Procesados califican bien nuevo sistema penal; audiencias son efectivas y jueces sí ponen atención
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Cuartoscuro

Procesados califican bien nuevo sistema penal; audiencias son efectivas y jueces sí ponen atención

Un estudio muestra que los procesados bajo el nuevo sistema califican mejor la actuación de los jueces, aunque aún hay puntos débiles que urge mejorar.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
5 de diciembre, 2017
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La calidad en los procesos penales ha mejorado gracias al nuevo sistema penal: los jueces están atentos a los procesos y asisten a las audiencias, señalan personas procesadas bajo este esquema.

La percepción de que ahora los jueces sí están presentes y ponen atención a la audiencia, es tres veces superior respecto a las personas enjuiciadas con el sistema antiguo.

Se trata de los resultados preliminares de un estudio que la organización internacional especializada, “World Justice Project”, lleva a cabo sobre el funcionamiento del sistema penal acusatorio en México, y cuyo informe completo se dará a conocer el próximo mes de enero. Se trata del primer diagnóstico independiente basado en datos duros sobre el funcionamiento del nuevo sistema penal.

Para obtener estos resultados preliminares la organización analizó la experiencia de más de 60 mil personas procesadas bajo el sistema antiguo y bajo el sistema nuevo. Sus opiniones fueron recabadas por INEGI como parte de la Encuesta Nacional de Personas Privadas de la Libertad. Los resultados se distribuyeron en tres variables.

Se preguntó a los internos si los jueces estaban atentos a sus audiencias. Entre 20 y 25% de los reos procesados bajo el viejo sistema respondieron que el juez estuvo atento siempre o la mayoría de las veces a su audiencia. En cambio cerca del 70% de los procesados bajo el nuevo sistema penal acusatorio señaló que los jueces sí estaban atentos a las audiencias. En comparación la diferencia es de más del triple.

También se cuestionó a los internos si sus audiencias eran grabadas en audio o video para dejar constancia de los hechos. En el viejo sistema apenas un 10% de los procesados dijo que esto sí ocurría;  en el nuevo sistema penal número subió al 60%.

Un tercer cuestionamiento es si el juez estaba presente en la audiencia, una situación que en teoría debería ocurrir siempre pero que en la práctica no era así, con casos de jueces delegando en sus secretarios su presencia en una audiencia.

Solo entre el 25 y 30% de los procesados con el viejo sistema respondió que el juez estaba siempre o casi siempre presente en su audiencia. En cambio, arriba del 70% de los procesados con el nuevo sistema penal acusatorio respondieron que, en efecto, el juez del caso siempre está presente.

Si se toman en cuenta las tres variables, en promedio, la percepción de los procesados es tres veces más positiva que con el viejo sistema de justicia.

Evaluación debe ser con datos, no con quejas

Layda Negrete, abogada experta en temas de justicia penal e integrante del “World Justice Project”, se pronunció a favor de que se haga una revisión al funcionamiento del nuevo sistema penal acusatorio en el país, pero sostuvo que este debe partir de datos duros y estudios, y no solo de opiniones de funcionarios que se escudan en él para justificar malos resultados en temas de seguridad.

Negrete dijo que evaluaciones como las que presentará el “World Justice Project” en 2018 permitirán conocer las experiencias positivas que el nuevo sistema penal ya está dejando y son una realidad, además de los aspectos que no funcionan y urgen mejorar.

“Pero decir que el sistema no funciona, que es responsable del incremento de la violencia como lo ha hecho el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera es hablar al aire. Mejor vamos a entrarle y a buscar los datos que nos muestren cómo está funcionado. Pero no se vale opinar sin sustento” señaló.

Mancera ha insistido en que el recrudecimiento de la violencia en la Ciudad de México y en otras partes del país se debe a que el nuevo sistema penal permite que, por ejemplo, personas detenidas con armas no vayan a prisión automática y puedan quedar en libertad. Esto, según el Jefe de Gobierno, ha ocasionado que estén en las calles persona que deberían estar en prisión. Por ello él y otros gobernadores y funcionarios han pedido modificaciones legales.

El Sabueso de Animal Político verificó en dos ocasiones que era falso que hubiera una relación entre el incremento de homicidios con la liberación de detenidos por portación de armas bajo el nuevo sistema.

Negrete consideró que hablar de reformas legales sin una evaluación integral de lo que puede o no estar funcionando es peligroso, sobre todo cuando hay resultados positivos, como el de la calidad de los procesos.

“No podemos vender que vamos a estar mejor con medidas que nos lleven al pasado. El pasado no funcionaba, ahí están los resultados que nos llevaron a reformar el sistema penal. Un paso que era indispensable y a que no se le puede dar marcha atrás” dijo Negrete.

Amparos, víctimas desatendidas y otros obstáculos

Expertos y funcionarios que participaron en el IX Foro Nacional sobre Seguridad y Justicia, realizado el 29 de noviembre en la Universidad Panamericana, identificaron una serie de problemas que enfrenta el nuevo sistema de justicia penal tras su implementación, y plantearon algunas medidas para resolverlos.

De acuerdo con las conclusiones del foro, los puntos de mayor relevancia son los siguientes:

Problemas en el trámite de denuncias. La mayoría de las procuradurías tiene problemas en levantar con celeridad las denuncias. Urge mayor capacitación y mejorar procedimientos en este punto. Además se propone que los policías puedan recibir denuncias y presenten a detenidos en flagrancia directamente ante un juez, no al Ministerio Público.

Víctimas desatendidas. Falta mucho trabajo para brindar una atención de calidad a las víctimas y ofrecerles mecanismos de auxilio y de soluciones alternas de conflictos. Es importante desarrollar nuevos modelos de gestión.

Sistema penal desconocido. La sociedad en general sigue sin conocer el nuevo sistema penal y al contrario, solo recibe las malas opiniones de gobernadores y otras personas. En ese sentido se propuso impulsar mayores campañas de socialización del nuevo modelo.

Investigación rebasada. Un vicio del viejo sistema que continúa en el actual, es que las fiscalías del país están rebasadas en sus capacidades de investigación. Urge analizar nuevas metodologías que permitan despresurizar el sistema.

Pobre comunicación interinstitucional. Los expertos alertaron que las distintas dependencias encargadas de operar el nuevo sistema en el país tienen problemas de comunicación y en consecuencia de coordinación. Por ello se sugiere fomentar el uso de tecnología informática que posibilite estrategias de coordinación interinstitucional en el Sistema de Justicia Penal.

Verdadera política de persecución criminal. En el Foro se concluyó que el país carece, en los hechos, de una política clara que defina cuales son los delitos prioritarios hacia los que deben concentrarse los esfuerzos de prevención y combate. Por ello se propone una política de persecución que defina ello y que además esté sometida a mecanismos de control ciudadano.

-Amparos incompatibles. En muchas ocasiones el uso inadecuado del amparo se está convirtiendo en un obstáculo para el funcionamiento del nuevo sistema de justicia en el país. Por ello los expertos proponen revisar la Ley de Amparo y en su caso modificarla para que no vaya contra los principios del Sistema Acusatorio, definiendo los límites y alcances que debe tener dentro de un proceso penal.

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VIH/Sida: qué hace este virus al sistema inmunitario y por qué es tan difícil encontrar una cura o una vacuna

Han pasado casi cuatro décadas desde que se reportaron los primeros casos, y pese a todos los esfuerzos sigue siendo una enfermedad incurable. ¿Por qué?
Science Photo Library
1 de diciembre, 2020
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Dibujo, infección de VIH

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El blanco del virus son los linfocitos CD4.

Desde que se detectaron los primeros casos a principios de la década de los 80, el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) se ha cobrado alrededor de 33 millones de vidas, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Este virus, que de no tratarse da lugar al síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, continúa siendo una amenaza para la salud pública: se estima que hay cerca de 38 millones de personas viviendo con VIH (hasta finales de 2019).

Si bien se han hecho grandes avances en cuanto a su tratamiento y prevención, y en la actualidad las personas infectadas pueden llevar una vida saludable, aún no se ha podido hallar una cura para la enfermedad.

Solo dos pacientes hasta la fecha —uno, conocido como el “paciente de Berlín, que falleció en septiembre de este año a raíz de otra enfermedad; el otro, un venezolano establecido en Londres— parecen haberse curado definitivamente del virus.

Tampoco se ha logrado dar con una fórmula para una vacuna, pese a que su búsqueda se inició muy poco después de que se reportaran los primeros casos.

Para entender por qué esta infección es tan difícil de erradicar (en contraposición al coronavirus SARS-CoV-2, que en menos de un año desde que se desató la pandemia cuenta con varias candidatas de vacunas prometedoras), es fundamental comprender primero cómo afecta el VIH a nuestro sistema inmunitario, el arma que tiene nuestro organismo para protegernos de las enfermedades.

Ataque directo al centro de defensa

El VIH entra en nuestro cuerpo a través del intercambio de ciertos fluidos corporales como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales de una persona infectada.

Es, además, un retrovirus. Es decir, su material genético está en forma de ARN (ácido ribonucleico) y no de ADN. Por ello, antes de insertar sus genes en el genoma de la célula huésped para replicarse, tiene primero que convertir su ARN en ADN.

Esto lo hace mediante un proceso que se conoce como de transcripción inversa (los virus en cambio usan uno de transcripción normal), lo cual genera muchos errores en sus copias -puede que esta explicación te sobre en esta instancia, pero guárdala en tu mente porque te ayudará a entender más adelante por qué es tan difícil desarrollar un tratamiento y una vacuna-.

Investigación

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En el campo de investigación sobre tratamientos para el VIH se han logrado muchos avances.

A diferencia, por ejemplo, del SARS-CoV-2 que ataca y se replica en las células del pulmón y otros órganos que tienen en su superficie el receptor ACE2, el VIH tiene como objetivo principal un tipo de células de nuestro sistema inmunitario: los llamados linfocitos CD4 (o también T CD4).

“Los linfocitos CD4 son una parte fundamental del sistema inmunitario. Son predominantes en todos los procesos de lucha contra distintos patógenos —virus, bacterias, parásitos— y forman parte del centro de coordinación de otra parte del sistema inmune”, le explica a BBC Mundo José Luis Casado, médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid, España.

“Son una especie de capitanes de las defensas que no solo manejan soldados, sino que coordinan a otros oficiales para luchar contra el enemigo”, añade.

Una vez dentro del CD4, el virus introduce su propio material genético y secuestra el mecanismo de esta célula para replicarse.

Los nuevas copias de VIH salen de la célula y se propagan por el cuerpo, infectando a su vez a otras células y destruyendo gradualmente linfocitos CD4. La reducción de estos linfocitos provoca, en consecuencia, una deficiencia en el sistema inmunitario.

“Cuando el sistema inmunitario reconoce que hay CD4 infectados, activa otras células para matar a estos CD4, y esa inmunoactivación estimula la producción de linfocitos CD4 para compensar a los soldados caídos en batalla”, explica Casado.

Pero este es un proceso compensatorio temporal. “El organismo no sabe mantener altos niveles de activación inmune persistente”, agrega, con lo cual esta estrategia no resulta eficaz a largo plazo, y no se consigue erradicar a todos los CD4 infectados.

Timothy Ray Brown

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Timothy Ray Brown, conocido como el “paciente de Berlín”, fue la primera persona en curarse de VIH. Falleció de cáncer en septiembre de este 2020.

A medida que la infección avanza y el cuerpo va perdiendo su capacidad para defenderse, el individuo infectado se vuelve vulnerable a sufrir otras infecciones conocidas como enfermedades oportunistas.

Cuando la cantidad de linfocitos CD4 cae por debajo de 200 células por milímetro cúbico de sangre (una persona con un sistema inmunitario sano tiene entre 500 y 1.600), o cuando aparecen una o más infecciones oportunistas más allá del recuento de CD4, se considera que una persona infectada tiene sida.

Por qué los tratamientos no logran curar el VIH

Los tratamientos que han dado muy buenos resultados y que se utilizan para controlar el VIH consisten en una combinación de fármacos antirretrovirales que atacan varios aspectos del ciclo de vida del VIH, y evitan así que el virus se multiplique y pueda penetrar células sanas.

Al reducir la carga viral, el sistema inmune tiene más posibilidades de recuperarse y combatir infecciones. Por eso los pacientes en tratamiento —que debe seguirse de por vida— pueden tener una vida prolongada y sin síntomas.

Con el tratamiento antirretroviral se logra que no desarrollen sida ni infecciones oportunistas.

Por otra parte, “si no hay replicación viral, no hay transmisión“, dice Casado, de modo que no hay posibilidad de contagio.

Sin embargo, el virus no desaparece: una vez que penetró la célula puede quedarse allí, en estado latente.

“Tenemos una serie de células CD4 activas y muchas CD4 en reposo. Están allí por si hay una guerra, una infección. Se estima que solo un 2% de células CD4 están activas habitualmente, porque el resto, en situación basal, no las necesitamos”, explica Casado.

Según le dice a BBC Mundo Mundo Nadia Roan, profesora de la Universidad de California, San Francisco, en Estados Unidos, “este reservorio latente de células infectadas es, esencialmente, la principal barrera para encontrar una cura para el VIH”.

Preservativos

Getty Images
Los preservativos son fundamentales para prevenir el contagio del VIH.

“Sabemos de su existencia desde hace mucho tiempo, pero no hemos podido atacarlo o controlarlo. Y una de las razones es porque no hay un biomarcador en la superficie de estas células que nos permita distinguir entre una célula sana y una célula infectada con VIH”, dice la experta, cuya investigación se centra en encontrar una forma de caracterizar a estas células infectadas.

Estos reservorios de VIH se establecen pocos días después de que una persona se ha infectado, y mientras el virus está escondido dentro de las células no puede ser combatido ni por el sistema inmunológico que no lo reconoce, ni por los fármacos que no pueden destruirlo hasta que entre en acción.

Tratamiento de alto riesgo

Cuando una persona infectada deja el tratamiento antirretroviral por la razón que fuere, el virus se reactiva al poco tiempo.

Solo hubo dos casos en los que el virus parece haber quedado eliminado por completo.

El primero se logró con un trasplante de médula en un paciente que tenía leucemia (el paciente de Berlín), de un donante con una mutación específica en su ADN resistente al VIH.

El otro caso fue el de un paciente venezolano establecido en Londres que padecía linfoma de Hodgkin (un tipo de cáncer), al que se le suministró quimioterapia y se le implantaron células madre también de un donante con la mutación resistente al VIH.

“Básicamente, tuvieron que deshacerse de sus propios sistemas inmunitarios”, explica Roan.

Pero este tratamiento, que en estos casos fue necesario por las otras enfermedades que sufrían los dos pacientes, “no puede utilizarse ampliamente porque el riesgo es muy elevado”, añade.

Hasta el momento, todas las estrategias que se han investigado —incluyendo una que intenta reactivar los reservorios para que el virus salga de la célula y los anticuerpos del plasma puedan erradicarlo— han conseguido disminuir el reservorio, pero no llevarlo a cero.

“El problema es que con quede un solo clon viable de VIH, solo es cuestión de tiempo para que vuelva a infectar a otra célula y vuelva a recomenzar todo el proceso”, dice Casado.

Vacuna

Desde hace décadas investigadores trabajan para encontrar una vacuna sin éxito.

Pastillas

Getty Images
Los antirretrovirales atacan distintas fases del ciclo vital del virus.

Además del problema de la latencia del virus, que lo transforma en un objetivo casi imposible de atacar mientras está “invisible” dentro de la célula, una de las principales razones por las que es difícil dar con una vacuna es su alto grado de mutabilidad.

La mayor parte de las vacunas eficaces estimulan la producción de anticuerpos para neutralizar al virus. Pero como el virus comete muchos errores en su proceso de replicación -lo que te explica más arriba cuando hablaba de la transcripción inversa-, los anticuerpos que produce el sistema inmune para neutralizarlos se vuelven inefectivos contra estas nuevas formas del virus.

“Al virus no le importa tener hijos mutantes siempre que consiga sobrevivir”, dice Casado. “Su variabilidad genética es muy alta, y eso hace que sea muy difícil establecer zonas del VIH que sean buenas desde el punto de vista antigénico, es decir, que creen una respuesta inmunológica adecuada”.

Y no olvidemos que el virus ataca precisamente las células encargadas de orquestar el ataque para combatirlo.

En fin, concluye Casado, “tenemos todo para que sea la vacuna más difícil posible: por el tipo de virus, por el tipo de replicación y por dónde lo hace. Lo tiene todo”.


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