Ximena, la menor desaparecida cuya búsqueda obstaculizan las autoridades del Edomex
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Especial.

Ximena, la menor desaparecida cuya búsqueda obstaculizan las autoridades del Edomex

Familiares aseguran que en Alerta Amber les negaron ayuda inmediata, argumentando que deben primero levantar una denuncia y dejar pasar 72 horas, lo cual va en contra del protocolo de búsqueda de las personas desaparecidas en el Edomex.
Especial.
Por Redacción Animal Político
21 de diciembre, 2017
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Ximena Monserrat, de 15 años, despareció este miércoles a las 2 de la tarde en la colonia Jardines de Morelos en Ecatepec. Desde entonces, las autoridades correspondientes obstaculizaron su búsqueda, preguntaron a la familia “si no estará con el novio” y solicitaron trámites que no son necesarios para un caso de desaparición, según marca la ley vigente.

Paola Zavala, hermana de Ximena, relató en entrevista para Animal Político, que desde la noche del miércoles acudió con sus padres al Ministerio Público de San Cristóbal, Ecatepec, para reportar la desaparición y hasta la mañana del jueves continuaban sin atenderlos. “Nos dijeron que tienen que pasar 72 horas para comenzar a buscarla y nos pidieron la dirección del lugar donde desapareció además de un testigo; mi hermano se comunicó a los teléfonos de Alerta Amber y le dijeron que antes de emitir la alerta requerimos una acta administrativa que expiden aquí, en el MP”.

La ley estipula que en caso de desaparición debe “eliminarse de manera oficiosa cualquier obstáculo de derecho” y proceder a la búsqueda”. De la misma forma, la página de la Fiscalía General del Estado de México, informa que el protocolo para activar la Alerta Amber es el siguiente: “en el momento en que cualquier autoridad tenga conocimiento de la desaparición de una mujer, adolescente o niña, deberá, de manera pronta y sin dilación alguna, comunicar los hechos a las autoridades responsables y realizará las acciones de búsqueda inmediata que estén a su alcance”, se lee en el sitio.

Incluso Paola cuenta que personal del Ministerio Público de San Cristóbal, cuestionó si Ximena estaba realmente desaparecida; preguntado si no estará con su novio.

Ximena Monserrat Zavala Bolaños había desaparecido desde la tarde del miércoles. Su hermana dice que por la mañana estuvo con una amiga, luego regresó a la casa, dejó su celular y salió a la tienda más cercana, pero ya no regresó.

“Ya revisé sus cuentas de Twitter y Facebook además de su celular y no tiene mensajes sospechosos, eso ya lo contamos a las autoridades pero siguen sin darnos respuesta”, relata Paola.

Vecinos de la colonia Jardines de Morelos, así como los dueños de la tienda a la que debía ir Ximena, ubicada en la calle Playa Copacabana, no vieron el momento en que la menor desapareció, por lo que no había testigos y era uno de los requisitos que pedían las autoridades para iniciar la búsqueda.

“Desde anoche (miércoles) nos pidieron la dirección y testigos pero en lugar de que agilicen el proceso, sólo nos tienen esperando dicen que con el cambio de turno será más rápido, pero no ha sido así”. El hermano de Ximena además de comunicarse a Alerta Amber, pidió ayuda en la Fiscalía así como en el municipio de Ecatepec, pero en ambos lugares le dieron el mismo argumento, “primero hay que levantar un acta y luego seguir un proceso”.

Paola dice que por la calle por donde habría caminado su hermana antes de desaparecer hay una cámara de seguridad, y al momento de solicitar su revisión las autoridades la mandaron a llenar más papeles y pedir autorización del dueño de la cámara.

Desesperados, los integrantes de la familia Zavala Bolaños, cuentan que la única ayuda que recibieron fue en redes sociales, donde miles de personas han compartido la foto de Ximena acompañada de sus datos.

Por su parte, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México no emitió pronunciamiento sobre el caso, entidad en la cual según datos de la organización Idheas, especializada en derechos humanos; entre 2015 y 2016 hubo 279 denuncias de desapariciones de mujeres y niñas, mientras que hasta abril de 2017 se habían denunciado 139 casos.

Finalmente por la tarde del pasado viernes, usuarios de redes sociales aseguraron que la menor había aparecido y se encontraba bien, versión que después fue confirmada por sus familiares, sin que en algún momento se emitiera la Alerta Amber con los datos de Ximena.

Desapariciones recurrentes en el Estado de México

La desaparición de personas en el Estado de México, se ha vuelto una constante en el último año. Mujeres menores y adultas son al parecer el sector más vulnerable, basta con recordar algunos de los casos más recientes suscitados en diversos municipios de la entidad mexiquense.

Caso Valeria. Nezahualcóyotl

A inicios de junio pasado, Valeria de 11 años iba rumbo a su casa en compañía de su padre, ambos viajaban en bici, pero comenzó a llover y Sergio Alberto decidió parar una combi de transporte público para que la pequeña no se mojara, pues aún faltaban 6 cuadras para llegar a su destino.

Aunque Sergio continuó detrás de la unidad de transporte público, ésta desvió su ruta llevándose a Valeria.  Jaqueline, madre de la menor aseguró que de inmediato dieron aviso a las autoridades para que se activara la Alerta Amber, pero les dijeron que tenían que pasar 48 horas antes de lanzarla.

Al otro día autoridades encontraron el cadáver de Valeria dentro de la camioneta. Antes de ser asesinada, Valeria fue abusada sexualmente por el operador de la unidad de nombre José Octavio. La máxima justicia que obtuvieron los familiares, fue el encarcelamiento del responsable quien posteriormente fue encontrado sin vida dentro de su celda en el penal Neza Bordo.

Caso Rosalinda. Toluca

El 14 de diciembre, Rosalinda Esthefanie de 29 años salió de su trabajo abordó un taxi pero no llegó a casa. Una amiga demostró que Rosalinda le envió un mensaje de texto minutos después de haber subido a la unidad donde le pedía ayuda pues el chofer no la dejaba bajar.

Los familiares dieron aviso a las autoridades, en este caso sí activaron la Alerta Amber con sus datos pero tres días después, el domingo 17 de diciembre su cadáver fue localizado a un costado del libramiento Acamay, en la zona norte del Estado de México.

Autoridades continúan investigando el caso, aunque una de las líneas apunta a que la mujer, madre de un bebé de seis meses, habría sido asesinada no por un taxista, sino por problemas con su expareja y padre de su hijo. Su caso sigue impune.

Caso Cintia. Zinacantepec

Cintia de 25 años desapreció en el municipio de Zinacantepec. Fue vista por última vez por sus familiares, saliendo de su domicilio en la colonia La Deportiva.

Aunque desde el miércoles, la Alerta Amber se activó con sus datos, hasta el momento no saben nada de ella. Cintia es de complexión delgada, cara alargada, cabello largo lacio y negro, tiene ojos cafés, tez blanca y boca mediana.

 

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Cómo se forman los huracanes y por qué son tan frecuentes en México, Estados Unidos y el Caribe

La explicación científica es apasionante y te ayudamos a entenderlo con mapas, gráficos e imágenes satelitales.
30 de agosto, 2021
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Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del planeta.

Cada año, entre los meses de junio y noviembre, azotan la zona del Caribe, el golfo de México y la costa este de Estados Unidos, en algunas ocasiones arrasando con edificios y poblaciones.

Sus homólogos son los tifones, que afectan al noroeste del océano Pacífico, y los ciclones, que lo hacen al sur del Pacífico y el océano Índico.

Zonas donde se forman ciclones tropicales

BBC

Todos son ciclones tropicales, pero el nombre “huracán” se usa exclusivamente para los del Atlántico norte y del noreste del Pacífico.

Pero, ¿cómo se forman y por qué suelen afectar a esta zona del mundo?

Huracanes, bombas de energía

El mecanismo más común de formación de huracanes en el Atlántico — que provoca más del 60% de estos fenómenos — es una onda tropical.

La onda empieza como una perturbación atmosférica que crea un área de relativa baja presión.

Suele generarse en África Oriental a partir de mediados de julio.

Si encuentra las condiciones adecuadas para mantenerse o desarrollarse, esta área de baja presión empieza a moverse de este a oeste, con la ayuda de los vientos alisios.

Origen de la onda tropical y los vientos globales

BBC

Cuando llega al océano Atlántico, la onda tropical puede ser el germen de un huracán, pero para que este se forme necesita fuentes de energía, como el calor y el viento adecuado.

En concreto, es necesario que la superficie del agua esté por encima de los 27ºC y que haya una capa espesa de agua caliente en el océano.

También tiene que haber, por un lado, vientos con un giro horizontal para que la tormenta se concentre. Por el otro, vientos que mantengan su fuerza y velocidad constante a medida que suben desde la superficie del océano.

Si hay cortante de viento, o variaciones del viento con la altura, esto puede interrumpir el flujo de calor y humedad que hace que el huracán se forme.

Además, tiene que haber una concentración de nubes cargadas de agua y una humedad relativa alta presente en la atmósfera.

Ingredientes para un huracán

BBC

Todo esto tiene que ocurrir en las latitudes adecuadas, en general entre los paralelos 10° y 30° del hemisferio norte, ya que aquí el efecto de la rotación de la Tierra hace que los vientos puedan converger y ascender alrededor del área de baja presión.

Cuando la onda tropical encuentra todos estos ingredientes, se crea un área de unos 50-100 km, donde empiezan a interactuar.

“El movimiento de la onda tropical funciona como el disparador de esa tormenta”, explica a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Y es esta tormenta la que hace de catalizador: empieza el baile de calor, aire y agua.

El área de baja presión hace que el aire húmedo y caliente que viene del océano suba y se enfríe, lo que alimenta las nubes.

La condensación de este aire libera calor y provoca que la presión sobre la superficie del océano baje aún más, lo que atrae más humedad del océano, engrosando la tormenta.

Los vientos convergen y ascienden dentro de este área de baja presión, girando en dirección contraria a las agujas del reloj — por influencia de la rotación de la Tierra — y dando a los huracanes esa imagen tan característica.

A medida que la tormenta se hace más poderosa, el ojo del huracán — el área central de hasta 10 km — permanece relativamente tranquilo.

A su alrededor se levanta la pared del ojo, compuesta de nubes densas donde se localizan los vientos más intensos.

Más allá, están las bandas nubosas en forma de espiral, donde hay más lluvias.

La velocidad de los vientos es la que determina en qué momento podemos llamar a este fenómeno “huracán”: en su nacimiento es una depresión tropical, cuando aumenta de fuerza pasa a ser una tormenta tropical y se convierte en huracán cuando pasa de los 118 km por hora.

Pasos de depresión a ciclón tropical

BBC

A partir de ahí, se suelen clasificar en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento. En el Atlántico, se usa la escala de vientos Saffir-Simpson para medir su poder destructivo.

Tal es su fuerza que los vientos de un huracán podrían producir la misma energía que casi la mitad de la capacidad de generación eléctrica del mundo entero, según la Administración Nacional de Océanos y de la Atmósfera de Estados Unidos (NOOA, por sus siglas en inglés).

Escala de vientos Saffir-Simpson

BBC

Sin embargo, no es el viento sino la marejada y las inundaciones que provoca la lluvia que descarga el huracán las que generalmente causan la mayor destrucción y pérdida de vidas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marejada provocada por ciclones tropicales en el Atlántico fue responsable de casi la mitad de muertes entre 1963 y 2012, según datos de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS, por sus siglas en inglés).

Además de estos factores, la destrucción causada por un huracán va a depender de otras circunstancias, como la velocidad a la que pasa, la geografía del territorio y la infraestructura de la zona afectada.

Mujer en su casa inundada

Getty Images
“Amanda” y “Cristóbal” no llegaron a ser huracanes pero dejaron lluvias extraordinarias y mucha destrucción en México y Guatemala en mayo de 2020.

“No necesariamente el daño o el peligro asociado a un ciclón tropical corresponde a su categoría. Por ejemplo, el ciclón de mayor categoría no tiene por qué tener asociada más precipitación”, dice Jorge Zavala Hidalgo a BBC Mundo.

México, Estados Unidos y el Caribe: las zonas más vulnerables

Uno de los factores que explica que esta parte del mundo sea propensa a los huracanes es que el océano Atlántico, en las latitudes tropicales, tiene la temperatura adecuada para su formación durante más meses al año.

Otro es el movimiento de las grandes corrientes de vientos que empujan a los huracanes.

Los vientos alisios — las corrientes de vientos globales en el trópico — van de este a oeste llevándolos hacia las costas del Caribe, el Golfo de México y el sur de Estados Unidos.

El recorrido de estos vientos también está influenciado por la rotación de la Tierra — el llamado efecto Coriolis — que hace que tiendan a desviarse hacia el norte.

Recorrido de los huracanes en el Atlántico norte en 2019

Wiki Project Tropical Cyclones/Tracks/Nasa/Xyklone
Los huracanes que se formaron en el Atlántico norte durante el 2019 siguieron distintos recorridos según las corrientes globales de viento u otros fenómenos – como los anticiclones – que encontraban en su camino.

En el Atlántico, mientras los huracanes avanzan se desvían levemente hacia el norte; y al superar aproximadamente los 30°N, suelen encontrase con los vientos del oeste, otra de las grandes corrientes globales, que hacen que se curven hacia el este.

En su camino van a toparse con el anticiclón de Bermudas-Azores que va a determinar si se dirigen hacia el Golfo de México o hacia Estados Unidos.

Los anticiclones son regiones de alta presión atmosférica con aire más seco, menos nubes y vientos que giran en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte.

El anticiclón de Bermudas actúa como un obstáculo y si los huracanes quieren avanzar tienen que bordearlo. Por este motivo, el tamaño y la posición del anticiclón puede determinar hacia dónde va un ciclón tropical.

Gráfico de localización del anticiclón de Bermudas-Azores

BBC

Si es débil y está más posicionado hacia el este, los huracanes lo rodean y siguen hacia el norte, alejándose del Caribe.

Por lo contrario, si es más fuerte y se encuentra al suroeste, un ciclón tropical puede dirigirse hacia el Golfo de México o hacia Florida.

La posición del anticiclón cambia según el año, las estaciones y puede variar en cuestión de días.

“A causa de esas variaciones, un huracán puede seguir una trayectoria muy distinta hoy que otro que pasa tres o cinco días después”, explica Jorge Zavala Hidalgo, del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Siguiendo la misma lógica, los anticiclones y otras masas de aire son responsables de que un huracán se recurve hacia el oeste, como pasó en 2012 con el huracán Sandy, por ejemplo.

Huracán Sandy en Nueva York

Getty Images
En su camino hacia el norte, el huracán Sandy (2012) se curvó azotando las costas de Nueva York y Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Después de tocar tierra en Cuba, Sandy empezó a desplazarse hacia el noreste, pero un anticiclón en Groenlandia y un frente frío bloquearon su camino. Eso provocó que Sandy retrocediera hacia la costa este de Estados Unidos, causando destrucción en Nueva York y Nueva Jersey.

En el Pacífico Este, a pesar de que es una zona más activa que el Atlántico Norte, tocan tierra menos huracanes.

“Lo que sucede es que esas tormentas suelen dirigirse hacia el oeste o noroeste. Algunas pueden retroceder hacia las costas de México si los vientos son los adecuados, pero la mayoría se dirigen a latitudes más altas, encuentran aguas más frías y desaparecen”, dice a BBC Mundo Gary M. Barnes, profesor retirado de la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

Por qué casi no vemos en Sudamérica

Si bien la parte norte del Atlántico puede ofrecer las condiciones ideales para la formación de huracanes, no ocurre lo mismo bajo la línea del Ecuador.

“El Atlántico Sur es más tranquilo porque no hay onda tropical — es un fenómeno más común en el hemisferio norte — y hay más variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, algo que inhibe la formación de huracanes”, explica Barnes.

Simulación de todos los huracanes entre 1985 y 2015

NASA
El efecto Coriolis es demasiado débil en la línea del Ecuador para que los vientos giren y formen huracanes.

Además, los ciclones tropicales normalmente no se forman si no están al menos a unos 500 kilómetros del Ecuador, ya que el efecto Coriolis es demasiado débil para hacer que los vientos giren y formen un huracán.

Aunque es un fenómeno que pasa con poquísima frecuencia en Sudamérica, sí se han registrado huracanes en las costas del sur de Brasil.

En 2004, el ciclón tropical Catarina dejó 11 muertos y más de 30.000 personas desplazadas.

¿Y cómo puede impactar el cambio climático?

“El cambio climático provoca que la temperatura de la superficie del océano y la capa gruesa sean más calientes y eso es un problema. Tenemos teorías que dicen que si el océano es más cálido eso puede traducirse en tormentas más fuertes e intensas.”, dice el meteorólogo Gary M. Barnes.

Hay indicaciones de que las áreas en que un ciclón encuentra condiciones para mantenerse y sobrevivir se están extendiendo con el paso del tiempo, según Jorge Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México.

“Quizás el número de ciclones no aumente pero la distribución de categorías puede cambiar. Es decir, que haya más huracanes de categoría mayor y menos de categoría menor”, añade Zavala.

Los científicos coinciden, ,sin embargo, en que es muy pronto para medir el impacto del cambio climático en la formación y avance de los huracanes.

“Es probable que las tormentas se intensifiquen muy poco a poco, pero vamos a necesitar muchísima data para probar que el calentamiento global va a provocar huracanes más fuertes. En 25 años puede que tengamos evidencias”, concluye Barnes.

Agradecimiento a José Manuel Gálvez, meteorólogo del la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).


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