Mandos de Policía Federal propiciaron la desaparición de 7 elementos y un civil: CNDH
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Mandos de Policía Federal propiciaron la desaparición de 7 elementos y un civil: CNDH

La CNDH concluyó que mandos de la PF pusieron en riesgo a 7 de sus elementos y un civil, que fueron raptados por una banda criminal en Michoacán, al violar diversas disposiciones de seguridad.
Cuartoscuro Archivo
Por Paris Martínez
20 de diciembre, 2017
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Ocho años después de que siete elementos de la Policía Federal, más un civil que los acompañaba, fueran raptados y desaparecidos por una banda criminal en Michoacán, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) concluyó que diversos mandos de dicha corporación son corresponsables de lo sucedido a estas ocho personas (cuyo paradero se ignora hasta la fecha), ya que no cumplieron con su responsabilidad legal de “verificar (que) el despliegue operativo” se diera “en forma segura y expedita”.

Los siete agentes federales, raptados en noviembre de 2009, habían sido destacamentados por sus superiores en el municipio de Ciudad Hidalgo, en donde uno de ellos asumiría la dirección de la policía municipal, y los otros fungirían como sus escoltas.

Tal como constató la CNDH, aún cuando estos elementos (todos radicados en la Ciudad y el Estado de México) habían recibido esta encomienda de manera oficial, el mando de la Policía Federal no les asignó viáticos, radios, vehículos ni medios seguros para dirigirse a Michoacán y, por el contrario, se les ordenó resolver el  traslado por sus propios medios, y realizarlo sin llevar sus uniformes, sólo sus rifles de cargo.

Debido a esto, los siete policías federales contrataron con sus propios recursos a un civil, para que con su camioneta particular los llevara a Ciudad Hidalgo, lugar al que nunca llegaron.

Según el testimonio del empleado de una gasolinera, poco después de ingresar a territorio michoacano, la camioneta en la que se transportaban los agentes fue interceptada por entre cuatro y cinco vehículos, de los que descendió gente con armas largas, quienes sometieron a los policías y al civil, y los privaron de la libertad, sin que hasta la fecha se haya determinado su paradero.

La CNDH concluyó que, en el caso de estos siete agentes y el civil que los acompañaba, los mandos de la PF violaron diversas disposiciones del Manual Rector del organismo, el cual instruye a los responsables de la corporación a garantizar que todo despliegue operativo se realice “sin poner en riesgo la seguridad del personal”.

Asimismo, los mandos de la PF incumplieron las normativas internas que les ordenan, por un lado, “nunca permitir el desplazamiento de personal armado y municionado en un vehículo particular”, y por el otro, que “debe prohibirse el desplazamiento (de personal) en vehículos solos o aislados”.

Igualmente, los mandos de la PF violaron la norma interna que los obliga a realizar recorridos previos de reconocimiento por las rutas que se pretende usar para el traslado de personal a zonas de despliegue.

Según la CNDH, al pasar por encima de estas disposiciones, orientadas a generar el entorno más seguro posible para el desempeño de las funciones de los policías preventivos, los mandos de la Policía Federal faltaron a los principios constitucionales de “legalidad, objetividad, eficacia, profesionalismo y honradez”, e incurrieron en “acciones u omisiones que derivaron en poner en un estado de vulnerabilidad” a las ocho víctimas.

En concreto, la CNDH determinó que los mandos de la Policía Federal violaron los derechos humanos a la seguridad jurídica y a la legalidad de sus siete agentes y del civil que los acompañaba, ya que “teniendo obligaciones, por razones de cargo, de proteger y dar seguridad a sus propios elementos, incumplieron con dicho deber, propiciando un daño al personal que se encontraba bajo su mando, al quedar vulnerables ante un grupo de delincuencia organizada”.

La lista de omisiones en las que incurrieron los mandos de la Policía Federal continúa: también violaron el Manual de Actividad Diaria Policial, procedimiento vigente en 2009, ya que “no se realizó la ‘Agenda Temática Delictiva’, por la cual los elementos apoyarían en la seguridad del municipio de Ciudad Hidalgo”, y tampoco se realizó “el ‘Informe de Análisis del Comportamiento Delictivo” de ese municipio ni el ‘Informe de Análisis de Factores Criminógenos’, rubros que fijarían las bases para que la comisión encomendada fuera eficiente y se lograran los objetivos propuestos”, tal como concluyó la CNDH.

Asimismo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos constató que, luego de la desaparición forzada, estos mismos mandos de la PF violaron el derecho de sus familias al “trato digno” y “a la integridad y seguridad personal”.

Un ejemplo: tras no lograr entablar contacto telefónico con los agentes, algunos familiares se comunicaron directamente con el mando central de la Policía Federal, en donde les respondieron “que todo estaba bien, en virtud de que no tenían ninguna alerta roja o informe de enfrentamiento”, “que (los agentes) estaban en una comisión y están bien”, “que ya se encontraban en Ciudad Hidalgo, Michoacán, en una comisión y que no se podían comunicar porque no había señal”, o de plano “que no sabían ni madre, y que qué puta madre tenían (los familiares) que estar investigando”.

Según consta en los registros oficiales recabados por la CNDH, el mando de la Policía Federal tardó cinco días en reconocer oficialmente la desaparición de los agentes y del civil que los acompañaba, y se tomaron un día más en iniciar la búsqueda, que resultó infructuosa.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos puso énfasis en “la falta de interés e importancia que la autoriadad mostró respecto al paradero de sus elementos comisionados, pues no obstante que los familiares les informaron sus temores y preocupaciones respecto a la ubicación de éstos, (los mandos de la Policía Federal) siguieron mostrando apatía”.

Así, aunque el rapto de las ocho víctimas ocurrió el 16 de noviembre de 2009, y tenían que reportarse a más tardar un día después, sin que esto ocurriera, los mandos de la Policía Federal ordenaron que se emprendiera la búsqueda de los elementos hasta el 21 de noviembre, misma que tardó en iniciar otras 24 horas, es decir, seis días después del secuestro, algo que para la CNDH “propició la pérdida de información que pudo haber sido útil para la ubicación de los servidores púbicos comisionados, con lo cual (el mando de la PF) desatendió sus obligaciones de proteger y vigilar a sus subalternos, incumpliendo su deber al ponerlos en riesgo”.

Peor aún: la Policía Federal se tomó un día más, hasta el 22 de noviembre de 2009, para presentar una denuncia formal ante la Procuraduría General de la República por la desaparición forzada de los siete policías y el civil que contrataron como chofer.

Aunque la Comisión Nacional de los Derechos Humanos atribuyó todas estas omisiones a siete mandos altos de la Policía Federal, el organismo mantuvo sus nombres en reserva “con el propósito de proteger la identidad de las personas involucradas”.

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Por qué Rusia no ha logrado controlar los cielos de Ucrania en 3 semanas de guerra

Cuando las tropas del Kremlin se aglomeraban alrededor de Ucrania en los meses pasados, la inteligencia occidental y expertos de todos lados coincidían en que sería cuestión de dos o tres días hasta que los aviones de guerra ruso impusieran su supremacía sobre el espacio aéreo del país vecino.
19 de marzo, 2022
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Más de tres semanas después del inicio de la invasión el 24 de febrero, Rusia no ha sido capaz de controlar los cielos del país vecino, pese a tener una de las fuerzas aéreas más grandes del mundo.

Ha ido contra todos los pronósticos: cuando las tropas del Kremlin se aglomeraban alrededor de Ucrania en los meses pasados, la inteligencia occidental y expertos de todos lados coincidían en que sería cuestión de dos o tres días hasta que los aviones de guerra ruso impusieran su supremacía sobre el espacio aéreo del país vecino.

“Es un hecho desconcertante desde el punto de vista de la estrategia militar”, le dice a BBC Mundo Walter Dorn, profesor de Estudios de Defensa del Royal Military College of Canada (RMC).

“Pese a tener una fuerza aérea en números de equipos y potencia de fuego notablemente inferior a la rusa, los ucranianos todavía están volando y sus defensas aéreas todavía se consideran viables”, agrega.

Y es que, de acuerdo con el experto, el control de los aires es una de las bases fundamentales de toda guerra moderna, dado que garantiza el avance de las tropas por tierra y limita fuertemente el movimiento de las fuerzas enemigas.

En un informe publicado la pasada semana, el Royal United Services Institute (RUSI), el principal grupo de expertos en defensa y seguridad de Reino Unido, señalaba que, tras el inicio de la invasión, destruir las defensas aéreas ucranianas era “el próximo paso lógico y ampliamente anticipado, como se ha visto en casi todos los conflictos militares desde 1938”.

Sin embargo, esto no ha ocurrido y el ejército ucraniano, aunque ha sufrido también numerosas pérdidas, ha anunciado que ha derribado numerosos aviones rusos a lo largo de los combates.

Vladimir Putin

Reuters
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, conmemoró el viernes 18 de marzo el aniversario de la anexión de Crimea a su país.

De hecho, multitud de videos en redes sociales, cuya legitimidad ha sido confirmada por expertos militares, muestran cómo aviones de combate y helicópteros rusos caen a la deriva, envueltos en llamas.

La resistencia aérea de los ucranianos ha sido tan sorpresiva que ha llevado incluso a la creación de leyendas urbanas, como el llamado “fantasma de Kiev”, un supuesto piloto que ha derribado numerosas aeronaves rusas.

Pero ¿cómo se explica esta situación?

Superioridad aérea

De acuerdo con Dorn, la supremacía aérea “significa el control total de los cielos”, incluida la capacidad de volar en cualquier lugar, en cualquier momento, con poco o ningún riesgo de ser derribado.

“La supremacía del aire brinda el beneficio de una tercera dimensión del espacio. Y también niega ese beneficio al enemigo”, explica.

Los expertos militares coinciden en que Rusia tenía la capacidad militar de controlar rápidamente los cielos de Ucrania dado su poderío militar.

De acuerdo con datos de Global Firepower, la VKS -la fuerza aérea de Rusia- es la tercera más grande del mundo, solo superada por las de EE.UU. y China.

Al inicio del conflicto, Moscú contaba con 1.391 aviones de guerra (frente a 132 de Ucrania) y 948 helicópteros (los ucranianos solo tenían 55).

Mientras, el presupuesto general de defensa de Rusia, de US$45.800 millones, es casi 10 veces mayor que el del país vecino.

aviones

AFP

Según le explica a BBC Mundo Jennifer Cafarella, jefa de gabinete del Instituto para el Estudio de la Guerra, los rusos también han utilizado y entrenado sus fuerzas aéreas con anterioridad para el combate, como lo hicieron durante la guerra de Siria.

“La contribución central que hicieron los rusos al comienzo de la intervención en Siria fue la introducción de su poderío aéreo, que fue decisivo para habilitar un grupo de milicianos pro-Asad, incluidas las milicias sirias y los grupos de combatientes extranjeros proporcionados por Irán”, dice.

“El poder aéreo ruso fue suficiente para permitir que estos grupos lograran una gran victoria en el campo de batalla”, agrega.

Sin embargo, analistas militares y reportes de inteligencia sugieren que el Kremlin, por motivos que no están claros, decidió no desplegar una gran avanzada de su fuerza aérea en Ucrania.

“Parece bastante obvio ahora que Rusia creyó que podría tomar Ucrania mucho más fácilmente, que no iban a encontrar la resistencia que ha tenido”, señala Dorn.

“Esta suposición, al parecer, los llevó a no tener las fuerzas aéreas listas para ser desplegadas, aunque también hay reportes que indican que hay cierto temor entre los generales rusos de causar grandes pérdidas a su costosos aviones”, agrega.

Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania

EPA
El presidente ucraniano ha insistido en pedir a Occidente que declare una zona de exclusión aérea sobre Ucrania.

Falta de claridad

De acuerdo con Dorn, otro posible factor es que existe evidencia de que las tropas rusas no tenían claro el tipo de misión al que se enfrentaban.

“Todo indica que los rusos les dijeron a sus efectivos que iban a realizar ejercicios y luego se han visto por sorpresa en el fuego real. Esto tiene un impacto tanto psicológico como táctico, porque las fuerzas no estaban totalmente preparadas para hacer este tipo de cosas”, indica.

En ese sentido, Cafarella cree que el factor moral, un elemento decisivo en el campo de batalla, también puede estar jugando de forma diferente en los dos bandos.

“Parte de lo que estamos viendo en Ucrania es simplemente el factor desconocido de lo que sucede cuando dos países, dos fuerzas militares, van a la guerra”, considera.

“Al parecer, los rusos tienen un problema moral muy serio porque sus fuerzas no esperaban pelear esta guerra y no estaban mentalmente preparadas para la escala del combate que iban a enfrentar. Los ucranianos, en cambio, están luchando por su patria, por lo que la moral ucraniana es muy alta, dado que tienen una claridad de propósito”, agrega.

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Getty Images

El informe de RUSI indica que puede haber otra causa mayor, pese a la experiencia que ganó parte de la fuerza aérea rusa durante su incursión en la guerra en Siria.

“Si bien el fracaso temprano de la VKS para establecer la superioridad aérea podría explicarse por la falta de alerta temprana, capacidad de coordinación y suficiente tiempo de planificación, el patrón continuo de actividad sugiere una conclusión más significativa: que la VKS carece de la capacidad institucional para planificar, informar y volar operaciones aéreas complejas a gran escala“, indica.

La respuesta de Ucrania

Los expertos militares coinciden en que más allá de los errores estratégicos que han cometido las fuerzas rusas, un factor fundamental que ha permitido a los ucranianos mantener el control sobre su espacio aéreo es la implementación de una táctica creativa, que se adapta a las limitaciones y circunstancias.

Al tener una fuerza aérea más pequeña, se han concentrado en ataques puntuales y no en grandes despliegues, lo que les ha servido para encauzar sus recursos.

“Aunque es mucho más pequeño, el ejército ucraniano es profesional y tiene muy buenas armas. También han recibido entrenamiento de las fuerzas de la OTAN, incluidos Canadá y Estados Unidos”, señala Dorn.

El analista militar apunta que otro factor fundamental es que, desde antes de que empezara el conflicto, países aliados comenzaron a enviar ayuda militar a Ucrania, incluidos misiles tierra-aire, que han ayudado a impedir que Rusia logre esta supremacía aérea.

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Getty Images

El inicio de la invasión a Ucrania llevó también a que numerosos países de Occidente le enviaran apoyo militar a Kiev, incluso naciones que por años habían mantenido un estatus neutral, como Alemania.

Análisis militares muestran que los ucranianos han hecho un uso estratégico de los drones turcos TB-2 y de drones de reconocimiento Raven, que han servido no solo para ataques contra naves enemigas, sino también para fuerzas en tierra.

El miércoles pasado, el presidente de EE.UU., Joe Biden, anunció que su país destinará US$800 millones en ayuda militar a Ucrania, incluidos armamentos como drones que pueden convertirse en bombas voladoras y armas antiaéreas que pueden disparar a helicópteros desde el cielo.

Sin embargo, el control del espacio aéreo ha sido también un punto de tensiones entre Ucrania y Occidente.

Desde que comenzó la invasión, la demanda más frecuente del presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, a sus aliados occidentales ha sido la del establecimiento de una zona de exclusión área sobre su país, lo que implicaría que la OTAN tendría que derribar los aviones rusos que cruzaran su espacio aéreo.

La tentativa de Polonia de entregar aviones MIG-29 a Ucrania también generó roces entre Estados Unidos y la Unión Europea, ante el temor de que Rusia considerara que Occidente había ido muy lejos al donarle aviones a Kiev.

Joe Biden firmando el decreto de ayuda militar para Ucrania el 16 de marzo de 2022

Getty Images
Biden firmó un paquete de ayuda militar para Ucrania por US$800 millones el miércoles 16 de marzo.

Futuro incierto

Los analistas coinciden en que el hecho de que Rusia no haya logrado aún la supremacía aérea contra Ucrania no implica que no lo pueda conseguir en los próximos días o semanas.

“La VKS puede comenzar repentinamente a montar operaciones aéreas complejas a gran escala comparables a las que realizan rutinariamente los estados de la OTAN y otras fuerzas aéreas modernas, como Israel”, advierte el informe de RUSI.

Sin embargo, analistas como Dorn están más preocupados de que la falta de avances en el campo de batalla pueda llevar a Putin a tomar decisiones más desesperadas, incluido el uso de armamentos hasta ahora nunca utilizados.

https://twitter.com/RALee85/status/1502550038731497474

“Al comienzo de la campaña Rusia usó muchas bombas inteligentes (misiles guiados con precisión), pero ahora usa principalmente ´bombas tontas´, que son menos precisas y por tanto aumentan severamente las muertes de civiles (los llamados ‘daños colaterales’)”, dice.

“También vuela desde más alto en el aire, para protegerse contra el fuego terrestre, lo que significa que sus misiles y bombas son menos precisos”, agrega.

Pero, para el académico, uno de los mayores riesgos no está solo en estos elementos, sino en informes militares y videos y fotos que muestran lo que parece ser el uso de drones rusos con capacidades autónomas (es decir, que están diseñados para decidir por sí mismos sus objetivos de ataque).

“El mundo nunca antes había visto usar sistemas de armas autónomos en el campo de batalla. Esto es un avance tecnológico, pero un retroceso moral“, opina.

“Dar a las máquinas (drones) la capacidad de seleccionar objetivos significa la introducción de robots asesinos en el aire, algo que debe detenerse. Si permitimos que las computadoras y los robots tomen decisiones sobre la vida y la muerte, entonces la humanidad en su conjunto está dando un paso atrás”, lamenta.


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