¿Y el impuesto que pagan Uber y Cabify en CDMX? El gobierno lo cobra, pero no usa el dinero
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Cuartoscuro

¿Y el impuesto que pagan Uber y Cabify en CDMX? El gobierno lo cobra, pero no usa el dinero

Uber señala que ha aportado ya más de 180 millones de pesos. Finanzas, por su parte se negó a dar a conocer detalles de montos o cualquier otra cosa con el argumento de que dinero está en un fideicomiso privado.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
17 de enero, 2018
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Desde hace dos años y medio el gobierno de la Ciudad de México cobra a las empresas Uber y Cabify un 1.5 % de cada viaje a cambio de permitirles que continúen operando. Dicho dinero debe usarse en beneficio de la movilidad y los peatones de la capital, sin embargo, hasta el momento la administración de Miguel Ángel Mancera lo ha mantenido guardado.

Y aunque públicamente el secretario de Movilidad de la ciudad, Carlos Meneses Flores dijo que lo recaudado superaría ya los 180 millones de pesos y que la Secretaría de Finanzas transparentaría la utilización del dinero, el gobierno negó vía transparencia dar cualquier detalle del monto oficial de dinero recaudado bajo el argumento de que el dinero está inmerso en un fideicomiso privado.

Fue el 15 de julio de 2015 cuando se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal un convenio que establece que las empresas que otorguen el servicio de transporte privado con chofer en la capital deben entregar el 1.5 % del monto cobrado al usuario en cada viaje. El destino de dichos recursos es el Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón.

En el mismo convenio se estableció que se crearía un Comité Técnico responsable del manejo y utilización de las aportaciones al fondo.

Animal Político interpuso en diciembre pasado dos solicitudes de transparencia tanto a la Secretaría de Movilidad así como a la Secretaría de Finanzas en las que se pidió conocer el monto del dinero recaudado en el fondo, los detalles y copia del fideicomiso respectivo para su administración si es que era el caso.

Las respuestas otorgadas por ambas dependencias no revelaron ni uno solo de los solicitados.

La Secretaría de Finanzas respondió el pasado 3 de enero que “no era de su competencia” el manejo de estos recursos y que le correspondía informar de ello a la Secretaría de Movilidad (SEMOVI).

En tanto, la SEMOVI respondió que no tiene atribuciones para “manejar, administrar ni operar” el referido fondo ya que se trata de “recursos de origen privado” ubicados en un fondo constituido dentro de un “fideicomiso privado” y por lo tanto no le aplican las leyes de transparencia gubernamental sino la de las instituciones de crédito. De ahí que no pueda dar a conocer ningún detalle.

Lo que sí confirmó la Secretaría de Movilidad (aunque sin dar ningún detalle) es que los recursos que se han acumulado como parte de esta recaudación no se han utilizado para nada, pues aún se analizan los proyectos para los cuales se destinaría.

“Se está en proceso de consolidar los proyectos relacionados en bien de la Ciudad de México, una vez consolidados, se propondrán al Comité Técnico para su aprobación y la aplicación de recursos, por lo que NO se han ejercido Recursos del Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón hasta la fecha”, indica el documento.

El oficio no detalla que tipo de proyectos son los que, supuestamente, se estarían “consolidando”.

Prometer no empobrece

En noviembre pasado, en una comparecencia ante la Comisión de Movilidad de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, el titular de la Secretaria de Movilidad, Carlos Augusto Meneses Flores, prometió que el gobierno capitalino transparentaría el uso de los recursos del Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón.

“Para transparentar el fondo y evitar especulaciones, se solicitó a la Secretaría de Finanzas que determine en qué se va a aplicar. La Secretaría de Finanzas lo tiene (datos del fondo)”, dijo el funcionario del gobierno de Miguel Ángel Mancera.

Pero hasta ahora Finanzas no ha hecho anuncio alguno respecto a la aplicación del fondo y, como ya se vio en la solicitud de información presentada por Animal Político, ha negado expresamente tener competencia sobre el mismo.

Fue en dicha reunión donde Meneses Flores señaló que los recursos del fondo ascendían hasta ese momento a 188 millones de pesos y que eran producto de las aportaciones de las empresas UBER y Cabify que dijo, son las únicas que tiene el permiso expreso para prestar el servicio. Añadió que había al menos medio centenar de compañías que también habían solicitado su registro pero los permisos estaban en trámite.

En ese contexto, en la solicitud de información interpuesta por este portal se pidió a la Secretaría de Movilidad conocer cuántas y cuales empresas están aportando actualmente recursos al Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón. Al igual que en el resto de las preguntas la dependencia rechazó dar detalles con el argumento de que le fondo es un fideicomiso privado.

Uber espera que pronto se use el dinero

Uber es la empresa que promovió la creación del  Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón y la que ha aportado la mayor cantidad de recursos hasta ahora, según la información que ha dado a conocer en su momento la propia compañía.

Es por ello que Animal Político los buscó para conocer su opinión respecto al nulo uso de los recursos que se aportan al fondo.

“En Uber hemos aportado puntualmente todos los pagos al fondo de movilidad y esperamos que la Secretaría de Transporte, como beneficiario de este fondo, tome las acciones pertinentes para poder definir y usar esta aportación para el beneficio de la movilidad en la ciudad y todos los ciudadanos”, expuso un vocero de la empresa.

En octubre pasado, Uber había emitido además un comunicado donde dieron a conocer su última aportación trimestral por 29 millones de pesos, con lo que hasta noviembre del año pasado, tan solo de parte de esta empresa, ya superaba los 180 millones de pesos.

“Con esta aportación, la contribución de UBER a este fondo asciende aproximadamente a $182,288,669.00 millones de pesos, los cuales fueron transferidos a una cuenta de Banco Interacciones, quien actúa como fiduciario del fideicomiso a través del cual se creó el Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón”, detalló la compañía en el comunicado del 30 de octubre pasado.

La empresa subrayó que estaba “orgullosa de fomentar una mejor movilidad” con la aportación que realizaba al fondo del 1.5 % de cada viaje y se dijeron seguros de que habría “pronto un impacto positivo”.

Pero el dinero sigue sin utilizarse.

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Cómo fue estar con Donald Trump el día que perdió la carrera por la Casa Blanca

Cómo el presidente que nunca ha dudado de sí mismo se enfrentó a la derrota después de cuatro años en el poder.
8 de noviembre, 2020
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En los últimos cuatro años he visto al presidente de EE. UU. en sus días buenos y en sus días malos.

Pero este 7 de noviembre, el día en que perdió las elecciones, fue un día muy distinto a todos esos otros.

Vestido con una chaqueta negra, pantalón deportivo oscuro y un gorro con la inscripción MAGA (las iniciales de su lema de campaña en inglés, Make America Great Again), Donald Trump dejó la Casa Blanca un poco después de las 10 de la mañana del sábado.

Antes, se la había pasado tuiteando sobre las elecciones y, sobre todo, sobre el fraude electoral que considera tuvo lugar en torno a los comicios generales del 3 de noviembre.

Salió por la puerta de la residencia presidencial y se subió a su vehículo oficial que lo llevó en dirección de su club de golf Trump National, en la ciudad de Sterling, Virginia, a unos 40 kilómetros de Washington.

En ese momento, proyectaba un aire de autoconfianza. Era un día precioso, perfecto para el golf, y por eso decidió que iba a pasarlo en su club.

Trump jugando al goflf.

Getty Images
Trump pasó gran parte del día jugando al golf.

Pero, a la vez, se notaba que las personas que trabajaban con él estaban incómodas. Como al borde de una situación muy tensa.

“¿Cómo la están pasando?”, le pregunté a una de sus empleadas.

“Bien”, respondió. Y sonrió, pero sus ojos se entrecerraron y bajó rápido la mirada hacia la pantalla de su celular.

Trauma electoral

La Casa Blanca ha estado en una especie de trauma en los días que han pasado desde la elección.

Aunque fue apenas el martes, parece que hubiera ocurrido hace mucho tiempo.

La mayoría de los escritorios del ala oeste de la Casa Blanca estaban vacíos cuando pasé por el edificio en la mañana de este sábado. Muchos miembros del personal han resultado infectados por el covid-19 y no pueden ir a la oficina. Los otros están en cuarentena.

Entonces, a eso de las 11:30 y mientras el presidente estaba jugando al golf, la BBC y varias cadenas comenzaron a proyectar que Joe Biden había ganado las elecciones.

Estaba sentada en un restaurante italiano ubicado a un poco más de un kilómetro de distancia del Trump National cuando recibí el dato.

Trump regresa a la Casa Blanca después de jugar al golf

Reuters
El presidente Trump se enteró de la noticia de la victoria de Joe Biden en su campo de golf en el estado de Virginia.

Yo hago parte del grupo permanente de periodistas que cubren la Casa Blanca, un conjunto de colegas de medios distintos que viajan con el presidente de EE.UU.

Todos estábamos esperando que saliera del club.

“Él es una persona tóxica”, dijo una mujer en las afueras del restaurante. Ella, como muchos de sus vecinos en ese distrito de mayoría demócrata, habían votado por el rival de Trump.

Otros se preguntaban en voz alta cuándo el presidente dejaría el club y volvería a la Casa Blanca.

Pasaron los minutos. Pasaron las horas.

“Se está tomando su tiempo”, le dijo un funcionario a otro.

El presidente no tenía prisa en marcharse. En el club estaba rodeado de amigos. Fuera de esas puertas, sus seguidores me gritaban a mí y a los otros periodistas “Acaben con los medios”.

Una mujer, vestida con tacones altos y un gorro rojo, azul y blanco, llevaba un cartel en el que se leía: “Detengan el robo”.

Un hombre pasó conduciendo su camioneta por enfrente del club mientras hacía ondear varias banderas, incluso una en la que se mostraba al presidente encima de un tanque, como si fuera el comandante de los ejércitos del mundo.

Críticos del presidente.

BBC
Un mensaje claro: “Usted está a punto de perder su trabajo”.

Era una muestra de cómo sus seguidores ven al presidente, e incluso cómo Trump se veía a sí mismo.

Finalmente, el presidente decidió abandonar el club y regresar a la Casa Blanca.

Allí, miles de sus críticos lo esperaban.

“Has perdido. Nosotros hemos ganado”

La caravana presidencial avanzó por Virginia. Yo iba en una camioneta que hacía parte de la caravana, que por poco se estrella en una de las calles del condado de Fairfax. Se encendieron las sirenas.

Entre más cerca estábamos de la Casa Blanca, más grande era el tumulto: la gente estaba en las calles celebrando la derrota del mandatario.

Alguien llevaba en alto un cartel: “Has perdido y todos nosotros hemos ganado”. Había clima festivo y cánticos.

Con un letrero de "Hasta nunca" algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia).

Getty Images
Con un letrero de “Hasta nunca” algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia). La campaña del mandatario estadounidense anunció este sábado que no reconocen los resultados y que la “elección está lejos de haber terminado”.

Cuando llegamos a la Casa Blanca, el presidente ingresó por una puerta lateral, una entrada que ha utilizado poco durante sus cuatro años de mandato. Sus hombros estaban hundidos y la cabeza, gacha.

Entonces levantó la vista hacia los periodistas que estábamos allí y levantó su pulgar. Fue un gesto a medias. No levantó su mano ni apretó su puño, como suele hacer.

Tanto en la Casa Blanca como en el club de golf, el presidente nunca vaciló: siempre hizo reclamos sin sustento sobre el fraude electoral e insistió que será reivindicado.

Durante toda esa mañana escribió en su cuenta de Twitter sobre los “votos ilegales” y por la tarde declaró, desafiante y en mayúsculas, “YO GANÉ ESTAS ELECCIONES”.

Pero eso fue Trump en Twitter. El hombre que yo vi me dejó una impresión muy distinta. Cuando entró por la puerta lateral de la Casa Blanca por la tarde, la arrogancia se había ido.

Texto de Tara McKelvey, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca

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BBC

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