La Estafa Maestra: Sagarpa pagó 220 mdp por proyectos copiados de sitios como Wikipedia
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Foto: Archivo Cuartoscuro

La Estafa Maestra: Sagarpa pagó 220 mdp por proyectos copiados de sitios como Wikipedia

El dinero fue entregado a la Universidad de Zacatecas, que a su vez lo transfirió a personas que no contaban con el perfil para hacer los proyectos, como carniceros, edecanes, recepcionistas y policías; PGR indaga.
Foto: Archivo Cuartoscuro
Por Arturo Angel
7 de diciembre, 2017
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En 2015, la Sagarpa entregó a la Universidad Autónoma de Zacatecas casi 220 millones de pesos para que diseñara planes y proyectos a favor del campo, pero en vez de eso, el dinero fue transferido a empresas y personas que no tenían el perfil para hacerlos, entre ellos edecanes, policías, columnistas, carniceros y recepcionistas.

Los proyectos que se debían ejecutar, terminaron en documentos con párrafos copiados de sitios como Wikipedia, monografias.com o buenastareas.com. 

El caso forma parte de un nuevo paquete de averiguaciones iniciadas por la PGR en noviembre pasado y que involucran esquemas de fraude entre dependencias federales y universidades, modelo denunciado en “La Estafa Maestra”. Todas las averiguaciones fueron impulsadas por denuncias de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Este fraude en particular, que involucra a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, y la Universidad Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas” (UAZ), fue descubierto gracias a una revisión de la Auditoría, cuya denuncia penal ante la Procuraduría se presentó el pasado 31 de octubre.

Lo que los auditores encontraron es que burlando todo esquema de licitación o transparencia, la SAGARPA le entregó fondos a la Universidad por servicios que esta se comprometió a hacer, pero que luego transfirió a proveedores y personas contratadas por honorarios, que eran incapaces de llevar a cabo lo contratado.

Cuando los auditores pidieron la comprobación de esos proyectos realizados, la dependencia y la Universidad entregaron informes que resultaron ser una copia de múltiples páginas de Internet, Y cuando se buscó a las empresas y personas involucradas en este esquema se encontró que la mitad de ellas negaron haber participado en estos procesos o firmado convenios. 

En teoría, los firmantes de estos contratos fueron representantes de los 36 beneficiarios, el rector de la Universidad, y como testigos, el Director de Administración de Riesgos y la Subdirectora de Calidad, dependientes de la SAGARPA.

En este esquema de fraude, según la auditoría, estarían involucrados tanto el rector de la Universidad, así como directivos de SAGARPA que participaron en la firma de los convenios irregulares. La denuncia penal es contra quien resulte responsable por un posible daño al erario de 219 millones de pesos.

Preparando la estafa

De acuerdo con los hallazgos de la Auditoría Forense 15-0-08100-12-0340 practicada por la ASF, los 219 millones de pesos manejados irregularmente a través de este esquema fraudulento pertenecían al presupuesto del Programa de Productividad y Competitividad Agroalimentaria de SAGARPA, que forma parte del Plan Nacional de Desarrollo.

Lo recursos públicos fueron transferidos a través de una serie de movimientos que permitieron eludir controles de licitación, gracias a la complicidad de la Universidad y varias empresas y personas involucradas.

Todo inició en la propia SAGARPA que emitió, entre enero y octubre de 2016, cinco convocatorias para acceder a recursos del mencionado programa y cuya finalidad era la ejecución de estudios, investigaciones, diagnósticos, sistemas de información, asistencia técnica y capacitación en diversas actividades.

“Supuestamente”, señala la Auditoría, 36 beneficiarios de estos recursos emitieron propuestas para acceder a ellos pero a su vez pidieron, sin excepciones, que todo el presupuesto (219 millones de pesos) fuera transferido a la Universidad Autónoma de Zacatecas.

La SAGARPA firmó entonces convenios con cada uno de los 36 beneficiarios en donde éstos aceptaban que el recurso federal no les fuera transferido a ellos sino a la universidad. Los 36 beneficiarios también firmaron un contrato de cesión de derechos con dicha casa de estudios.

Finiquitado lo anterior la SAGARPA firmó directamente con la Universidad cinco convenios de colaboración y le transfirió los recursos cedidos ya por los beneficiarios: en total 219 millones 430 mil pesos.

La Universidad declaró que contaba con los profesionales especializados, así como con los recursos técnicos y de capacitación, necesarios para la ejecución, supervisión y seguimiento de las acciones encomendadas en los mismos, así como, con los recursos humanos, materiales y técnicos suficientes para ejecutar con eficacia  y calidad los servicios solicitados por la SAGARPA, por lo que sería la única responsable de su ejecución”, señala la auditoría.

Pero lo anterior, como es el común denominador en los fraudes con la modalidad de La Estafa Maestra resultó ser falso. La Universidad no ejecutó los servicios sino que transfirió el dinero  otras empresas y personas en condiciones opacas e irregulares.

Carniceros, policías, edecanes, columnistas…

Violando el acuerdo firmado con SAGARPA, la Universidad transfirió los 219 millones de pesos que recibió de dicha dependencia a terceros para “realizar los servicios contratados”. Esto sin ningún tipo de licitación o mecanismo que garantizara condiciones óptimas en el manejo de los recursos públicos.

Del total de dinero recibido 128 millones de pesos fueron entregados a 16 proveedores que a cambio entregaron facturas por diversos conceptos relacionados con la supuesta ejecución de los proyectos, mientras que otros 76 millones se distribuyeron entre 624 personas contratadas por honorarios para ejecutar servicios relacionados con los mismos proyectos.

Cuando los auditores verificaron el perfil de las personas externas contratadas por honorarios se encontraron que estos no eran especialistas en temas de desarrollo rural y agropecuario ni ingenieros industriales. De hecho, no tenían ni remotamente el perfil de un especialista que pudiera proporcionar el servicio supuestamente realizado.

“En su mayoría no contaban con el perfil requerido para realizar los proyectos ya que, de acuerdo con la información contenida en los documentos que muestran su experiencia laboral, existen personas cuyos perfiles corresponden a recepcionistas, encargados de hoteles, vendedores de seguros, columnistas de medios informativos, mercadólogos, diseñadores gráficos, asistentes administrativos, edecanes, telefonistas, auxiliares contables, carniceros, policías, responsables médicos, cajeros, nutriólogos, entre otros”, revelaron los auditores.

La ASF detectó además que la Universidad había erogado 14 millones de pesos por supuestos “pagos administrativos” de los que no existió la más mínima comprobación. A esto, se suman otros 561 mil pesos que se destinaron para boletos de avión, prendas de vestir, gastos de seguros médicos mayores, comidas en restaurantes, compra de laptops, entre otras cosas que nada tenían que ver con los convenios.

Copy-paste de internet

Como parte del procedimiento de auditoría se solicitó a SAGARPA y a la Universidad Autónoma de Zacatecas copia de los proyectos que fueron realizados con los 219 millones de pesos transferidos. Ambas instancias entregaron exactamente las mismas carpetas de documentos.

Cuando los auditores verificaron la información recibida encontraron documentos construidos en su mayoría con extractos (en algunos casos idénticos) de distintas fuentes portales digitales.

“Los proyectos fueron extraídos de diversas páginas de Internet, y por tanto, no fueron realizados por la UAZ, por los proveedores ni por los prestadores de servicios contratados, no obstante la Universidad distribuyó a través de diversos pagos, los recursos otorgados por la SAGARPA a empresas y personas físicas, sin que se llevaran a cabo los trabajos para los cuales fueron contratados”, apunta la Auditoría.

Para confirmar lo anterior, el informe de los auditores incluyó un cuadro completo con cada proyecto entregado y las fuentes de donde fue sustraída la información, ya sea con textos idénticos o con formatos similares.

Así se advierte, por ejemplo, que en el proyecto denominado “Análisis de la Estrategia Actual de Atención Territorial e Impacto de los Programas de Apoyo al Sector Rural, en los municipios de la Cruzada contra el Hambre o de Alta Marginación”, la información fue copiada de cuatro fuentes: Wikipedia y Buenas Tareas, así como del sitio web de la Cruzada contra el Hambre y un pdf del Estado de Campeche.

Otro ejemplo. En el proyecto denominado “Estudio de Factibilidad para el Establecimiento de cultivo de Nopal en Tierras ociosas en los estados de Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato y Zacatecas con fines Alimenticios, Energéticos y Ambientales”, la información fue copiada de cinco portales, dos de ellos eran artículos alojados en el sitio www.monografías.com.

Este fue el común denominador en prácticamente todos los documentos entregados por SAGARPA y por la Universidad, lo que llevó a los auditores a concluir que en realidad no se había hecho estudio o proyecto alguno, o por lo menos no uno serio.

Robo de datos y operación fantasma

Como parte de las revisiones, los auditores también acudieron a visitar al grupo de 32 beneficiarios iniciales de los recursos de SAGARPA que supuestamente presentaron una proporción conjunta cediendo todos los derechos de dichos convenios a la Universidad de Zacatecas y lo que hallaron fueron más irregularidades.

Resultó que 15 de los 32 beneficiarios rechazaron haber firmado cualquier tipo de convenio con la dependencia federal o con la Universidad, e incluso haber hecho propuesta alguna, por lo que los auditores presumen que hubo un mal uso de datos personales. Otros cinco no fueron localizados ni hay certeza de su existencia, a dos más sí se les ubicó pero no quisieron entregar información y el resto sí aportó datos pero llenos de contradicciones.

Cuando se le hicieron estas observaciones a la dependencia federal, entregó supuestas actas con firmas de convenios que en realidad no coincidían con la de los beneficiarios.

En este contexto los auditores denunciaron no solo que se pagó por proyectos que no se realizaron sino que incluso se quiso simular la comprobación de los mismos.

“Para la comprobación de los recursos (SAGARPA) proporcionó información y documentación irregular. Lo anterior fue propiciado por los actos u omisiones de los servidores públicos que en su gestión no supervisaron, verificaron y validaron la ejecución de los trabajos convenidos, lo que ocasionó un daño al erario”, finalizó la ASF.

 

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Desaparecidos en México: 'Encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé'

La crisis de desaparecidos en México suma ya más de 83.500 personas. Muchas madres se han organizado para buscar a sus familiares, incluso en fosas clandestinas. Cecilia Delgado encontró a su hijo en una de ellas.
4 de marzo, 2021
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La noche del 2 de diciembre de 2018 fue la última vez que vieron con vida a Jesús Ramón Martínez Delgado.

Estaba en su negocio en Hermosillo, Sonora, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

BBC Mundo contactó a la fiscalía del estado de Sonora. La vocera dijo que no puede dar mucha información porque es un caso en investigación. Pero la fiscal del estado, Claudia Indira Contreras, ha prometido justicia a Delgado y castigar “a quien sea que resulte culpable”.

Esta es la historia de Cecilia Delgado contada en primera persona


Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cortesía Cecilia Delgado
Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cuando mi hijo desapareció le prometí que lo iba a encontrar.

“Hijo, te prometo que te voy a regresar a casa. Te lo prometo, hijo de mi alma. Así me tarde toda una vida, así te tenga que buscar en el infierno“, le dije.

Después de dos años cumplí mi promesa. No como yo quería, pero lo encontré.

Todavía cierro mis ojos y lo veo en esas condiciones en las que estaba. No se lo merecía.

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un expendio de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

En la policía estatal me dijeron que me iban ayudar, que me iban a regresar a mi hijo. Me pidieron que me fuera y aseguraron que me iban a llamar. Jamás lo hicieron.

Tuve que encontrar a mi hijo yo sola porque ellos no hicieron su trabajo.

Cecilia Delgado

Lorenza Sigala
A la fecha Cecilia Delgado ha ayudado a exhumar 194 cadáveres.

Mi hijo tenía 34 años cuando se lo llevaron. Era muy alegre, le encantaba la música, bailar, cantar. Me llamaba “mi reina”, siempre me decía que me amaba y me lo demostraba.

Dejó tres hijos. La más pequeña tiene apenas 5 años. Es la que más sufre por la ausencia de su padre. “Abuela, ¿por qué te tardaste tanto en encontrar a mi papá?”, me pregunta llorando sin consuelo. Es algo que me duele en el alma.

Muerta en vida

Que un hijo desaparezca es lo más terrible que le puede pasar a una madre.

Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida.

Poster de Buscadoras por la paz

Cortesía Cecilia Delgado
La desaparición de Jesús Ramón llevó a que Cecilia fundara “Buscadoras por la paz”.

Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: “¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?”. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor.

En las noches, en la soledad y la oscuridad, la incertidumbre pega todavía más.

Todavía voy caminando y siento que es solo el cuero, porque yo ya estoy muerta por dentro. Yo estoy muerta.

Perdí las ilusiones de todo, las ganas de vivir. Solo me movía el saber que si yo no buscaba a mi hijo, nadie lo iba a hacer. Que si yo moría, nadie lo iba a encontrar.

Empecé a buscarlo por hospitales, cárceles, en muchos de los municipios de Sonora.

Luego empecé a excavar fosas clandestinas. Aunque en mi corazón siempre desee que estuviera vivo. Y se lo pedía a dios.

Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora.

“Buscamos tesoros”

La mayoría de veces nos enteramos de la ubicación de esas fosas, donde han enterrado cuerpos, por llamadas anónimas.

Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Lorenza Sigala
Las mujeres del colectivo buscan incansablemente a sus hijos.

Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo.

Vamos a buscar a nuestros tesoros.

Para nosotros son tesoros porque los encontramos en fosas clandestinas que tenemos que excavar. Y son, por desgracia, cadáveres.

Aún así, con todo el horror que esto significa, el encontrarlos y darles una sepultura digna nos da una relativa paz.

Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico como pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño.

¿Qué pudieron haber hecho para que les hagan todo lo que he visto? Son cosas tremendas. Se ensañan de una forma bestial, igual con hombres que con mujeres.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Cortesía
El colectivo “Buscadoras por la paz” es uno de varios similares que operan en México.

Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad.

A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos.

“La realidad de México”

Muchos nos critican porque hacemos transmisiones en vivo en redes sociales de nuestras búsquedas. Las imágenes que se ven son muy fuertes y nos dicen que somos amarillistas.

Pero es la realidad que estamos viviendo. No es de dios que nosotros tengamos que sacar a nuestros hijos de esos lugares tan feos. De esos hoyos que incluso a veces ponen a cavar a la persona que van a matar.

Si hacemos los videos es porque queremos que la gente vea nuestra labor, lo que estamos pasando. A nadie le gusta. A mí no me gusta andar excavando fosas clandestinas. Pero es la realidad de México.

Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo.

A nosotros no nos correspondería, con todo y el dolor que cargamos, estar sacando a nuestros hijos de ahí.

Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio.

Además, las víctimas y sus familias son revictimizadas. Es muy común que digan que si los mataron es que “andarían en algo malo”, que estaban de una manera u otra ligados al narcotráfico.

Eso es una vil mentira. Yo conozco a muchos, muchos que se han llevado que eran totalmente inocentes. Hay de todo: hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Y de los que hicieron algo malo, pues que lo procesen judicialmente, no que pongan a la familia en este infierno.

Quienes se los llevan muchas veces pertenecen al crimen organizado, pero a veces también algunas autoridades están coludidas con ellos, como fue el caso de mi hijo.

En México han matado a madres y padres por buscar a sus hijos. Por eso, muchos nos preguntan si no tenemos miedo. La verdad es que no. Y no lo digo solo por mí, sino porque lo veo en mis compañeras.

No tenemos miedo. El miedo más grande fue perder a nuestros hijos y ya lo vivimos.

Si hubiera sido posible, yo hubiera dado mi vida. La hubiera dado una y mil veces a cambio de la de mi hijo.

“Yo desenterré a mi hijo”

Después de dos años de búsqueda sin descanso, encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé.

Yo misma desenterré a mi hijo. Fue algo terrible.

Fue el 25 de noviembre de 2020, exactamente dos años después que lo viera por última vez.

Buscábamos cuerpos en un lugar donde había una docena de fosas.

Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar.

Supe que era él por los brackets en sus dientes, por su muela del juicio y porque en su cráneo todavía tenía su cabello. Su pelo castaño, con sus rulitos que no le gustaban y que siempre se peinaba con mucho gel para que no se le vieran. (Llora sin consuelo).

Después vi su ropa. Y comprobé que sí, que era mi niño.

Grité y grité. “No, no, no. No puede ser”, repetía llorando.

Pero sabía que era cierto.

Las pruebas de ADN que llegaron días después solo volvieron a confirmarlo.

Me derrumbé. El mundo se me vino abajo. A pesar de todo, esperaba un milagro.

"Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar". ", Source: Cecilia Delgado, Source description: , Image:

Yo quería tener las cenizas de mi hijo en mi casa, pero mis otros dos hijos me insistieron que no. Que tenía que dejarlo en el panteón, para que yo pudiera seguir viviendo de alguna forma.

El 8 de diciembre lo enterramos.

Durante seis horas le cantamos sus canciones, le tocamos música y bailamos. Así como él en alguna ocasión me había dicho, medio en broma, medio en serio, que quería que hiciéramos cuando muriera.

Yo le dije que se callara, que estaba loco. Que primero iba a morir yo.

Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar que me lo iban a arrebatar así.

Por eso quiero decirles a todos en México que no esperen a pasar por lo mismo que yo, que nosotras, las miles de madres que estamos así, no queremos que le pase a nadie más.

La búsqueda sigue

A la semana de encontrar a mi hijo, volví a agarrar mi pala e irme al monte con mis compañeras.

Desde que desapareció Jesús Ramón he encontrado con los distintos colectivos un total de 194 tesoros. Pero la situación es tan terrible que esta búsqueda no puede parar.

Moisés Reynoso

Cortesía Cecilia Delgado
Ahora Cecilia también busca a su sobrino, Moisés Alfonso Reynoso.

Hace siete meses también desapareció mi sobrino Moisés Alfonso Reynoso Delgado, de 28 años, hijo de mi hermana. Igual que a mi hijo yo le prometí que lo iba a encontrar.

También les he prometido a otras madres que no me detendré hasta que encontremos a sus hijos. Y las promesas se cumplen.

Por desgracia hay todavía miles y miles de tesoros por desenterrar.


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