Multifamiliar Tlalpan: la vida sigue tras el sismo pero los escombros permanecen
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Multifamiliar Tlalpan: la vida sigue tras el sismo pero los escombros permanecen

Tras el temblor del 19S, los vecinos comienzan a regresar con miedo a tres de los 9 inmuebles que quedaron en pie en el Multifamiliar Tlalpan.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
23 de enero, 2018
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En el Multifamiliar Tlalpan, una de las ‘zonas cero’ más devastadas en la Ciudad de México durante el sismo del 19 de septiembre, en la que perdieron la vida cinco adultos y cuatro menores por el colapso del edificio 1C, los vecinos han comenzado a regresar con miedo a tres de los nueve inmuebles que quedaron en pie tras el temblor.

De acuerdo con las autoridades del gobierno capitalino, los edificios 2A, 3A y 3C ya “están en condiciones de ser habitados” puesto que “no se pone en riesgo la estabilidad ni la seguridad de sus ocupantes”. Sin embargo, los vecinos consultados dijeron que desconfían del dictamen de seguridad estructural, y señalaron que los inmuebles más cercanos a la zona de colapso presentan desniveles, grietas, y separaciones en la estructura, entre otros daños.

Además, los damnificados denuncian que tras la salida de los equipos de rescate de la zona, su situación continúa siendo igual de precaria. Tanto, que a más de 120 días del sismo, “no se ha levantado ni una piedra” de las toneladas de escombro del edificio siniestrado, y decenas de familias siguen viviendo en carpas de lona en espera de una solución.

Desconfían del dictamen de seguridad estructural

Carlos Luz es uno de los propietarios a quien las autoridades capitalinas le dieron ‘luz verde’ para regresar a su departamento de la torre 3A del Multifamiliar Tlalpan, una unidad habitacional ubicada en la colonia Educación, al sur de la Ciudad de México.

Mientras camina a través de un pasillo frío y angosto que rezuma olor a humedad rancia, Carlos explica que aunque ya hay energía eléctrica y agua potable recorriendo los circuitos y las tuberías de este edificio cuyas paredes desconchadas tienen más de 60 años de edad, algunos de los departamentos aún no disponen de gas para cocinar. Aunque ese, comenta apuntando con el índice a una pared de ladrillos rojos por la que se extienden grietas y algunos boquetes, es el menor de los problemas del inmueble.

Para empezar, los damnificados no confían en el dictamen de seguridad del gobierno de la Ciudad de México, elaborado por el ingeniero Chabel Gómez Ruíz, el cual determina que la estructura del edificio 3A, así como la de los inmuebles 2A y 3C, se comportó de manera “bastante aceptable” durante el sismo del 19S, por lo que “no hay desplomes ni hundimientos diferenciales” que pongan en riesgo su estabilidad.

Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Los vecinos, en cambio, consideran que el dictamen está incompleto, ya que  no incluye un estudio de mecánica de suelos, ni ningún informe topográfico, por ejemplo. Además, hay otro dato clave a tener en cuenta: años atrás, algunos de los dueños quitaron varios muros de sus departamentos para ampliarlos, lo cual, al entender de los damnificados, puede poner en riesgo la seguridad de toda la torre ante un nuevo temblor. Una preocupación que también comparte el dictamen del ingeniero Chabel Gómez, el cual recomienda “restituir aquellos muros que fueron eliminados y sustituidos por trabes de concreto y castillos, reponiéndolos a su estado original para que la estructura recupere su capacidad original”.

Para Carlos Luz solo esta recomendación de reponer los muros que fueron eliminados del edificio, ya es motivo “más que suficiente” para no volver a habitarlo, pues teme que no estén dadas todas las garantías de seguridad.

Asimismo, añade, los vecinos tienen miedo de vivir en un inmueble que se levanta a escasos 200 metros del edificio siniestrado, y a tan solo unos 20 pasos de la torre 3B, la cual está inhabitada y apuntalada con polines de madera por el riesgo de derrumbe.

-Mi edificio ya no es habitable –asevera Carlos, tajante-. Soportó el sismo del 85, y ahora los dos del pasado mes de septiembre. Pero en las condiciones en las que está, no sé si pueda aguantar un terremoto más.

Ante esta situación, el vecino dice que lo ideal es demoler todo el Multifamiliar y que se reconstruya de nuevo, aunque subraya a colación un matiz: que las obras deberían ser financiadas no con el bolsillo de los damnificados, que deberán pagar los créditos blandos que les ofrece el gobierno de la ciudad, sino con recursos gubernamentales y con el dinero que llegó a México a través de las donaciones internacionales.

-El gobierno lo que nos dice es: vale, yo lo tiro, pero tú lo pagas. Pero cómo lo van a pagar los afectados si el 70% de las personas que viven en el Multifamiliar son de la tercera edad. Es decir –insiste, mientras se mesa la leve barba de candado que le recorre la comisura de los labios- ¿cómo pretenden que personas de 70 u 80 años paguen otra vez un departamento cuando ya se pasaron toda su vida pagándolo? Es algo absurdo.

Familias siguen viviendo en la calle

Junto a sus dos mascotas, Héctor ha vuelto a instalarse en su departamento de una de las torres  habilitadas para retomar su vida en el que ha sido su hogar durante los últimos 10 años.

-Todavía quedan muchos trabajos por hacer y muchas reparaciones –dice con voz rugosa, cuando se le pregunta por los polines que aún siguen apuntalando las escaleras de su edificio-. Pero esta es mi casa, y aunque el temor sigue presente, encontrar otro departamento en la ciudad es muy complicado por las rentas tan elevadas que piden.

Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Al igual que Carlos, Héctor piensa que ante los daños que el sismo le infringió al Multifamiliar la mejor opción sería tirarlo y reconstruirlo para darles una “vivienda digna” a los damnificados. Aunque aspirar a una solución de tal calibre, dice tras exhalar un suspiro de agotamiento, es casi un sueño imposible.

-Te puedo decir: sí, claro, que lo demuelan. ¿Pero en cuánto tiempo podríamos regresar a nuestros hogares? –Dice encogiendo los hombros-. Si en cuatro meses no nos han dado una respuesta rápida en cuanto a reparaciones y reforzamientos, imagínate ahora tumbar un edificio, volverlo a levantar, y ubicar a todas las familias. Creo que una solución de ese tipo sería algo a muy largo plazo. Y mientras tanto, muchas personas no tendrían dónde vivir.

Ricardo Becerra, comisionado del gobierno capitalino para la reconstrucción, admite en entrevista que, en efecto, las obras de reconstrucción tanto en el Multifamiliar, como en el resto de 22 mil inmuebles que sufrieron diferentes tipos de daños, están siendo “un poco lentas y un poco desordenadas”, aunque enfatiza al mismo tiempo que éstas se están realizando de manera “masiva” y “consistente” en toda la ciudad.

-Comprendemos la urgencia de la gente y su desesperación –asegura el funcionario-. Pero precisamente para eso existe la comisión para la reconstrucción, para estar continuamente buscando y proponiendo acciones extraordinarias ante una situación, evidentemente, que también fue extraordinaria.

No obstante, aunque el comisionado subraya que se están produciendo avances, como la aprobación reciente del Programa para la Reconstrucción de la capital, también recuerda que remover los escombros y atender las necesidades de más de 110 mil damnificados va a tomar, por lo menos, cinco años más.

Lo que sí no puede esperar más tiempo, recalca Héctor mientras observa desde el balcón de su departamento un improvisado recinto repleto de carpas, es la situación en la que todavía se encuentran las familias que están viviendo en la calle.

-Ese es el hogar de mis vecinos desde hace cuatro meses –dice con gesto adusto Héctor, para explicar que en el campamento improvisado, en el que se ven niños corretear entre las carpas, ya se han presentado problemas de insalubridad debido a que los sanitarios improvisados se averían con frecuencia, y a que la basura se acumula en las banquetas.

-Están viviendo una situación muy difícil. Primero, porque necesitan recuperar su casa, o saber al menos que su vivienda, con las reparaciones que se hablaron, van a ser seguras. Y segundo, porque aún necesitan comida, bebidas, medicamentos, y un lugar para bañarse y lavar sus cosas.

En otras palabras, hace hincapié Héctor, “necesitan recuperar su vida digna”.

El tiempo se detuvo en septiembre

“Peligro: FUGA DE GAS”.

Han pasado ya cuatro meses desde que un temblor de intensidad 7.1 dejó nueve muertos en el Multifamiliar Tlalpan. Pero los recuerdos de la tragedia aún permanecen en las pintadas que con letras mayúsculas advierten a gritos que en toda la unidad está prohibido encender un cigarrillo y el celular.

Ya son las seis de la tarde y las luces titilantes de las farolas comienzan a desperezarse con el ocaso del día. Carlos Luz lee una de las pintadas, y se apoya en una valla metálica que prohíbe el paso más allá de ese punto, para a continuación recordar en voz alta algunos de los momentos más difíciles de aquellas maratonianas jornadas posteriores al sismo, cuando cientos de voluntarios mexicanos y extranjeros arriesgaron todo para localizar con vida a sobrevivientes y recuperar los cuerpos de quienes fallecieron.

-Es como si el tiempo se hubiera detenido aquel 19 de septiembre –reflexiona lacónico, y con la mirada de ojos negros puesta a unos 200 metros de distancia calle abajo, donde todavía yacen los escombros del edificio 1C.

A continuación, sin dejar de observar las planchas de concreto que colapsaron sobre los niveles dos y tres –niveles que él mismo recorrió un día antes del temblor-, Carlos niega con la cabeza y critica que a cuatro meses las autoridades “no han movido ni una piedra” de los escombros, a pesar de que las obras estaban programadas inicialmente para el mes de octubre.

-Esa zona ya debería estar limpia, para que ya no estemos viendo tanto desastre a nuestro alrededor –lamenta con el ceño fruncido-. Porque, camines por donde camines, ves los escombros y vuelves a revivir la pesadilla.

De hecho, asegura Carlos mientras cruza los brazos sobre la impoluta camisa blanca que viste, cada vez que camina por la zona y escucha a su alrededor ese silencio sordo que se cuela por los recovecos de los escombros, no puede evitar que “un pequeño escalofrío” le recorra los brazos y le seque la garganta.

-Todavía se puede sentir la esencia de las personas que vivían aquí  –murmura con el gesto solemne, para acto seguido demandar respeto, tanto para el 1C que sigue colapsado –según denuncia Carlos, se han dado casos en los que presuntos donadores ofrecen dinero y víveres a cambio de acceder a la zona siniestrada para tomar fotos, o para hacerse ‘selfies’-, como también para las víctimas que, en su opinión, han sido “olvidadas” por el Gobierno.

-Al colegio Rébsamen fue el presidente (Peña Nieto) y el jefe de gobierno de la ciudad (Miguel Ángel Mancera). Pero aquí, en cambio, da tristeza ver que cuatro meses después, ninguno de los dos ha venido a interesarse por las víctimas del Multifamiliar Tlalpan –concluye Carlos, con la mirada puesta en una pancarta que se mece con el viento, y que con letras mayúsculas reza: “NO AL OLVIDO”.

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BBC

De afección respiratoria a multisistémica: cómo cambió lo que sabemos del COVID

En solo unos cuantos meses, los médicos han descubierto que el COVID-19 no solo se manifiesta como una enfermedad respiratoria. Entender sus alcances y efectos ha sido una lucha a contrarreloj para salvar vidas.
BBC
25 de mayo, 2020
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Cuando hablas con médicos de las unidades de cuidados intensivos (UCI) en Reino Unido y otros países del mundo que lidian desde hace semanas con los efectos devastadores de la covid-19, la frase que repiten una y otra vez es: “Nunca hemos visto algo como esto”.

Sabían que se venía una nueva enfermedad: una desconocida infección respiratoria que había aparecido por primer vez en China a finales del año pasado.

Pero los casos que fueron llegando tomaron incluso a los especialistas más experimentados de las UCI por sorpresa.

La mayoría de la gente infectada con el nuevo coronavirus tenía sólo síntomas moderados y, en algunos casos, ninguno.

Pero en muchos de los pacientes gravemente enfermos, la covid-19 es una enfermedad extremadamente compleja.

Virus tipo
Getty Images

Los coronavirus son una familia amplia de virus, pero se sabe que solo seis (el nuevo sería el séptimo) infectan a las personas.

Lo que sigue es un resumen de lo que los médicos aprendieron en estos meses de cómo la covid-19 ataca al cuerpo humano y de todo lo que aún continúa siendo un misterio.

Más que una neumonía viral

Si bien la mayoría de los médicos “esperaban encontrarse con un virus respiratorio que causa neumonía, algo parecido a la gripe estacional pero en una escala mucho mayor”, se hizo evidente rápidamente que el virus afectaba mucho más que la respiración de la gente, le dice a la BBC Anthony Gordon, médico de la UCI del Hospital St Mary en Londres.

La neumonía viral es una enfermedad desagradable -una infección grave de los pulmones que provoca inflamación a medida que el cuerpo lucha contra ella-, pero en los peores casos, la covid-19 era algo totalmente nuevo.

“Es un tipo de enfermedad muy distinta a lo que hemos visto hasta ahora y difiere de paciente a paciente como ninguna otra“, dice Ron Daniels, médico de una UCI denBirmingham, Reino Unido.

Médicos en Wuhan

Getty Images
En principio, cuando aparecieron los primeros casos en China, se pensó que el virus atacaba solamente los pulmones.

A los pacientes más graves les provoca inflamación y coágulos de sangre, ataca múltiples órganos y causa problemas que ponen su vida en riesgo.

“Hemos tenido pacientes muy, muy enfermos cuya masa corporal sufre unos cambios profundos”, le dice a la BBC Beverly Hunt, especialista en trombosis que trabaja en una UCI en Londres.

Oxígeno

En marzo, cuando el virus empezó a propagarse más rápidamente en Reino Unido, a los hospitales llegaban pacientes con falta de oxígeno.

Pero también otros, los más graves, que presentaban problemas en órganos más allá del sistema respiratorio y cuya sangre tenían características que los médicos no pueden explicar.

“Aún no sabemos por qué algunos pacientes se sienten bien al principio, aunque tengan niveles bajísimos de oxígeno en su sangre”, dice Hugh Montgomery, médico de cuidados intensivos del Hospital Whittington, en el norte de Londres.

Una UCI con un paciente intubado

Getty Images
Mientras que un paciente con neumonía viral puede estar conectado a un respirador por una semana, alguien con covid-19 necesita un tratamiento más largo.

Anthony Gordon cree que esto “podría estar vinculado a que la inflamación está afectando a los vasos sanguíneos”.

“(La infección) No le permite al oxígeno llegar a la sangre y eso da lugar a los bajos niveles (de saturación), pero los pulmones no se ven afectados en esta primera fase”.

Por eso muchos médicos se han cuestionado si el uso de ventiladores artificiales para ayudar a los pacientes a respirar es lo más indicado para esta enfermedad.

Si bien ha contribuido a la recuperación de muchos pacientes graves, en algunos poner el foco en los pulmones resultó ser un tratamiento equivocado.

https://www.youtube.com/watch?v=2f3bWviThuQ

Normalmente, los afectados con neumonía viral grave deben estar conectados a un ventilador durante una semana.

Con covid-19, “la gente está conectada a un ventilador por mucho más tiempo, y no entendemos por qué”, le dice a la BBC Danny Macauley, médico de la UCI del Hospital Real Victoria Hospital de Belfast, Irlanda del Norte.

“Puede que sea porque el viruscontinúa haciendo daño o que sea la propia respuesta al virus la que genera tal inflamación que causa múltiples problemas en el cuerpo”.

Y, muchos de estos problemas, están vinculados a la sangre.

Inflamación y coágulos

Todos concuerdan en que el nivel sin precedentes de infección de los pulmones hace que la covid-19 sea una enfermedad muy diferente.

Cuando las paredes de los vasos sanguíneos se inflaman, es más probable que la sangre forme coágulos. Y la covid-19 hace que la sangre se vuelva muy espesa y pegajosa en los pacientes gravemente enfermos.

Ilustración de la sangre

BBC
Lo que le ocurre a la sangre en los pacientes con covid-19 ha generado múltiples interrogantes a los médicos.

“Hemos hallado pequeños coágulos en los vasos sanguíneos pequeños de los pulmones, pero también coágulos grandes en las mayores arterias”, dice Hugh Montgomery.

“Más del 25% de los pacientes tienen coágulos importantes, lo que es un problema. Y cuanto más espesa es la sangre, más grande el problema”.

Estos pacientes de covid-19 “son mucho más propensos a tener una trombosis venosa profunda”, la que se produce cuando se forma un coágulo de sangre (trombo) en una o más venas profundas del cuerpo, generalmente en las piernas, explica Berverly Hunt.

“Y a sufrir de embolismo pulmonar si uno de estos trombos viaja por el cuerpo y bloquea el suministro de sangre a los pulmones, sumándose al problema de la neumonía”.

Los coágulos también dificultan la llegada de la sangre a otros órganos, como el corazón o el cerebro, lo cual deja a los pacientes graves en riesgo de sufrir un ataque cardíaco o cerebral.

La proteína principal de la sangre que forma los coágulos se llama fibrinógeno.

“Normalmente, tenemos entre dos y cuatro gramos por litro (…), pero con la covid-19, el nivel aumenta a entre 10 y 14 gramos. Nunca vi algo así en todos mis años como médica”, dice Hunt.

Dos médicos

Getty Images
Los médicos han visto fallas en otros órganos además de los pulmones debido a la coagulación.

Otra forma de medir el riesgo de coágulos es a través de una proteína en la sangre conocida como dímero D, cuyo nivel también aumenta de forma desmedida en pacientes con covid-19 graves.

Sistema inmune y otros órganos

En algunos casos el nivel elevado de dímero D pueden deberse a la presencia de múltiples coágulos.

En otros, indica la existencia de una infección tan grave que puede dar lugar a una reacción desproporcionada y potencialmente mortal del sistema inmune, conocida como “tormenta de citoquinas” o citocinas.

La inflamación es tal que puede dañar al resto de los órganos.

Por otro lado, el número de linfocitos T -un tipo de células sanguíneas del sistema inmune- se reducen dramáticamente durante una tormenta de citoquinas.

Por eso, investigadores esperan que aumentar la cantidad de células T pueda ayudar a los pacientes a recuperarse.

https://www.youtube.com/watch?v=ARrMFeZEfmU

Todos estos factores hacen que la covid-19 sea altamente impredecible: es lo que los especialistas llaman una enfermedad multisistémica.

Esto es lo que hace más difícil saber cómo tratar a cada paciente individual. Y, por el momento, no hay un manual que explique qué hacer.

“No son solo los pulmones los que se ven afectados”, dice Hugh Montgomery. “También daña los riñones, el corazón, el hígado”.

Más de 2.000 pacientes admitidos en terapias intensivas en Reino Unido han sufrido insuficiencia renal.

Una UCI en Marruecos

EPA
En los países más afectados capacidad de las UCI se ha visto comprometida.

El cerebro de los pacientes gravemente enfermos también es causa de preocupación.

“Ahora sabemos que un gran número de pacientes (con covid-19) sufren una inflamación significativa en el cerebro“, dice Montgomery.

“Esta se presenta de varias formas, desde delirios y confusión, hasta convulsiones y lo que llamamos encefalitis difusa”, explica.

La falta de oxígeno y los vasos sanguíneos dañados son claramente parte de la ecuación.

Pero cada vez hay más evidencia de que muchos órganos son atacados directamente por el virus y, sorprendentemente, las enfermedades preexistentes más comunes vinculadas a los efectos de la covid-19 no son problemas respiratorios como el asma.

Hombre obeso

Getty Images
La obesidad incluso puede aumentar el tiempo en que una persona puede transmitir un virus a otra, según varios estudios.

En cambio, las afecciones vasculares que afectan a las venas y las arterias, como la presión alta, la diabetes y las enfermedades coronarias, además de otros factores asociados como el género, la obesidad y sobre todo la edad, constituyen un factor de peso.

Según cifras oficiales, más del 70% de los pacientes admitidos en las UCI de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte han sido hombres, y más del 70% tenían sobrepeso o eran obesos.

Más de dos tercios de quienes fueron ingresados en cuidados intensivos por covid-19 y murieron tenían más de 60 años.

Desafíos

Sin embargo, esto no explica por qué tanta gente infectada es asintomática o tiene síntomas leves, mientras que otros se enferman gravemente en un lapso de tiempo breve.

Muchos médicos creen es muy posible que la genética sea uno de los factores en algunos pacientes que se enferman gravemente con covid-19, pero no pueden asegurarlo.

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs&t=2s

Es posible, por ejemplo, que la variación genética que te hace más susceptible a tener la presión alta o diabetes también te haga más vulnerable ante virus”.

Por el momento, hay tantas preguntas como respuestas.

Barbara Miles dice que lidiar con la covid-19 le ha supuesto el aprendizaje más grande de su carrera.

“Nos gustaría saber más sobre cómo tratar y prevenir los coágulos de sangre en estos pacientes, cuál es el tratamiento para evitarlos y cuál el tratamiento óptimo cuando se producen”, dice.

Acertar con la combinación de fármacos es crucial, ya que al tratar de resolver un problema muchas veces se crean otros.

Prueba de laboratorio

Getty Images
Las personas sin síntomas también pueden contagiar el coronavirus.

Pero otro de los grandes desafíos clínicos es cómo mejorar los resultados en los pacientes ingresados en cuidados intensivos.

“Hemos aprendido un montón y el trabajo en equipo ha sido increíble, pero ha sido difícil”, confiesa Anthony Gordon, quien tiene más de 20 años de experiencia en la UCI.

“A veces he regresado a casa pensando: ‘No sé si lo que hice hoy fue lo correcto'”.

“Estamos teniendo que aprender en pocos meses lo que hemos aprendido a lo largo de cientos de años sobre otras enfermedades, y eso ha sido un verdadero desafío”.

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