparar los frenos, la mejor ayuda para él es que le dejen trabajar en el parque, hasta que pueda reabrir su negocio y vuelva la normalidad.

-Toda mi vida he sido mecánico. Y toda mi vida he trabajado en mi taller, y aquí voy a seguir. Y si vienen y me quitan, pues veré como le hago porque yo necesito seguir trabajando. Este es mi oficio y también mi pasión de todos los días –concluye Vicente sosteniendo la llave inglesa con la que, desde hace 27 años, lleva ganándose la vida.

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Tokio: Naomi Osaka, la "tenista rebelde" que está cambiando Japón

La tenista ha causado una verdadera revolución en Japón al poner sobre la mesa temas que en esa sociedad suelen ser un tabú.
24 de julio, 2021
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Naomi Osaka cuenta una historia.

Ocurrió en Florida, donde los mejores tenistas jóvenes del mundo se congregan y compiten.

Osaka, de unos 10 años, se estaba preparando para un partido del prestigioso torneo Orange Bowl cuando escuchó una conversación de su oponente japonés.

“Estaba hablando con otra chica japonesa”, le dijo Osaka al diario Wall Street Journal.

“Y no sabían que yo estaba escuchando o que hablaba japonés”.

“Su amiga le preguntó con quién estaba jugando”, contó Osaka. “Y su amiga dijo: ‘Oh, esa chica negra. ¿Se supone que es japonesa?’. Y luego la chica con la que estaba jugando dijo: ‘No lo creo’ “.

Todo el mundo lo sabe ahora. Osaka, la hija de madre japonesa y padre haitiano, criada en Estados Unidos, es el rostro de Tokyo 2020.

En cada parada de autobús en Tokio, la joven de 23 años aparece mirando hacia abajo desde un anuncio, saludando a los pasajeros locales e internacionales. Está vestida con una chaqueta rosa neón sobre ropa deportiva negra.

Naomi Osaka

Getty Images

El lema del anuncio está escrito mitad en inglés y mitad en japonés. Es la palabra “nuevo”, seguida de un símbolo que puede traducirse como “mundo” o “generación”.

Funciona. Porque Osaka, quien renunció a su ciudadanía estadounidense en 2019 en favor de su herencia japonesa, está trayendo más que títulos a su tierra natal. Ella está trayendo cambio.


“Nos sentimos un poco alejados de ella”

No es necesario volver a la infancia de Osaka para encontrarse con interrogantes sobre cómo encaja en la sociedad japonesa.

“Para ser honesto, nos sentimos un poco alejados de ella porque es muy diferente físicamente“, dijo Nao Hibino, actualmente la número tres de Japón, mientras Osaka avanzaba hacia los escalones más altos del tenis femenino en 2018.

“Creció en un lugar diferente y no habla tanto japonés”, agregó. “No es como Kei (Nishikori), que es un jugador japonés puro”.

Osaka no es la primera deportista de raza mixta o “hafu” que genera este tipo de interrogantes.

Sanchio Kinugasa

Getty Images
La estrella del béisbol Sachio Kinugasa era hijo de padre afroestadounidense y madre japonesa.

Sachio Kinugasa and Hideki Irabu eran estrellas del béisbol.

Ni ellos ni el público japonés estaban interesados ​​en hablar sobre sus padres estadounidenses -soldados que ocuparon el país después de la Segunda Guerra Mundial- o la discriminación que enfrentaron.

Osaka es diferente.

“Algunas personas mayores han planteado ideas sobre cómo debe hablar y comportarse una atleta japonesa en público”, explica Hiroaki Wada, reportera del periódico Mainichi de Japón.

Naomi no encaja en ese molde tradicional. Ella visibilizó esos problemas a través de sus palabras y acciones en Japón”, agrega.

“El tema de la raza y la identidad se discutieron más en los medios y en las redes sociales gracias a ella, incluidas sus declaraciones políticas. Es una figura que despierta pensamientos y reacciones”.

Sus denuncias contra el racismo

Osaka entró en el club reservado a los jugadores en el US Open del año pasado con un plan. Empacó siete mascarillas faciales diferentes. Una para cada ronda del torneo. Cada una con el nombre de un estadounidense negro que murió por presunta violencia policial o racista.

Las usó todas, mostrando los nombres de George Floyd, Breonna Taylor y Trayvon Martin a una audiencia global en su camino hacia el título.

Ese es un tema con el que Japón, una de las naciones con menor diversidad étnica del mundo, todavía lucha.

Naomi Osaka

Getty Images
Osaka utilizó mascarillas en el US Open denunciando el racismo en EE. UU.

Por ejemplo, la emisora pública japonesa NHK se disculpó el año pasado después de que una película animada que explicaba las protestas por la justicia racial caricaturizara a las personas negras y excluyera algunas de las razones clave del movimiento.

Y en 2019, la compañía japonesa de fideos instantáneos Nissin publicó, y luego retiró, un anuncio con una ilustración de Osaka con piel blanca.

Es un tema que está arraigado profundamente en otras generaciones. La madre y el padre de Osaka emigraron a Estados Unidos cuando ella tenía 3 años, sin la aprobación de sus abuelos maternos.

“Creo que lo que ha pasado en el último año ha sido un proceso de aprendizaje para los japoneses“, dice Robert Whiting, autor de Tokyo Junkie, un libro que detalla sus casi 60 años viviendo en la ciudad.

Naomi Osaka

Getty Images

“Ha habido una discusión en programas de televisión, explicando por qué Naomi se siente de esa manera y habla del modo en que lo hace”.

“En Japón, la tradición es evitar conflictos y discusiones. No es como en Estados Unidos, donde es algo común”, agrega Whiting.

“Generalmente, cuanto más famoso, más taciturno eres. No quieres ninguna controversia, no quieres que eso se refleje en tus compañeros de equipo, tu organización o patrocinadores”.

“El individualismo es algo muy valorado en Occidente, pero no en Japón. Aquí, la armonía es lo más importante”, explica.

Largos episodios de depresión

Si el año pasado el tema giraba en torno al origen de Osaka, este año lo ha hecho sobre su vida.

En mayo, después de decir inicialmente que no hablaría con los medios durante el Abierto de Francia, se retiró de ese torneo y luego de Wimbledon, citando problemas de salud mental y largos episodios de depresión durante los tres años anteriores.

Naomi Osaka

Getty Images

Los Juegos Olímpicos de Tokio marcan su regreso a la cancha después de dos meses.

Ella es la figura japonesa de más alto perfil que ha instalado el problema de la salud mental en la opinión pública. Pero no es la única.

La futbolista internacional Kumi Yokoyama, de 27 años, reveló el mes pasado que es transgénero y que tiene la intención de hacer la transición por completo a hombre, una vez que se retire del deporte.

Explicó cómo haber jugado en Estados Unidos y Alemania le había hecho tomar conciencia de la ignorancia y los prejuicios en Japón.

En 2020, Hana Kimura, una luchadora profesional, se quitó la vida después de aparecer en Terrace House, un popular reality show.

En la población japonesa en general, el número de personas que reportan problemas de salud mental se ha duplicado entre 1999 y 2014.

“Tradicionalmente en nuestra nación, recordando cuando era niño, hace 40 años, era vergonzoso que tú o un pariente tuyo tuvieran un problema de salud mental”, dijo el periodista Hiroaki Wada.

“En general, la percepción de debilidad, probablemente más entre los atletas, ha impedido que la gente hable”.

“Pero las cosas están cambiando. La gente se está volviendo más abierta a admitir que las personas tienen problemas de salud mental y que es algo con lo que tenemos que lidiar”, comentó.

Osaka y la nueva generación japonesa

Y Whiting no tiene ninguna duda de dónde viene ese cambio.

“Creo que Naomi Osaka y otros japoneses de raza mixta todavía son forasteros hasta cierto punto”, apunta.

Naomi Osaka

Getty Images

“Pero esta generación de japoneses es mucho más sofisticada que las generaciones anteriores, tienen una perspectiva mucho más global con el acceso a internet y a innumerables canales de televisión”.

“Hay un entendimiento más amplio que no existía cuando llegué en la década de 1960 o en las décadas de 1980 y 1990. El mundo es un lugar mucho más pequeño ahora y Japón se ha beneficiado de eso”.

Un nuevo mundo. Una nueva generación. Como sea que lo expliques, Osaka es una parte importante del cambio.


BBC Mundo en Tokio

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