Investigaciones deficientes y corrupción ponen a México en últimos puestos del índice de Estado de derecho
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Archivo Cuartoscuro

Investigaciones deficientes y corrupción ponen a México en últimos puestos del índice de Estado de derecho

Incluso a nivel América Latina nuestro país está muy por debajo de naciones como Costa Rica, Ecuador o Colombia. Solo en la variable “Gobierno abierto” México está entre los primeros 40 del mundo.
Archivo Cuartoscuro
Por Arturo Angel
31 de enero, 2018
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México se encuentra entre los peores países del mundo en cuanto a Estado de derecho e impartición de justicia.

Pese a la entrada en funcionamiento del nuevo sistema penal, que ha traído consigo una mejora en la percepción de la eficacia en los juicios, aspectos como las deficientes investigaciones policiales, el sistema penitenciario y la corrupción colocan a nuestro país en el puesto 92, de una lista de 113 naciones, e incluso en las posiciones más bajas dentro de América Latina.

El “Índice de Estado de Derecho 2017 – 2018 (Rule of Law Index 2017 – 2018)” elaborado a escala global por la organización World Justice Project (WJP) y cuyos resultados se presentan hoy en Washington muestra que México retrocedió cuatro lugares respecto al 2016 y está por debajo de países como Rusia, El Salvador, Irán, China o Vietnam.

Para llegar a  estos resultados la organización encuestó a 110 mil ciudadanos y tres mil expertos en los distintos países con el mismo esquema de preguntas y opiniones. Esto para medir su percepción sobre el funcionamiento del sistema de justicia en su país y de la existencia (o no) del Estado de derecho.

“Estamos hablando de la experiencia de las personas, no de resultados administrativos que pueden tener el sesgo que me digas. Y en ese sentido sí, la experiencia del ciudadano en México está muy por debajo de la de otros países. Estamos en los peores lugares a nivel mundial, a nivel regional y también con los países que son pares económicos nuestros”, dijo en entrevista Layda Negrete, investigadora del WJP.

México se encuentra en la posición 92 del ranking mundial, cuatro lugares más abajo que el año pasado y con un índice de 0.45 en una escala que va del 0.01 al 1.00. Una posición arriba está Uzbekistán en el lugar 91 con un índice de 0.46 y empatado con Sierra Leona, que también presenta un resultado de 0.45.

El país mejor calificado en este índice es Dinamarca con 0.89 empatado con Noruega que presenta exactamente el mismo indicador. En tercer sitio del ranking mundial está Finlandia con 0.87, luego Suecia con 0.86, Holanda con 0.85 y Alemania con 0.83.

Entre los países que presentan mejores resultados que México se ubican Estados Unidos en la posición 19 del ranking, Corea del Sur en el lugar 20, los Emiratos Árabes en el puesto 33, Sudáfrica en el 44, Bosnia en el 56, la India en el 62, Malawi en 66, China en el 75, Irán en el 80, Tanzania en el 86, entre otros.

Si solo hacemos la comparación con los países de nuestra región el resultado no es mejor. Múltiples naciones del Caribe están por encima, mientras que a nivel continental Uruguay, Chile,  Argentina, Brasil, Perú, Colombia, El Salvador y Ecuador presentan un mejor registro que México.

De hecho las únicas naciones latinoamericanas con un registro peor al de nuestro país son Guatemala en la posición 96, Nicaragua en el lugar 99, Honduras en el 2013, Bolivia en el 106, y Venezuela que se ubica en el sitio 113, el último lugar del ranking mundial.

Las razones del desastre

Para obtener el índice de impartición de justicia en todos los países que se analizan mundialmente, la organización World Justice Project mide 44 indicadores distribuidos en ocho categorías principales: límites al poder gubernamental; ausencia de corrupción; gobierno abierto; derechos fundamentales; orden y seguridad; cumplimiento regulatorio; justicia civil y justicia penal.

México obtiene calificaciones de mediocres a malas en casi todos los ejes, pero la situación más crítica se ubica en el tema de justicia penal. En el ranking específico de este renglón nuestro país se encuentra en el lugar 105 de los 113 países analizados, solamente por encima de El Salvador, Myanmar, Afganistán, Camerún, Camboya, Honduras, Bolivia y Venezuela.

El principal foco rojo en el rendimiento de México en el tema de la justicia penal, de acuerdo con las conclusiones del propio informe, se ubica en el indicador “eficacia de las investigaciones” que analiza la percepción respecto al trabajo de la policía y del ministerio público en la atención y resolución de los delitos. En este indicador la calificación de nuestro país es de apenas 0.26.

El único indicador en el que nuestro país presenta un resultado más bajo es en el de “efectividad del sistema penitenciario” donde se analiza si, desde la percepción de las personas, funciona la readaptación de la gente que es encarcelada. Aquí el resultado es de apenas 0.19.

En otros indicadores que componen este eje los resultados también son negativos.

En tiempo y efectividad en la denuncia el resultado es de solo 0.29, sobre la existencia de corrupción, la calificación es la misma. En cuanto a si no existe discriminación, el indicador es de apenas 0.28, mientras que en el apartado “libre de la influencia gubernamental en las investigaciones”, la calificación es de 0.29.

El único componente del eje justicia penal en donde México sí presenta una mejoría considerable es en el “debido proceso” que pasó de 0.34 en 2016 a 0.43 en el informe 2017 – 2018. Esto tras la implementación del nuevo sistema de justicia penal que propicia procesos penales (juicios) públicos y ordenados.

“En la medida en que haya una implementación más acabada y con más rigor en términos de las mejores técnicas de implementación seguiremos viendo avances en cuanto a la calidad de los procesos (…) pero eso no quiere decir que arregle un aspecto fundamental de la justicia penal que es la investigación policial”, explicó Layda Negrete.

En el eje “Ausencia de la corrupción”, nuestro país se encuentra hasta el lugar 102 de los 113 países verificados. Llama la atención que dentro de este apartado los resultados de percepción arrojan que hay mayor corrupción en el poder legislativo, que entre los policías o los gobiernos estatales.

¿En dónde sale mejor evaluado nuestro país? En el eje de “Gobierno Abierto” que mide la apertura que tiene un país para que la gente pueda solicitar y acceder a datos oficiales fácilmente en todos los rubros de interés. La calificación promedio que obtiene México en este eje es de 0.61 lo que lo coloca en la posición 36 de los 113 países analizados.

¿Qué hacer para mejorar?

La esencia del Índice de Estado de derecho no es generar o recomendar a los países políticas públicas y por lo tanto no presenta recomendaciones. Su objetivo, como el propio documento lo señala, es identificar las áreas de oportunidad de mejora para que los gobiernos puedan trabajar sobre ello como mejor consideren.

No obstante Animal Político pidió a Layda Negrete en su calidad de experta en temas penales una opinión respecto a lo que se tendría que hacer para mejorar sobretodo en el punto de mayor crisis que es el de las investigaciones de los delitos.

De acuerdo con Negrete hay una falta de liderazgo en el país para avanzar en este tema pese a que existe la conciencia y reconocimiento de que las investigaciones son deficientes – de acuerdo con datos de INEGI más del 95% de delitos quedan impunes – por lo que es indispensable avanzar en dos direcciones.

Una de estas direcciones, según Negrete, es la consolidación de una investigación científica de los delitos que permita, por ejemplo, no solo tratar de resolver un caso por resolverlo, sino ponerlo en contexto e identificar patrones de violencia que ayuden incluso en la prevención.

“La investigación científica también tiene que ver con poner los hechos en su contexto y ligar un caso con otro. En México priva a investigación caso con caso que no liga los casos. Necesitamos la infraestructura para cruzar con bases de datos y demás la información que hay en un expediente respecto a otro, por ejemplo el calibre de una bala o si la huella de esta se puede contrastar con otras balas en expedientes”, aseguró.

Y el otro tema que Negrete considera prioritario concretar es la “despolitización de la investigación penal”. La experta subraya que las investigaciones y sus resultados no pueden estar sujetos a si favorece o perjudica a una persona o institución por temas políticos. La prioridad debe ser únicamente el bienestar de los ciudadanos.

“El tema debe discutirse ya y que se ponga en el foco la investigación policial. Es el aspecto más rezagado en cuanto a Estado de derecho y tiene que ponerse a discusión seriamente en esto. Hay una falta de liderazgo en políticas públicas en este tema y es urgente atenderlo”, expresó Negrete.

Caso México, bajo la lupa

Leslie Solís, quien también es investigadora del World Justice Project adelantó que este año, por primera vez, se realizará un estudio específico sobre la situación en México con dos objetivos: evaluar los resultados del nuevo sistema penal acusatorio para identificar su impacto positivo y las áreas de oportunidad y por otro, presentar el un índice de Estado de derecho pero por estado.

Dijo que el objetivo no solo es presentar los resultados de forma estadística sino además mostrar imágenes e historias y documentar las experiencias positivas que sí existen en los estados

La investigadora subrayó que la consolidación de un “Estado de derecho” es multifactorial, no depende solo de una política pública u otra, por lo que conocer indicadores a detalle en México le permitirá a las autoridades y expertos trazar la ruta para que las buenas prácticas que sí existe en algunas regiones se amplifiquen.

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El país que crecerá 14 veces más rápido que China en 2020 y el impacto que tendrá en Venezuela

Una olvidada nación del continente está a punto de convertirse en un importante productor petrolero con una bonanza que puede cambiar la vida de su pequeña población y tendrá un impacto sobre sus vecinos venezolanos.
Getty Images
14 de enero, 2020
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Guyana se ganó la lotería y está a punto de cobrar el cheque de su premio. Sus vecinos, especialmente en Venezuela, esperan intrigados por saber en qué se lo va a gastar.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía de esta olvidada nación sudamericana de casi 800.000 habitantes crecerá en 2020 a la espectacular tasa del 86% anual, o sea 14 veces más rápido que la economía china. Casi sobra decir que será la economía de mayor crecimiento en el mundo.

También podría convertirse rápidamente en una de las naciones más prósperas per cápita en el hemisferio e incluso en el mundo, por cuenta del petróleo que está empezando a brotar del subsuelo guyanés.

Pero muchos temen que, al igual que hay quien recibe el premio gordo de la lotería y se lo gasta en una fiesta épica y un año después está más pobre que al comienzo, Guyana podría tener dificultades para convertir ese enorme influjo de dinero en un bienestar económico estable para su pueblo.

Crudo y más crudo

Guyana encontró petróleo y en 2020 empieza a exportarlo al mundo. No es que sea tanto, si se compara con otros grandes productores mundiales.

Georgetown Guyana

Getty Images
La población del país apena llega a 800.000 personas.

“Eventualmente podría llegar a ser entre 700.000 y un millón barriles de petróleo diarios,” le dice a BBC Mundo Marcelo de Assis, experto de la consultora internacional en el sector petrolero Wood Mackenzie. Es el equivalente a lo que vende al exterior un exportador intermedio como Colombia, para mencionar un ejemplo.

Sin embargo, al dividirlo por el número de habitantes empieza a entenderse el efecto avasallador que puede tener en la economía de Guyana, un país 50 veces menos poblado que Colombia.

Un reciente informe de la cadena estadounidense CNBC estimaba que Guyana podría ser el país con el mayor número de barriles de petróleo por habitante en el mundo.

Malas experiencias

Las experiencias recientes de países similarmente pequeños con bonanzas petroleras súbitas no son alentadoras, le dice a BBC Mundo el profesor Michael Ross, de la Universidad de California en Los Ángeles, quien ha estudiado el fenómeno.

En las bonanzas petroleras, el dinero llega directamente al Estado, que se convierte en cada vez más poderoso, y potencialmente puede aislarse de las exigencias democráticas de sus ciudadanos. Es también, evidentemente, un caldo de cultivo para la corrupción en estados pequeños que cuentan con instituciones débiles”, indica Ross.

Parlamento de Guyana

Getty Images
El gobierno de Guyana ha anunciado grandes inversiones sociales.

“Timor del Este y Guinea Ecuatorial son ejemplos recientes de países que recibieron aumentos masivos de ingresos per cápita. En ambos casos esa influencia de dinero creó tensiones locales significativas. En Guinea Ecuatorial, especialmente, el dinero se quedó muchas veces en manos de altos funcionarios del gobierno, y el país se ha vuelto menos democrático y más corrupto”, añade el académico.

Hay pocos ejemplos de países que hayan manejado bien estas bonanzas, y tienden a ser naciones que recibieron estos ingresos a un paso más gradual, asegura Ross.

“En Guyana el dinero va a llegar como un tsunami. Si Guyana consigue manejar ese dinero bien y limitar la corrupción, manteniendo la rendición democrática de cuentas por parte del gobierno, será un caso excepcional en el mundo, que ninguna otra nación en situación similar ha podido lograr”, le asegura Ross a BBC Mundo.

Planes de inversión

Thomas Singh, profesor de economía de la Universidad de Guyana, le dice a BBC Mundo que la bonanza petrolera puede llevar a su país “al paraíso, o directamente en la dirección contraria”.

Advierte que “con instituciones débiles, una cultura de corrupción, baja confianza y una severa escasez de capital humano… sería inocente esperar que Guyana pueda de alguna manera sobrepasar todas las dificultades para convertirse en una de las pocas naciones petroleras en desarrollo que logre su transformación económica y social con la riqueza que ha encontrado de repente”.

Niñas guyanesas.

Getty Images
Los guyaneses esperan que la bonanza petrolera cambie su vida.

Por el momento, recuerda Singh, la plataforma electoral de los dos principales partidos políticos, el PNC del actual presidente David Granger, y el PPP encabezado por el dirigente Irfaan Ali, compitiendo en las elecciones programadas para marzo de 2020, ya prometen a la ciudadanía educación gratuita, expansión de la infraestructura y otras áreas de inversión pública.

Singh describe su país como caracterizado por profundas divisiones políticas y culturales.

Su población está fragmentado entre personas de ancestro africano y otras de ancestro asiático que llegaron durante la época colonial británica.

A lo largo de su corta historia desde la independencia en 1966, el país ha tenido un crecimiento económico modesto basado especialmente en la industria azucarera y minera.

Asegura que las instituciones políticas de su país no han sido conducentes al desarrollo.

“Parece un poco improbable que Guyana, solo con una bonanza petrolera, pueda superar las tremendas dificultades que parecen erguirse contra su transformación económica y social”, asegura Singh.

BBC Mundo intentó comunicarse por vía escrita con la Comisión Guyanesa de Minería y Geología para conocer la posición del gobierno guyanés frente a sus planes de desarrollo petrolero, pero hasta el momento no ha obtenido respuesta.

La situación con Venezuela

Otra arista de la situación en Guyana es su ubicación, al lado de Venezuela, la nación con las mayores reservas de hidrocarburos del planeta, pero cuya industria petrolera está de capa caída.

“No es que Guyana le vaya a competir a Venezuela por recursos de inversión en la industria petrolera, porque estos de todos modos no están dirigiéndose a la industria venezolana. Prácticamente no hay inversión extranjera en el petróleo venezolano en este momento”, dice Marcelo D´Assis a BBC Mundo.

Pero más que el capital, las personas podrían cruzar la extensa y poco vigilada frontera entre Venezuela y Guyana.

En particular Venezuela cuenta todavía con una mano de obra calificada experta en el sector petrolero, pero que hoy enfrenta en su país “el salario mínimo más bajo de América Latina y posiblemente del mundo”, le advierte a BBC Mundo José Manuel Puente, investigador asociado al Instituto de Estudios Superiores de Administración IESA, en Caracas.

Por lo que los expertos ven probable un éxodo a Guyana de personal calificado que dejaría en peor estado a la ya gravemente afectada industria petrolera venezolana.

Trabajadores de la industria petrolera instalando equipos en Guyana.

BBC
El descubrimiento de enormes reservas de petróleo en Guyana podría cambiar el futuro del país.

Si la nación guyanesa consolida la riqueza que muchos esperan florezca allá, también se crearía otro tipo de empleo, puestos en el sector de servicios que requerirían menos calificación y que serían de menor remuneración.

“Potencialmente puede ser una situación compleja. Varios países pequeños que han experimentado estas bonanzas petroleras, por ejemplo en el golfo Pérsico, se han convertido en destinos para migrantes de naciones vecinas“, le recuerda a BBC Mundo Ross, profesor de la Universidad de California.

“Pero esas naciones tienen en general un sistema elaborado para administrar esa migración. Va a ser más complejo en Guyana”, apunta Ross, quien advierte que en varias naciones esos flujos migratorios han generado tensiones políticas internas.

Venezuela y Guyana tienen un largo historial de diferendos limítrofes. Si a eso se le añaden potenciales tensiones por el aumento de migrantes, las relaciones entre los dos países estarían a las puertas de nuevas dificultades.

Los retos

Este año, según dice Marcelo de Assis a BBC Mundo, la producción petrolera guyanesa va a llegar a cerca de 300.000 barriles diarios, la cuota inicial de una cascada de dinero que va a hacer que el mundo se fije mucho más en esa nación sudamericana.

“Si me pidieran que pronostique cómo va a ser Guyana en 10 años, diría que las áreas urbanas van a ser irreconocibles por su masivo desarrollo económico”, le dice Michael Ross a BBC Mundo.

“La pregunta clave es si el pueblo podrá mantener sus instituciones democráticas y si resistirá las tentaciones de la corrupción”, concluye.


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