¿Como agua y aceite? PAN, PRD y MC son aliados para 2018, pero sus plataformas contrastan
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Cuartoscuro

¿Como agua y aceite? PAN, PRD y MC son aliados para 2018, pero sus plataformas contrastan

PAN y PRD pasaron de lucir como enemigos irreconciliables, a ahora ser aliados, aunque persisten las diferencias entre sus plataformas electorales.
Cuartoscuro
Por Arturo Daen
21 de enero, 2018
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El PAN, PRD y Movimiento Ciudadano (MC) se presentan como aliados para las elecciones presidenciales con la coalición México al Frente. Esta semana, el panista Ricardo Anaya se registró, en los que solían ser para él partidos opositores, como su candidato presidencial.

Del color azul del PAN, Anaya también se puso el chaleco amarillo del PRD y acompañó la “ola naranja” de Movimiento Ciudadano. Estos tres partidos ahora tienen a un solo candidato presidencial, aunque sus plataformas electorales contrastan en varios puntos:

Derechos de la comunidad LGBT

En la plataforma electoral perredista para el proceso 2017-2018, se menciona que este partido buscará “garantizar igualdad de derechos a las poblaciones LGBTTTI”, además de defender todas las formas de cohabitación.

“Eliminación de las leyes y normas tendientes a reprimir, condenar, estigmatizar y discriminar la orientación sexual, expresión e identidad de género”, se lee en el documento.

Movimiento Ciudadano, en la misma línea, indica que buscará “asegurar que las preferencias sexuales de las personas no limitan sus derechos humanos ni son motivo de exclusión”.

En la plataforma del PAN, en cambio, aunque se menciona en varios puntos que los blanquiazules buscarán garantizar las libertades de los mexicanos, no hay una mención específica respecto al respeto a los derechos de la comunidad LGBT, o a eliminar leyes que los discriminen. El partido se ha opuesto al matrimonio igualitario, entre otros temas.

Seguridad y drogas

En el tema de la seguridad, se plantea un cambio de estrategia, aunque hay diferencias sutiles entre partidos.

El PRD habla de “desincorporar a las fuerzas armadas respecto de las tareas de combate a la delincuencia organizada”. En la plataforma panista no aparece esta idea, pues el partido ha apoyado la lucha contra el crimen en la que participan las fuerzas armadas.

“Reformular la estrategia contra las organizaciones de delincuencia organizada, privilegiando el uso de la información de inteligencia para la desarticulación de los grupos delictivos y el combate al lavado de dinero”, dice uno de los puntos de la plataforma panista.

En cuanto al narcotráfico, los perredistas hablan de “promover un nuevo paradigma en la política de drogas alternativo a la política prohibicionista”.

Los panistas, sobre el mismo tema, mencionan: “Implementar, con relación al consumo y tráfico de drogas, una política integral enfocada en la reducción de daños y riesgos y en la desarticulación de las organizaciones de delincuencia organizada”.

No hablan de política prohibicionista.

Economía

En el ámbito económico, el PRD habla de cambiar el modelo “privatizador”, y expresa su defensa de la “soberanía del Estado sobre recursos energéticos y mineros, para su uso y explotación en consonancia con los intereses de las comunidades”.

La industria energética, refiere, debe trabajar con un régimen bajo criterios del Estado, y a favor “exclusivo” de la nación.

“Prioridad cabal de la naturaleza y las comunidades por sobre los de intereses privados”, señala el documento.

En el documento del PAN, no se hace énfasis en cambiar el “modelo económico vigente, privatizador”, y de hecho en varios puntos se habla de incluir a la iniciativa privada en el fomento del desarrollo.

“Establecer una política de Estado para acelerar la industrialización del país, con igualdad de oportunidades para todos los inversionistas privados, libre de cualquier favoritismo”, dice la plataforma panista.

“Elaborar e instrumentar un Programa Nacional de Infraestructura, con la participación del sector privado, para incrementar sustancialmente la inversión pública, privada y mixta en la infraestructura estratégica del país”, se agrega.

En 2013, el PAN respaldó la reforma para abrir el sector energético a la inversión privada, nacional o extranjera. El PRD votó en contra, acusando que la iniciativa era privatizadora.

Religión

La plataforma de Acción Nacional incluye un punto sobre “garantizar la libertad religiosa y el pleno respeto y tolerancia al ejercicio de la religión por parte de los particulares y de los servidores públicos, bajo la firme convicción de que las creencias personales y su publicidad, al ser a título personal, son perfectamente compatibles con la laicidad del Estado”.

El PRD, en su plataforma 2017-2018, no defiende de forma expresa que los funcionarios puedan ejerzan su religión de forma pública. Tampoco Movimiento Ciudadano.

Las mujeres

En otro punto de la plataforma perredista, se menciona que impulsarán leyes para que las mujeres en México tengan derecho pleno a decidir sobre su cuerpo. No se menciona el concepto directamente, pero esa expresión suele asociarse a la libertad de las mujeres para decidir si recurren al aborto.

“Continuar desarrollando la agenda legislativa para garantizar derechos plenos de las mujeres a una vida libre de violencia, a decidir sobre su cuerpo y sobre su proyecto de vida, garantizar el divorcio incausado con independencia de parte o unilateral”, se lee.

En el documento panista, por otro lado, se menciona que Acción Nacional promoverá “la defensa de la vida humana desde la concepción y hasta la muerte natural”, y no hay una mención específica sobre el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, o del tema de su derecho a divorciarse sin alguna causal, solo porque es el deseo de una de las partes.

Al respecto, Movimiento Ciudadano sí coincide con el PRD, al apuntar que promoverá “leyes y políticas públicas para garantizar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y a una salud sexual y reproductiva responsable, informada, ajena a prejuicios y respetuosa de sus decisiones”.

A diferencia de la plataforma del PAN, donde nunca se menciona la palabra “sexualidad”, MC incluye un apartado con el título “Garantizar los derechos sexuales y reproductivos”.

El partido naranja refiere que buscará “garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación de la familia, información y educación”.

Detalla que implementará “programas de salud enfocados en la juventud, en especial un programa amplio e integral de educación sexual y salud reproductiva”.

Indígenas

En cuanto a la población indígena, el PRD establece en su programa que el Estado debe proteger a los pueblos originarios de las “actividades depredadoras” de las empresas mineras y multinacionales, y que las “naciones indias gozarán de autonomía y derecho a constituir sus propias instancias de gobierno”.

El PAN señala que buscará garantizar los derechos de los pueblos indígenas, aunque en el tema de la autodeterminación acota que esas comunidades deberán adecuarse a lo que dicte la Constitución.

“Respetando su cultura y usos y costumbres, pero dentro del marco de respeto a la Constitución, al marco legal del país, el de sus estados, y los derechos humanos”, indica el programa panista.

Hasta hace unos años, PAN y PRD parecían rivales irreconciliables, al encarnar los polos de izquierda y derecha en México.

El PAN explica que si bien registró una plataforma electoral en conjunto con el PRD y Movimiento Ciudadano, para la coalición por México al Frente, la ley electoral obliga a que cada partido registre su propia plataforma.

Esto para “aquellos distritos en donde no concurre en coalición, así como para las listas de diputados y senadores de representación proporcional”.

Coincidencias

En la platforma electoral de la Coalición Por México al Frente están los puntos en que sí coinciden PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

“Partimos de tres premisas básicas: ni la corrupción es cultural, ni la desigualdad es natural, ni la violencia es inevitable”, se lee en el documento.

“Nos unen causas y el propósito de construir un nuevo régimen. Nuestra prioridad es erradicar la impunidad, crear condiciones para que a los honestos les vaya bien, a los corruptos mal y para que todas las personas tengamos una vida digna y con plena seguridad jurídica, personal y patrimonial”, agrega la coalición.

Respecto a sus diferencias ideológicas, se menciona que PAN, PRD y MC “no pretendemos mimetizarnos, ni renunciar a nuestra historia y principios, es decir, a nuestra identidad como organizaciones políticas autónomas. Pero sí estamos dispuestos, ante la situación de urgencia que vive el país, a poner por delante aquello que nos une”.

En cuanto al combate al crimen organizado, se retoma la idea del PAN, de una política de drogas de “reducción de daños y riesgos”, aunque de nueva cuenta no se explica ese concepto.

En esta plataforma conjunta no se menciona a las comunidades LGBT, o el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, y tampoco el tema de retirar a las Fuerzas Armadas de las tareas de combate contra la delincuencia organizada.

Aquí puedes consultar la plataforma electoral del PAN.

Aquí la del PRD. 

Y aquí la de Movimiento Ciudadano. 

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Lula vs. Bolsonaro: "Es la elección más importante de Brasil tras el fin de la dictadura", afirma experto

José Murilo de Carvalho, uno de los principales historiadores de Brasil, dice en una entrevista con BBC Mundo que “el país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición”.
30 de octubre, 2022
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El balotaje presidencial de Brasil entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro este domingo es la elección más importante del país desde el fin de la dictadura militar en 1985, afirma, para BBC Mundo, el politólogo e historiador José Murilo de Carvalho.

En el mayor país de América Latina está en juego el “todavía frágil sistema democrático”, dijo el miembro de la Academia Brasileña de Letras y de la Academia Brasileña de Ciencias.

El expresidente Lula, un izquierdista de 77 años que obtuvo 48.4% de los votos en la primera vuelta de las elecciones este mes, llega al balotaje con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos en distintas encuestas de intención de votos válidos publicadas este sábado.

Pero el actual presidente Bolsonaro, un ultraderechista de 67 años, obtuvo en la primera vuelta una votación mayor a la que anticipaban los sondeos (43,2%) y aspira a ser reelecto contra muchos pronósticos.

El ganador debe superar este domingo el 50% de los votos válidos (sin contar aquellos en blanco y anulados) para iniciar un nuevo mandato presidencial el 1 de enero de 2023.

El resultado puede variar por factores como el nivel de abstención o cómo se decanten los votantes indecisos y volátiles, que algunas encuestas ubican en torno a 5%.

La campaña estuvo marcada por una fuerte polarización política, hechos de violencia y dudas sobre si Bolsonaro, un excapitán del Ejército que buscó sembrar sospechas sin pruebas sobre el sistema electoral brasileño, aceptará una eventual derrota.

“No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó (Donald) Trump en Estados Unidos”, señala Carvalho en alusión a la negativa del entonces presidente de ese país y aliado de Bolsonaro a aceptar su propia derrota en las elecciones de 2020.

Tras su último debate con Lula, Bolsonaro sostuvo que “no hay la menor duda” de que respetará el resultado de la elección aunque le sea adverso: “Quien tenga más votos, gana”, declaró.

Lo que sigue es una síntesis del intercambio vía correo electrónico con Carvalho, quien tiene 83 años y ha recibido varios premios y títulos de doctor honoris causa a lo largo de su carrera:


Explique por favor cómo evalúa la importancia histórica de estas elecciones en Brasil que enfrentan al expresidente Lula con el actual presidente Bolsonaro.

La República brasileña tiene 133 años. La primera elección con participación popular significativa fue en 1945.

La segunda en 1950, cuando yo tenía 11 años, fue disputada por Getúlio Vargas, un exdictador civil, y por un brigadier de la Fuerza Aérea que ayudó a deponerlo en 1945, en representación de militares, élite y clase media.

Getúlio, en ese momento comparado con Perón, había adoptado un programa laboral fuerte y ganó con el apoyo de los obreros. En 1954, ante la fuerte oposición de militares y civiles, fue forzado a renunciar y se suicidó.

La lucha contra el laborismo y el nacionalismo, agravada por la Guerra Fría, llevó al golpe de 1964 y la dictadura militar (1964-1985).

José Murilo de Carvalho

Academia Brasileira de Letras/Guilherme Gonçalves
José Murilo de Carvalho anticipa que el presidente que sea electo en Brasil “tendrá que enfrentar una gran oposición”.

Hoy tenemos algo semejante. Un representante del laborismo (Lula) que intenta volver al poder enfrentando a un presidente apoyado por la clase media, los militares y por empresarios.

La gran diferencia hoy es la ausencia de la Guerra Fría y de la amenaza de intervención norteamericana, aunque los factores externos no estén del todo ausentes.

¿Ve esta elección como la más importante del país al menos desde el retorno de la democracia?

Es sin duda la más importante tras el fin de la dictadura por estar en juego nuestro aún frágil sistema democrático.

¿Observa algún riesgo de crisis o ruptura institucional en Brasil asociado al resultado de estas elecciones?

El riesgo sólo podría venir en caso de una derrota del presidente (Bolsonaro). No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó Trump en Estados Unidos.

Mi apuesta es que las Fuerzas Armadas no lo apoyarán y que la presión externa será fuerte en Estados Unidos, la Unión Europea y los principales países de Hispanoamérica.

¿En qué medida Bolsonaro y Lula representan dos formas diferentes de entender Brasil?

La diferencia es grande. Lula es como un nuevo Vargas con una base de apoyo entre obreros, pobres e intelectuales.

Una mujer mira material de campaña con las caras del candidato izquierdista Lula sa Silva y el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Reuters
Los brasileños eligen a su presidente entre dos opciones muy distintas.

Bolsonaro se basa en sectores de la clase media, el pentecostalismo, grandes empresas, la agroindustria y los militares de las Fuerzas Armadas y las policías.

Parte de la disputa también se da en el campo de los valores, especialmente en lo referente a la familia y la identidad de género.

En el caso de Bolsonaro llega a esta segunda vuelta tras un gobierno muy tumultuoso, acusado por sus críticos de actitudes autoritarias, de dividir al país, de responder de forma equivocada a la pandemia de coronavirus y, con esto, agravar durante su gobierno la situación crítica que ya tenía Brasil.

Aun así, tiene posibilidades de ganar un segundo gobierno, según encuestas de opinión.

¿Cómo explica este apoyo que tiene el presidente?

Es una pregunta de un millón de dólares. ¿Cómo un presidente irrespetuoso de la ley, que desprecia las instituciones, incluidos los poderes de la República, y los valores democráticos, intolerante con los avances en la igualdad de género y de raza, indiferente, si no hostil, a la protección del medio ambiente, por dar algunos ejemplos, fue electo y tiene posibilidad de ser reelegido?

Parte de la respuesta puede estar en el hecho de que también hay un gran rechazo al expresidente Lula.

Jair Bolsonaro

Getty Images
Bolsonaro a capitalizado en votos el rechazo a Lula y su Partido de los Trabajadores.

Las encuestas muestran el gran rechazo de los entrevistados hacia los dos, entre 47% (Bolsonaro) y 41% (Lula).

El país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición.

En el caso de Lula, busca volver a ser presidente tras los escándalos de corrupción que surgieron durante los gobiernos de su Partido de los Trabajadores y de una condena por corrupción anulada por el Supremo, sin que el expresidente haya hecho una gran autocrítica por los errores cometidos. ¿Cuál es el motivo principal por el que puede volver al palacio de Planalto?

Sin duda, tiene que haber un lado personal: demostrar que es inocente y no pasar a la historia como un presidente condenado.

También está la arrogancia de su partido, el Partido de los Trabajadores, que nunca quiso admitir que hubo corrupción.

Lula

Getty Images
Lula promete volver a los tiempos de bonanza económica que tuvo Brasil en su presidencia (2003-2010).

Para el partido, el expresidente es su único candidato que puede ganar la elección.

Brasil conmemoró el bicentenario de su independencia en septiembre. ¿Diría que estas elecciones sugieren que Brasil todavía está buscando qué país quiere ser?

No hay mucho que celebrar en este bicentenario.

Por el lado político, no pudimos construir una república democrática sobre bases sólidas, como se puede observar en lo que está ocurriendo hoy. Seguimos bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, que se consideran guardianes de la República.

Por el lado social, somos el octavo país más desigual del mundo y el 84º en el Índice de Desarrollo Humano.

La independencia se hizo bajo el sueño de construir aquí un gran imperio. En la década de 1930, el austríaco Stefan Zweig escribió un libro elogioso titulado “Brasil, país de futuro”. Ese imperio y ese futuro están lejos, si es que alguna vez llegan.


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