Crece La Estafa Maestra: PGR investiga a dos universidades más por malos manejos de 30 mdp
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Crece La Estafa Maestra: PGR investiga a dos universidades más por malos manejos de 30 mdp

Se trata de la Universidad Juárez del Estado de Durango y la Universidad Politécnica del Sur de Zacatecas, que firmaron convenios irregulares con Sagarpa.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel @arturoangel20
18 de diciembre, 2017
Comparte

Las investigaciones federales por presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos entre dependencias y universidades sigue creciendo. La Procuraduría General de la República (PGR) abrió una averiguación en contra de dos universidades más que, vía convenios con Sagarpa, recibieron más de 30 millones de pesos. El dinero fue adjudicado y transferido de forma irregular a otras personas.

Se trata del mismo esquema de fraude documentado en la investigación periodística denominada “La Estafa Maestra”, donde dependencias federales eluden controles de licitación y transparencia, otorgándole contratos a universidades por servicios que estas no realizan, ya que pagan a terceros en condiciones completamente opacas.

En dicho reportaje se documentaron convenios con ocho universidades en Morelos, Estado de México, Campeche, Morelos y Tabasco.

La nueva investigación que inicia ahora la PGR, promovida por una denuncia de la Auditoría Superior de la Federación presentada el pasado el 31 de octubre pasado, involucra a dos nuevos planteles escolares: la Universidad Juárez del Estado de Durango y Universidad Politécnica del Sur de Zacatecas.

De acuerdo con el informe de resultados de la auditoría número 15-0- 08100-02- 0328, la SAGARPA firmó en 2015 varios convenios con dichas universidades como parte de su proceso de adquisición de bienes, materiales y servicios. Tras la revisión de estos se descubrieron las irregularidades.

Los nuevos fraudes

En 2015, la Sagarpa firmó con la Universidad Juárez del Estado de Durango el convenio DGRMIS147/15, con el objetivo de que esta ejecutara un servicio de supervisión de distintos componentes del Programa de Productividad y Competitividad Agroalimentaria de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.

El contrato correspondiente se firmó – como es común en los casos de la Estafa Maestra – aprovechando una excepción legal marcada en el párrafo quinto del artículo 1 de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, que señala que si un servicio se asigna a una instancia pública esta queda excluida de un proceso de licitación.

Sin embargo ese mismo párrafo estipula que la instancia pública a la que se asignen los recursos (en este caso las Universidades) está obligada entregar por su cuenta la parte sustantiva del servicio, y no contratar a terceros. Esto es lo que aquí no ocurrió.

Los auditores encontraron que Sagarpa nunca exigió a la Universidad Juárez del Estado de Durango que comprobara que tenía la capacidad para ejecutar, por lo menos, el 51% de estipulado en el contrato. Lo único que le pidió fue un simple escrito donde dijera que ejecutaría por su cuenta el servicio.

Lo que sucedió luego fue una artera violación a la ley. La Universidad delegó la realización de los servicios a 24 personas físicas en total, ninguna de las cuales pertenecía realmente a dicha casa de estudios, como lo pudieron confirmar las autoridades al verificar la información de cada uno solicitada al Instituto Mexicano del Seguro Social.

“Se comprobó que ninguna de las referidas personas son trabajadores de esa universidad, lo que evidencia que no contaba con la capacidad técnica y humana para la realización de los trabajos contratados”, indicó la Auditoría.

Como parte de la revisión los auditores pidieron a Sagarpa y a la Universidad la comprobación de los servicios ejecutados. Uno de estos elementos, por ejemplo, debería de haber sido, según el contrato firmado, un Plan de Trabajo de Supervisión por cada componente y/o proyecto estratégico.

Sin embargo lo que se entregó fue un simple cronograma de actividades por el cual Sagarpa pagó más de 4 millones de pesos, lo que desde el punto de vista de la ASF “no justifica” la inversión realizada. Ante esto, la Sagarpa respondió que lo realizado no se limitaba a un cronograma, pero no entregó ninguna evidencia de ello.

Una situación similar es la que se registró en siete convenios que la misma dependencia federal firmó en 2015 con la Universidad Politécnica del Sur de Zacatecas, que en total representaron 20 millones 643 mil pesos que recibió dicha casa de estudios.

Otra vez se encontró que Sagarpa no solicitó documento o evidencia alguna a la universidad, que permitiera acreditar que contaba con las capacidades necesarias para ejecutar los proyectos de supervisión, elaboración de estudios y manuales que se le adjudicaron directamente.

Cuando los auditores comenzaron a verificar a profundidad los documentos entregados por la Universidad producto de estos convenios, se encontró que todos era parecidos entre sí, lo que no justificaba que se manejaran como convenios distintos y por ende se pagara varias veces por casi lo mismo.

Peor aún. La Sagarpa pagó casi siete millones y medio de pesos por un manual de organización para la Dirección de Recursos Materiales que, de acuerdo con los auditores, era totalmente innecesario debido a que la propia dependencia federal cuenta con un área específica encargada de elaborar los manuales de las unidades administrativas que la integran.

Universidades, denuncias e impunidad

En septiembre pasado Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad publicaron el reportaje “La Estafa Maestra”, donde se evidenció el esquema de pagos irregulares entregados por el gobierno federal a distintas universidades. Hasta ese momento, la PGR ya tenía 14 averiguaciones previas, por el caso de los convenios realizados por la Secretaría de Desarrollo Social con las universidades autónomas del Estado de México y de Morelos.

El pasado 7 de diciembre este portal reveló también que la PGR había iniciado otra averiguación previa por un convenio de casi 220 millones de pesos entre Sagarpa y la Universidad Autónoma de Zacatecas. En este caso no solo el convenio fue irregular sino que se reveló que los proyectos, por los cuales se pagó la referida cantidad, eran en realidad una copia de información publicada en páginas de internet entre ellas Wikipedia, monografías.com y buenastareas.com.

Con la carpeta de investigación que involucra ahora a la una universidad en Durango y otra en Zacatecas, ya suman 16 los casos que la Procuraduría tiene abiertos hasta ahora, sin que a la fecha ninguno de ellos haya llegado por lo menos a una consignación ante un juez. Oficialmente siguen en integración.

Cabe señalar que estas averiguaciones y carpetas de investigación son producto de denuncias penales interpuestas por la Auditoría Superior de la Federación. En cada caso dicho organismo ha entregado no solo el expediente de auditoría, sino también un dictamen técnico en el que se identifican a los funcionarios que pudieran ser los responsables.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
Comparte

El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=DuMVeWY6gZU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.