No detengan el rescate: familia peleó por hallar el cuerpo de Enrique tras colapso de obra en Mérida
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Foto: Cuartoscuro

No detengan el rescate: familia peleó por hallar el cuerpo de Enrique tras colapso de obra en Mérida

El rescate ocurrió a pesar de que el gobierno de Yucatán concluyó el rescate de personas el mismo día del incidente, apenas tres horas después del colapso.
Foto: Cuartoscuro
Por Paul Antoine Matos
13 de diciembre, 2017
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La exigencia de la familia de Enrique Javier Torres Hernández, trabajador fallecido en el derrumbe de la construcción del Paseo 60, un complejo de hoteles y centro comercial en Mérida, Yucatán, logró que se encontrara su cuerpo, el quinto, entre los escombros.

Ocurrió a pesar de que el gobierno de Yucatán concluyó el rescate de personas el mismo día del incidente, el pasado lunes 4 de diciembre, apenas tres horas después del colapso, con el saldo de cuatro obreros fallecidos.

Minutos antes de las 18 horas de ese día, según la versión oficial, una grúa golpeó con una viga parte de la estructura de una de las construcciones, por lo que los siete pisos ya construidos colapsaron parcialmente.

Cerca de las 10 de la noche, las labores de rescate cesaron con cuatro cuerpos rescatados. Al día siguiente, el director de Protección Civil, Aarón Palomo Euán, dijo que “se levantaron los escombros, pero ya no hubo más personas”.

Tras la declaración del funcionario, la familia de Torres Hernández exigió, frente a la construcción, que se reiniciaran las labores de rescate para dar con el hombre de 47 años que acudió a trabajar al lugar de la obra. Fue entonces que los servicios de rescate retornaron al lugar para la localización del cuerpo.

Solicitaron a la empresa y las autoridades estatales la lista de registro de entrada y salida de los trabajadores de obra, pero no se les otorgó. Afirmaron que Torres Fernández estaba desaparecido y podría haber quedado sepultado entre los escombros, luego de que reconocieran la bicicleta azul de Enrique a través de una malla de protección que daba al interior de Paseo 60.

Su último día fue trabajando

El día del derrumbe en la construcción, Enrique Javier se despidió de su esposa para ir a trabajar. Vivía en el fraccionamiento Juan Pablo II, al poniente de Mérida; por la tarde acudió a una lonchería cercana en donde compró tres tortas para llevar, porque tenía mucho trabajo, le dijo a la encargada del negocio.

Cerca de las 5 de la tarde, cuando la mayoría de los 200 trabajadores terminaron labores, él y un número aún desconocido de compañeros, decidieron quedarse a trabajar horas extra, de acuerdo con su hermana, Vilma Torres Fernández.

17:45 horas: una grúa habría golpeado con una viga la estructura de concreto, lo que provocó la caída parcial de la obra, según el reporte de la Fiscalía estatal.

En su búsqueda, la familia recorrió hospitales y la morgue del Servicio Médico Forense sin encontrarlo.

Vilma Torres señaló que, tras enterarse de que las labores de búsqueda concluyeron ese mismo día por la noche, decidieron exigir el reinicio del rescate.

“Queremos el cuerpo de mi hermano, vivo o muerto, pero queremos saber dónde está. ¿Por qué lo esconden? ¿Por qué no dicen la verdad?”, expresó su hermana un día después del derrumbe.

derrumbe Mérida

La bici de Enrique fue lo que permitió confirmar a su familia que estaba en el lugar del derrumbe.

Horas vitales desperdiciadas

18 horas: una ambulancia y un  médico forense entran a la zona del derrumbe. Desde afuera, el olor a metano del cadáver se sintió.

La Fiscalía confirmó un muerto más –minutos más tarde se confirmaría que se trataba de Torres Fernández– a quien los familiares fueron a reconocer tras esperar más de un día.

La dependencia presumió que se trabajaba “sin descanso desde el día de los hechos”, con elementos del cuerpo de Bomberos y paramédicos, pertenecientes a la Secretaría de Seguridad Pública y el escuadrón K9 de la Fiscalía.

Esto, pese a que la Fiscalía había declarado que a las tres horas del operativo de rescate se habían concluido las acciones.

Al solicitar la razón de por qué se retiraron los servicios de rescate tres horas después del derrumbe, la dirección de Comunicación Social del gobierno yucateco respondió que dichas labores de rescate no finalizaron el lunes.

“El comunicado se refiere a las declaraciones de Aarón Palomo, coordinador de Protección Civil con relación al personal a su mando”, respondió la dependencia, quien sostuvo que militares, policías y bomberos continuaron la búsqueda de vida bajo los escombros.

Conductor de grúa comparece ante Fiscalía

Los obreros reconocieron que algunos de sus compañeros son de otros municipios de Yucatán o incluso de otros estados, por lo que sus familiares podrían desconocer del accidente.

Eusebio Moo Tec, secretario general de Terraceros y Trabajadores de la Construcción, de la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM), dijo que “ni una familia más se ha presentado a reclamar a un desaparecido”.

Mencionó que no se han encontrado heridos en hospitales. El operador de la grúa, así como las empresas involucradas en la construcción, acudieron a declarar el viernes  8 de diciembre a la Fiscalía. El expediente no se libera al conocimiento público por ley, y será desahogado durante las audiencias ante un juez.

La Fiscalía reconoció que los trabajos de rescate continúan en el lugar y que hasta que no quede nada más que indagar en los escombros, se removerán.

Los hoteles que se construyen en Paseo 60 son el NH y el City Express Plus, además de 25 espacios comerciales. Se establece ahí por la cercanía del Centro Internacional de Congresos, Powered by Samsung, el proyecto principal de la administración del gobernador Rolando Zapata Bello.

El predio dónde se construye es propiedad de Inmobiliaria La Brea, según el Registro Público de la Propiedad de Yucatán. Para la obra se utiliza concreto prefabricado por la empresa Predecón.

La dirección en la que aparecen la Inmboliaria La Brea y Edifictun coinciden con la empresa AEI, que comercializa artículos eléctricos e industriales. En el Registro Público de la Propiedad aparece el empresario Víctor Manuel Abraham Palomo.

Entre los inversionistas del proyecto se encuentra José Chapur Zahoul, vicepresidente del Consejo Nacional Turístico.

Familiares esperan justicia

Una representante de las empresas La Brea y Edifictun, quien pidió el anonimato, declaró que tienen contacto con los familiares de los fallecidos, y que están en la disposición total de proveer el apoyo que necesiten.

Expresó que no pueden dar más información, porque hacerlo podría provocar que se tergiversaran las investigaciones de las autoridades estatales.

Hasta ahora, la familia asegura que no han sido atendidos por la empresa para los gastos funerarios y el seguro de vida, y están a la espera de que terminen los trabajos de rescate para que las autoridades definan la responsabilidad, entonces decidirán a quien pedir la indemnización.

De acuerdo con la empresa, será la propia Fiscalía, por medio del seguro, quien se hará cargo de los afectados y sus trabajadores.

“Me consta que los trabajadores sí tenían seguro porque la orden para el jefe de seguridad era que el que no tuviera seguro no pasa a la obra”, aseguró el líder sindical Moo Tec.

Las otras cuatro víctimas del derrumbe son Eder Maury Vázquez Moo y Audomaro Ek Ac, yucatecos de 22 y 42 años respectivamente; Casimiro Bustos Hernández, veracruzano de 26 años y José Raymundo Guillén González, de 56 años y originario de la Ciudad de México. Todos murieron por politraumatismo secundario a aplastamiento, según los servicios forenses, y en ningún caso se logró contactar a sus familiares.

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La olvidada historia del "presidente fugaz" de México, que duró tan solo 45 minutos en el cargo

La presidencia más breve de la historia es la de un político mexicano de inicios del siglo XX que fue instrumento de un golpe de Estado sin que se diera cuenta.
19 de febrero, 2022
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No habían pasado ni 60 minutos, cuando la presidencia de Pedro Lascurain Paredes ya era historia.

El político mexicano asumió como presidente de México en 1913, y a los tres cuartos de hora presentó su renuncia al Congreso.

Se trata del periodo presidencial más breve de la historia. Incluso está registrado así en el Libro Guinness de los Récords.

Durante décadas, la figura de Lascurain ha cargado con la sospecha de haber estado al servicio de un golpe de Estado, así como con el mote de “presidente fugaz”.

Pero investigaciones sobre lo ocurrido en febrero de 1913 muestran cómo un político con notable educación, pero con poca experiencia política, fue víctima de los imprevisibles conflictos de la Revolución Mexicana (1910-1920).

“Es conocido en la historia por sus 45 minutos en el poder, el presidente más breve que existe. Sin embargo, nadie mira su actuación como canciller”, le dice a BBC Mundo la historiadora Graziella Altamirano.

“Tuvo un papel muy importante en ese momento tan difícil en las relaciones con Estados Unidos, con uno de los peores embajadores estadounidenses que ha tenido México en su historia: Henry Lane Wilson“, añade la investigadora, una de las pocas personas que ha tenido acceso al archivo personal de Lascurain.

Pedro Lascurain Paredes

INAH
Lascurain Paredes se mantuvo en la presidencia de México durante 45 minutos.

El cómo llegó a ocupar durante 45 minutos la presidencia de México arroja luz sobre la sombra de traición que siempre persiguió a Lascurain.

“Es un estigma que no se va a poder quitar y después de ese episodio va a pasar muchísimos años tratando de explicar lo que ocurrió y también justificándose, porque todo mundo le dice que fue un traidor”, señala la historiadora Guadalupe Villa, otra investigadora que ha indagado en la historia del “presidente fugaz”.

La Decena Trágica

El brevísimo paso de Pedro Lascurain por la presidencia de México se dio en medio de los frenéticos 10 días -del 9 al 19 de febrero de 1913- en los que se dio un golpe de Estado contra el presidente Francisco I. Madero.

El suceso se conoce como la Decena Trágica.

Aquel año, Madero enfrentó una sublevación de militares contra su gobierno, el primero electo democráticamente tras 30 años del régimen militar del general Porfirio Díaz.

En medio del conflicto, el embajador de EE.UU. en México, Henry L. Wilson -conocido por su intenso intervencionismo político y su rechazo a Madero- realizó una serie de demandas para la protección de los ciudadanos estadounidenses y sus negocios en México.

Francisco I. Madero

Getty Images
El presidente Francisco I. Madero fue el primer mandatario mexicano electo en votaciones libres en el siglo XX.

Lascurain, como secretario de Relaciones Exteriores, tuvo que enfrentar esas presiones de Wilson, quien incluso pidió abiertamente la renuncia del presidente y amenazó con gestionar en Washington una intervención militar de EE.UU.

“Su papel como canciller fue lo más importante, porque fue en la época de las amenazas, la época de las peores notas que haya recibido en México en su historia en cuanto a amenazas de intervención”, explica Altamirano.

“Incluso en varias ocasiones hubo apostados varios barcos, tanto en el Pacífico como en el Golfo, para prevenir todo lo que estaba sucediendo y lo que exigía Estados Unidos en ese momento”, añade.

México había perdido ante el país vecino más de la mitad de su territorio unas décadas atrás, por lo que las amenazas estadounidenses se tomaban muy en serio.

 

“Cuando se viene la sublevación de febrero es cuando empiezan todas las amenazas de Wilson y todos los demás embajadores que estaban en México para obtener la renuncia del presidente como única manera de salvar la situación”, explica Altamirano.

Sin tener la autorización de Washington, el embajador Wilson hacía saber a sus colegas embajadores de la existencia de tropas listas en la frontera con México.

“En todas las conversaciones decían los embajadores: ‘Es que es un peligro, viene la invasión si no renuncia el presidente. Hay que hacer que renuncie el presidente, va a venir una invasión'”, cuenta Altamirano.

Sus famosos 45 minutos de presidencia

El general Victoriano Huerta, a quien Madero encargó el control de la sublevación, no era un aliado de su presidente.

Como luego se supo, confabuló junto al general Félix Díaz (sobrino del expresidente Porfirio Díaz) y el embajador Wilson para derrocar a Madero y tomar el poder “temporalmente”.

Lo llamaron el “Pacto de la Embajada”.

El embajador Henry L. Wilson

Getty Images
El embajador Henry L. Wilson fue artífice del “Pacto de la Embajada”.

Para lograr sus fines, Lascurain fue un “instrumento” sin que él lo supiera.

Y es que el 18 de febrero de 1913, en medio de los choques entre leales y sublevados, Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez, fueron aprehendidos por las fuerzas de Huerta.

Convencido de que tenía todo en contra y su caída era inminente, al día siguiente el presidente redactó su carta de renuncia y la entregó al canciller Lascurain para llevarla al Congreso.

A cambio pedían un salvoconducto para salir del país.

“La vida de Madero ya estaba comprometida, igual que la de Pino Suárez. Desde un principio estuvieron sentenciados a muerte, por más que hubiera habido promesas de Victoriano Huerta”, señala Villa.

Lascurain se dirigió al Congreso con la carta de renuncia de Madero y tras entregarla, como la Constitución indicaba entonces, a él le correspondió asumir el gobierno.

Así fue que Lascurain se convirtió en presidente.

El general Victoriano Huerta

Getty Images
El general Victoriano Huerta se hizo con el poder mediante un plan que luego sería calificado de golpe de Estado.

Confiando en el acuerdo con Huerta, Lascurain designó al general sublevado como secretario de Gobernación (el siguiente funcionario en la línea de “sucesión”) y entregó su carta de renuncia en cuestión de 45 minutos.

Huerta, en consecuencia, era el nuevo presidente.

Nunca hubo salvoconducto ni garantías para el exilio de Madero y sus acompañantes.

Él y Pino Suárez fueron asesinados el 22 de febrero a las afueras de la cárcel de Lecumberri, en una escena disfrazada de intento de fuga.

Lascurain fue tildado de traidor a Madero y a la causa reformista.

“Es algo muy controvertido y hay muchos juicios encontrados. Hay quienes dicen que fue ingenuo, que el mismo embajador se aprovechó de él y de su buena fe. Que fue un instrumento de Huerta”, explica Altamirano.

¿Un traidor?

Lascurain fue consciente de la situación en la que estaba desde el mismo momento en que redactó su carta de renuncia, en la que señalaba que, de actuar de otra manera, “hubiera cooperado a futuras desgracias“.

“Los acontecimientos a los que asistimos me han colocado en el caso de facilitar los medios para que dentro de la ley se resuelva una situación que de otro modo acabaría con la existencia nacional”, decía al referirse a la amenaza de invasión estadounidense.

El general Victoriano Huerta y su gabinete

Getty Images
Lascuráin no formó parte del gobierno de Huerta, que se mantuvo en el poder poco más de un año hasta que fue derrocado.

Pero la documentación a la que Altamirano ha tenido acceso indica cómo el breve presidente de México se sabía caído en la desgracia.

“Llega Lascurain a su casa desesperado, desengañado, y escribe una carta de su puño y letra, yo la vi, diciendo ‘fui completamente engañado, yo que de buena fe quise tratar de salvar al presidente y al vicepresidente, me engañaron totalmente‘”, explica Altamirano.

“Hay quien dice que no debió renunciar. Pero estaba la Cámara rodeada de militares. Estaba él amenazado. Estaban ya los diputados con la pluma en la mano para recibir la renuncia y su acta para asumir de presidente y después renunciar. Ya estaba todo armado”, continúa.

Guadalupe Villa cree que es necesario analizar qué ocurrió en ese momento para entender que “nada dependía de un solo hombre”.

“Es un gran complot. Y de verdad que la intervención de Henry L. Wilson es verdaderamente abominable”, señala la historiadora.

Revolucionarios con Pancho Villa

Getty Images
La Decena Trágica fue uno de los episodios de la Revolución Mexicana que al final sentaría las bases del México de hoy.

Luego de autoexiliarse en el extranjero, Lascurain volvió a México y pasó muchos de sus años intentando limpiar su nombre.

“Va a tener que estar escribiendo constantemente justificaciones, porque hay mucha gente que lo tacha de traidor”, explica Villa.

“Tal vez fue un poco ingenuo, porque creyó en lo que le dijeron otros. Para ser político se necesita ser muy colmillo. Y él no lo tenía“.


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