Jaime Rodríguez podría volver como gobernador si pide licencia y no gana la Presidencia de México
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Cuartoscuro

Jaime Rodríguez podría volver como gobernador si pide licencia y no gana la Presidencia de México

El gobernador de Nuevo León debe separarse del cargo a más tardar el 1 de febrero próximo, pero podría regresar al cargo pasadas las elecciones.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
14 de diciembre, 2017
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Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León, podrá pedir licencia al cargo en caso de obtener las más de 864 mil firmas para competir como candidato independiente a la Presidencia de la República y luego volver como mandatario de la entidad si no gana.

Luego de que el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, señalara que si “El Bronco” deja el cargo se llamaría a elecciones extraordinarias en Nuevo León, el gobierno del estado indicó que por ley esto no podría ocurrir.

Legalmente, ¿qué procede?

El artículo 82 de la Constitución Política de México señala los requisitos que deben cumplir los ciudadanos que aspiran a ocupar el puesto de Presidente de la República.

El primer punto que Rodríguez Calderón debe cumplir es, según la Fracción VI de ese artículo, es: “No ser secretario o subsecretario de Estado, Fiscal General de la República, ni titular del poder ejecutivo de alguna entidad federativa, a menos de que se separe de su puesto seis meses antes del día de la elección”.

Las elecciones son el 1 de julio de 2018, por lo que el gobernador de Nuevo León deberá dejar el cargo a más tardar el 1 de febrero del próximo año y, de acuerdo a la Constitución Política de la entidad lo puede hacer de dos formas: licencia o renuncia.

El artículo 92 de la Carta Magna del estado refiere que el gobernador nunca recibirá una licencia por tiempo indefinido ni por más de seis meses, y si una vez concluido el tiempo de licencia, el gobernador no se presenta dentro de los 10 días siguientes, será cesado de su cargo.

Si Jaime Rodríguez decidiera renunciar al cargo, tendría que presentarla ante el Congreso local, el cual calificaría si la causa es grave. En este caso sí habría que llamar a elecciones extraordinarias, ya que el mandatario está dentro de los primeros tres años de su encargo.

Si sólo pidiera licencia por más de 30 días, la ley local señala que el Congreso, o la Diputación Permanente, nombrará al gobernador interino.

El gobernador Jaime Rodríguez ha declarado que si logra juntar las 864 mil 593 firmas que el INE le solicita para ser candidato independiente a la Presidencia de la República pedirá licencia para separarse del cargo. Para lograr el total de dicho respaldo tiene hasta el 19 de febrero, pero el 1 de ese mes debe dejar el puesto, según la Constitución mexicana.

“El Bronco” es el primer aspirante presidencial independiente en juntar el 100% de las firmas requeridas para el registro como candidato (lleva más de 883 mil). Sin embargo, concentra el 32% de sus firmas en solo tres de 32 entidades del país: el estado que gobierna (con 134 mil firmas), el Estado de México (134 mil) y Tabasco (19 mil).

De acuerdo con la ley electoral, no solo importa el número total de apoyos ciudadanos recaudados, también cómo están distribuidos en los estados del país, pues estos deberán ser de electores de por lo menos 17 entidades.

Casos similares

En elecciones pasadas, se registran al menos dos casos de candidatos que tuvieron que dejar el cargo para competir, y aunque perdieron no regresaron a ejercer sus funciones.

En el año 2000 Cuauhtémoc Cárdenas y en el 2006 Andrés Manuel López Obrador renunciaron como jefes de Gobierno de la Ciudad de México para competir en las elecciones presidenciales de esos años.

En ambos casos, los entonces perredistas renunciaron ante la Asamblea Legislativa, que validó las peticiones como graves, y aunque los dos exmandatarios capitalinos pudieron pedir licencia, decidieron renunciar.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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