El multimillonario programa secreto del Departamento de Defensa de EU para investigar ovnis
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El multimillonario programa secreto del Departamento de Defensa de EU para investigar ovnis

El Pentágono reconoció la existencia de una operación encubierta para investigar extraños objetos voladores que tenía un presupuesto anual de 22 mdd.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
18 de diciembre, 2017
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El Pentágono —el Departamento de Defensa de Estados Unidos— ha tenido en funcionamiento un programa multimillonario para investigar los avistamientos de objetos voladores no identificados, ovnis, durante años.

Únicamente un puñado de funcionarios estaban al tanto del programa que se inició en 2007 y supuestamente terminó en 2012.

El periódico The New York Times reveló la existencia del programa y el Pentágono lo acaba de reconocer.

El diario informa que los documentos de la operación describen extrañas y veloces aeronaves y objetos que se suspendían en el aire.

No obstante, lo científicos manifestaron dudas, resaltando que ocurrencias no explicadas no eran necesariamente prueba de vida extraterrestre.

La operación conocida como el Programa Avanzado de Identificación de Amenaza Aeroespacial fue la creación del exsenador Harry Reid, otrora líder de la mayoría demócrata en el Senado.

Harry Reid, cuando era senador de Estados Unidos, diciembre de 2016GETTY IMAGES
El entonces senador Reid representaba el estado de Nevada, donde se han reportado muchos avistamientos de ovnis.

“No me avergüenzo ni pido disculpas por darle inicio a esto. He hecho algo que nadie había logrado antes”, comentó Reid al New York Times.

Reid representaba al estado de Nevada, lugar de varios reportes de avistamientos de ovnis y hogar de la mitológica “Area 51”, una ultrasecreta base de la Fuerza Aérea de EE.UU., en cuyos hangares supuestamente se esconden los restos de extraterrestres capturados por el ejército, según alegan los creyentes en teorías de una conspiración alienígena.

Pero el exsenador luego envió un mensaje por Twitter en el que insistió que el programa era un esfuerzo serio de encontrar la verdad en medio de “mucha evidencia” que apoyaba el planteamiento de esos interrogantes.

“Si alguien cree que tiene todas las respuestas, se está engañando”, escribió Reid en su cuenta.

“Esto es sobre ciencia y seguridad nacional. Si Estados Unidos no toma el liderazgo contestando estos interrogantes, otros lo harán“.

De acuerdo a los informes, el programa le costó al Pentágono más de US$20 millones, antes de que se cerrara la financiación para ahorrar.

Esa cifra estaba enterrada dentro del presupuesto anual de centenares de miles de millones de dólares del Departamento de Defensa.

Mucha de la investigación estaba subcontratada, haciendo aún más difícil para los periodistas que descubrieron el programa relacionarlo con el desembolso de fondos.

Aunque el financiamiento se acabó en 2012, se dice que algunos funcionarios continúan investigando los reportes de avistamientos de curiosos fenómenos aéreos y objetos sospechosos al lado de sus quehaceres diarios.

Los “fenómenos aéreos no identificados” que pilotos y otros funcionarios militares afirman haber visto parecen ser, según su descripción, elementos mucho más avanzados de los que se encuentran en el arsenal de EE.UU. o de otras potencias.

Ilustración de platillos voladoresSCIENCE PHOTO LIBRARY
Los objetos observados parecían desafiar las leyes de la física, según los que han leído los documentos.

De acuerdo a varias fuentes directamente asociadas con el programa y tras una lectura de documentos desclasificados del Pentágono y el Congreso, estos objetos parecían desafiar las leyes de la física.

Un exasistente del Congreso le manifestó a la revista Politico —una publicación de análisis en EE.UU.— que el programa pudo haber sido iniciado para monitorear el progreso tecnológico de potencias rivales.

“Se trataba de China o Rusia tratando de hacer algo o ¿será que tienen un sistema de propulsión que no conocemos?”, dijo.

A principios de este año, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) publicó online millones de páginas de documentos desclasificados.

Entre estos se encuentran avistamientos de ovnis y una colección de testimonios sobre platillos voladores.

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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