Tribunal Electoral termina conteo de votos en Honduras, pero aún no hay ganador oficial
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Tribunal Electoral termina conteo de votos en Honduras, pero aún no hay ganador oficial

El conteo da ventaja al presidente Juan Orlando Hernández, aunque no se proclama al ganador de las elecciones del pasado 26 de noviembre, y que han generado denuncias de fraude, manifestaciones y protestas.
AFP
Por AFP
4 de diciembre, 2017
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El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras concluyó este lunes el conteo de votos de las convulsas elecciones del 26 de noviembre, con la ventaja del presidente Juan Orlando Hernández ante opositor Salvador Nasralla, aunque sin proclamar oficialmente al ganador.

”Ahora terminamos esta fase de conteo”, dijo al finalizar el escrutinio el presidente del TSE, David Matamoros, quien señaló que Hernández tenía el 42,98% de los votos y Nasralla el 41,39%, cuando faltaba por subir el resultado de 18 de las 1.800 actas al sistema de cómputo.

El conteo proyecta como vencedor de los comicios a Hernández, un político derechista de 49 años, quien pudo competir gracias a un polémico fallo judicial que avaló que postulara a la reelección, lo que la Constitución prohíbe.

Sin embargo, la autoridad electoral admitió que podrían aceptar la demanda opositora de revisar más de 5.000 actas que a su juicio presentan problemas.

La posibilidad de un nuevo mandato ha desatado la furia de simpatizantes de Nasralla, de la izquierdista Alianza de Oposición Contra la Dictadura, quienes alegan “fraude” y “robo” de la elección y han chocado con policías y militares con saldo de una joven mujer muerta.

Espera continúa 

Matamoros explicó que la proclamación del próximo presidente  puede llevar unos 22 días, debido a que tras el conteo de votos viene una fase de impugnaciones que debe cumplirse, según la ley.

Además, continúa el escrutinio de votos para 128 diputados del Congreso, autoridades de 298 municipios y 20 diputados del Parlamento Centroamericano.

“Hacemos un llamado a todos los candidatos y a todos los partidos de que Honduras es primero”, dijo Matamoros al pedir calma ante la complicada coyuntura por el lento y complicado  recuento electoral, que llevó a escenas de vandalismo y saqueos a comercios.

El partido de Nasralla, de 64 años, acusa al gobierno de cometer un fraude electoral en contubernio con el TSE.

Sin embargo, Matamoros aseguró este lunes que ningún partido o candidato ha presentado actas con resultados diferentes a los que ha divulgado el tribunal.

Posible revisión de actas 

Anunció que el TSE está anuente a revisar más de 5.000 actas que exigen Nasralla y Manuel Zelaya, el expresidente derrocado en 2009 y coordinador de la alianza.

“Ellos (la oposición) han planteado la revisión de esas actas y nuestro compromiso sigue abierto de revisar esas actas”, prometió el magistrado presidente.

El TSE terminó la madrugada del lunes el conteo de los votos con la revisión de 1.006 actas con inconsistencias como errores en las sumas, falta de firmas, pese a las protestas de la Alianza que exigía la revisión también de más de 5.000 actas.

Zelaya dijo a la AFP que tienen dudas al haber sido ingresadas al sistema de cómputo después constantes interrupciones, una de cinco horas, a partir de la cual Hernández tomó ventaja en el conteo de votos.

Diez horas después del cierre de las urnas, Matamoros había anunciado el primer informe de los resultados con cinco puntos de ventaja de Nasralla con el 57% del total de las actas.

Augusto Aguilar, expresidente del TSE, dijo en UneTV que en más de 90 observaciones electorales que hizo en América Latina nunca vio revertirse una tendencia de cinco puntos con más de 50% de las actas contadas.

Consideró que 5.000 actas entraron en forma “irregular” durante las interrupciones, y que “por arte de magia dieron la victoria al candidato del gobierno”.

Miles de opositores salieron a las calles sonando cacerolas en todo el país, a reclamar la victoria de Nasralla, durante la noche del domingo y madrugada del lunes, desafiando el toque de queda nocturno vigente desde el viernes.

“Fuera JOH”, gritaban los manifestantes por las iniciales del presidente hondureño, tocando equipos de sonido a alto volumen con música de la campaña de la Alianza en diferentes vecindarios de la capital.

“Nasralla ha obtenido el triunfo y no se lo quieren reconocer, los nacionalistas tienen que aprender a perder pero están encaprichados” el gobierno, dijo a la AFP Dunia Duarte, de 38 años, una rubia dueña de un salón de belleza, en la protesta de cacerolas en la colonia Santa Anita, oeste de Tegucigalpa.

 

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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