Empresa contratada por Sedesol desvió recursos para los más pobres a través de empresas fantasma
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Empresa contratada por Sedesol desvió recursos para los más pobres a través de empresas fantasma

Grupo Daxme ganó la adjudicación de un contrato de Sedesol, y para realizar el trabajo encomendado subcontrató a una persona física y a tres empresas más.
Cuartoscuro Archivo
Por Ernesto Aroche Aguilar
19 de diciembre, 2017
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La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) licitó en julio de 2015 un contrato de 749 millones; el objetivo era adquirir sistemas de recolección de agua pluvial, baños ecológicos y laminas para techo. 27 meses después, en octubre pasado, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y la Secretaría de Hacienda determinaron que en ese contrato estuvieron involucradas empresas fantasma.

Fue la Auditoría Superior de la Federación (ASF) quien detectó la irregularidad en la licitación y la subcontratación de empresas fantasmas en al menos tres niveles al revisar la cuenta pública 2015.

Grupo Daxme, la empresa que ganó la adjudicación del contrato de Sedesol, −en ese entonces a cargo de Rosario Robles Berlanga− para realizar el trabajo subcontrató a una persona física y a tres empresas más: Karina Rosalba Chacón López, Comercializadora Rojmoc , Musc Construcciones y Construproyecto Vivienda.

Las dos últimas desviaron recursos a otras tres empresas que, según la investigación de la ASF, cuentan con la misma dirección fiscal que Musc Construcciones, pero en ese sitio no fue localizada ninguna de las firmas que recibieron recursos de la Sedesol a través de Grupo Daxme.

Tras la alerta de la ASF, el SAT comenzó un proceso de verificación que se terminó en el 26 octubre de este año, cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación un listado de de 242 empresas “definitivamente” fantasma o fachada.

Leer: Usaron 3 empresas inexistentes para estafar casi 500 mdp a Sedesol, concluye la Auditoría

Cajas rusas, la historia

Casi al estilo de La Estafa Maestra, sin universidades de por medio pero subcontratando empresas, la ASF detectó un fraude con recursos de la Sedesol destinados al Programa para el Desarrollo de Zonas Prioritarias, es decir, para atender necesidades de población marginada.

La ASF indicó que el fraude empezó desde la licitación, cuando la Sedesol aceptó un estudio de mercado para definir el precio base de los sistemas de recolección y almacenamiento de agua pluvial.

Leer >> Sedesol: ¿Dónde quedó el dinero para los más pobres?

“Del análisis realizado al estudio de mercado, se determinó que se invitó a personas físicas y morales que no tenían capacidad, experiencia y especialidad en la materia”.

Además dice la ASF “los costos reportados por cada uno de los participantes no son congruentes respecto de las condiciones del mercado (…) lo que permite suponer que los precios establecidos en esta etapa fueron manipulados para incrementarse”.

Luego, la ganadora de la licitación, Grupo Daxme, subcontrató a las cuatro empresas (Musc Construcciones, Construproyecto Vivienda, Comercializadora Rojmoc y Karina Rosalba Chacón López), y les pagó 75.8 millones de pesos. Lo que implicó una ilegalidad, pues el propio contrato con Sedesol establecía que la empresa ganadora no podía subcontratar servicios.

La ASF también señaló que la empresa seleccionada por la dependencia federal no tenía ni la experiencia ni la capacidad para cumplir con el contrato.

De acuerdo con la investigación de la ASF hubo un tercer movimiento, Grupo Daxme, Musc Construcciones y Construproyecto Vivienda entregaron al menos 25.3 millones de pesos de pesos a otras tres empresas: Wolfgang Comercial, Nakata Han Sánchez y Asociados; y Construcciones Callejas.

Al respecto dice la ASF: “En orden de verificar el motivo de los depósitos antes descritos, se solicitó información, de lo cual se detectó que los domicilios de Musc Construcciones, S.A. de C.V., Nakata Han Sánchez y Asociados, S.C., Wolfgang Comercial, S.A. de C.V., y Construcciones Callejas, S.A. de C.V., cuentan con el mismo domicilio fiscal, en el cual no se localizó a ninguna de ellas”.

De ese grupo de empresa el SAT comprobó que Musc Construcciones y Construcciones Callejas son empresas de papel.

Fue en noviembre de 2016 cuando el SAT comenzó el procedimiento, y tras cuatros notificaciones enviadas a lo largo del año que no se recibieron finalmente las declaró fantasma definitiva en octubre pasado.

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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https://www.youtube.com/watch?v=9Bbb1CsM8f0

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