Depuración policial tiene 9 años de retraso; hay más de 30 mil policías reprobados y en activo
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Depuración policial tiene 9 años de retraso; hay más de 30 mil policías reprobados y en activo

La depuración en el último año y medio ha avanzado menos de 1%; por lo menos 1 de cada 10 jefes de corporaciones policiales locales tampoco es confiable.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
9 de enero, 2018
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La depuración de las corporaciones de policía en el país para que en sus filas solo haya agentes evaluados y certificados en control de confianza es una obligación legal desde el 2008, sin embargo, a nueve años de distancia, el proceso no ha culminado y de hecho está prácticamente estancado.

Hoy más de 30 mil policías continúan en las calles pese a estar reprobados, y otros 5 mil no están ni evaluados.

Datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública arrojan que, hasta el noviembre del año pasado, prácticamente 1 de cada 10 policías locales en el país (ministeriales, estatales y municipales) no cumple con el perfil legal para ser policía y, sin embargo, continua en activo en su corporación y sin ser removido del cargo.

De acuerdo con los datos, facilitados a Animal Político por la organización Causa en Común, en México hay un total de 335 mil 902 agentes policiales locales en activo. De ellos 30 mil 655 reprobaron el proceso de control de confianza que incluye exámenes con detectores de mentiras, toxicológicos, de habilidades, psicológicos, entre otros.

El artículo 39 de la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública indica que todo agente de policía debe estar certificado en control de confianza, por lo que los elementos que no lo estén ya no deberían estar contratados.

El avance en la depuración en el último año y medio es prácticamente inexistente. En abril de 2016 los datos indicaban que el número de policías en activo reprobados en control de confianza era de 30 mil 922. Para noviembre de 2017 la cifra es de 30 mil 655 elementos. Es decir, en 18 meses apenas se avanzó un 0.87 por ciento.

El problema no se limita únicamente a los policías en activo que reprobaron los exámenes y no han sido despedidos.

La estadística revela que hay cinco mil 443 policías en activo (el dos por ciento del universo total de agentes) que ni siquiera han sido sometidos a alguna evaluación. A estos se suman otros 7 mil que ya fueron evaluados pero no han recibido sus resultados.

Peor aún es que hay casi 40 mil agentes que aprobaron en su momento el proceso de control de confianza, pero cuyas evaluaciones fueron hace más de dos años y por lo tanto, de acuerdo con la ley, su certificación esta caduca y tienen que ser examinados nuevamente.

¿Qué significa lo anterior? Que en realidad solo el 75 por ciento de los 335 mil 902 policías locales en activos actualmente aprobó los exámenes y tiene vigente su certificado que lo acredita como un policía confiable. O lo que es lo mismo: 1 de cada 4 agentes en México es policía sin cumplir con los requisitos mínimos que marca la ley para serlo.

Los jefes, un foco rojo

Los datos del Sistema Nacional de Seguridad pública arrojan que, de los poco más de 30 mil policías en activo reprobados y que por tanto no son confiables, hay mil 375 que  ocupan una posición de mando de alguna corporación policial.

Si se toma en cuenta que la cifra total de mandos policiales locales es de 11 mil 750, lo anterior significa que el 11.7 por ciento de los jefes de las corporaciones de seguridad en el país ni siquiera debería de ser un policía, o lo que es lo mismo, por lo menos 1 de cada 10 mandos policiales.

Del total de los mandos que no son confiables y ya deberían haber sido despedidos, hay 237 adscritos a una secretaría de Seguridad Pública Estatal, 332 adscritos a alguna fiscalía o procuraduría, 637 corresponden a corporaciones municipales, y 169 están en los distintos sistemas penitenciarios.

Corporaciones municipales, con más agentes no confiables

La mayor proporción de los agentes reprobados en el proceso de control de confianza están en las filas de las corporaciones municipales. Del total de agentes que no superaron este procedimiento pero siguen en activo, hay 14 mil que son precisamente elementos de alguna corporación municipal.

Las secretarías de Seguridad Pública estatal acumulan en sus filas a un total de 8 mil 900 policías en activo reprobados. A estos se suman 4 mil 70 policías ministeriales adscritos a las fiscalías y procuradurías que no son confiables y están en activo; estos agentes son los responsables de investigar los delitos y ejecutar las órdenes de aprehensión.

Finalmente hay tres mil 99 elementos de seguridad en activo reprobados los cuales pertenecen a las áreas de prevención y readaptación social, es decir, son custodios de algunos de los centros penitenciarios locales.

Estados críticos

La depuración de las corporaciones de seguridad pública y procuración de justicia registra retrasos mucho más altos en algunos estados que en otros.

El caso crítico es el de Sinaloa, entidad donde el 53 por ciento de los agentes municipales, estatales y ministeriales en operación está reprobado en el control de confianza Es decir, en dicho estado (que se encuentra entre los cinco con la mayor tasa de homicidios) 1 de cada 2 policías no debería serlo pues no cumple con los requisitos de ley.

La depuración en Sinaloa va, de hecho, en retroceso. Hace año y medio, en abril de 2016, el reporte oficial arrojaba que había tres mil 500 policías locales reprobados lo que representaba el 43 por ciento de toda la fuerza de seguridad en dicho estado. Hoy la cifra de agentes en activo reprobados en la entidad asciende a casi cuatro mil.

Otro caso crítico es el de Baja California Sur donde el 40 por ciento de todos los policías tampoco es confiable pero siguen operando. Al igual que en Sinaloa, la situación se ha agravado ya que en 2016 había en dicha entidad mil 156 policías reprobados mientras que al cierre de este año ya suman mil 247.

La tercera entidad con la mayor proporción de agentes no confiables en sus filas es Nayarit en donde 1 de cada 3 policías (el 33 por ciento de todos los que hay actualmente en activo) están reprobados. Como en los otros casos Nayarit registra un retroceso en su depuración, pues el número de policías reprobados ascendió de 964 en 2016 a mil 105 en 2017.

Cabe señalar que Nayarit y Baja California Sur, dos de los tres estados con el mayor retraso en la depuración, son las entidades que encabezan en 2017 el incremento de los homicidios dolosos. Nayarit presenta un alza que supera el 400 por ciento en los asesinatos mientras que Baja California Sur registra un repunte de más del 178 por ciento.

Luego se encuentra Guerrero, la segunda entidad con la mayor tasa de asesinatos. En dicho estado el 24 por ciento de los policías están reprobados. Con un porcentaje similar, 23 por ciento de agentes reprobados, está Sonora. Le siguen Zacatecas con un 19 por ciento de policías en activo no confiables, Veracruz con 17 por ciento, Michoacán y Tabasco con 16 por ciento, e Hidalgo y San Luis Potosí con 15 por ciento.

Campeche, la única que cumplió

De las 32 entidades federativas del país, la única que ha cumplido con la depuración prácticamente total de sus corporaciones de policía local es Campeche. De sus dos mil 622 elementos municipales, ministeriales y estatales, solamente 13, una proporción marginal, reprobaron el control de confianza. Es una depuración de casi el cien por ciento.

Hay otras cinco entidades del país que presentan un progreso en su depuración del 98 por ciento: Chihuahua, Coahuila, Guanajuato, estado de México y Querétaro.

En el caso de la Ciudad de México, registra un avance del 97 por ciento en la depuración. De los 50 mil 475 policías estatales y ministeriales en la ciudad, hay mil 432, que equivalen al tres por ciento, que están reprobados y por ley ya no deberían estar laborando.

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Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’ de este domingo

Hoy vuelve la oposición mayoritaria a unas elecciones en Venezuela. Esta vez, más que la permanencia de Maduro en el poder, los resultados revelarán cómo será que Venezuela se dirija -y quién va a liderar el camino- hacia una transición política.
21 de noviembre, 2021
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La competencia, tras años de boicot opositor, vuelve al campo electoral en Venezuela.

En las “megaelecciones” de este domingo se eligen 3.082 cargos: 23 gobernaciones, 335 alcaldías y cientos de escaños en consejos locales.

3.082 elecciones en las que el chavismo se enfrentará a un amplio sector de la oposición que, en su mayoría, no reconoció el sistema electoral en las presidenciales de 2018 ni en las legislativas de 2020.

Esta vez habrá, además, observación imparcial de los comicios. Y un interés internacional por si el gobierno de Nicolás Maduro puede garantizar la competencia democrática.

“Este domingo le vamos a dar buenas noticias al mundo”, dijo el presidente venezolano.

Los venezolanos irán a las urnas en un momento raro para el país: tras décadas de profunda polarización, la política ha dejado de ser una de las principales preocupaciones de la gente y la dolarización de facto y la apertura económica han permitido mitigar la crisis, activar la producción y aliviar, parcialmente, las necesidades urgentes.

A la apatía se añade que un quinto de los 21 millones de venezolanos registrados para votar no podrán hacerlo por estar en el extranjero, a donde han viajado huyendo de la crisis. Por eso una de las claves de estas regionales y municipales es si se superará, y por cuánto, el magro 30% de participación de las legislativas del año pasado, en las que el chavismo ganó sin competencia real.

Y este domingo, aunque participa la oposición, lo más probable es que el chavismo vuelva a imponerse.

“Está claro que, por la abstención y por los desniveles en la contienda, la primera fuerza política del país será el chavismo”, dice la consultora política Colette Capriles. “Pero por eso estas elecciones servirán más como una suerte de primarias, una medición de fuerzas, dentro de cada bando”.

Tanto el chavismo como la oposición llegan divididos, afectados por una serie de inhabilitaciones, intervenciones y proscripciones que para muchos no garantizan un proceso auténticamente democrático. En ambos lados hay decenas de candidaturas frustradas por fallos judiciales.

Sin embargo, la renovación en mayo de los rectores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos compromisos establecidos en el proceso de negociación en México y la observación electoral internacional dan, para algunos, la noción de que una transición democrática está naciendo tímidamente.

“Tenemos que reconstruir nuestras instituciones”, dice Enrique Márquez, político opositor y ahora rector del CNE, ente que regula los comicios y llevaba años formado por miembros nombrados por el chavismo.

“Pero para eso tenemos que ir poco a poco, como quien remodela una casa, parte por parte (…) Ahora al menos podemos decir con absoluta certeza que en el ámbito electoral, tras varias auditorías y procesos de tecnificación, tendremos otra vez una votación segura, protegida y secreta”, añade el funcionario.

Elecciones en Venezuela

EPA

En qué son diferentes estas elecciones

Las elecciones contarán con la observación de una misión de la Unión Europea, otra de Naciones Unidas y una del Centro Carter, una organización especializada en procesos electorales.

Desde las legislativas de 2015, en las que ganó la oposición por amplio margen, la observación de entes neutrales internacionales se fue reduciendo hasta desaparecer.

Si en 2020 estas comisiones electorales justificaron su ausencia por “falta de condiciones democráticas”, argumento esgrimido por la oposición, ahora, al menos en principio, se mostraron medianamente satisfechas.

A pesar de que decenas de políticos están inhabilitados, proscritos o incluso presos, la renovación del CNE ha sido un desarrollo inédito en décadas.

Elecciones en Venezuela

EPA

Desde 2006, la presidenta del CNE fue Tibisay Lucena, hoy ministra en el gabinete de Maduro, y la representatividad de los rectores fue siempre cuestionada por la oposición, que solo contaba con uno de cinco representantes en el ente electoral.

“Las sanciones de Estados Unidos obligaron al gobierno a ceder en varios ámbitos, y esta renovación del CNE es uno de ellos”, dice Luis Vicente León, analista y encuestador.

Hoy la oposición cuenta con dos de los cinco rectores del CNE, una diferencia que, según Márquez, se ha traducido en que, entre otras garantías, “tendremos sólidos sistemas de acreditación de testigos”.

El dilema de la oposición

La otra gran diferencia de estas elecciones con las anteriores es que la oposición, que desde 2018 no reconoce a Maduro como presidente, volvió al juego electoral.

No es la misma oposición de antes -hay nuevos partidos y nuevos candidatos- ni es toda la oposición, porque aún existen agrupaciones que llaman a la abstención, como el ala de Voluntad Popular que lidera Juan Guaidó, quien asegura que “las regionales y las municipales no son la solución a los conflictos”.

Aún así, el antichavismo este domingo tendrá por quién votar, si es que se anima.

Nicolas Maduro

EPA

“En la oposición al chavismo hasta ahora tuvo más fuerza la rama que prometía una insurrección o un cambio abrupto de gobierno, pero ahora esa disponibilidad de apoyo instantáneo al cambio repentino parece haberse desinflado”, dice Colette Capriles.

El sufrimiento personal ha sido tan grande que ha obligado a la gente a cortar sus lazos con la política y eso, aunque afecta los mecanismos de solidaridad, a su vez permite cierta renovación de la estructura partidaria de la oposición”, explica.

Esta vez, la oposición no promete el fin del gobierno de Maduro ni basa su causa en la indignación contra el chavismo. “Que nadie venga con aires triunfalistas”, decía en su cierre de campaña Gustavo Duque, candidato opositor a la alcaldía de Caracas.

Los expertos ven las elecciones como un referendo sobre el ala radical de la oposición que lidera Gauidó, considerado por decenas de países como el presidente interino de Venezuela y cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.

“La oposición que participa busca asentarse como la verdadera oposición, la que realmente puede generar cambios al país”, dice Luis Vicente León.

Henrique Capriles

EPA
Aunque no es candidato ni la cara de la oposición, Henrique Capriles ha sido uno de los impulsores relevantes de la vuelta a elecciones de la oposición.

Pero, al tiempo, se mantiene escéptico: “El problema es que los que participan no lograron unirse, irán divididos en dos o tres alianzas muy diversas, y eso impedirá tener un mapa claro de las fuerzas opositoras tras las elecciones”.

En el tarjetón electrónico habrá casi 40 partidos. De oposición hay cuatro fuerzas distintas que, dependiendo de sus resultados, reclamarán más o menos protagonismo.

Esto será clave para el liderazgo de Guaidó, para el proceso de negociación con Maduro en México, que debe reanudarse en enero, y para las venideras elecciones (las presidenciales serán en 2024 y existe la posibilidad, si bien remota, de que se active un referendo revocatorio en 2022).

Venezuela intenta entrar en una transición política en medio de la ya iniciada transición económica. Parece claro que la primera, si es que se da, será mucho más lenta que la segunda.


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