Exalcalde, excandidato en QRoo y cercano a Borge, ¿de qué acusan al priista Mauricio Góngora?
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Exalcalde, excandidato en QRoo y cercano a Borge, ¿de qué acusan al priista Mauricio Góngora?

¿De qué se le acusa exactamente? Animal Político consultó denuncias interpuestas por el municipio de Solidaridad, encabezado por la panista Cristina Torres, así como a las partes involucradas para explicarte las imputaciones contra Góngora, a quien el PRI apostó para ser el sucesor de Roberto Borge.
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Por Redacción Animal Político
27 de enero, 2018
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En cerca de tres años, Mauricio Góngora pasó de ser alcalde del municipio de Solidaridad y candidato del PRI a la gubernatura de Quintana Roo, a ser presunto responsable de desvío de recursos por al menos 869 millones de pesos.

El exfuncionario, cercano al exgobernador Roberto Borge – también detenido y extraditado a México por presuntos actos de corrupción – fue detenido el pasado jueves 25 de enero en la Ciudad de México. Aunque la audiencia inicial fue pospuesta por un juez a petición de su abogado, Guillermo Pasquel Vázquez, este sábado 27 enfrenta por primera ocasión ante un juez las acusaciones por peculado y desempeño irregular de la función pública que le imputa la Fiscalía del estado.

¿De qué se le acusa exactamente? Animal Político consultó dos denuncias interpuestas por el municipio de Solidaridad, encabezado por la panista Cristina Torres, así como a las partes involucradas para explicar las imputaciones contra Góngora, a quien el PRI apostó para ser el sucesor de Roberto Borge.

Denuncias de Solidaridad

El ayuntamiento que Góngora administró de 2013 a 2016 quedó en manos de la alianza PAN-PRD, encabezada por Cristina Torres tras las elecciones estatales de 2016. La alcaldesa ordenó una auditoría de las finanzas municipales, lo que arrojó varias irregularidades, según cuenta en entrevista.

De acuerdo con la alcaldesa, hubo un mal manejo de deuda con la justificación de invertir en obra pública productiva, sin embargo, los recursos terminaban siendo desviados a través de supuestos convenios con particulares.

“Las deudas anteriores tenían en apariencia un propósito noble, es decir, para obra pública productiva, pero terminaban yéndose a gasto corriente, entonces no tenía ningún sentido, ni cumplían con los requisitos de la ley. Eso es la parte importante, había operaciones presuntamente inexistentes. Hacían facturas con empresas que no encontramos domicilio, que no existían”, explica la presidente municipal.

Por ello, en diciembre de 2016, la alcaldesa de Solidaridad interpuso una denuncia contra Mauricio Góngora y tres de sus excolaboradores por el presunto desvío de recursos locales por cinco millones 151 mil pesos, mediante un convenio con la empresa Prestaciones FINMART para hacer préstamos a los trabajadores del Ayuntamiento, por lo que se hacían retenciones presuntamente ilegales y de manera quincenal a quienes trabajan en nómina, sin embargo el dinero nunca fue entregado a la empresa, de acuerdo con la denuncia interpuesta.

De acuerdo con una fuente, quien pidió no publicar su nombre y con acceso a la investigación, esta acusación se hizo por desempeño irregular de la función pública, pues se trata no solo de recursos públicos, sino también de particulares que también fueron defraudados.

Préstamos particulares (e ilegales)

En marzo de 2017, el mismo Ayuntamiento presentó una segunda denuncia, ahora por el delito de peculado, por el presunto manejo irregular de un crédito de 780 millones de pesos, solicitado en febrero de 2014 para refinanciamiento e inversión pública productiva al Banco Interacciones a pagar en 20 años.

El Ayuntamiento de Solidaridad nombra este acto como empréstito. De acuerdo con la denuncias, esos recursos pasaron de cuentas bancarias, a usarse en la compra venta de acciones en abril del mismo año, para después retornar como gasto corriente. El problema fue que las autoridades locales no hallaron pruebas que el dinero se usara para inversión pública productiva ni para el pago directo de deuda.

De ese total, se realizaron pagos a comisiones y honorarios por un monto de 50 millones de pesos, que no estaban contemplados en el contrato original. Además, en la denuncia se señala que del dinero del crédito, Góngora dispuso de 213 millones de la cuenta original para transferirlos a la cuenta del ayuntamiento, sin la autorización previa del Cabildo.

Por esta denuncia, las autoridades han podido comprobar el presunto desvío de 150 millones de pesos.

De acuerdo con un reporte del diario Luces del Siglo, el 12 de julio de 2017, la alcaldesa presentó una tercera denuncia ante la PGR por el presunto desvío de recursos federales por 120 millones de pesos, de los cuales 47 millones presuntamente fueron sustraídos de las cuentas sin tener comprobantes de cómo o en qué se ejercieron.

En su momento, la alcaldesa declaró a los medios locales que producto de “auditorías relacionados con el ejercicio de recursos federales que fueron utilizados, no sabemos para qué, de un total de movimientos por poco más de 120 millones de pesos, 47 como tal no tenemos registro de dónde fueron, qué ocurrió con ellos”.

Existe otra denuncia en contra de Mauricio Góngora por el desempeño irregular de la función pública como titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación en Quintana Roo, por el presunto desvío de 594 millones de pesos relacionado con el fraude a la empresa paraestatal VIP Saesa – empresa de transporte aéreo – básicamente en la subcontratación de aviones particulares que hasta el día de hoy se desconoce por quién fueron utilizados y cuál fue la finalidad de su uso.

Una investigación de la Comisión de Hacienda del Congreso de Quintana Roo detectó desvíos de recursos por más de 300 millones de pesos y más de 40 millones de dólares de la paraestatal. Por estos hechos se encuentra detenido e investigado Carlos Acosta Gutiérrez, ex director de VIP Servicios Aéreos Ejecutivos, a quien se le imputa el delito de desempeño irregular de la función pública.

En total, las cuatro denuncias interpuestas hasta el momento contra Góngora, incluida la existente ante la PGR, suman más de 869 millones de pesos.

La alcaldesa Cristina Torres aseguró que antes de terminar su administración, presentará una nueva denuncia también mal manejo de recursos en la administración de Góngora y bajo el mismo esquema.

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Lilly

Cómo funciona el bamlanivimab, el primer medicamento diseñado específicamente contra la COVID-19

La terapia, aprobada por la FDA en Estados Unidos para uso de emergencia, consiste en anticuerpos monoclonales que se unen al virus para bloquear la infección.
Lilly
16 de noviembre, 2020
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La agencia reguladora de medicamentos norteamericana, FDA (Food and Drug Administration), acaba de emitir una autorización de uso de emergencia (EUA, Emergency Use Authorization) para el tratamiento de la COVID-19 de intensidad leve a moderada en pacientes adultos y pediátricos que no han sido hospitalizados.

La terapia, todavía en investigación, está basada en anticuerpos monoclonales y tiene el nombre de bamlanivimab.

Este agente terapéutico, desarrollado por la compañía farmacéutica Eli Lilly, es un anticuerpo monoclonal similar a los que formaban parte del cóctel de medicamentos para la COVID-19 que se administró a Donald Trump.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Por lo general, los anticuerpos son grandes proteínas integrantes del sistema inmunológico necesarias para identificar y neutralizar objetos extraños al organismo, como bacterias y virus.

En el caso concreto de los anticuerpos monoclonales (mAbs, del inglés monoclonal antibodies), se trata de glicoproteínas producidas por el clon de una célula híbrida (creada a partir de la fusión de una sola célula madre del sistema inmune y una célula plasmática tumoral) y diseñada para atacar a un antígeno concreto.

Su producción se basa en el establecimiento de linfocitos B inmortales modificados para producir una inmunoglobulina específica.

Según el nivel de pureza de la inmunoglobulina, ésta puede ser completamente murina, quimérica, humanizada o completamente humana.

Los anticuerpos monoclonales se seleccionan cuidadosamente y se dirigen contra una molécula concreta que desempeña una función clave en un proceso patológico, y suelen utilizarse en el tratamiento de ciertas enfermedades como el cáncer o la artritis reumatoide.

laboratorio

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Pruebas de estabilidad de los materiales de los ensayos clínicos.

¿Y los anticuerpos neutralizantes?

Los anticuerpos neutralizantes constituyen una de las posibles defensas que tiene el sistema inmunitario frente a las infecciones.

Estos anticuerpos permiten contrarrestar y eliminar el efecto de microorganismos invasores, y su actividad se desencadena, por ejemplo, gracias a proteínas situadas en la superficie de los virus, a las que se unen para “bloquear” la infección.

En este sentido, la comunidad científica lleva tiempo estudiando si la respuesta defensiva mediante anticuerpos neutralizantes puede inducir inmunidad efectiva y duradera.

Y, más concretamente, se está investigando si los anticuerpos generados por pacientes que han estado en contacto con el coronavirus SARS-CoV-2 podrían utilizarse como base para nuevos tratamientos de la COVID-19.

Sin embargo, aunque los anticuerpos neutralizantes se generan cuando una persona sufre una infección y parece que juegan una función importante en la respuesta inmunitaria, su papel concreto en los engranajes de la COVID-19 no está del todo dilucidado.

Los estudios llevados a cabo hasta el momento con el virus SARS-CoV-2 señalan que los anticuerpos neutralizantes aparecen unas dos semanas tras comenzar la infección, y que su pico máximo de actividad se situaría entre las semanas 4 y 6.

Pero existen aún muchas incógnitas: no se ha confirmado si todos los pacientes infectados generan anticuerpos neutralizantes; qué factores determinan su aparición y actividad (edad del paciente, gravedad de la infección).

Tampoco si sus niveles de neutralización son siempre suficientes para conferir protección, ya que estos niveles son muy variables y no se detectan en el 10-30 % de los pacientes.

La entrada de SARS-CoV-2 en las células se inicia por la interacción del dominio de unión al receptor (RBD) de la glicoproteína viral Spike (S) con la enzima convertidora de angiotensina-2 (ACE2), que actúa como receptor del virus en la superficie de la célula diana.

Los mAb neutralizantes más potentes se dirigen al RBD y algunos pueden actuar simplemente compitiendo con el receptor para unirse a la proteína S.

¿Qué es el bamlanivimab?

El bamlanivimab es un anticuerpo monoclonal IgG1-kappa humano recombinante neutralizante contra la proteína Spike del virus SARS-CoV-2, y no está modificado en la región Fc.

Este agente está autorizado para el tratamiento de pacientes con resultados positivos en las pruebas del SARS-CoV-2 que tengan 12 años de edad o más y pesen al menos 40 kilogramos y que tengan un alto riesgo de progresar a COVID-19 grave u hospitalización.

Esto incluye a aquellos pacientes que tienen 65 años de edad o más, o que presenten ciertas afecciones médicas crónicas.

El bamlanivimab es un medicamento que debe ser aplicado por vía intravenosa, por lo que los pacientes deben acudir a un centro hospitalario para que les sea administrado.

Si bien se sigue evaluando la seguridad y la eficacia de esta terapia en fase de investigación, los ensayos clínicos han confirmado que el bamlanivimab, en comparación con placebo, reduce las hospitalizaciones o las entradas a los servicios de urgencia relacionadas con la COVID-19 en pacientes con alto riesgo de progresión de la enfermedad, dentro de los 28 días posteriores al inicio del tratamiento.

Por este motivo, su uso es recomendable en las primeras fases de la enfermedad, a ser posible en los primeros 10 días tras la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Sin embargo, el bamlanivimab no está autorizado en el caso de pacientes hospitalizados por COVID-19 o que requieran oxigenoterapia, ya que no se ha demostrado un beneficio significativo del tratamiento con este anticuerpo monoclonal en pacientes hospitalizados con COVID-19.

Y, de hecho, los mAb, como el bamlanivimab, pueden estar asociados con peores resultados clínicos cuando se administran a pacientes hospitalizados con COVID-19 que requieren alto flujo de oxígeno o ventilación mecánica.

Con respecto al perfil de seguridad, los efectos adversos de los mAb, en general, se pueden agrupar en dos tipos diferentes: los derivados de la acción del anticuerpo, como infecciones oportunistas, infecciones comunes o desarrollo de fenómenos autoinmunes; y los derivados de la administración de proteínas: reacciones anafilácticas, síndrome de liberación de citoquinas y desarrollo de anticuerpos.

En el caso concreto del bamlanivimab, las reacciones adversas más frecuentemente comunicadas a la FDA han sido náuseas, mareos, dolor de cabeza, prurito, hipersensibilidad inmediata no grave, diarrea y vómitos.

hospital

Getty Images
Las hospitalizaciones por coronavirus en muchos países han aumentado durante las últimas semanas.

En conclusión

El bamlanivimab constituye una nueva herramienta terapéutica en la lucha contra la COVID-19 que ha sido autorizada de forma condicional en EE.UU., bajo el epígrafe de Emergency Use Authorization, lo que implica, al igual que ocurre en Europa, que satisface una necesidad médica no cubierta, en la medida en que el beneficio para la salud pública de su inmediata disponibilidad es superior a la incertidumbre derivada de la limitación de los datos clínicos disponibles.

Sin embargo, la compañía farmacéutica responsable del desarrollo, Eli Lilly, debe comprometerse a proporcionar más datos clínicos que completen la información sobre eficacia y seguridad del medicamento, a medida que se van obteniendo de los resultados de los ensayos clínicos en marcha.

Y solo cuando estos datos sean positivos se concedería la autorización completa y definitiva, mientras que, en caso contrario, habría que retirar el medicamento del mercado.

El bamlanivimab abre una nueva y esperanzadora ventana en la terapia de la COVID-19, pues, al contrario que otros fármacos disponibles en el mercado para otras enfermedades y que han demostrado una cierta eficacia en esta patología (remdesivir, plitidepsina, dexametasona, hidroxicloroquina, etc.), éste es el primer medicamento desarrollado y autorizado específicamente para el tratamiento de los pacientes de COVID-19.

La batalla final contra el virus ha comenzado.

*Francisco López-Muñoz es profesor de farmacología y vicerrector de investigación y ciencia de la Universidad Camilo José Cela y Jose Antonio Guerra Guirao es profesor de farmacología y toxicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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